India en las Indias

Por: | 06 de diciembre de 2011

Una compañía india de tecnologías de la información, Aegis, compró en 2010 la empresa argentina Actionline. Ahora emplea a 5.000 personas en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Bahía Blanca. También tiene otro centro en Costa Rica. Aegis es una más de una veintena de firmas indias de tecnología que pusieron pie en las Indias.

Acindar

Ranbaxy se asentó hace 11 años en Brasil. Este laboratorio indio se ha convertido en el sexto mayor fabricante de remedios genéricos del gigante sudamericano. Ambos países siempre han izado juntos la bandera de los genéricos en la lucha contra las farmacéuticas del mundo desarrollado. Ranbaxy da trabajo además a 130 brasileños e integra el pelotón de una larga decena de laboratorios indios en Latinoamérica.

Una docena de empresas de minerales y metales llegaron desde las tierras de las rupias para hacer dinero en Latinoamérica. ArcelorMittal dispone de plantas en Argentina, Brasil, México y Trinidad y Tobago.

Varias compañías energéticas indias buscan aprovechar los recursos naturales de la región. Es el caso de ONGC, que ha recibido concesiones para explotar yacimientos en Venezuela y Cuba y ha comprado otros en Brasil, Colombia y Trinidad y Tobago. Hay constructoras y empresas de agronegocios.

No solo de China quiere vivir Latinoamérica. Sabe que en tiempos de crisis en la eurozona y de lento crecimiento en EE UU toda Asia puede representar una oportunidad para seguir creciendo tanto como en la década pasada. Y la otra potencia asiática se llama India.

India no crece tan rápido como China. No es tan organizada como China. Es democrática. Es caótica incluso para los ojos latinoamericanos. Es vibrante y proteccionista. Sus manufacturas aún no han invadido Brasil, México o Argentina. Ni sus empresas se han posicionado en la región como grandes inversoras, a pesar de los ejemplos mencionados. En todo eso, India no es China, pero aspira a ser tan fuerte como su vecino del norte.

Apenas el 0,9% de las exportaciones latinoamericanas va a India, frente al 6,2% que se destina a toda el Asia-Pacífico. Solo el 1% de las importaciones de Latinoamérica son indias, según un completo informe que difundió ayer la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sobre las relaciones entre los dos subcontinentes. Pero el segundo país más poblado del planeta, que prevé superar en habitantes a China en 20 años, da pasos de elefante, lentos, pero pesados, para no perder la carrera con el dragón asiático. Ambos titanes no dejan de sumar habitantes a la clase media, que a su vez precisa más alimentos y más bienes derivados de los minerales, como los que produce Latinoamérica.

Para fomentar la relación bilateral, la embajada india en Buenos Aires y la CEPAL organizaron ayer un seminario en la capital argentina sobre “La nueva India y la nueva Latinoamérica, sinergias y complementariedades”. Del encuentro participaron empresarios de ambas partes con negocios en común: desde Gustavo Grobocopatel, el rey de la soja argentina (India representa el 11,9% de las importaciones mundiales de aceite de soja y ha comprado a Argentina lo que China dejó de aceptarle, lo que constituyó una represalia proteccionista), hasta Kapil Gulatil, gerente general para las Américas de la fabricante india de equipos de iluminación profesional Havells Sylvania, que tiene plantas en Colombia y Costa Rica; desde G. V. Mani, director senior de Crisil, agencia de calificación crediticia de India, hasta Gabriel Rozman, vicepresidente ejecutivo de Tata Consultancy Services, ambos representantes del pujante negocio de tercerización de servicios; desde Satya Muley, consejero delegado de la química india Pidilite en Brasil (esta industria es de las más destacadas del país asiático), hasta Ramakrishna Karuturi, fundador de una empresa que produce 555 millones de rosas por año.

Si se mide el PIB ajustado por la paridad del poder de compra, India se convertirá este año en la tercera economía mundial, con lo que desplazará a Japón y quedará solo por detrás de EE UU y China. India aportó el 10% del crecimiento mundial en los últimos años. No obstante, el PIB per cápita indio aún supone menos de un décimo del de EE UU.

India, que es más fuerte en el intercambio de servicios (de software y empresariales) que en el de bienes, envía el 3,8% de sus exportaciones a Latinoamérica y recibe de allí el 3,7% de sus importaciones. India es un gran comprador de algodón, azúcar, petróleo, plomo, níquel, zinc y estaño. La mitad de los productos que le compra a Latinoamérica son materias primas, una proporción menor que la de China. A diferencia de la fábrica del mundo, el país de la tercerización de servicios importa más manufacturas de tecnología media latinoamericanas.

India textil

India es un gran fabricante mundial de textiles, productos químicos, metales básicos y maquinaria eléctrica. A diferencia de China, que le vende a Latinoamérica una mayoría de bienes de alta tecnología, India le proporciona una buena oferta de manufacturas basadas en recursos naturales. El comercio bilateral apenas comenzó a ser significativo en la segunda mitad de la década pasada. Pasó de 4.000 millones de dólares en 2005 a casi 20.000 millones en 2010, es decir, se quintuplicó en cinco años. El vínculo es superavitario para Latinoamérica. Las exportaciones de esta región a India están concentradas en pocos países: Brasil, Chile, México y Argentina. Un puñado de ellos acaparan las compras al país asiático: Brasil, México, Colombia, Argentina, Perú y Chile.

Latinoamérica está lejos de integrarse en las cadenas de producción indias, advierte la CEPAL. India, reacia a firmar acuerdos de libre comercio, mantiene convenios de liberalización parcial del intercambio con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y Chile. Solo el 6,8% de sus inversiones externas de India viene a territorio latinoamericano, unos 718 millones de dólares en 2009/2010.

La inversión india en el mundo, que supone un cuarto de la de China, se concentra en países desarrollados y en servicios y manufacturas. Otra diferencia con el gigante asiático radica en que sus empresas no son estatales sino privadas. Hasta ahora la mayoría de las inversiones indias en Latinoamérica y el Caribe se dirigió hacia paraísos fiscales o hacia sectores de recursos naturales. La CEPAL destaca, no obstante, que están llegando capitales al sector de servicios, para tercerización y software, y al industrial.

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NO A LAS SINERGIAS CON PAÍSES HOMÓFOBOS Y MACHISTAS

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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