LITERATURA SAHARAUI: IDENTIDAD Y EXILIO

Por: | 05 de noviembre de 2019

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texto y foto: Ali Salem Iselmu Musa, periodista y escritor saharaui

Toda lengua hablada y escrita está en constante movimiento, se va enriqueciendo de diferentes sonidos y vocablos. Los bereberes, los árabes y otros grupos que siempre se han movido al sur del Sáhara, son los que han configurado la lengua hasania que hablan los saharauis, incorporando términos del castellano con la llegada de los europeos a las costas de África.

Cuando hablamos de la identidad de un pueblo, tenemos que ir a sus raíces haciendo un recorrido desde los primeros grupos humanos que dejaron como principal legado, las pinturas rupestres, las tumbas prehistóricas y distintos instrumentos tallados en piedra.

En el caso del Sahara Occidental, podemos decir que en un momento determinado de la historia fue un bosque húmedo y frondoso. Los restos de plantas fosilizadas en la sebjas[1] son un testigo de los distintos cambios climáticos que ha sufrido esa parte noroccidental de África.

Los primeros habitantes del Sáhara que dejaron letras y símbolos tifinagh[2] son los bereberes sanhaya[3], cuya lengua ha sobrevivido en el sur de Mauritania en la ciudad de Butilimit[4] y es hablada por un grupo bilingüe que combina la lengua sanhaya con el hasania.

El Sáhara Occidental es un territorio diverso y extenso. En la parte norte, la zona de Zemmur y Saguia El Hamra, podemos encontrar un territorio menos árido, con mayor fauna y flora. En la parte sur, en el Tiris y la región de Río de Oro, la tierra es más inhóspita. Allí es donde los nómadas han tenido más éxito criando grandes rebaños de dromedarios.

El saharaui como nómada siempre ha buscado sabiduría en el desierto, ha reflexionado entrono a la naturaleza, ha cantado preciosos poemas sobre la tierra. El poeta Sid Brahim Ueld Salama Ueld Eydud desde el exilio de su identidad observa su tierra después de un largo tiempo y de sus labios brotan los siguientes versos:

يلعڴل ابكي مانك معذور               البكي اللي ماهو مستور

رافع راسك ماهو محدور                بيك الفرح مافيك اثقال

وتحدولك واحد وثنين                  ڴلابت تيرس دمعك سال

بيك اللي تعرف من شي زين             فيها مات راجع محال

 

Oh, amor, llora que no estás

disculpado.

Llora con la cabeza en alto

y no escondas tus lágrimas,

porque de alegría desbordas

y ningún mal te pesa.

Los montes de Tiris

ante ti se perfilan, uno y dos…

Y ahora

haz que corran tus lágrimas

porque sabes de hermosos

tiempos que no volverán[5].

Los poetas, eruditos y sabios saharauis siempre han estado acompañados de sus discípulos fundando escuelas de pensamiento místico y religioso. Tenemos los casos de Chej Mohamed El Mami en la zona del Tiris, autor del libro del nomadeo, él escribió en hasania bellos manuscritos en los que habló de la cultura del pueblo del Sáhara Occidental y sus particulares diferencias de Mauritania y Marruecos. Trasladó a los nómadas una serie de leyes y pensamientos que han servido como base para la estructura social del campamento de jaimas.

La figura del notable, del juez, del maestro y del guerrero aparece descritas en esa primera literatura que surge en hasania mediante tratados teológicos y poéticos en los que se habla del principio y del final de los ciclos naturales, de la vida y la muerte.

La fábula como parte del pensamiento crítico de las sociedades nómadas siempre ha estado presente a través de Chertat, un personaje creado por el imaginario popular y que simboliza la avaricia, el miedo y el hambre. Protagonista de innumerables aventuras en las que algunas veces se convierte en cazador de liebres y vuelve al campamento nómada con las manos vacías. Entonces lo recibe un grupo de niño y le preguntan si ha traído alguna liebre. Chertat perplejo ante la pregunta y a la vez sorprendido, contesta que detrás de una colina próxima al campamento hay una liebre, cuando él sabe que no ha cazado nada.

