Los gases contaminantes viajan en cuatro ruedas o con la luz, la industria y la minería

Por: | 04 de septiembre de 2012

Las principales emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al ámbito urbano de Latinoamérica derivan de la quema de combustibles fósiles para el transporte (38%), la producción de electricidad (21%) y la industria (17%), según el informe 2012 sobre el estado de las ciudades de la región que difundió recientemente ONU Hábitat. “Un caso particular es el de las ciudades mineras, que con frecuencia están particularmente expuestas a un deterioro de la calidad del aire por las propias actividades extractivas”, señala el informe.

 

Brasil y México son responsables de la mitad de las emisiones regionales de gases de efecto invernaderos producidos por la quema de combustibles fósiles y la industria del cemento. Junto con Argentina, Venezuela, Chile y Colombia, suman el 84% del total latinoamericano. Entre 1990 y 2007, las ciudades de la región han aumentado un 18% sus emisiones per cápita de dióxido de carbono, el más importante de los gases de efecto invernadero urbanos. Donde más se incrementaron en términos porcentuales ha sido en Honduras, El Salvador y Costa Rica, mientras que decreció sobre todo en Cuba, Colombia y Venezuela.

En la mayoría de las grandes ciudades latinoamericanas existe alta concentración de partículas en la atmósfera que acrecienten los riesgos de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, con la excepción de Belo Horizonte (Brasil). Aunque se encuentran por encima del nivel recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), tampoco están tan mal Río de Janeiro y São Paulo. En cambio, la situación resulta crítica en Arequipa (Perú), Medellín (Colombia) y Cochabamba (Bolivia).

Pese a la contaminación, “las ciudades de la región presentan en materia de movilidad, en comparación con otras zonas geográficas del mundo, un patrón relativamente favorable, marcado por una participación elevada de los medios de transporte no motorizados y del público colectivo”, destaca la ONU. “Sin embargo, la tasa de motorización tiende a aumentar drásticamente”, añade. El 43% de los desplazamientos urbanos se hacen en transporte público y el 28% a pie o en bicicleta. Estos tres medios de movilidad son ampliamente mayoritarios en Río de Janeiro (82%), Montevideo (81%) y Lima (79%), panorama que contrasta con Buenos Aires (49%), San José de Costa Rica (66%) y São Paulo (68%). Esta proporción es del 50% en Europa occidental y del 14% en EE UU.

Pero el número de vehículos individuales se ha más que duplicado en 10 años por el crecimiento económico y social. Este progreso trajo aparejado altos niveles de congestión, e incluso paralización, con importantes costes económicos, sociales y ambientales. De una media de 0,09 vehículos a motor por persona en 1990 se pasó a 0,20 en 2008. Brasil, México y República Dominicana figuran entre algunos de los países con más vehículos per cápita, mientras que Perú, Bolivia y Honduras aparecen entre los de menos. Un factor novedoso que influye en la creciente tasa de motorización es la multiplicación de las motos, más asequibles para importantes sectores de la población. En República Dominicana las motos representan la mita de los vehículos, mientras que en Montevideo y San José suponen un cuarto de ellos.

“El fenómeno de la congestión tiene costes que paga el conjunto de la sociedad independientemente de quien los genera”, advierte ONU Hábitat. En São Paulo, por ejemplo, los atascos ocasionan al transporte publico un coste operativo adicional del 15,8% total. El nivel socioeconómico del pasajero lleva a que sus desplazamientos demoren más o menos tiempo. En Bogotá, Montevideo, Rosario (Argentina) y São Paulo los ricos tardan entre 17% y 58% menos para moverse que los pobres.

 

Las ciudades donde más energía para transporte se consume por habitante son Buenos Aires, Caracas y Río de Janeiro. Las más ecológicas en este aspecto son Montevideo, Belo Horizonte y Curitiba (Brasil). Contrastan la capital argentina, más extendida, poco densa y con muchos coches, frente a la uruguaya, más pequeña y compacta. En algunas ciudades el transporte individual genera más emisiones de dióxido de carbono que el público. Los casos más flagrantes son los de México, San José y Buenos Aires. En cambio, predomina la contaminación del sistema colectivo en Belo Horizonte, Montevideo y Curitiba, justamente donde más está desarrollada esta opción. Pese a su baja participación relativa en los desplazamientos, los automóviles individuales representaban como media regional el 72% de las emisiones de dióxido de carbono derivadas del sector del transporte.

