Mucho ha cambiado en estos tiempos de tormentas en el Sahara Occidental

Por: | 07 de junio de 2021

IMG-20210605-WA0004

Ilustración: Uld Radaa, pintor y artista saharaui. Óleo, Resistimos

Texto de Mohamidi Fakala, periodista y escritor saharaui colaborador de este blog. Escribe desde los campos del exilio saharaui en el sur de Argelia

Mucho ha cambiado en estos tiempos de tormenta. Sin embargo, para aquellos que desconocen la esencia del desierto fueron sorprendidos al vislumbrar la gigantesca nube de arena que parecía cambiar la tierra y el cielo en un día. El vendaval llegó para volcarse con sus alas sobre los campamentos, dispersando ceniza que hace arder la calma y sentidos a los cuatro vientos.

El Oeste instigaba a cambiar el rumbo de las direcciones de los alisios. Traía consigo misma intensa polvareda de jinetes invisibles, cabalgaban al son de nubes rubescentes vacías de líquido. El embate en las alturas arde en la semblanza ardorosa que causaba misterio donde se unía el universo a modo de lodo como filigrana. Y la meta atiende a su alcance en la desembocadura del  canal de Suez. Junio precedía mucho más que  arduo verano de poca sombra. Por su parte, un telón de espejismo atiende filtrarse en maravilloso arco iris que evocaba cantos de alegría. Mientras, que los eruditos longevos del desierto se afanan en plegaria ante tanto embrujo de una ola sin espuma ni escarcha. El granito tamizado revelaba uno de los infinitos secretos de la naturaleza del desierto. Cuando el aire coronaba las tiendas y barracones la agilidad de fuerza caía invertida en  trasfondo obscuro de la noche.

El Sol tímidamente quedaba inquieto para perderse después en la Soledad de la nada, y el cielo se tornaba de color púrpura para que se extendiera unos lienzos que reflejaban una lidia desconocida y carnal.

Al otro lado de la esquina se percibía un discurso incomprensible matizado en la rareza de una simple cacofonía. Otros, sin embargo, quedaban embelesados de júbilo, lejos de ser rendidos. De hecho, un sumiso adversario se adversa en el juicio del fracaso. Voces se levantan refutando ahogarse en la profundidad del olvido.

Una tormenta de sables con sus hélices remolinaba sin desenfreno cosechando un inquieto vendaval. Y el habitual chillido de los niños quedaba encerrado entre paredes de una escuela, y la sombra de tormenta quedaba retraída en mutismo áspero de un prolongado refugio. Un alto en el ciclo de la naturaleza da señas de descontento en aras del ensueño de la justicia. El silbido de los vientos parecía gorjeo de  pájaros en  plena primavera. En los momentos en que los extraños aires se retiraban amainando, un ligero frío se percibía momentáneamente, quizás arrebatado a uno de los dos polos. Seguido por un goteo de ligera lluvia que devolvía la vida. Un efímero hecho dejaba claro el sentir de fuerza que alimentaba la sobrehumana resistencia  de un pueblo.

Hay 0 Comentarios

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

Ver todos los fragmentos »

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal