Soldado / 303 ...

Por: | 24 de enero de 2021

PINTURA P-28

Texto: de Al-lal Abdalahi, traducido del original en árabe por el escritor y poeta Saleh Abdalahi, integrante del exilio saharaui.

Ilustración: óleo del pintor y artista Fadel Jalifa, integrante del exilio saharaui en Europa

Los soldados, recién inscritos en la escuela militar y los que venían de unas cortas vacaciones, hacían largas filas frente a la puerta del comedor, por la mañana, por lo que cada uno de ellos tenía una barra de pan y una taza de leche caliente.

El lugar está lleno de soldados en continuo movimiento, de ida y vuelta, en todas direcciones, con sus ropas cortas, que suelen llevar de madrugada para los ejercicios físicos.

todos tenían la cabeza rapada, se movían de forma extraña, más bien rápido como si tuvieran trotando, al parecer no estaban acostumbrados a la vida militar, confusos, acostumbrados a una forma de vida diferente.

Los altavoces en lo alto de los edificios transmiten canciones saharauis que inspiran entusiasmo en el corazón de los hombres, con la canción, saludo a los hombres y sus glorias, la de... espíritu juvenil y lucha ... y Adriamizat polvorientas ... y otras canciones árabes de carácter revolucionario que instaban a la liberación de los pueblos colonizados y oprimidos, la más popular esos días es la de … ¿dónde estaban los millones? ¿Dónde estaba el pueblo árabe ... las canciones de Julia Boutros y Marcel Khalife.

Mientras tanto, la situación en los campos de refugiados atravesaba una excepción difícil. A fines de 1988, se vio devastada por ideas ajenas que difundieron el tribalismo, nuestra lucha se vio abrumada por políticas que casi la descarrilan del verdadero camino por el cual se desencadenó, de no haber sido por la intervención de las fuerzas de mantenimiento del orden en el momento oportuno, que restauró la seguridad y el orden ...

Se arrestó a los implicados en los disturbios, los que extendieron el caos, entre ellos había ciudadanos que fueron engañados por políticos que podían tomar decisiones, gente común que se dio cuenta cuando era demasiado tarde, eran espías infiltrados por el enemigo entre la población. Algunos huyeron buscando el camino de la salvación, mientras los otros eran encarcelados...

Después de terminar el desayuno, se fueron a los albergues a embalar sus cosas, él estaba excitado de alegría, la escuela de instrucción militar finalmente les había informado que este día será el fin de su período en la escuela, esta noche será la fiesta de graduación a la que asistirá una banda popular, para un concierto, que durará hasta la medianoche ...

Por la mañana, los camiones militares estaban estacionados frente al portón de la entrada de la escuela, todos estaban alineados en largas filas, vestidos de militar, cada uno portaba una mochila sobre su espalda ... todos estaban en silencio, agudizando los oídos, mientras se llamaba a los nombres que fueron seleccionados por la dirección de defensa ...

Tan pronto como terminaron las listas, los camiones partieron cargados con los seleccionados, todo había terminado ...

De las filas que rebosaban de soldados solo se quedó un puñado de soldados que tenían alguna discapacidad o enfermedad, o los que tenían una complexión física débil, cuyos cuerpos no eran aptos para las tareas requeridas, entre ellos, hubo quienes derramaron lágrimas o lamentó su condición, él, desobedeció y trató de unirse a ellos, pero ya era tarde los camiones desaparecieron de su de su vista.

El estado psicológico de los soldados restantes, los que no tuvieron la suerte de incluir sus nombres a la lista de los que van a  las primeras files del frente , fue lastimoso y más lamentable fue el caso de  quienes terminaron su recorrido educativo y dejaron las escuelas sin arrepentimiento, en defensa de la patria , por lo que dejaron atrás todo y se unieron  en masa a los centros de entrenamiento militar ... y al final del camino pierden esa  oportunidad que pocas veces se repite, llevaban muchos meses de duros entrenamientos para demostrar a sus instructores que son dignos de ingresar en las Fuerzas Armadas, a la que se sienten atraídos por las noticias pronunciadas de la boca de los que vienen del campo de batalla. Y ahora los médicos en el último momento les informa que por sus condiciones no son aptos, por lo cual, los inviarán a otros lugares donde harán labores menos meritorias. Se quejaron, y la convención no era satisfactoria, por lo que maldijeron el día en que nacieron, era evidente que aceptaron a regañadientes el asunto y se lo tragaban ... así que regresaron con mucha decepción y el dolor apretó sus pechos, excepto Elkori, pues se escurrió entre las filas y desapareció de vista ...