Además de los vehículos, decíamos que también contaminan el aire de las ciudades la generación eléctrica y las industrias. Entre 1970 y 2008, se triplicó el consumo total de energía de América Latina y el Caribe, con Brasil, México y el Cono Sur a la cabeza. Per cápita, entre 1970 y 2006, se multiplicó por cuatro. No obstante, la participación de las fuentes renovables de energía en la región es significativa: 23% del total de la oferta. También se debe destacar que la intensidad energética, es decir, la cantidad de energía consumida para la producción de bienes y servicios, descendió ligeramente entre 1990 y 2008, de 1.590 barriles equivalentes de petróleo por cada millón de dolares del PIB a 1.440.

Hay 6 Comentarios

un tema q tenemos q ser concientes

Y con la carne...
http://www.animanaturalis.org/1275

Comer carne destruye el planeta

¿Qué produce más emisiones de gases causantes del efecto invernadero, criar vacas o conducir automóviles? La respuesta puede suponer una sorpresa para muchos.
Comer carne es comerse el planeta

Según un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el sector ganadero genera más gases de efecto invernadero: un 18% más de CO2 que el sector del transporte. También es una de las principales causas del calentamiento del planeta, la degradación de las tierras, la contaminación atmosférica y del agua, y la pérdida de biodiversidad.

"El ganado es uno de los principales responsables de los graves problemas medioambientales de hoy en día. Se requiere una acción urgente para hacer frente a esta situación”, asegura Henning Steinfeld, Jefe de la Subdirección de Información Ganadera y de Análisis y Política del Sector de la FAO, y uno de los autores del estudio La sombra alargada de la ganadería-aspectos medioambientales y alternativas. (FAO, 2006)

Los autores del informe sumaron las emisiones producidas a lo largo de la cadena de productos cárnicos, desde la producción de piensos (que incluye la producción de fertilizantes químicos, la deforestación para producir forrajes y abrir pastizales, etc.), pasando por la producción animal (que incluye las emisiones de la fermentación y de óxido nitroso del estiércol), hasta el CO2 liberado durante la elaboración y el transporte de los productos animales.

El resultado es que el sector ganadero es responsable del 9% del CO2 procedente de las actividades humanas, pero produce un porcentaje mucho más elevado de los gases de efecto invernadero más perjudiciales. Genera el 65% del oxido nitroso de origen humano, que tiene 296 veces más Potencial de Calentamiento Global que el CO2. La mayor parte de este gas procede del estiércol. Y también es responsable del 37% de todo el metano producido por la actividad humana (23 veces más perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes, y del 64% del amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.

Problemas con la tierra

El informe de la FAO explica que la ganadería utiliza hoy en día el 30% de la superficie terrestre del planeta, que en su mayor parte son pastizales, pero que ocupa también un 33% de toda la superficie cultivable, destinada a producir forraje. La tala de bosques para crear pastos es una de las principales causas de la deforestación, en especial en Latinoamérica, donde el 70% de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se han destinado a pastizales. Cerca del 70% de las tierras de pastoreo en las zonas áridas están degradadas, a causa del exceso de pastoreo, la compactación de la tierra y la erosión causadas por el ganado, y lo mismo sucede con 20% de los pastizales de rebaños.

Problemas con el agua

La actividad ganadera figura entre los sectores más perjudiciales para los cada día más escasos recursos hídricos, contribuyendo entre otros aspectos a la contaminación del agua y la destrucción de los arrecifes de coral.

El ganado contribuye 10 veces más a la contaminación del agua en comparación con la contaminación del hombre y 3 veces más que la contaminación de la industria del aceite, carbón, acero y manufacturas combinada. El sobrepastoreo afecta al ciclo del agua, e impide que se renueven los recursos hídricos tanto de superficie como subterráneos. Los principales agentes contaminantes son los desechos animales, los antibióticos y las hormonas, los productos químicos utilizados para teñir las pieles, los fertilizantes y pesticidas que se usan para fumigar los cultivos forrajeros.

