La luz de cuatro velas en Barcelona

Por: | 19 de noviembre de 2018

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Texto: Ali Salem Iselmu

Fotos: Carina (Editorial Wanafrica)

Cuando hablamos de literatura y tenemos el placer de descubrir la profundidad y la magnitud de cada palabra, es en los ojos de cada uno donde encontramos respuesta a cada pregunta. La nostalgia puede guiarnos hacia la esperanza, allí donde el libro “La Luz de Cuatro Velas en El Sahara”, editado por Wanafrica, hace un permanente recorrido desde el pasado, pasando por el presente para dar un salto hacia el futuro y buscar en las calles de una ciudad imaginaria en el interior del Tiris, los anhelos de libertad de los protagonistas de estas historias.

Barcelona siempre ha tenido una especial comunión con la literatura, es una ciudad que sabe acoger lenguas y culturas, ofreciendo siempre una interesante diversidad. Sus monumentos como la Sagrada Familia de Gaudi, son un sello claro de la identidad mediterránea de sus calles.

En una tarde de sábado, en la que uno tiene el placer de compartir mesa con el escritor y periodista Pablo Dalmases, un hombre con una larga experiencia en el Sahara Occidental, fundador del periódico “La Realidad”, conocedor de los saharauis y su historia, uno solo puede decir que ha merecido la pena escuchar los recuerdos y la memoria, con la esperanza de volver a reencontrarse con su tierra.

La solidaridad siempre ha estado presente en la lucha del pueblo saharaui, muchas son las asociaciones nacidas de la sociedad civil que han acogido a los niños refugiados que llegan todos los años desde un exilio forzoso que viven en Argelia. Susana Sanahujes de la Asociación Accio Solidaria Amb el Sáhara y coordinadora del programa Vacaciones en Paz de Cataluña, nos transmitió su experiencia con los niños saharauis, recorriendo las páginas del libro “La Luz de Cuatro Velas en El Sahara”, descubriendo el anhelo de la niña Marta personaje que narra y expresa el deseo del retorno de muchas personas que fueron expulsadas injustamente de su tierra.

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Cuando las velas se encienden y se apagan en una jaima, siempre van acompañadas de palabras que nos enseñan el silencio. Los protagonistas de este libro nos cuentan su miedo, su soledad y su esperanza. Ellos quieren decirnos que cuando se lucha por una tierra arrebatada, siempre aparecen las huellas de un pasado doloroso que busca en el futuro un sueño permanente hacia la libertad.

En este libro aparecen nombres de ciudades como Alcañiz, Tinduf, La Habana o Dajla, pero en todas ellas siempre hay una huida, un viaje forzoso que persigue el anhelo de varias generaciones, la vuelta hacia el hogar perdido.

El abuelo Sidati cuenta al final de este apasionante viaje que “una nueva esperanza se hizo verdad”, Barcelona con su villa olímpica y esa eterna mirada hacia el mediterráneo, absorbió los sentimientos y esperanzas de los protagonistas del libro “La Luz de Cuatro Velas en El Sahara”.

La editorial Wanafrica nos ha dicho de forma clara, que en África hay poemas y relatos que nacen en la sabana, en el bosque o en el desierto.

Las lenguas de tradición oral se abrazan en cada historia de este libro, para enseñarnos la rica y diversa mezcla que esconde África y su literatura.

 

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

SANKARA SIDATI2
Poema de Bahia MH Awah, escritor, poeta y antropólogo. Imagen del archivo RASD, el poeta y diplomático saharaui Mohamed Sidati y el desaparecido líder africano Tomás Sankara en 1982 visitando a la República Saharaui y a los campos de refugiados saharauis. 

África vuelo California BA 279

En homenaje a mis hermanos y hermanas del

África negra que surcan por sus

sueños atravesando desiertos y

océanos por un mundo mejor.

 

Lejos y sin cosechas, allí dejo

mi África sin pan.

 

Repetía una y otra vez cuando despedía

tierra firme, su tambor, su mortero y su viejo arado.

Náufrago,

se marchó en busca de otros horizontes,

y el África atrás despedía, sumergida en tristes tinieblas,

de hambrunas,

de guerras de tripas,

de cayucos y pateras,

hundidos con todas las quimeras de la tribu.

 

El pan que un día partió para traer

costaba tanto como el caviar

del “Masa Time Warner Center de Manhattan”.

 

Bububakar, no dejó de llevar consigo un fardo

lleno de ilusiones,

se lo aconsejó el jefe de los saimara,

se lo aconsejó el chej de los bambara,

se lo aconsejó el patriarca de los zulú,

para que el día de la vuelta,

“si Dios navega

en tu habitual deriva de cada mar

viera su nueva chabola rebosando pan,

trigo, maíz, arados y el timbal de tambores”.

 

Desde mi ventanilla busco África y delibero para sofocar

la ira de mi conciencia.

 

Veo una Europa egoísta,

envuelta en oscuras nubes del porvenir,

veo gigantes rascacielos,

veo chimeneas de fábricas triturar mi virgen maíz,

y veo otras ensayar armas que destruyan

los verdes campos de mis trigales,

y al ver otras y otras aldeas de espigas segadas

el dolor remueve mis intestinos vacíos,

esos de quienes llegan la deriva.

 

Preocupados los ancianos del clan,

dicen, de España esta vez llegan al Atlas

blindados de guerra en vez de granos de cebada

para hacer el cuscús del Rif,

y de Francia estorban la vida muchos soldados,

que no dejan de molestar ¡Eh, tu outre ici!

En pleno vuelo,

no dejo de pensar en el viejo continente,

rezo para que esa humanidad vuelva a emerger

otra vez tras este siglo sin siembras

de maíz,

sin arrozales y sin el sagrado trigo de los hijos de Caín.

 

Ya sobre las nubes del Atlántico

siento franqueadas las fronteras,

y rotos los sueños,

los cayucos no cesarán de atravesar estos mares

porque creen que otro mundo más justo es posible.

¿A dónde vas humanidad de tez blanca?

De ojos miopes, azules, oscuros y verdes,

de hurtados cerebros enfermizos,

de vacíos y retuertos vocabularios

de postizos principios y corruptos amigos,

su mundo es tan alejado,

separado y diferente en valores de lucha,

de África y de la franca libertad al mío.

 

Y como africano le confieso que

ni una vez me inclino a la mano que se besa,

ni en mi corazón tengo lugar para cubrir al malvado.

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El País

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