Los proyectos de integración, en tela de juicio

Por: | 25 de marzo de 2012

Los procesos de integración provocan debates por toda Latinoamérica. En diversos procesos ya iniciados de libre comercio se plantean quejas de la sociedad civil e incluso de los propios gobiernos, que terminan imponiendo límites a las importaciones. Esta vez quería abordar diversos análisis que sobre las dificultades de la integración han llegado a mis manos.

 

Uno de los acuerdos que está siendo objeto de críticas es el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana. Un informe de la Red Centroamericana de Monitoreo del CAFTA (como se conoce el pacto por sus siglas en inglés), que está integrada por colectivos de estudios rurales de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, difundió a finales de 2011 una evaluación sobre el impacto en Centroamérica de los primeros cinco años de vigencia del acuerdo. Lo hizo con el apoyo de otras ONG como Oxfam. Una de sus conclusiones es que se ha producido un desmantelamiento de la producción de alimentos básicos, con la consiguiente necesidad de importarlos, sobre todo de EE UU, y al mismo tiempo se han expandido los monocultivos de exportación agroindustrial.

En cuanto al capítulo de protección de la propiedad intelectual, la Red Centroamericana de Monitoreo del CAFTA denuncia los altos precios de los medicamentos protegidos por las normas del tratado. También señala: “Se corre el riesgo de que capitales transnacionales hagan prospección de nuestra biodiversidad aprovechando las nuevas prerrogativas que les brindan estos convenios internacionales”.

La relación comercial de Centroamérica con EE UU tampoco ha mejorado, según el documento. “El CAFTA no ha estimulado la diversificación de nuestras exportaciones como se prometía. Las mismas tampoco han tenido un crecimiento galopante. Por el contrario, han sido las importaciones las que sí presentan ese crecimiento sostenido”, observa la Red Centroamericana de Monitoreo del CAFTA. La organización también advierte sobre la previsible pérdida de ingresos fiscales por la eliminación de aranceles a la importación.

“Una de las promesas del CAFTA fue el crecimiento explosivo de la inversión extranjera directa a la región, algo que no ha sucedido, aunque desde la entrada en vigencia del tratado ha habido un incremento”, reconoce la red. “Mucha de esta inversión no necesariamente son recursos productivos frescos para potenciar a las economías. Durante esta década (por la primera del siglo XXI) una buena parte de los flujos han sido por procesos de compra de activos nacionales, como el sector bancario en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua”, señala el estudio. Tampoco observa mejoras significativas en términos de cantidad o calidad del empleo, aunque destaca la denuncia de la central obrera norteamericana AFL-CIO contra Guatemala en el marco del CAFTA por "competencia desleal", dada las violaciones de los derechos laborales.

 

También en Mercosur están produciéndose críticas por las barreras comerciales de Argentina y Brasil (los otros socios son Uruguay y Paraguay). Ambos países también han puesto en revisión sus acuerdos de intercambio de coches con México. Félix Peña, exsubsecretario de Comercio Exterior de Argentina, observa en su último informe mensual que “cuanto más poder relativo tiene un país, mayor será la tendencia a colocar la interpretación de los compromisos internacionales asumidos en el marco del ejercicio de la respectiva soberanía nacional”. Peña señala que las barreras proteccionistas pueden provocar reclamaciones en el tribunal de solución de controversias de Mercosur o en la Organización Mundial de Comercio (OMC), pero éstos suelen ser procesos largos y por eso muchos gobiernos aplican trabas tranquilamente, a sabiendas de que no respetan las reglas internacionales. Otra respuesta a las protecciones pueden ser las represalias.

Otro economista que ha abordado el conflicto dentro de Mercosur es el secretario de la Sociedad Internacional para el Desarrollo (SID) Capítulo Buenos Aires, Diego Coatz, en un boletín que esta entidad publicó a principios de año. “La clave es que la integración vía Mercosur y Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) sea favorable para los países que tienen que hacer el catch up (puesta al día) tecnológico y productivo”, exponía Coatz, que también es economista jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA). “A nosotros (por los argentinos) no nos sirve ser la España actual o el Portugal de Alemania. Brasil tiene que asumir un liderazgo muy positivo y, para hacerlo, tiene que, a la par, enfrentar grandes desafíos a nivel local. Si Brasil va a tener superávit comercial crónico con todos sus vecinos y socios comerciales, claramente copiará la conducta que tiene Alemania en la UE. Tiene que vernos como socios estratégicos, pensando que tenemos recursos naturales, la mayor producción de proteína vegetal a nivel global (entre otros recursos mineros, energéticos, etc.) y un desarrollo industrial denso en relación a otros países de la región. Ese liderazgo positivo implica que Brasil no pueda producir todo solo. Esto mismo (vale) para la Argentina con Paraguay o Bolivia o Uruguay”, pregonaba Coatz.

