Argentina comienza a relajar las restricciones a la importación

Por: | 30 de agosto de 2012

En los últimos días, EE UU, México y Japón han redoblado sus quejas ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) contra las restricciones de Argentina a las importaciones. Sin embargo, las barreras generalizadas que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner impuso en febrero pasado a todas las compras externas han comenzado a relajarse un poco a partir de la segunda mitad de junio. El Ejecutivo argentino había puesto en vigencia a principios de año las declaraciones juradas anticipadas de importaciones como medio para controlar, retrasar o denegar el ingreso de mercaderías, lo que ocasionó entre marzo y junio faltantes de remedios, elementos de odontología e insumos y piezas de maquinarias necesarias para que operen las industrias locales. Poco a poco, la situación vuelve a normalizarse, aunque continúa la política de “administración de comercio”, como la define el Gobierno de Fernández, que reniega del mote de “proteccionista”.

 

Prueba de la relajación de los controles son los últimos datos del comercio exterior de Argentina. En enero las importaciones crecían al 10%. En febrero se redujeron el 1%; en marzo, el 8%; en abril, el 14%; en mayo, el 5%; en junio, el 12% y en julio, el 4%. En los primeros siete meses del año, las compras externas se contrajeron el 5%, aunque la caída obedece más a la brusca desaceleración del crecimiento económico y la caída de la inversión que a las trabas. Prueba de ello es que las importaciones que más disminuyeron fueron las de maquinaria (-19%). Donde sí se reflejan las restricciones comerciales, aunque también la ralentización económica, es en las compras de insumos (-6%), piezas para maquinarias (-5%) y bienes de consumo (-11%, aunque en julio subieron 1%). Las importaciones de Argentina hubieran caído más si no fuera porque el país sufre un creciente déficit energético (las compras de combustibles se elevaron el 12%) y mantiene un intercambio compensado de coches con Brasil (+4%).

“El momento más complicado fue entre abril y la primera quincena de junio”, reconoce el presidente de la Cámara de Importadores de Argentina, Diego Pérez Santisteban. Entre febrero y marzo, las empresas consumieron las existencias que venían acumulando. “Entre abril y junio llegaron a faltar insumos en muchas industrias. Hubo paralizaciones en la de componentes de coches, entre otras”, añade Pérez Santisteban. También hubo problemas en las cadenas de producción textil y química, según Ricardo Delgado, economista de la consultora Analytica, así como en las fábricas ensambladoras de electrónica en la provincia sureña de Tierra del Fuego, recuerda Marina Dal Poggetto, analista del Estudio Bein. “Hubo dificultades que llevaron a suspensiones y despidos de personal, y eso trajo movilización sindical”, cuenta el líder de los importadores. “Viendo los efectos colaterales de las restricciones en términos de daños políticos, sociales y sindicales, y como el Gobierno ya está cerca de cumplir su objetivo de superávit comercial, en la segunda quincena de julio hizo una flexibilización bastante notoria de la aprobación de las declaraciones juradas anticipadas de importaciones”, explica Pérez Santisteban. El Ejecutivo se había fijado como objetivo para 2012 un superávit comercial de 10.000 millones de dólares (7.982 millones de euros), de modo de asegurarse las divisas para pagar la deuda externa. Por eso restringió la salida de moneda extranjera, ya sea a través de las importaciones, la fuga de capitales o el giro de beneficios de las filiales de las multinacionales a sus casas matrices. En los primeros siete meses de julio, el Gobierno alcanzó un superávit comercial de 8.350 millones de dólares (6.665 millones de euros). Le falta poco y restan cinco meses por contar.

“Todavía no estamos en situación de abastecimiento normal”, aclara el líder de los importadores. “Eso sucederá en un mes y medio, si el Gobierno mantiene la tendencia actual”, añade el empresario. El Ejecutivo ha acelerado el ingreso de maquinarias, piezas e insumos, mientras que el proceso resulta más lento para los bienes de consumo, como alimentos, electrodomésticos, ropa, calzado, juguetes y repuestos para coches, según Pérez Santisteban. Entre esos bienes aún bloqueados figuran el jamón, que Argentina solía comprar en España, Brasil e Italia.

Entre marzo y mayo faltaron medicamentos importados, incluida la insulina y drogas oncológicas, pero Peréz Santisteban lo adjudica a que muchos pacientes anticiparon sus compras ante el temor de que escasearan por las restricciones. “También se dio el caso de que un tomógrafo no funcionara porque se había descompuesto una pieza importada y no llegaba el reemplazo”, cuenta el empresario. En las últimas semanas se registraron nuevas denuncias de escasez, algunas preocupantes y otras que no lo son tanto: odontólogos alertaron sobre la escasez de insumos y cirujanos advirtieron sobre la falta de implantes mamarios.

Otras restricciones que también despertaron polémica en marzo fueron las de libros impresos en el exterior. “Este tipo de trabas tuvo impacto en la opinión pública”, observa Delgado.

