Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

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Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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¿Quién encendió las luces del camión?

Por: | 03 de mayo de 2021

PINTURA P-4

Texto del escritor y periodista del exilio saharaui: Ali Salem Iselmu Abderrahaman

Ilustración del pintor y artista del exilio saharaui, Fadel Jalifa Embarec Fal

Cuando me saludó note que el tono de su voz había cambiado, hablaba más despacio y cierta calma dominaba su cara. El paso inevitable de los años, había moldeado aquella dura infancia  que le permitió sobrevivir entre veinte niños que perecieron por la madrugada, cuando una bomba de fragmentación estalló sobre el camión en el que huían.

Él recuerda el momento del impacto, el llanto de su madre y las llamas  del camión que alumbraban el camino  que atravesaba las dos montañas. Todos se quedaron atrapados, menos él y su madre. Lograron sobrevivir, escondiéndose en la escasa vegetación. Haciendo un pequeño refugio entre los árboles.

¿Por qué no te atraparon?le pregunté después de muchos años no tenía una respuesta clara, algún recuerdo quedaba en su mente no obstante seguía asustándose de los aviones, del ruido de sus motores. Después de estar en silencio durante un largo rato, me dijo:

̶ ¿Por qué me preguntas por esta historia, si han pasado muchos años?.

̶ Quiero saber el nombre de los niños que murieron le contesté con cierta insistencia.

̶ Quiero desprenderme de ese pasado, del momento del impacto de aquella bomba me contestó él con cierta impotencia.  

Quería rebuscar en la oscuridad de aquella madrugada, adentrarme en el fuego de aquel camión y recordar las caras de  los niños devorados por el fuego y los fragmentos de esa  bomba mortal.

Varias preguntas estaban sin respuesta, pero él no quería seguir hablando de ese lejano momento. Ahora tenía cuatro hijos y vivía próximo a la playa. Le gustaba hablar de su oficio de fontanero, de las calderas de gas  y de su familia.

No obstante, yo tenía que saber los nombres de los supervivientes, recuperar sus fotos para volver a aquel lugar en el que aún permanecen los restos oxidados de aquel camión.

 «Los habrán enterrado» me preguntaba, mientras él seguía hablando de otras cosas. Son veinte niños junto con sus madres los que perecieron aquella madrugada, todos sabían lo que había ocurrido, pero nadie se atrevía a dar más detalles.

«¿Cómo los pudieron localizar para arrojarles aquella bomba?».

Entre suaves palabras continuaba nuestra charla. Hablamos de la dificultad que tenía él para recordar, no obstante, su madre tenía en su poder los detalles de aquella historia.

Quién tomó la decisión de encender las luces del camión, sí sabía que la zona estaba vigilada por aire y tierra. Ellos eran un objetivo claro, no podían romper aquel cerco y escapar.

El conductor pereció al igual que los niños y las mujeres, en aquel lugar rodeado de montañas en el que se escondieron durante una semana.

«¿Cómo pudo sobrevivir él, junto con su madre?, probablemente la bomba no los alcanzó o quizás se quedaron dormidos en el momento de la huida o querían volver a su ciudad».

Entre palabras y palabras, seguía buscando más detalles, intentando armar aquel puzle. Él cambiaba de forma permanente de conversación, evitaba recordar aquella madrugada.

Le dije que estaba interesado en volver a ese lugar, quizás me ayude a entender algunas cosas que me lleven a descifrar sus recuerdos.

«¿Quién encendió entonces las luces del camión aquella madrugada?, ¿quién escapó con vida?». Observando detenidamente sus ojos, supe con certeza que algo más ocurrió. Me despedí con una idea clara, volver a ese lugar, buscar los cuerpos quemados, enterrarlos.