 Los grandes camiones cargados de soldados y sin apenas se detuvieran todos saltaron, aún la salud y la fuerza ​​brota de su juventud, una juventud que baila en sus rostros, pues aún están en su mejor momento, el mayor de ellos aún no ha superado los veintiséis años ... Nunca han olvidado que su gente ha sido desplazada de su tierra, que saboreó el azote del exilio, que tenían padres y hermanos que murieron en defensa de esa tierra, por la que hicieron un fuerte juramento de defenderla hasta el último aliento, fue aquella noche en el patio de escuela de instrucción...

El viaje fue largo, agotador, sus ropa y rostros se cubrían de polvo que se levantaba por los costados de la camioneta, mientras recorría los caminos polvorientos y pedregoso, en vez en cuando se detenía algún coche a reparar un parche en su rueda ...

La alegría fue evidente en todos después del final del arduo viaje, finalmente llegaron al sitio de los Almorávides, descendieron al pie de una gran montaña con profundos peñascos y valles.

Había grandes charcos, al parecer  había llovido el día anterior, se bañaron, lavaron sus ropa y al atardecer se prepararon para pernoctar... temprano por la mañana, la región de Miyek comienza a mostrar sus rasgos y sus senderos despejados de polvo  por la  llegada de la lluvia, parecía sonriente proclamando la llegada de esa lluvia, después de una larga sequía  en la que su  suelo  se había secado, se disiparon sus valles, sus pastos se marchitaron por lo que sus avestruces abandonaron sus guaridas y los Frigs con sus camellos que lo habitaban lo abandonaron.

Dónde están las grandes caravanas de camellos que recorrían miles de kilómetros desde los confines este de Mauritania detrás de las nubes cuando sentían que había llovido en Tiris, o aquellos que cargaban sus camellos de diferentes mercancías y que vendían por esta zona, los nómadas contaban con un sentido de la orientación astronómico, en cuanto el cielo se nubla y sopla una brisa, o pequeño trueno o relámpagos, podrían determinan el lugar de la lluvia y al día siguiente ...

La región de Miyek es generosa, con una diversidad de plantas, que pastores y conocedores del lugar la describen como una de las mejores y ricas hierbas para el pastoreo y que no crecen en ningún lugar excepto en esta tierra, y si las haya no serán tan buenas como estas…

Los del extremo este, apenas reciben las noticias sobre la lluvia, lo primero que resalta en sus imaginación, son las plantas de Askaf,Tair, Saadan, Alfula y Lemkharsa pasto que hacen babear a los camellos en particular, y acto seguido desmontan sus frigs y cargan con sus jaimas sobre los lomo de sus camellos y ponen entre cejas, el monte de Miyek, que dio nombre a esta región, en un largo viaje que puede durar meses ... tan pronto como llegan descubren  su exuberante belleza, montan sus jaimas y  descansen de las fatigas de la travesía, mientras su ganado  vaga por estas vastas y ricas tierras ...

Miyek, es un anfitrión esta noche, acogió a jóvenes fuertes, los vio descender por sus orillas y sus valles, estaba seguro que lo defenderían con todas sus fuerzas, desde su atalaya los presentía y les dio cobijo en esta noche fría, ellos encendieron fuegos por dondequiera ... A la mañana siguiente, cuando el sol estaba a punto de lanzar sus primeros rayos, agregando un nuevo brillo sobre las rocas de Miyek, los soldados apuraban las últimas tazas de té, llegó un coche, se detuvo apenas sin ruido al pie del monte, de él descendieron  dos hombres vestidos con elegantes ropas militares, al parecer son jefes militares, del coche sale una antena muy larga que se inclina ligeramente hacia atrás, era lo que lo  distinguía de los demás coches, no llevaban grados militares, se pararon ante los soldados, saludaron y dieron la bienvenida a los recién llegados. Primero habló el hombre alto, de ojos grandes con un bigote extenso y, mientras hablaba, el otro hombre, con una ligera sonrisa, nos miraba de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, como si quisiera captar nuestros pensamientos mientras fumaba.

