El IX Congreso Internacional de la Lengua Española en Cádiz y el silencio sepulcral del Instituto Cervantes con respecto a los saharauis

Por: | 29 de marzo de 2023

CILE

Texto: Bahia MH Awah

Escribí esta reflexión en septiembre de 2017 tras mi participación en un seminario en la University College Cork, República de Irlanda, sobre “Spanish Lenguage and Identity in Poscolonial Africa and Beyond”. Pasados seis años sigo recordando las palabras de la profesora de lingüística hispana de la misma universidad, la Dra. Seana Ryan: “Pertenezco a los que me entienden porque forman parte de mí”. Desde el 27 de marzo de 2023 se están desarrollando los trabajos del IX Congreso Internacional de la Lengua Española en Cádiz, España. En el evento participan 300 congresistas de todo el mundo hispánico para debatir sobre mestizaje e interculturalidad en su política de proyección de la “Ñ”. Siendo saharaui este evento me suena, “Sin novedad en el frente de la Península Ibérica”. Mientras, desde la XXVIII Cumbre Iberoamericana de Santo Domingo el presidente de Colombia, Gustavo Petro, reclamaba ante España, monarquía y gobierno, “incluir como ‘observadores’ en las cumbres iberoamericanas a naciones africanas vinculadas por distintos motivos con Iberoamérica. Entre ellas la ‘Nación Saharaui’, víctima de la ‘injusticia’”.

El lenguaje tiene su fuerza, su razón y profundidad cultural cuando se piensa con él y se usa para decir la verdad. Ali Cheij Uld Hanun, emir mauritano de Auldad Embarec, leyenda en la literatura hasanófona y dueño de la admirada yegua Elmezuza, nos dejó este aforismo, السترة ما ضمنت الزﯕال “Quedar bien no implica perder”. La sentencia la pronunció ante su emirato reunido tras el secuestro y posterior devolución voluntaria de su valiosa yegua. El secuestrador era el maestro del emirato, Amer Boili. Una hazaña mal intencionada desde el principio y muy bien resuelta al final de manera reciproca sin que ninguna de las partes perdiera. Pero no es el caso del Instituto Cervantes, la institución que dirige el “amigo” del pueblo saharaui, el Sr. Luis García Montero. El Cervantes vuelve a ignorar a un pueblo africano, al que una vez dijeron español y que sigue cuidando con esmero y cariño el idioma que heredó de la metrópoli. Aquel que se declara “amigo”, el Sr. Luis García Monter, habría resuelto el gesto de quedar muy bien en cumplimiento a la sentencia del emir Hanun. Pero una vez más han sido incapaces.

Out of Africa”, Spanish Lenguage and Identity in Poscolonial Africa and Beyond. University College Cork

Bahia M.H Awah, es antropólogo, poeta y escritor saharohispano, natural de la Republica del Sahara Occidental.

“Tus pies te traerán donde está tu corazón”; “Vendrá otro día, el día soñado”, proverbios irlandeses; “Lo que en tu mente palpita, tu corazón sueña con ello” y “A quien aguanta le llegará la sombra”, dos proverbios saharauis en consonancia con dos irlandeses.

Cuatro sentidos del pensamiento político y social unen y alegan estos cuatro refranes de la cultura irlandesa y la saharaui. Irlanda, tras una gran revolución de intensos procesos políticos logró su independencia de Inglaterra en 1921. El Sahara Occidental, a través de dos levantamientos, nacionalista y revolucionario, declaró su independencia en 1976 tras la retirada española del territorio, incumpliendo con la doctrina de descolonización de la carta de la ONU. Irlanda tras su independencia vivió una guerra civil y el Sahara Occidental tras la proclamación de su estado-nación sufrió una invasión militar por parte de Marruecos y una guerra de dieciséis años. Si nos detenemos a analizar los dos procesos históricos sucedidos en estos, geográficamente distantes, pueblos y culturas, nos encontramos con un común denominador, una revolución de sólidas premisas surgidas de un largo dominio colonial, el británico y el español.