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Texto de Pablo-Ignacio de Dalmases

Ilustración: Fadel Jalifa

Un viaje apresurado a Madrid para intervenir en un programa de televisión producido por la UNED da pie al reencuentro con buenos amigos que traen siempre noticias gratas. En este caso son Juan Carlos Gimeno, profesor titular de la UAM y antropólogo y Bahía Mahmud Awah, escritor e investigador. Coautores ambos en la edición de una antología poética sobre el Sáhara Occidental en la que también han colaborado Mohamed Ali Leman, Juan Ignacio Robles Picón, Mohamed Salem Abdelfatah y Vivian Solana Moreno. El volumen se titula “Poetas y poesía del Sáhara Occidental. Antología de la poesía nacional saharaui” (Última línea)

Pocos géneros literarios son tan capaces de expresar los más recónditos sentimientos del alma humana como la poesía. Toda gran literatura, por ejemplo, la misma española, tiene en sus poetas a sus más caracterizados cultivadores. Pero la nuestra, como la de la generalidad de los países, está destinada, como ocurre con las obras de los demás géneros, a ser publicada y, por tanto, leída, lo que no excluye su recitación puntual. Con la poesía saharaui ocurre exactamente lo contrario. Como se dice en la introducción se trata de una poesía “destinada a ser recitada públicamente, que no se registraba por escrito y que aún hoy, cuando se escribe, es para facilitar su memorización, no su lectura” y que se “cantaba en el nomadeo, los viajes realizados para la reproducción de la vida, rememoraba los lugares de pastos, agua y cultivos… cantaba los combates entre las tribus y la valentía de los combatientes de cada una de ellas… el amor a la tierra, no de una manera abstracta, sin aludiendo a lugares concretos…".

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Este volumen constituye la primera antología en español de poesía oral saharaui y recoge obra de Mohamed Salem Uld Abdelahe, “Badi”, que es considerado el decano de los poetas saharauis, así como Mohamed Mulud Uld Budi uld El Hach “Beibuh”, “poeta de la patria y el pueblo”, Ljadra mint Mabruk uld Daaf, la “poetisa del fusil”, Alal Uld Daf Uld Did, Sidi Brahim Uld Salama Uld Eydud, Bachir uld Ali Uld Abderrahman, “poeta de la revolución y del nacionalismo”, Ahmed Uld Mahmud Uld Omar, Hosein Uld Mulud Uld Mohamed Salem, Mustafa Uld el Bar Uld Abdedayem, Hasin Uld Brahim uld Mohamed, Hamdi Uld Alal Uld Daf “Zaim”, Bunana Uld Abdelhay Uld Ahmed Uld Buseif y Jadiyetu Mint Aleiyat Uld Suelam, considerada la “poetisa de la intifada”.

Hay poesía de la época precolonial y colonial, de la etapa en que se produjo la emergencia del nacionalismo saharaui y luego la propia de la revolución, la creación de la RASD y la lucha con la ocupación marroquí. Una buena muestra de la creación literaria saharaui que acredita, como apunta Boaventura de Sousa Santos, que “los poetas son los guardianes de la sabiduría que se sedimenta en los accidentes de vidas tan llenas de incertidumbres como de voluntad colectiva para vencer las dificultades. Son los educadores populares por excelencia”.

Efemérides del verso anticolonial saharaui

Por: | 10 de marzo de 2021

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Texto y foto: Bahia Mahmud Awah

Ahmed Mahmud Uld Omar, el juez y poeta del exilio

Durante estos últimos años del proceso saharaui, me he ido familiarizando con su nombre, Ahmed Mahmud Uld Omar. Su obra fue incluida en el trabajo etnográfico de investigación sobre la historia y memoria de la sociedad saharaui que produjimos el año 2014. Un ambicioso proyecto de investigación del que formo parte y que dirigen los profesores Juan Carlos Gimeno Martín y Juan Ignacio Robles de la Universidad Autónoma de Madrid. En estos últimos cinco años he estado estudiando la poesía de los poetas saharauis en hasanía para que su obra vea la luz fuera del contexto oral que sufre el verso saharaui en hasanía de todos los grandes poetas de su generación.