Apenas termina su cigarrillo, saca un paquete de Marlboro del bolsillo de su chaqueta y enciende otro, me fijé en su mano con la que lleva el cigarro una y otra vez a la boca, una hendidura en el dorso, parecía que le habían herido en una de las batallas que libraba contra el enemigo ... tenía la voz fuerte y sonora parecía confiado de sí mismo, su voz ronca tal vez por su habito empedernido de fumador, a veces jadea al respirar, tenía prisa de algo que se avecina...

Terminó su cigarrillo, arrojó la colilla frente a él y lo pisoteó con la punta delantera de su zapato mientras volvía a dirigirse a los soldados, les exhortaba a estar en alerta, listos y bien preparados, para mañana, porque mañana será la primera vez que entrarán en campo de batalla, más tarde, supimos que él, era el jefe superior de la región. Después de esta corta reunión, los soldados se distribuyeron en grupos, cada grupo subió a un coche y se dispersaron en diferentes direcciones, fue el primer día que se separaran desde que se conocieron ... los coches eran iguales de un mismo modelo de 4X4 todos cargados con ametralladoras, no llevaban números de serie que los distingue, solo se paraban por una necesidad urgente o para preparar rápidamente un té, es todo lo que pudieron hacer en estos largos trayectos. Apenas puedo distinguir mi coche del resto a no ser por nuestro conductor, de tez morena oscura y de su sonrisa blanca brillante, que me llamaba con mi nombre al darse cuenta que me perdía entre los coches.

Era encantador, yo estaba seguro a su lado, me llenaba su presencia, con el tiempo se convirtió en un amigo en el que encontraba el aroma de mi padre, compartía con él mis historias que escuchaba con mucha atención y de las cuales a menudo se reía hasta caerse de espaldas intentando reprimir su carcajada, su risa aún resuena en mis oídos, que Dios se apiade de él.

El reloj marca la una y media de la noche, cuando se reunieron urgentemente, los hombres formaron un círculo, uno de ellos sacó un gran trozo de papel que parecía haber sido enrollado a toda prisa y sin terminar de extenderlo, reconocí la mano herida, el cigarrillo de Marlboro, con sus propios ojos ... Extendió su dedo y dijo:

 " Aquí, si Dios quiere, será nuestro punto de reencuentro y nos separamos".

La noche era oscura, el cielo estaba nublado, por lo que apenas podías ver a tu compañero que estaba frente a ti, excepto con un esfuerzo extenuante. La distancia de seguridad es requerida, en una tierra sembrada de minas, atravesaron con mucho esfuerzo y cautela las guardias enemigas escalaron inclinadas montañas, cruzaron profundos valles cuyas arenas y espinas abundan por lo que es difícil caminar.

Después de tres horas continuas de ascenso y descenso, agotados, finalmente se detuvieron en un camino estrecho, que pasa entre dos montañas, al parecer es un corredor que conduce a una base militar, construida sobre esas montañas que se alinean en círculo, en la que el enemigo construyó en la parte superior sus trincheras y madrigueras por temor a que los combatientes del Frente Polisario pudieran alcanzarlo,  los de infantería tomaron sus posiciones en los límites de las dos montañas ... hasta la otra noche.