Ami Omar Awah, exiliado saharaui que fue perseguido por el dominio colonial español y francés de 1958 tras la alianza hispanofrancesa para aniquilar la resistencia anticolonial saharaui, reflexionaba: “un tema de conversación que no viene a cuento no tiene sentido”. Ese verano recibí una invitación del Department of Spanish, Portuguese & Latin American Studies de la Universidad de Cork. La invitación me llegó de Seana Ryan, profesora de lingüística de la universidad en la que me decía: “Trabajo en el tema de la lingüística hispano-africana, y me interesa mucho la situación actual de la lengua española en el Sahara Occidental. Hemos leído su libro 'El porvenir del español en el Sahara Occidental' en la clase de lingüística, y ha sido muy útil y nos gustó mucho”.

Seana Ryan me propuso que participara en el simposio sobre la lingüística hispano-africana. Acepté, consciente de la importancia del encuentro que deduje de sus palabras: “Creo que este simposio será una gran oportunidad de aumentar el conocimiento de estos temas en el mundo académico y también fuera de los límites de la Universidad”. Interioricé el clamor que Frantz Fanon reflejaba en su obra “Los condenados de la tierra” en los años sesenta y que siempre me ha acompañado: “Cada generación en su relativa opacidad debe descubrir su misión (…)”.

Subrayo pinceladas de la intervención de la profesora Seana Ryan que he recogido en mi bloc de notas, cuando se refirió al legado lingüístico que heredamos los pueblos y usamos como lengua de resistencia: “La lengua nos constituye”; “Pertenezco a los que me entienden porque forman parte de mí”; “Hay muchas carencias de información sobre la identidad hispano-africana en el contexto postcolonial” o “La escasez de la investigación académica para dar a conocer la realidad africana”.

Debo resaltar lo interesante y oportuno que ha resultado un simposio que contó con la participación de referentes en los estudios académicos sobre la producción literaria hispana en África y las otras lenguas que muchas veces son omitidas por las hegemonizantes.

Académicos de la talla del profesor emérito en la Universidad de Missouri-Columbia, Michael Ugarte, quien expuso sobre la cultura del exilio y la emigración. Un debate de actualidad en la academia que aborda en su reciente libro “Africanos en Europa”. El tema de la presencia negra en la “España de ahora”, un repaso sobre la historia de la excolonia española Guinea Ecuatorial que aborda con varias bibliografías como el libro “The departures of Maria Nsué”, en lo que Ugarte llama “emixlilio”; “La isla que se repite” de Antonio Benítez Rojo; los libros de Donato Ndongo como “Las tinieblas de tu memoria negra” o “Memoria negra” de Xavier Montoyá. Obras críticas que abordan la historia de Guinea Ecuatorial, y sobre las que decía Ugarte que son “un bosquejo de lo más fundamental”, afirmando que todos estos temas tienen que ver con lo que llamamos “neoliberalismo”. Ugarte finalizó su excelente ponencia con el tema de la mujer/emigración / exilio, centrándose en “La bastarda” de Melibea Obono´s y “Ekomo” de Maria Nsué, recordando el “excelente ensayo” sobre esta autora recientemente fallecida publicado por la profesora Benita Sampedro. Concluyó el profesor Ugarte subrayando e interrogando sobre el éxito de la novela “Palmeras en la nieve”, escrita por una española hija de colonos españoles en Guinea. ¿Por qué ha tenido éxito siendo problemática?, se preguntó, justificándolo porque su temática también es la que se ha abordado en su repaso de la historia cultural, social y política de Guinea Ecuatorial, en el contexto hispano-africano.