 

Los negocios que se dedicaban solo a vender productos importados debieron cerrar sus puertas o reconvertirse. Es así que los dueños de los locales mayoristas del barrio porteño de Once, que constituye un auténtico centro comercial a cielo abierto, organizaron ruidosas protestas en junio pasado para pedir la liberación de importaciones.

También se han marchado de Argentina varias casas de artículos de lujo, como Yves Saint Laurent y Escada, pero en estos casos no se organizó ninguna manifestación. En este país la pobreza aún afectaba al 20% de la población en 2011, y existe el riesgo de que aumente en 2012 por la menor actividad económica combinada con una persistente inflación (22% anual), por lo que la noticia de que Ralph Lauren y Cartier planean sumarse a la retirada tampoco ha conmovido demasiado. En cambio, Ermenegildo Zegna llegó a bajar las persianas durante unos meses, pero las ha reabierto porque consiguió que el Gobierno le liberara importaciones a cambio de su compromiso de exportar lana. Desde el año pasado, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, bloquea las importaciones de empresas que no le presentan un plan de exportaciones que las compensen. Un dólar exportado por cada dólar importado. Así es la máxima de Moreno. Pero muchas compañías no terminan por cumplir lo que le prometen, según advierte Delgado.

“En julio el Gobierno razonó porque las trabas estaban afectando la producción”, observa Delgado, aunque fuentes de la Unión Industrial Argentina opinan que son más los sectores favorecidos por las restricciones a la importación (ante la reducción de la competencia externa) que los perjudicados (por la escasez de insumos y piezas de maquinarias). “Va a seguir el comercio administrado, pero no con la dureza y la severidad de la primera mitad del año”, pronostica Delgado, un consultor con buenos contactos dentro del Gobierno de Fernández.

“Argentina se ahorró en lo que va del año hasta 6.000 millones de dólares en importaciones y ese ahorro se financió con el uso de los grandes stocks que tenían las empresas y con los problemas de logística que se ocasionaron”, explica Dal Poggetto. “Muchos faltantes trajeron problemas microeconómicos, pero al nivel macroeconómico tuvo poco impacto en la actividad”, aclara Dal Poggetto. “Una por una se fueron liberando las importaciones que faltaban en la medida en que aparecían artículos periodísticos que los denunciaban”, apunta la economista. Así sucedió cuando los restaurantes japoneses alertaron que faltaban pescados para hacer sushi. No le ocurrió lo mismo a Starbucks, que cometió un día la torpeza de pedir disculpas a sus clientes por servirles el café en vasos “nacionales”.

Argentina es el país latinoamericano que más disputas en contra acumula en la OMC: unas 20. No obstante, son menos que las 116 de EEUU, las 72 de la Unión Europea, las 27 de China y las 21 de India. Brasil y México suman nada menos que 14 cada uno. Chile, pese a su aperturismo económico, enfrenta 13. República Dominicana, siete; Perú, cuatro; Colombia, Ecuador y España, tres; Guatemala, Venezuela y Nicaragua, dos; Panamá y Uruguay, una.

Hay 8 Comentarios

La "sintonìa fina" que està aplicando Cristina es lo mejor que se puede hacer para nuestro paìs. Hacìan falta agallas para revertir la inercia de vivir de rodillas ante las òrdenes externas de quienes se creen con derecho a dirigir el mundo y Cristina tiene esas agallas, corregidas y aumentadas. Y vamos por màs, como dirìa Evita "pese a quien pese y caiga quien caiga"

Argentina ,con las retenciones a las exportaciones agropecuarias que soporta la oligarquía terrateniente, y con el control de las importaciones, alcanzó un nivel de actividad económica y desarrollo nunca visto en sus 200 años de historia, con justicia social y felicidad del pueblo. Todo ello debido en gran parte al visionario expresidente Nestor Kirchner y ahora a su viuda Cristina Fernandez de Kirchner

Argentina, controlando sus importaciones, desde el 2003 con Kirchner hasta ahora, disfrutó del mayor aumento del PIB de su historia, y de la mejor distribución del ingreso, pese al intento de golpe del 2008 por parte de la oligarquía terrateniente del país.

ricardo, pisis y tinejo......concuerdo plenamente con ustedes, ojala argentina siga impulsando su propio desarrollo y su propio autoabastecimiento. JODA A QUIEN JODA.

¿Sabes porque el HÍGADO es tan importante para BAJAR DE PESO???? Mira esto: http://sn.im/24o439v

EL GOBIERNO ARGENTINO HARA Y HACE LO QUE CREE MEJOR PARA LA MAYORIA DE LOS ARGENTINOS.
NO, LO QUE DECIDE EL FMI, EL BANCO MUNDIAL O EL IMPERIALISMO.

amigo, su comentario me parece muy acertado.

El titular lo escribe como si fuera un logro. Eso es lo que gusta al amigo americano, que las fronteras se abran para vender sus productos mientras estrangula la balanza de pagos echando arena sobre la producción extranjera. Cuanto más autárquico pueda ser un Estado, mejor aguantará los vaivenes del capitalismo.

http://casaquerida.com/2012/08/29/tiempo-de-madurez/

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Sobre el blog

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Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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