En la base había un alboroto, un movimiento inusual cuyo ruido llegaba a nuestros oídos, parece que sospechaban del asunto, o que el ruido de nuestros tanques y carros que salían de lejos les avisaba de un peligro inminente, se movilizaron, tomaron sus lugares entre las dos montañas, querían ser los primeros en llegar a ese estratégico punto, salieron  en una columna de coches , conducidos lentamente por un pequeño jeep y apenas cruzaron las dos montañas se detuvieron en seco, el comandante  del grupo se puso de pie ... encendió un cigarrillo y murmuró algunas palabras en francés poco claras, apenas terminarlas recibió una lluvia de disparos  de todas las direcciones, la cuerda de la  confusión se enredó con el nudo, saltó del coche y desapareció en la oscuridad de la noche ... El intercambio de fuego fue intenso, el cielo se llenó de estrellas fugaces... sin proponérmelo me encontré en el suelo boca arriba mirando con asombro la intersección del fuego en el cielo, por un instante imaginé los fuegos artificiales que se celebran en las fiestas de Año Nuevo, nunca experimenté nada como esto excepto durante las celebraciones de fin de año. Después de una hora aproximadamente se cesaron los disparos, salvo algunos disparos esporádicos que se escuchan de vez en cuando, la operación se trasladó a la profundidad del valle, después de la entrada de los tanques ... En las primeras horas de la mañana, mientras inspeccionaba el lugar, algo extraño cerca despertó mi atención ... me acerqué más, apenas pude reconocerlo ... le pasé la mano ... lo sentí, me acerqué y estaba con ojos bien abiertos para mirar mejor, era uno de los compañeros, lo reconocí por su ropa, parecía que le habían disparado en la cabeza, puse mi mano para tomarle el pulso, le di gracias a Dios que aún estaba vivo, lo llevamos rápidamente fuera del campo de batalla hasta donde estaba la carpa de la ambulancia ... Terminada la batalla, y mientras almorzábamos se nos acercó uno de ellos y nos informó de que había exhalado su último suspiro después de esforzarse por salvar su vida, había desangrado mucho y retornó a Dios ... Las ceremonias fúnebres no fueron tan formales como nos han dicho. El mártir es enterrado con toda su ropa en su tumba, pero antes de que lo enterraran, algo en mí no entendía que la vida pudiera terminar a sí sin más y una curiosidad sana se apoderó de mí, busqué en su ropa, sentí un traqueteo en el bolsillo de su chaqueta, metí la mano y encontré dos sobres nuevos, que parecen haber sido escritos recientemente, de no haber sido por la presencia de gotas de sangre, tomé el primer sobre, lo abrí y leí ...

En el nombre de Allah el Misericordioso y Clemente ...

A mi querida madre ........ que la paz sea contigo, quiero decirte que me encuentro bien, igual que lo está mi amigo Fudel. ¿cómo está la familia y los hijos? ¿Sukaina ha probado sus exámenes trimestrales y aprendió sus lecciones como me ha prometido? ¿se reconcilió Amlah con su hermanito menor ...?

me han informado que has pedido la mano de Meimuna a sus padres, tienes mi bendición, solo me interesa en este mundo, tu satisfacción, entonces diles a todos que celebraremos la boda a mediados del próximo mes, cuando cojo el permiso, si Dios quiere.

Espero que respondas mi carta con el portador de este sobre…

Recibe los saludos de tu hijo ElKori.

Mis ojos estaban llorosos, por la emoción no pude abrir el otro sobre, así que lo cerré y lo guardé junto al otro en mi bolsillo.

En aquel día, después de que los camiones salieron del patio de la escuela de instrucción, Elkori, regresó con el resto de sus compañeros a los cuarteles donde vivían, pero se deslizó de entre ellos y desapareció de la vista. Esperó en un escondite hasta que se oscureció, y cuando aseguró que ya no había movimiento salió agudizando el oído, las luces estaban apagadas y todos se fueron a dormir después de una jornada larga y dura, así que dio rienda suelta a sus  piernas atravesando el viento, recorrió no sé cuantos kilómetros hasta llegar a un de las bases militares, y allí entró disfrazado, haciéndose pasa por uno ellos más, sin que nadie le prestarle atención, de madrugada los camiones los llevaron a un lugar desconocido.

En cuanto se instaló, se le hizo un lugar en la parte trasera de la camioneta, en su rostro se dibujó una amplia sonrisa, sin motivos, salvo para él.

Dejé mis lágrimas, reuní mis fuerzas, le deseé que Allah le otorga misericordia, tomé el otro sobre, lo abrí mientras me preguntaba a mí mismo a quién podría ser dirigido, pensaba que solo podría ser para su prometida Maymouna, a la que mencionó en su carta a su madre, tal le está preguntando por su estado y le saluda después de una larga ausencia o le cuente sobre la fecha de la boda, pero me sorprendió la brevedad del texto que apenas supera unas pocas líneas ... en la que escribió.

En el nombre de Alá el Misericordioso

A la atención del Médico Jefe de la Escuela de Formación.

La defensa de la patria no se limita a los sanos y fuertes físicamente... Incluso aquellos con una discapacidad y cuerpos frágiles pueden morir con honor en el campo de batalla.

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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