El profesor Brad Epps del Department of Spanish and Portuguese, de la Universidad de Cambridge, expuso sobre “Las tinieblas de tu memoria negra” del escritor Donato Ndongo, donde el profesor y experto en varias lenguas subrayó aspectos sobre los procesos disciplinarios del colonizador que muchas veces no llegan con la debida atención al mundo académico. Señalando que “la lengua siempre fue compañera del colonizador, promovida por la escolarización colonial”.

Presenté en nombre del Sahara Occidental, la tercera ponencia de la misma temática y enfocada sobra la historia de la lengua española en el Sahara Occidental y los frutos que ha dado, encarnados en generaciones literarias y su proyección al mundo afro-hispano; elementos que siempre he defendido y expuesto en estos encuentros académicos. Mi ponencia, “El lápiz del desierto saharaui en el exilio: La tiranía del exilio y la ocupación foránea en la memoria del desterrado”, ofrece un minucioso repaso sobre el legado lingüístico español en la Republica del Sahara Occidental y sus tres generaciones literarias. Cómo entró la lengua española, cómo influyó en la cultura afro-arabe-senhaya y cómo se quedó declarada patrimonio lingüístico heredado del colonizador y considerado lengua franca y de resistencia para la proyección de la causa del pueblo del Sahara Occidental, en su ampliación y pertenencia histórica al mundo hispano.

No me cabe duda de que los saharauis ofrecieron una muestra de pensamiento abierto, pragmático y con miras al futuro, cuando declararon la lengua de Cervantes como patrimonio, lengua franca y puente tendido al mundo hispano. A Buel-la Ahmed Zein, uno de los primeros universitarios que formó la metrópoli en los años sesenta, sublevado y convertido en un estudiante anticolonial de aquellos años, le preguntaron en una encuesta que hacía su instituto, qué quería ser de mayor. “Quiero ser médico para curarlo todo”, respondió en español. La lengua hasania y el español convivieron mutuamente en la cultura saharaui dándole un carácter universalista y emancipador sin autolesionarse, pese a los acontecimientos que se sucedieron. Un caso contrario a lo que pasó en Senegal, con la destrucción de las lenguas nativas para que el francés se quedara como lengua oficial, un tema abierto en el debate de la antropología.

El culturicidio de la ocupación marroquí en el Sahara Occidental, tanto material como inmaterial, fue otro de los temas abordados desde la tinta del lápiz del exilio saharaui. El activismo cultural, los derechos humanos, el aperturismo histórico religioso de coexistencia de los saharauis al conservar iglesias que dejó la metrópoli y luchar por que no fueran derruidas por la ocupación marroquí en el territorio, fueron los elementos fundamentales de mi comunicación durante el simposio. La producción de los escritores saharauis en el exilio durante estos veinte últimos años, la estructura en la que la diáspora se ha coaligado por sus sueños de libertad y por su pertenencia a un espacio histórico, que es el Sahara Occidental en su dimensión de Estado africano, son aspectos que pude abordar, explicar e intercambiar en este encuentro académico.

Entre las actividades de estos días, destaco la presentación del libro “The Gurugu Pledge” del escritor guineoecuatoriano, Juan Tomás Ávila Laurel, sobre el maltrato marroquí a los inmigrantes africanos que buscan cobijo en el monte marroquí Gurugu. Un interesante trabajo que ha sido plasmado en un formato “muy polémico” y “muy interesante” al no querer publicarlo ninguna editorial española. Sin embargo, el libro pudo ser realidad al ser traducido al inglés y publicado por la editorial inglesa And Other Stories. Desgraciadamente el lector español no puede acceder a ello porque la obra original está esperando el interés de algún valiente editor español. Edward Said decía que “El intelectual está para decirle la verdad al poder”, y Juan Tomás Ávila lo ha dicho asumiendo las consecuencias. Algo parecido sucede con mis libros, que solo pueden llegar a los territorios saharauis ocupados por Marruecos de manera clandestina.