Los niños salen corriendo, dejando detrás de ellos una pequeña nube de polvo de arena. Chertat los observa una y otra vez, sale corriendo detrás de los niños creyendo su propia mentira.

Grandes poetas como Badi, Beibuh y otros tantos, han mantenido el hasania viva a través de extensos poemas que hablan del paisaje humano y terrestre. Manteniendo vital una lengua que junto con el árabe y el castellano constituyen ese diverso mosaico que compone la literatura saharaui.

Toda una generación de poetas y poetisas exiliados en los campamentos son los que han cantado desde la nostalgia y la añoranza, a la tierra perdida. El hasania aparece como lengua de resistencia frente a la ocupación marroquí.

La Generación Saharaui del 73 es un ejemplo claro de los primeros textos y poemas escritos en castellano en la revesita “Irifi” o el diario “La Realidad” que era editado en árabe y castellano. De esta generación podemos destacar al gran intelectual y diplomático saharaui Bujari Ahmed, autor de numerosos artículos de actualidad.

En el árabe clásico podemos citar a la poetisa Nana Rachid autora de varios libros editados en Argelia y otros países.

Ella representa la generación de escritores saharauis que han adoptado la lengua árabe para su creación literaria.

Cuando hablamos de la literatura en el Sáhara Occidental, no podemos dejar de mencionar a la Generación de La Amistad Saharaui, una generación de poetas que se constituyó en el año 2005 en Madrid. Esta generación ha bebido de la literatura latinoamericana y de la experiencia cubana. Varias de sus antologías han sido editadas en España, Reino Unido, Francia o Uruguay por citar algunos países.

Una literatura surgida sobre el exilio y la perdida de forma dolorosa de la tierra, es la que caracteriza hoy a la mayoría de los creadores saharauis y marca en buena medida su experiencia literaria.

He aquí el siguiente poema que recoge la identidad inequívoca del nómada saharaui, su apego a la tierra, a los paisajes vacíos que han servido para imaginar la lluvia y el pasto. Escribir en el interior de una jaima milenarios manuscritos y trasladarlos a una tabla de madera de generación en generación, esa ha sido la razón suprema de una literatura única que ha conservado su palabra desde esa identidad que sobrevive en el exilio:

Tierra desnuda

De la tierra desnuda,

Nacen ardientes historias.

Las páginas de la vida, se vuelven transparentes.

Las colinas guardan la arena virgen.

El silencio es una palabra quieta.

El camino una ruta infinita.

El hombre espera la primera estrella,

abre sus manos al cielo

del interior de sus ojos

nacen las luces que buscan

la sombra de la nostalgia.

ارض عارية

من الارض العارية، تولد قصص الحرق.

صفحات الحياة، تصبح شفافة.

التلال تحفظ الرمال العذراء.

الصمت كلمة هادئة.

الطريق  مسار بدون نهاية.

الرجل ينتظر النجم الأول

يمد يديه الي السماء   

و من داخل عينيه

 تولدة أضواء

 تبحث عن ظل الحنين.

 

              

 

[1] Fondo de una depresión cerrada, en un medio árido, que se caracteriza por la acumulación de sal y la ausencia de vegetación.

[2] Es un sistema de escritura consonántico. Los pueblos bereberes de África del Norte, llamados númidas, construyeron un poderoso imperio que sucedió al de Cartago y tenían su propio sistema de escritura denominado líbico o númidico.

[3] Grupo de origen bereber que introdujo el dromedario en el Sahara y Mauritania entorno al siglo III y colonizó esa vasta región.

[4] Es una ciudad del suroeste de Mauritania en la región de Trarza.

[5] Bahia M. Awah, Tiris rutas literarias.

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

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Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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