En Argentina, el dólar en el mercado ilegal cuesta 50% más caro que en el oficial

Por: | 19 de enero de 2013

Es verano en Argentina y los que pueden, que son bastantes, salen de vacaciones dentro o fuera de su país. Una encuesta de la Secretaría de Turismo argentina dice que solo uno de cada diez ciudadanos hace turismo en el extranjero. Sin embargo, cada vez son más. El año pasado la balanza comercial turística volvió a ser deficitaria para este país por primera vez desde 2001, cuando la cotización del peso estaba atada a la del dólar y antes de la gran devaluación de 2002. Los costes en Argentina han subido, aunque lejos está de ser un país caro, según relevamientos internacionales.

 

Es así que en este enero más de un argentino optó por veranear en Miami, Brasil, Chile o Uruguay, donde se quejan de que las restricciones cambiarias que ha impuesto el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner han desalentado la llegada de visitantes de la otra orilla del Río de la Plata. Desde 2012 los argentinos ya no pueden continuar con su costumbre de comprar dólares para ahorrar o comprar viviendas. No hay país en el mundo, fuera de EE UU, donde haya un mayor índice de dólares en efectivo que en Argentina. En los 70, con la elevada inflación, comenzó la obsesión argentina por el dólar, que continuó incluso cuando durante los más de diez años en que la moneda norteamericana se mantuvo estable frente al peso y los precios apenas subían, los tiempos de la llamada convertibilidad. Sucede que los más informados temían que un día aquella ligazón con el dólar estallara y que el peso perdiera abruptamente su valor, tal como sucedió. En la actualidad, la inflación de Argentina es del 23% anual, según las agencias de estadística provinciales.

El Gobierno de Fernández se encontró en 2011 con que el alza de las importaciones y la fuga de capitales derivaban en la escasez de los dólares que necesita para pagar la deuda externa e importar combustible y para que las empresas traigan insumos o maquinarias extranjeras para producir en su territorio. Por eso decidió imponer restricciones para la compra de divisas, las importaciones en general, pero sobre todo las de bienes de consumo, y el giro de beneficios de las filiales de multinacionales a sus casas matrices.

Primero los límites y después la prohibición total de adquirir divisas para ahorro o pago de inmuebles derivó en el florecimiento de un mercado ilegal, apodado blue (azul), a las llamadas cuevas, donde el dólar prontó comenzó a cotizar un 30% más caro que en el oficial. Esta semana la brecha se ha ampliado al 50%. Sucede que quien quiere viajar al exterior debe pedir por Internet a la agencia tributaria autorización para comprar divisas, pero las autoridades en general habilitan un cupo bastante menor al solicitado y que se basa en los ingresos declarados por la persona en cuestión. Pero después, cuando el contribuyente va al banco o a la casa de cambios a comprar las divisas autorizadas por Hacienda, se encuentra con que el Banco Central limita la cantidad que vende cada día. Por eso, muchos se acercan temprano a cambiar sus pesos, antes de que se agote el cupo, cuyo monto depende de las necesidades de dólares de la autoridad monetaria. Lo que no se consigue en el mercado oficial se puede compensar con compras con tarjeta de crédito, para las que rige la cotización legal del peso pero con un recargo impositivo del 15% que Hacienda devuelve después de un complejo trámite. Además, los argentinos pueden contratar en su país según el precio legal de su moneda tantos los vuelos como el hotel y las excursiones. De todos modos, a más de uno todo eso no le alcanza para sus gastos y termina comprando más divisas en el mercado paralelo.

 

Les comparto en este enlace una crónica sobre los secretos de ese mercado ilegal, el del dólar blue, que publiqué en la revista digital Anfibia, una publicación latinoamericana de relatos de no ficción. Se trata de un proyecto de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano y de la Universidad Nacional de San Martín, de la periferia de Buenos Aires.

