Eshtari min ajbar eshaab, ¿qué hay de las lluvias?

Por: | 16 de septiembre de 2018

 

Texto: Bahia M. Awah

Ilustración: Fadel Jalifa. Video: Conchi Moya

La lluvia para el alma saharaui es la fuente de inspiración de la cual emanan los más relevantes acontecimientos sociales. Riqueza, júbilo, estabilidad y coexistencia social en torno a su modo de vida y organización. El calendario pastoril saharaui, durante el siglo XIX hasta el XX ingresó en su anuario oral, muchos nombres que inmortalizan los años de notables lluvias registradas en la memoria colectiva. Retazos de la antropología saharaui que fueron recogidos y estudiados por Julio Caro Baroja en su obra Estudios Saharianos, pinceladas tales como  عام العارظ Am el ared[1], عام اسحاب لمتين   Am eshaab lemtina[2], عام لحبالي  Am lehbalia[3], عام كسر اجمال   Am kaser eymaal[4], عام افربك اهل لبصير Am frig Ahel Lebsir, correspondiente al año 1947 en el que unas riadas exterminaron casi toda la familia Lebsir. Las nubes, cuando precipitan, cobran una interpretación cósmico-espiritual en la filosofía y el espíritu de los saharauis, un tema que el clásico saharaui Salama Uld Eydud recogió en los años sesenta en estos versos que enviaba a su rival en el buen verso, su primo Yedehlu Uld Esid. Díganle a Yedehlu que esta morada /que limpia el alma es todo agua, /desde Tishía hasta El Mahyub, /del Guetma al pozo Deyan. /Y díganle que en este lugar/ su gente desborda alegría, /gozo a plena luna y trashumancia (…) 

PINTURA P-23

También el año en el que no haya llovido y los animales se mantienen fuertes y gordos, los saharauis le dan otra optimisma lectura como es el caso de العام لمبارك  Am Lembarec, el año de la gracia de Dios, un gesto de respeto hacía el comportamiento de la naturaleza a pesar de que les haya dado la espalda mostrando otra cara menos amable.

Salama Uld Eydud informaba en un largo talaa[5] sobre las bondadosas lluvias que precipitaron en la región de Tiris, lugar donde el poeta nacional nomadeaba con su familia y sus ganados de camellos. Los nombres de la toponimia saharaui que Salama citaba en el poema, cada uno en sí es un verso por su sonoridad en la poesía hasania. En esta cultura la mejor noticia que el beduino cuenta a sus invitados, bien sean pastores, buscadores de camellos o bauaha,[6] es la referida a las nubes que dejan precipitaciones y que el saharaui registra en sus ojos, guarda en su memoria y espera ansioso sus frutos y verdor.

Preocupado por las lluvias pronosticadas la semana pasada en el sur de Argelia en los campos de refugiados y en los limítrofes territorios saharauis, pregunté a mis hermanas Eshtari min ajbar eshaab, ¿Qué hay de las lluvias? Desde su exilio, tal vez por el instinto saharaui que conservamos respecto a las lluvias, aunque ya no tenemos camellos, me contaron que llovió en Tiris y Zemur e incluso en su lugar de exilio, la Hamada de Tinduf. En estos últimos años los refugiados han sufrido diluvios y han perdido en varias ocasiones todas las precarias infraestructuras construidas durante más tres décadas. Por eso mi preocupación y las preguntas a mis hermanas. Pero mi esperanza anida en el pensamiento filosófico saharaui que reza “las lluvias arreglan cuanto dañan”.

Bibliografía:

“Estudios Saharianos”, Caro Baroja, Julio. Editorial Júcar Universidad, 1990.

Traducción de los versos, Mahmud Awah, Bahia, en “Tiris, rutas literarias” editorial Ultima Línea 2015.

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[1] El año del buen chaparrón

[2] El año de las fuertes lluvias

[3] El año de la flor de Lehbalia tras las buenas lluvias

[4] El año de las fractura de las patas de los camellos debido a su peso provocado por el buen pasto de las generosas lluvias de ese año.

[5] Poema extenso en hasania.

[6] Plural de bauah. Exploradores de las lluvias y aguas de pozos en la cultura beduina saharaui y mauritana.

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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