La relación entre Latinoamérica y la Unión Europea (UE), dos regiones en las que rigen varios acuerdos de libre comercio, también despierta recelos. La crisis europea “revela el vuelco sin precedentes que ha experimentado la relación entre la UE y América Latina: en vez de ser fuente de soluciones, esta vez la UE es vista como origen y causa de problemas para la región, y, según afirman sus propios dirigentes, América Latina debería blindarse frente al posible contagio de la recesión y de las turbulencias financieras procedentes de Europa”, comenta el experto en cooperación al desarrollo José Antonio Sanahuja, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, en el último número de Nueva Sociedad, la revista latinoamericana de la Fundación Friedrich Ebert, de la socialdemocracia alemana. Sanahuja observa que  “parece diluirse el papel de la UE como actor normativo y referente político para la región, y con ello, su poder e influencia se desvanecen”. El catedrático atribuye ese cambio no sólo a la crisis europea sino a una Latinoamérica que “atraviesa un ciclo político con fuerzas sociales y gobiernos progresistas para los que la UE ya no es un referente político, salvo para distanciarse de él, ya que se le percibe como neoliberal”. Latinoamérica observa en el bloque europeo “dobles raseros” en cuanto a los objetivos de cohesión social y desarrollo socioeconómico, los tratados de libre comercio o la permanencia del proteccionismo comunitario.

Sanahuja considera que “la ruptura del euro y una recesión en la UE tendrían graves consecuencias para la prosperidad” de Latinoamérica, que “está más globalizada y es más interdependiente de lo que políticamente está dispuesta a aceptar”. El politólogo español opina que “a pesar de los agravios históricos” de Europa a Latinoamérica, esta región “no debiera recrearse en el mal ajeno”. Y concluye: “La quiebra del proyecto europeo, más allá de sus consecuencias económicas inmediatas, lo es también de muchas de las aspiraciones históricas de América Latina, y dejaría a la región más solitaria y aislada frente a los retos de la globalización”.

Hay 4 Comentarios

La Globalización está obsoleta. Flor de un día dejando rastro de economías en ruinas. Todos los "Imperios" tratan de controlarlo todo, desde lejos e imponiendo leyes y normas ajenas al vivir de pueblos diversos. ¿Por qué hay que integrarse tanto hasta diluirse en la nada ajena?

MALVINAS ARGENTINAS.INTEGRACION LATINOAMERICANA. Una vez más, la construcción regional sudamericana demostró su fuerza: a pesar de lo anunciado, el gobierno peruano decidió honrar el apoyo de UNASUR al reclamo argentino por la soberanía de las islas Malvinas y el Atlántico Sur y rechazó que una fragata de guerra británica, que venía de cumplir servicio en el archipiélago, repostara en el Puerto del Callao, tal como se había anunciado en un principio. El ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Rafael Roncagliolo, confirmó ayer por la tarde que debido a “los compromisos de solidaridad latinoamericana” finalmente “ha quedado sin efecto” el proyecto de que el HMS Montrose, de la Armada Real, hiciera tierra durante cuatro días de la semana que viene en ese país. La Montrose es la nave que, según se informó, será remplazada en las islas por el HMS Dauntless, uno de los destructores más modernos y con mayor poder de fuego de la flota inglesa. El sábado pasado, también, los cancilleres de los doce países que conforman la UNASUR, incluyendo, claro está, al peruano, firmaron un documento en Asunción del Paraguay en el que respaldan una vez más la posición argentina respecto al diferendo por el Atlántico Sur. El texto califica como una “anacrónica situación colonial en suelo americano” la presencia militar británica en la región y repudia “la negativa del Reino Unido a reanudar negociaciones” al respecto, a la vez que recuerda que las maniobras militares y de explotación hidrocarburífera realizadas de forma unilateral por la potencia ocupante “vulneran resoluciones de la ONU".

estas afectan al 30 por ciento de las importaciones originadas en america latina y sólo el diez por ciento de las procedentes de africa y al 9 por ciento de las de asia.

si bien las tarifas arancelarias europeas son bajas, ellas son mucho mas altas cuando se trata de productos latinos, que cuando se aplican a bienes producidos en asia o en africa. por otro lado la restriccion comercial más importante no se produce en el terreno arancelaio , sino en el de las restricciones no arancelarias

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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