La brecha entre el dólar oficial y el ilegal en Argentina está aún lejos del 200% que alcanza en Venezuela, donde el Gobierno de Hugo Chávez lleva desde 2003 controlando el mercado de cambios aunque con cupos claramente especificados sobre cuánto se puede comprar en caso de viajar al exterior para estudiar, trabajar o pasear, según cada caso. En Argentina no se ha hecho pública la metodología con la que se administran las divisas para viajeros. En ambos países, la propensión al dólar tiene que ver con la inflación y el temor o la especulación con una devaluación

Las exportaciones y las importaciones de Argentina se rigen por el mercado oficial de cambios, por lo que la depreciación del peso en el segmento marginal no los impacta. En principio, no debería haber más inflación por este motivo. Pero el mercado blue, en cambio, ha impactado en el mercado inmobiliario, que se ha derrumbado en 2012, puede desalentar el turismo en el exterior y el ahorro en el sistema financiero (los dólares que se compran ilegalmente se atesoran en efectivo en las casas o en cajas fuertes en bancos, o se giran al exterior), y hasta los economistas heterodoxos consideran puede impactar en los precios si la brecha del 50% se mantiene o sube en el tiempo.

 

En Venezuela, analistas vaticinan una devaluación del bolívar oficial, pero el Gobierno, a cargo del vicepresidente Nicolás Maduro por la enfermedad de Chávez, los desmiente. En los viajes al exterior se pueden gastar hasta 3.000 dólares con tarjeta de crédito y se pueden cambiar hasta 500 en efectivo, todo dependiendo de las autorizaciones que otorga el Gobierno a cada pasajero y según el destino al que se viaje. Para el comercio electrónico de bienes en el extranjero se pueden erogar hasta 400 dólares anuales. En Argentina, este tipo de compras por Internet se hace sin límite, con la cotización oficial del peso, pero con el recargo impositivo del 15%.

En otros países sudamericanos, en cambio, no rigen límites a la compra de divisas, ni por cantidad ni por el destino del dinero, aunque las operaciones están en la mirilla de las agencias tributarias por su lucha contra el fraude y el lavado de dinero, según una investigación de la consultora Federico Muñoz & Asociados. En Chile, aquellos que compran más de 5.000 dólares quedan registrados en la Unidad de Análisis Financiero. En Uruguay, los que adquieren más de 3.000 deben declarar el origen de sus fondos. En Brasil los que se hacen con más de esa cifra tienen que depositar sus reales en una cuenta bancaria para que se los canjeen. En Colombia los que compran más de 3.000 también deben hacerlo por banco y los que cambian más de 10.000 tienen que identificarse ante el Banco Central (este requisito rige para los que adquieran más de 2.000 en casas de cambio de zonas fronterizas). Si algún lector de otros países latinoamericanos quiere añadir cómo funciona el mercado de cambios en su territorio, bienevenido sea.

Hay 10 Comentarios

No pongo "nuestro" o "mi" país porque no todos los lectores saben mi nacionalidad. En El País tampoco se pone "nuestro" país cuando nos referimos a España. Pero eso no quita que sea argentino y que me preocupe por los intereses de mis compatriotas. En este artículo no se critica a Argentina sino que se describe lo que sucede en Argentina. Y además creo que es de buen periodista y buen argentino narrar problemas que afectan a los argentinos, como la situación de los indígenas. También es de buen periodista y buen argentino narrar lo que está bien en Argentina, como lo hice en una reciente entrada sobre los países que más crecieron en los últimos diez años o sobre la calidad del empleo que está creando Latinoamérica.

Mire, Rebossio, deje de denostar a su patria. No vivimos mal. Y eso le consta. No es lindo vender la pluma al mejor postor.- R.-

estuve en Argentina el año pasado y ya notaba esta galopante inflación, espero que no acabe estallando como en 2001

Repetí conmigo: nues-tro pa-is, nues-tro pa-is.

"este país" ¿no es tu país, Rebossio?¿Vos de donde sos, de Singapur, de Marte?
Me disgusta ese postura forzadamente "neutra" con la que pretendés una visión aséptica en tus notas.
Y cuando usás términos españoles, haciéndote el hispano, me da como una especie de asquito y de rechazo, suena a falso, a pose...

En el Perú, la compra-venta de dólares americanos es frecuente (demasiado para mi gusto) y totalmente libre

El dinero se fabrica, ya no representa las reservas reales del patrón oro de cada nación; se crea inflación artificial a propósito o se devalua sin piedad para que la economía real baile al son de la especulación. Pagar más o menos por el papel que sustenta esa mentira es parte del juego.

http://casaquerida.com/2013/01/18/la-explosion-que-no-consta/

entonces, los turista qué tienen que llevar en el bolsillo: pesos o dolares?

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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