En octubre de 2011 tuve la suerte,  junto al profesor Juan Ignacio Robles, de compartir un día de charla con Ahmed Mahmud sobre su obra. Nos recibió en su jaima de la Wilaya de Auserd donde residía junto a su familia. Un hombre campechano, divertido y muy elocuente en su vida como poeta y juez, al que el destino le llevó a experimentar diferentes tiempos sociopolíticos adversos. Ese día en su jaima, infundido en una دراع صحراوي clásica darra saharaui de color blanco y un elegante الثام اكحل  turbante negro, que colgaba en su cuello, le invité a que nos hablara de su historia de vida como poeta. Recuerdo que comenzó diciéndonos: “Nací en افطوط  Aftut en la región de الحوظ الغربي  Elhaud Elgarbi en Mauritania, era el año como lo llamaban en Mauritania عام النعيسان  Am Neisan, y que correspondía al año pastoril saharaui en el que desapareció todo افريك اهل لبصير el frig de Ahel Lebsir, fecha que corresponde al año gregoriano de 1947.

Ahmed Mahmud como poeta y juez contaba que a los seis años inició el estudio e interpretación del libro del Corán y la lengua árabe, erudición que siguió hasta que culminó la memorización de los sesenta capítulos del libro sagrado a manos de su padre, un hombre versado en la teología musulmana y con conocimientos de la lengua árabe y su literatura. En aquella charla el poeta se sintió cómodo con nosotros, porque decía que era lo que siempre había querido compartir con las personas interesadas y que dejan huella.  Recordaba que su padre tenía una escopeta de caza y que lo llevaba con él muchas veces para aprender a cazar en el desierto.

Después de ese periodo de infancia, a los 15 años se dedicó a estudiar la gramática árabe y los principios teológicos de la religión. A los 19 años recibió una carta de un familiar que residía en El Aaiun, la capital del Sahara entonces colonia española, misiva en la que le decía que fuera a su patría  para trabajar y vivir.

Una vez en la ciudad de El Aaiun, y tras un largo viaje que hizo a lomos de su camello, se instaló en la ciudad y conoció a sus habitantes. El Gobierno General del Sahara de esa época colonial, le invitó a que trabajara con la administración basándose en sus conocimientos en el derecho consuetudinario, la teología y su dominio de la lengua clásica árabe. Tras un periodo en el que impartió clases de árabe, la administración de El Aaiun le asignó como vicealcalde de la ciudad. Tarea en la que prosiguió hasta los primeros brotes de connotaciones nacionalistas de 1969 protagonizados por la organización política que fundó el periodista e intelectual saharaui Sidi Brahim Basiri. En aquel año Ahmed Mahmud conoció en persona a Basiri e intercambió con él varios encuentros en su casa y decidió afiliarse clandestinamente en la organización. Tarea revolucionaria y anticolonial que compaginó con el servicio que prestaba a la administración española. Tras los acontecimientos del barrio Casa Piedra, Zemla, el 17 de junio de 1970, España arremetió contra la organización y secuestró e hizo desaparecer a Basiri y encarceló a varios militantes, que un año más tarde fueron puestos en libertad. Ahmed Mahmud contaba que la población de Smara les hizo un multitudinario recibimiento en el que se montaron jaimas, se sacrificaron camellos y cantaron canciones de gesta por su liberación. Ahmed Mahmud decía que en fue en aquella ocasión cuando nació su primer verso anticolonial. Había una mujer que era militante de la organización de Basiri y que se llamaba Salka Mint Blal en la fiesta, ella tatareaba un estribillo al ritmo del tabal que tocaba junto a otras mujeres y decía.

يامولنا عين ازماني      ابش انحرر وطاني

يامولنا عين ازماني      ابش انحرر وطاني

Dios dale fuerza a mi pueblo

para liberar mi patria. (bis)

Ahmed Mahmud decía que al oír las palabras mi patria y liberar sintió que le brotaban sus primeros versos, que desde entonces definieron su pensamiento anticolonial y su apego a la organización que sirvió como embrión del movimiento de liberación saharaui, Frente Polisario, surgido de su antecedente histórico, la Organización Liberación Sahara, que había fundado el periodista Sidi Brahim Basiri y otros jóvenes de su generación entre los que estaba el actual presidente de la República Saharaui Brahim Ghali. Ahmed Mahmud recordaba que no era entonces consciente de la importancia de aquellos históricos versos en el registro de la memoria saharaui y que le llevaron al exilio, tras la invasión militar del territorio por parte de Marruecos.