A mi entender el simposio fue una respuesta a la contrahistoria y una mirada desde la academia del compromiso científico social, que ha prestado especial atención a los problemas de la otredad, cuando tratamos la historia de los pueblos que fueron dominados por Occidente e imaginados en su tergiversador estudio plagado de “orientalismo”. El Sahara Occidental y Guinea Ecuatorial son dos focos de interés académico en EEUU y en Europa, y muestra de ello es este simposio donde profesores y estudiantes pudieron escuchar, compartir, registrar y reflexionar sobre la realidad histórica invisibilizada de esas dos culturas africanas. Sus procesos políticos, culturales y su producción intelectual, que han estado alejados de la atención del mundo académico e ignorados por los representantes del establishment.

Señor Montero, السترة ما ضمنت الزﯕال “Quedar bien no implica perder, en un buen gesto”.

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

SANKARA SIDATI2
Poema de Bahia MH Awah, escritor, poeta y antropólogo. Imagen del archivo RASD, el poeta y diplomático saharaui Mohamed Sidati y el desaparecido líder africano Tomás Sankara en 1982 visitando a la República Saharaui y a los campos de refugiados saharauis. 

África vuelo California BA 279

En homenaje a mis hermanos y hermanas del

África negra que surcan por sus

sueños atravesando desiertos y

océanos por un mundo mejor.

 

Lejos y sin cosechas, allí dejo

mi África sin pan.

 

Repetía una y otra vez cuando despedía

tierra firme, su tambor, su mortero y su viejo arado.

Náufrago,

se marchó en busca de otros horizontes,

y el África atrás despedía, sumergida en tristes tinieblas,

de hambrunas,

de guerras de tripas,

de cayucos y pateras,

hundidos con todas las quimeras de la tribu.

 

El pan que un día partió para traer

costaba tanto como el caviar

del “Masa Time Warner Center de Manhattan”.

 

Bububakar, no dejó de llevar consigo un fardo

lleno de ilusiones,

se lo aconsejó el jefe de los saimara,

se lo aconsejó el chej de los bambara,

se lo aconsejó el patriarca de los zulú,

para que el día de la vuelta,

“si Dios navega

en tu habitual deriva de cada mar

viera su nueva chabola rebosando pan,

trigo, maíz, arados y el timbal de tambores”.

 

Desde mi ventanilla busco África y delibero para sofocar

la ira de mi conciencia.

 

Veo una Europa egoísta,

envuelta en oscuras nubes del porvenir,

veo gigantes rascacielos,

veo chimeneas de fábricas triturar mi virgen maíz,

y veo otras ensayar armas que destruyan

los verdes campos de mis trigales,

y al ver otras y otras aldeas de espigas segadas

el dolor remueve mis intestinos vacíos,

esos de quienes llegan la deriva.

 

Preocupados los ancianos del clan,

dicen, de España esta vez llegan al Atlas

blindados de guerra en vez de granos de cebada

para hacer el cuscús del Rif,

y de Francia estorban la vida muchos soldados,

que no dejan de molestar ¡Eh, tu outre ici!

En pleno vuelo,

no dejo de pensar en el viejo continente,

rezo para que esa humanidad vuelva a emerger

otra vez tras este siglo sin siembras

de maíz,

sin arrozales y sin el sagrado trigo de los hijos de Caín.

 

Ya sobre las nubes del Atlántico

siento franqueadas las fronteras,

y rotos los sueños,

los cayucos no cesarán de atravesar estos mares

porque creen que otro mundo más justo es posible.

¿A dónde vas humanidad de tez blanca?

De ojos miopes, azules, oscuros y verdes,

de hurtados cerebros enfermizos,

de vacíos y retuertos vocabularios

de postizos principios y corruptos amigos,

su mundo es tan alejado,

separado y diferente en valores de lucha,

de África y de la franca libertad al mío.

 

Y como africano le confieso que

ni una vez me inclino a la mano que se besa,

ni en mi corazón tengo lugar para cubrir al malvado.

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