¿Qué países aprovechan mejor el capital extranjero para su desarrollo?

Por: | 06 de julio de 2012

El mundo está cuestionándose en qué medida las inversiones extranjeras contribuyen al desarrollo de un país y hasta qué punto sirven para eso los tratados bilaterales de inversión (TBI). Así ha quedado expuesto en el Informe Mundial de Inversión 2012 que ayer difundió la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, según sus siglas en inglés). Por eso este organismo dominado por economistas heterodoxos –en eso se diferencia de otros como el Fondo Monetario Internacional (FMI)- elaboró un índice sobre en qué medida el capital extranjero ha contribuido al desarrollo. También ha recabado información acerca de los nuevos capítulos que sean han incorporado a los recientes TBI para hacerlos menos favorables a las multinacionales y más protectores de los intereses de los estados.

 

El índice de contribución de la inversión extranjera directa analiza cómo los flujos de capital han servido para agregar valor a un país, crear empleo, aumentar las exportaciones, elevar la recaudación tributaria, incrementar los salarios, subir la inversión en investigación y desarrollo (I+D) y expandir la capacidad productiva. No todas las inversiones extranjeras son buenas per se, como concluyó también recientemente la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La UNCTAD dividió a los países en cuatro grupos, según el mayor o menor grado de contribución de las empresas foráneas a la economía local.

En el primer grupo, el de los países que más aprovecharon los desembolsos de las multinacionales, figuran tres países latinoamericanos, Panamá, Bolivia y Colombia, además de otros como Reino Unido, Finlandia, Sudáfrica, Malasia, Polonia, Rumania, Tailandia, Bélgica, República Checa, Hungría, Irlanda, Suecia y Suiza.

En el segundo pelotón aparecen Argentina, Brasil, República Dominicana, Costa Rica y Honduras. También figuran Alemania, Italia, Francia, Dinamarca, Marruecos, Noruega, Portugal y Holanda.

En el tercer grupo, el de los que no aprovecharon tanto la inversión del exterior, está España, además de Ecuador, Guatemala, Perú, Uruguay y Chile. También allí aparecen China, Indonesia, Australia, Austria, Canadá, Egipto y Bulgaria.

Por último, aquellos países en los que las multinacionales han ayudado menos al desarrollo. Allí están Paraguay, Venezuela y México. También Grecia, India, Japón, Corea del Sur, Filipinas, Taiwan, Turquía, EE UU, Rusia, Arabia Saudí y Luxemburgo, Está claro que no es la misma la necesidad que tienen de capital extranjero las economías desarrolladas que las emergentes.

 

En Buenos Aires, el economista Fernando Porta, profesor de las universidades de Buenos Aires y Torcuato Di Tella, presentó el reporte de la UNCTAD. Observó que el aumento del 16% de la inversión extranjera en Latinoamérica en 2011 se explicó por un alza del 4% en México y Centroamérica y otra del 34% en Sudamérica, en especial en Brasil y Colombia. El incremento sudamericano, según Porta, ha tenido que ver más con la reinversión de beneficios, fruto de la alta rentabilidad de las compañías, antes que por la llegada de nuevos capitales. El analista señaló que los flujos se orientaron hacia los sectores de recursos naturales y hacia los países con mercados internos crecientes, como Argentina y Brasil, que han recreado, cada uno a su manera, barreras comerciales para proteger sus industrias y obligar a las multinacionales a radicarse en su territorio para abastecerlo.

Porta mencionó que el reporte de la UNCTAD aborda la actual discusión sobre si hay que seguir liberalizando las economías para atraer más inversiones extranjeras o si es hora de regular esos flujos. En 2000, el 94% de las medidas sobre capitales foráneos que adoptaban los países de todo el mundo era para promoverlos. Solo el 6%, para restringirlos. En la actualidad, el 78% es para liberalizar y el 22%, para regular. “Hay un nuevo enfoque sobre las inversiones extranjeras: sin desestimularlas, ser más concientes sobre el impacto en el desarrollo”, explicó el economista argentino.

La UNCTAD señala que los países están revaluando las formas de atraer y maximizar el capital del exterior. En lo 90 se firmaron como nunca muchísimos TBI. En los 2000 esa fiebre se moderó. Además los últimos tratados rubricados en 2011 son muy distintos en contenido a los de los 90. “Se pasó de acuerdos de protección del inversor a acuerdos en los que el Estado busca asegurarse el desarrollo”, opinó Porta. Por ejemplo, se incorporaron excepciones a la obligación de respetar la libre circulación de fondos, como cuando un país sufre una crisis del balance de pagos. Se regularon las expropiaciones, se establecieron estándares de respeto a la salud, los derechos laborales y medioambientales, se crearon medidas para imponer prudencia en el sector financiero, se impusieron excepciones a la protección de inversiones en casos en que estén en juego la vida humana o la conservación de los recursos naturales y se excluyeron del convenio las obligaciones que los estados contraen con sus acreedores. Algunas o todas estas normas han sido incorporadas en los tratados de libre comercio (TLC) de Perú con México, Corea del Sur, Panamá, Costa Rica y Guatemala, el TBI entre Colombia y Japón y el TLC entre México y Centroamérica.

“Se rebalancea el interés de países y compañías. Esto tiene que ver con el rebalanceo de poder a favor de los países en vías de desarrollo”, observó Porta. La UNCTAD también menciona las crecientes críticas de países y la sociedad civil contra la injerencia del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) en disputas entre estados y multinacionales.

El organismo de la ONU propone a los países que adopten una agenda explícita para captar las mejores inversiones extranjeras. Para ello recomienda que se busque la integración de las economías en la cadenas de valor internacionales, se protejan sectores estratégicos, se fijen objetivos de desarrollo sustentable, se eviten maniobras fiscales que disminuyan la recaudación tributaria y se castigue la corrupción y la violación de normas laborales.

 

La UNCTAD también sigue elaborando el índice de atracción de inversión extranjera en comparación con el potencial de cada país. En Latinoamérica, Chile y Panamá captan más de lo que en teoría podrían. En un segundo grupo aparecen Costa Rica y Honduras, además de España. En tercer término, no tan bien, Bolivia, Colombia, Brasil, República Dominicana, Perú, Uruguay y México. Por último, están por muy debajo de su potencial Argentina, Ecuador, Guatemala, Paraguay y Venezuela.

Hay 3 Comentarios

Me temo que El Salvador no figuró en este informe.

Y El Salvador, no aparece en ninguna de las listas... podrias decirme en que grupo lo localizarias?

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Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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