La producción de ganado utiliza el 8% del agua que consume el hombre principalmente a través del riego de los cultivos forrajeros. Si bien no existen cifras mundiales, se estima que en los Estados Unidos el ganado y la producción agrícola de forrajes consumen el 37% de los plaguicidas, el 50% de los antibióticos y producen una tercera parte del nitrógeno y el fósforo que contaminan el agua. El sector genera también casi 2/3 partes del amoniaco que contribuye considerablemente a la lluvia ácida y a la acidificación de los ecosistemas.


Problemas con la Biodiversidad

El número de animales producidos para consumo humano también representa un peligro para la biodiversidad de la Tierra. El ganado constituye un 20% del total de la biomasa animal terrestre, y la superficie que ocupa hoy en día, antes era hábitat de especies silvestres. En 306 de las 825 ecorregiones clasificadas por el Fondo Mundial para la Naturaleza, el ganado se considera actualmente una "amenaza", a la vez que 23 de las 35 "zonas mundiales de gran concentración de la biodiversidad" de la lista de Conservation International -caracterizadas por una grave pérdida de hábitats- resienten los efectos de la producción ganadera.
¿Qué podemos hacer?

El informe de la FAO recomienda una serie de medidas para mitigar los peligros que plantea el ganado para el medio ambiente pero todos parecen muy lejanos para los ciudadanos comunes y corrientes, que la mayoría de las veces estamos al margen de las decisiones políticas. Sin embargo, hay algo que sin duda podemos hacer para frenar los daños que causa la producción de animales como comida al medio ambiente: disminuir nuestro consumo de carne o hacernos vegetarianos. Los verdaderos ecologistas deberían comprometerse con la promoción y práctica del vegetarianismo como un estilo de vida respetuoso con los animales, con las personas y con el medio ambiente.

+ Más información, sugerencias y primeros pasos para adoptar una dieta vegetariana: HazteVegetariano.com.

+ Más información sobre el Dia Sin Carne Internacional: DiaSinCarne.com.

Buen día Alejandro.
Parece que no te entienden ni dentro ni fuera de Argentina. El arftículo es muy claro y es de preocupar. La ciudad quie más conozco, Buenos Aires, está contaminada en aire, suelo y agua (Riachuelo) y parecen no enterarse las autoridades, más preocupadas en dobles carriles y más coches que racionallizar los transportes públicos (colectivos humeantes y miles de taxis vacios circulando sin parar) y privados (horas pico cada vez más repletas de autos con los caños escupiendo gases). Pero, peor están en Medellín.

La NUEVA forma de PERDER PESO. Descubre el Secreto!! http://sn.im/24o439v

Ramón: por supuesto que EE UU, Europa y China contaminan el mundo más que Latinoamérica y son los grandes responsables de resolver el problema del calentamiento global. El artículo no se refiere a eso (otros muchos en este periódico he leído al respecto) sino a que en la región identifiquemos los sectores que más perjudican el medio ambiente y la salud de los latinoamericanos. A eso apunta ONU Hábitat también. Muchos creen necesario que en Latinoamérica se debata la forma de reducir la contaminación de coches, fábricas y minas. Mi intención es que los gobiernos locales y nacionales adopten medidas para favorecer y mejorar el transporte público, y para que controlen la polución de eléctricas, industrias y mineras.

El articulo de Alejandro Rebossio no es didáctico y parece cargado de intenciones políticas. ¿A quién o a quienes va dirigido? La contaminación atmosférica la producen los millones de coches que circulan en Estados Unidos y Europa y sus enormes ciudades, incluyendo el consumo de los combustibles fósiles (carbón, petróleo, etc.). Lo mismo sucede con la demografía; en casi un siglo la población mundial se ha duplicado hasta alcanzar un nivel de más de 7.000 mil millones de seres humanos. Luego el problema es complejo y no atañe solamente a los países de Centro y Sudamérica. Sería interesante que incluyera también a India y China en esa visión existencial
del planeta Tierra.

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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