Un nómada confinado

Por: | 10 de mayo de 2020

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Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui. Cuadro del artista saharaui Fadel Jalifa

Esa inmensidad de arena que ha despertado la autenticidad de su sueño a lo largo de todos los confinamientos de peor naturaleza que las enfermedades mortíferas o la dureza de un exilio perpetuo, todo ello lleva a reflexionar para poder alcanzar la alborada de estos tiempos turbios. Hay dolencias mayores que han calado instintivamente en toda esa relación existencial tomando como ejemplo la pérdida de su tierra natal a causa de una pandemia que ha arrasado con todos los aspectos de la vida de un pueblo desde hace más de cuatro décadas, sin juicio ponderoso. Sin embargo, resulta tedioso el prolongamiento de tanto sufrimiento en la dureza del tiempo que parece no tener fin como  una secular permanencia ligada a borbotones del anuncio de una coacción de comportamiento en el que se han visto alterados toda una gama de ritos y tópicos. En esa quietud impositiva el señor Beduino se ha encontrado abatido a solas como un rehén y mira sus alargados pasos detrás de los hatajos del que se nutre y que quedaron en un instante gobernados por la insolencia de los mayores.

En esa contradicción elocuente todo fue moldeado al gusto de unos pocos. Aunque enteramente todo estaba prescrito en la totalidad del silencio. Ahora al beduino no le queda más remedio que escuchar a su propia respiración ahogada en la nostalgia de un sentir inmaterial para poder sacar fuerzas al deseo, como señalaban las enseñanzas de la sabiduría nómada. Al menos esa andadura espiritual se presenta como un sostén ante una insólita inquietud que flanquea toda su existencia. Por ello, y para contrarrestar los hechos, recurre al acicate de la paciencia como arma contemplativa de las puertas de un cielo que había aceptado un día como techo. En ese sentir sus palabras se restan en la oscuridad de la sombra de su jaima, que se pierde en un enjambre de tiendas similares dormidas en la esperanza de los años. En esa silenciosa soledad su voz pregona los cantos de un desconocido bardo que exalta una libertad añorada de un mundo dormido en la  incertidumbre.

En esa contradicción fehaciente las reglas del juego han sido sometidas a una divinidad virtual que colinda con el pensamiento, restando desgraciadamente acción al cuerpo, obligado a permanecer en estado estático. De hecho, parece ser que el miedo se ha introducido de manera solapada a fin de regular la actividad y movimiento humanos. La adiestrada imposición podrá a la larga generar un módulo de locura generalizado. Una imaginación ilusoria que esparce ya sus signos negativos sobre toda la humanidad. Por ello el confinamiento se presenta como un ilustre orden mundial. Al margen de toda interpretación, y mientras los hechos futuros se canalizan hacia una supuesta distensión universal, el beduino se encuentra a solas arropándose en la liturgia de sus antepasados; evocando la vida, el amor y la muerte en los sorbos de té caliente en sus noches de Ramadán, atendiendo con paciencia la luz del día, que pone término a una relajación momentánea para volver al confinamiento que se suma al habitual del exilio.

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

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Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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El País

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