عن شورك كان سمع حد      يبدع لك ماه متحاني

بيه الي مؤمن و امحد          واسلاً ماه نصراني

Si alguien escucha

tus estribillos

te contesta desesperado,

porque emana fe en la lucha,

unidad,

y porque no es nasrani.

En estos versos, su primera composición, Ahmed Mahmud pretendió usar el termino نصراني  nasrani, es decir cristiano, como recurso para referirse a los que gobernaban, es decir a los colonialistas europeos. Implícitamente quería decir con el recurso que él no era europeo colonialista, a pesar de haber ostentado esa identidad española de la época.

Como anécdota comentaba Ahmed Mahmud que, a pesar de ser segundo alcalde en la administración colonial de El Aaiun, participaba en las manifestaciones del POLISARIO camuflado entre la multitud, cubierto por su turbante negro y gafas oscuras para no ser identificado, siendo funcionario del Gobierno General del Sahara.

En 2011 hicimos un viaje a los campamentos saharauis del exilio donde residía el poeta. Teníamos planificado verle y recoger parte de su obra y su historia de vida como un poeta referente de los que tienen rastro en la memoria contemporánea del proyecto nacional saharaui. Así lo hicimos, con el propósito de recoger y editar parte de su obra para una antología que engloba piezas de la producción literaria de los más de quince poetas nacionales saharauis que producen en la lengua hasanía e introducir su obra en la película “Legna, habla el verso saharaui”, trabajo que estrenamos en el año 2014 Juan Ignacio Robles, Juan Carlos Gimeno y yo mismo.

Sabiendo que el poeta igual que sus versos, en la memoria es inmortal, Ahmed Mahmud siempre estará vivo en el registro de cualquier generación saharaui y tiempo.

Soldado / 303 ...

Por: | 24 de enero de 2021

PINTURA P-28

Texto: de Al-lal Abdalahi, traducido del original en árabe por el escritor y poeta Saleh Abdalahi, integrante del exilio saharaui.

Ilustración: óleo del pintor y artista Fadel Jalifa, integrante del exilio saharaui en Europa

Los soldados, recién inscritos en la escuela militar y los que venían de unas cortas vacaciones, hacían largas filas frente a la puerta del comedor, por la mañana, por lo que cada uno de ellos tenía una barra de pan y una taza de leche caliente.

El lugar está lleno de soldados en continuo movimiento, de ida y vuelta, en todas direcciones, con sus ropas cortas, que suelen llevar de madrugada para los ejercicios físicos.

todos tenían la cabeza rapada, se movían de forma extraña, más bien rápido como si tuvieran trotando, al parecer no estaban acostumbrados a la vida militar, confusos, acostumbrados a una forma de vida diferente.

Los altavoces en lo alto de los edificios transmiten canciones saharauis que inspiran entusiasmo en el corazón de los hombres, con la canción, saludo a los hombres y sus glorias, la de... espíritu juvenil y lucha ... y Adriamizat polvorientas ... y otras canciones árabes de carácter revolucionario que instaban a la liberación de los pueblos colonizados y oprimidos, la más popular esos días es la de … ¿dónde estaban los millones? ¿Dónde estaba el pueblo árabe ... las canciones de Julia Boutros y Marcel Khalife.

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Exilio, nostalgia y libertad

Por: | 17 de enero de 2021

PINTURA N-18Texto: de Ali Salem Iselmu Abderrahaman, periodista y escritor, natural del Sahara Occidental, forma parte del exilio intelectual saharaui en Europa.

Ilustración: Fadel Jalifa

El derecho a la autodeterminación lo habíamos ganado en un tribunal internacional, a pesar de ese veredicto muchos murieron luchando.

Una y mil veces he visto los golpes absurdos contra mujeres y niños, calles vacías llenas de militares patrullando. Recuerdo desde mi memoria de niño exiliado, cuando dos soldados detuvieron a mi madre en la ciudad de Dajla, tenía entonces siete años. Las balas caían en la gran ría desde el este. Yo temblaba de miedo, ya no podía jugar a las canicas, ni entrar a la tienda de mi abuelo en busca de un puñado de caramelos que compartía con mis amigos.

A medida que crecía, extrañaba la casa de mis padres en el barrio de Colomina Roja, cerca del mar. Entonces los peces saltaban por toda la ría en busca de la luz del día, en busca de la luz de la noche. Recuerdo la azotea a la que subía de noche para ver las estrellas del Sahara y oír el impacto de las olas sobre la arena.

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UNA AGRADABLE VISITA

Por: | 08 de enero de 2021

LARRY CASENAVE

Texto: Mulay Ahmed Jalifa, intelectual y economista saharaui. Ilustración cuadro oleó del pintor saharaui Mohamed Boicha

Larry es un ser cargado de controversias y, cómo no, contradicciones, además de moverle una permanente disposición para el reto.

La mentalidad de retarle a todo, lo caracteriza más que ninguna otra cualidad, que la naturaleza pudiera estamparle a alguien.

Nació muy lejos de donde le hubiese nacer, ocurrió en América del Sur, en Venezuela, como su madre. Vivió y se uniformó, además de realizar estudios universitarios, en Europa, en la parte de España, de donde es su padre. Se apellida KASENAVE, lo que le sitúa bastante distanciado de los pirineos, es un apellido alemán, a parte de su aspecto, claramente anglosajón.

Tanto el destino Divino, como el castrense, llevaron a Larry, a servir en el cuerpo de la legión (el IVº Tercio), de Villa Cisneros, en El Sahara, otrora español, allá por África Occidental, en el Magreb, "ahí es poco".

Parece que, por fin, se encontrara en el lugar ideal donde haber nacido, y por lo tanto, sin saber explicarlo muy bien, se sentía identificado. A partir de entonces, comenzaría a celebrar su verdadero cumpleaños, en el sitio elegido, y no en el lugar que la casualidad le había impuesto hasta ahora, como a todos.

La realidad, lo cierto por verdadero, es que, nuestro amigo, es muchas cosas al mismo tiempo.

Casi de inmediato, comenzó a entablar relaciones con los lugareños, unos que, menos mal que estudiaban matemáticas, usando la lengua castellana y algunos necesitaban apoyo, como Mahayub Ali Embarec.

Hizo buenas amistades, aunque, aún, algo lejanas de lo que se suele llamar integración.

Hasta aquí, todo ha transcurrido genial, de no haber llegado el año 1975, trayendo consigo nuestra particular ODISEA, cargada de más aventuras adversas que favorables. Nuestro amigo, que, casi nunca, se le exigía llevar su uniforme militar, resulta destinado a formar parte de una columna que se trasladaba a realizar una patrulla en la tierra de los beduinos. Era el inicio de un camino sin retorno.

La columna militar en cuestión, en su marcha al interior, observa la presencia de jaimas en su camino, unas que acaban de convertirse en un objetivo para el entretenimiento, de los uniformados en ese día; dado que ya, "los chicos" se olían el inminente abandono de aquellas tierras de Dios, por parte del colonizador y entonces, lo que fueran a realizar, a todas luces, quedaría impune.

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Poesía saharaui en Cabudanne de los poetas en Cerdeña, Italia

Por: | 08 de septiembre de 2020

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Texto: Ali Salem Iselmu. Fotos: Festival Cabudanne, Isla de Cerdeña, Italia

Cuando el avión atravesó el cielo poblado de nubes y la ciudad de Bilbao iba convirtiéndose en un pequeño punto rodeado de montañas verdes. El inmenso océano mostraba sus olas envueltas en espuma, los barcos flotaban buscando el viento del norte. Nuestro avión mantenía su equilibrio en el cielo en busca de la ciudad de Paris. Teníamos la mirada tensa, estábamos separados como marca el protocolo del Covid-19. Un aparato nos apuntaba a la cara, a las manos para detectar nuestra temperatura corporal. Yo sentía una fiebre de poemas por dentro, quería llegar al festival «Cabudanne de sos poetas 2020», quería llevar la voz de la poesía saharaui. Contar mi experiencia de niño refugiado, de hombre exiliado que sigue recordando aquel día en que mi madre me vistió con un pantalón de tirantes y una chaqueta verde, cerró la puerta de la casa y se marchó. Ese momento sigue vivo a pesar de los años, al igual que la ciudad de Dajla y la ría que separa la pequeña península de la ciudad de Argub.

El avión aterrizó en el aeropuerto Charles de Gualle, el cielo estaba despejado y el sol de septiembre iluminaba nuestras caras. Subimos en el autobús en dirección a la terminal aérea. Cada uno estaba en su asiento con la mascarilla puesta, sentados en asientos separados e intentando mantener la distancia. En ese momento me vino a la memoria aquel viaje que hice a Miami cuando atravesamos el atlántico, entonces no había mascarillas, ni distancias de seguridad. La azafata se esmeraba en venderte comida, bebida y cigarrillos. En esta ocasión los cigarrillos electrónicos estaban prohibidos.

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EL JAZZ Y EL COLONIALISMO EN ÁFRICA, CASO EL SAHARA OCCIDENTAL

Por: | 19 de julio de 2020

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Crónica de Bahia MH Awah. Fotos de FiSahara 2014

Decía Martin Luther King: “Ahora es tiempo de alzar nuestra nación desde las arenas movedizas de la injusticia”. La percepción que siempre he tenido de la música es la que tuvo Dick Clark, el transgresor periodista americano que dirigió en los años sesenta el célebre programa televisivo American Bandstand, al considerar que «La música es la banda sonora de la vida». Clark inequívoco en su apreciación; la música en su función es amplia e inabarcable en su rol reivindicativo en la vida social y política de los pueblos desvalidos. Si observamos su enorme dinámica de visibilizar y denunciar atropellos de las injusticias en nuestro mundo, nos topamos con muchos ejemplos, el jazz antiapartheid en la Sudáfrica de aquellos horrorosos años de segregación racial que azotó el pueblo sudafricano desde la época del primer presidente apartheidiano Charles Robberts Swart hasta el último de esa saga de supremacías de blancos, que tuvo su fin con el inevitable punto de convergencia de la razón por la que ha luchado  Nelson Mandela y ante la que se rindió el presidente Frederik Willem de Klerk.

La historia del jazz ha demostrado que este género de la música es una potente arma necesaria para dinámicas en procesos sociales y políticos que desempeñó tanto en África que es su origen, como su pasado papel en la lucha que libraron los movimientos de derechos civiles en los Estados Unidos. Y no solo el jazz acaparó esta militancia de música, sino también, el soul, el rock, el funk, el blus y que en gran medida tuvieron su impacto en varios procesos de luchas políticas, de derechos civiles y humanos. El jazz se convirtió en un poderoso fenómeno de lucha cultural que en la lengua afrikaans le llamaron “Ingoma” for the Stragle, es decir, la música en la lucha contra el apartheid.

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Como vuelven los grandes

Por: | 27 de junio de 2020

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Texto de Mohamidi Fakal-la. Ilustración del artista y pintor saharaui Fadel Jalifa

Del escritor, poeta y periodista saharaui Mohamidi Fakal-la, intelectual saharaui que lleva más de tres décadas viviendo en el exilio de los campamentos de refugiados saharauis en la ciudad argelina ,Tinduf. Desde donde escribe reflexiones tanto en verso como de prosa y que encierran inquietudes de un exiliado que anhela la vuelta a su patria saharaui. Como decía Rafael Alberti en su exilio,

“Dejé un temblor, dejé una sacudida,

un resplandor de fuegos no apagados,

dejé mi sombra en los desesperados

ojos sangrantes de la despedida”

Como vuelven los grandes

Atendieron pacientemente a que alguien,

por muy desconocido que fuera,

aludiese al retorno de los héroes. 

Ellos fueron despedidos revestidos de fulgor

en más de una batalla conquistada o perdida.

Pero la diferencia del tiempo impone sin vacilación

a que se marcase esa perplejidad

en la similitud donde caben

por igual todas las proezas ocultas

detrás de la sombra de lo desconocido.

En esa dirección concurrente

todo ocurrió al son de una rara melodía,

imparable, en los salones de París

pasando por Madrid hasta alcanzar 

sin cansancio alguno la urbe de Nueva York

a pesar de la lejanía.

Una marea de huecas celebraciones en la rareza

de tanto ruido que no ha sido capaz de tambalear

los pies arraigados en el apego de tu suelo, 

Sahara Occidental.

Soledad de aires beduinos que susurran victoria delineada

por sudor desafiante que colma el simple verso desnudo

que tinta los brazos de los años,

y noche que nunca amaneciese en la prontitud deseada.

Supuestos vencedores de las tinieblas partidarios de injusticia. 

Una mirada imperiosa de una anciana de tibias manos

esparce resecas flores de verano a fin que no se alimenten

muros sobre cuerpos minados de desilusiones.

Miradas contrincantes vencidas por el aliento de un tumulto

de gente curtida por soles sedientos,

vientos sorprendidos por granizos,

silenciadas dunas como venas que pronuncian

secuaces latidos despertando heridas,

removiendo tiempo en otros tiempos

sin que el juramento de los triunfos se convierta

en ocaso de atardeceres,

callosas manos que no se afligen

revestidas de arcilla rojiza,

desconcierto de locura

enfurecido adversario que atraganta tu nombre

en la imposibilidad de su nombre

traición de difuntos,

historia y claras suspicacias.

No será para siempre la vida

recuerdo acontecido en el universo estrellado

donde nunca desaparezcas a causa de la serenidad

y la falta de furia

identificada sin equívoco a pesar de la traición

de naufragios desconcertantes.

Ya no lloviesen cielos de nubes desocupadas

ni los ídolos fueron jamás vencidos por insensata amargura.

Por eso hoy vuelves como deben volver siempre los grandes.

BASIRI

TEXTO: Limam Boicha

Hay una foto. Allí estás tú.

Tus dedos largos y delicados sujetan una escuálida placa

Número: B-2875.

Tu mirada está perdida como en el horizonte.

¿Sabes que tu hora está cerca?

Y no viene de tus ojos negros.

No de tu negra barba. No de tu pelo oscuro.

¿Dónde aguardan tus huesos?

Como una onda quedó tu sueño. Una onda inmensa que avanza.

Inexorablemente avanza.

Empujada por un deseo libertario, terrenal, vivo.

Algún día, un gesto suave ante una fosa, un cepillo,

una mano amorosa

traerá a la memoria del viento tus restos.

Quizás jirones de tu ropa,

quizás el casquillo de la bala con la que segaron tu vida.

Algún día, se desmoronará el largo invierno de silencio

con el que aquella pala te sepultó.

¿Dónde?

Algún día,

el pueblo desgarrará el velo con sus ojos,

disipará la niebla con su conciencia pura

y dejará al descubierto la ligereza

con que te arrojaron al hacha de los verdugos.

El hierro con el que te quemaron.

El verbo con el que te inmolaron.

La alegría con la que te traicionaron.

La indiferencia con la que- aún -te siguen martirizando.

Algún día, Basiri. Algún día…

Muchos son los obstáculos

y vigorosos han de ser los esfuerzos,

pero hay que ir removiendo

las entrañas del mundo

hasta encontrar la verdad.

Aunque quieran borrar todos los rastros,

y escondan el horror de los cuerpos desprovistos de saliva y sangre.

Aunque la verdad les sepa a hiel,

y no aparenten más que indiferencia y desprecio.

Aunque tú a veces tengas miedo,

y otras disfraces tus palabras para que no te entiendan,

y otras veces alces tu rostro al cielo,

y terribles recuerdos vuelvan a tu memoria,

y supliques, y te sientas abandonado.

Y aunque escuches elogiar a tus verdugos.

Y a veces solo veas hilos de una esperanza ya harapienta.

Aún entonces,

no dudes de que, algún día,

cobrará aliento la memoria inocultable.

La canción de tus sueños, al fin desvelada.

Y cada día de largo silencio,

por más que intenten extinguir el eco

de los disparos en la plaza de Zemla,

por más arena que descarguen sobre el cuerpo de Basiri,

la verdad se hará más fuerte, estruendosa y vital.

El País

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