No es lo mismo Venezuela que Ecuador, Bolivia o Nicaragua

Por: | 18 de abril de 2013

Ya hemos escrito en este blog sobre la relación entre las reiteradas victorias electorales de Hugo Chávez en las presidenciales de Venezuela (1998, 2000, 2006 y 2012) y la reducción de la pobreza. En este caso, en medio de la discusión por el credibilidad del resultado de los comicios que consagraron por poco margen a Nicolás Maduro como jefe de Estado, tal vez sea hora de contar que muchas veces se habla del eje bolivariano, de los países que integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), como si aplicara las mismas políticas, pero no todos siguen la receta chavista. Para conversar sobre similitudes y diferencias entre los modelos económicos de Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua (no analizaremos a los caribeños Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas, que también son miembros del ALBA), hemos entrevistado a la economista Sandra Manuelito, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

 

“Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela son cinco países que, si bien tienen un discurso político similar y son miembros del ALBA, en la economía son distintos”, se refiere Manuelito al bloque que surgió como alternativa al Área de Libre Comercios de las Américas (ALCA) que hasta 2005 pregonaba EE UU en todo el continente, menos en Cuba. Justamente, la isla se diferencia del resto de los integrantes del ALBA porque lleva 54 años bajo el régimen comunista. “Además está en un proceso inverso al resto. Busca aumentar la inversión privada”, señala la graduada de la Nueva Universidad de Lisboa y master de la chilena Adolfo Ibáñez. El paquete de ajustes, conocido en Cuba como los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, incluye entre otras medidas la ampliación del trabajo autónomo, el recorte de las plantillas públicas, una mayor autonomía de gestión de las empresas estatales, la eliminación de subsidios sociales, reformas tributaria y migratoria, la creación de cooperativas no agrícolas y la autorización de la compraventa de coches y casas entre particulares. En cambio, en los otros países del ALBA avanzan el Estado y el socialismo sobre el mercado, aunque en medidas muy distintas.

“Venezuela es un país con tipo de cambio fijo, con fuertes controles de capitales, con mucha intervención del Estado, con una inflación bastante alta e ingresos fiscales muy dependientes del petróleo”, describe Manuelito al país del socialismo del siglo XXI. La cantidad de empresas nacionalizadas por Chávez no tiene comparación con las de Evo Morales en Bolivia desde 2006, que son más que las expropiadas por Daniel Ortega en Nicaragua o por Rafael Correa en Ecuador desde 2007. “Si el precio del petróleo sigue alto, seguirá alto el gasto público en Venezuela y eso posibilitará una mayor injerencia del sector público”, vaticina la economista de CEPAL.

Manuelito

En cambio, “Ecuador tiene una economía dolarizada”, comienza por describir Manuelito al país de la revolución ciudadana. Ningún otro país del ALBA ha reemplazado su moneda por el dólar, como lo hizo el Ecuador de Jamil Mahuad en 2000. Correa no ha impulsado un resurgimiento del sucre. “Por tanto, no puede hacer política monetaria ni puede devaluar, como hizo Venezuela este año. Tampoco tiene controles de capitales como Venezuela”, describe la analista. En eso el país de Correa se parece al de Morales o al de Ortega.  

Solo Venezuela tiene una inflación tan alta, que llegó al 19,5% en 2012. “Los demás países tienen una inflación bastante baja. “La de Nicaragua, con el 7%, fue de las más altas de la región. Bolivia tuvo un 4,5% y Ecuador, 4,2%”, enumeró Manuelito.  

Venezuela y Ecuador no colocan deuda en el mercado. El país divido entre Maduro y Henrique Capriles tiene una prima de riesgo (887 puntos básicos) mayor que la ecuatoriana (678). En cambio, Bolivia colocó el año pasado deuda en los mercados después de nueve décadas a 10 años de plazo y con tipo de interés del 4,8%. Ecuador sufrió una suspensión de pagos y una crisis bancaria en 1999. También dejó de abonar parte de sus obligaciones en 2008, cuando Correa revisó lo que consideraba deuda “ilegítima, ilegal y corrupta”, fruto de renegociaciones “irregulares” en 2000. El presidente reestructuró bonos por 3.800 millones de dólares. Venezuela había suspendido pagos en 1998, un año antes de que Chávez asumiera el poder.

 

Ecuador “también depende mucho de los ingresos petroleros, y en eso se asemeja a Venezuela”, comenta Manuelito. El 34,5% de los fondos del Estado ecuatoriano proviene de las materias primas, frente al 39,2% de Venezuela y el 29,9% de Bolivia, donde el producto estrella es el gas. Nicaragua, en cambio, carece de grandes riquezas naturales, lo que limita su capacidad de gasto público.

“Nicaragua tiene una economía chica, dependiente de las exportaciones de las maquilas a EE UU”, se refiere Manuelito a los productos textiles. Mientras que en el ALBA reina la retórica antinorteamericana y contra el capitalismo, EE UU sigue siendo el principal comprador del petróleo venezolano (Ecuador exporta más a China) y Ortega nunca deshizo el tratado de libre comercio con la superpotencia, que entró en vigencia un año antes de que el actual presidente nicaragüense regresase al poder. “Nicaragua no tiene los recursos naturales de Venezuela, Ecuador o Bolivia, pero tiene café y azúcar y en los últimos dos o tres años ha desarrollado más su sector agrícola por el ALBA. Ha hecho un acuerdo lácteo con Venezuela. Nicaragua depende de la expansión de sus exportaciones y de las remesas de los emigrantes a EE UU y Costa Rica”, comenta la economista portuguesa.

Manuelito2

Bolivia se distingue de Venezuela en su política de reservas internacionales. “Bolivia acumula muchas. Sus reservas equivalen al 53% del PIB, el nivel más alto de Latinoamérica. En Venezuela, en cambio, la relación es baja porque a partir de determinado nivel se consideran reservas excedentarias y se las destina al Fondo Nacional de Desarrollo para alimentar el gasto público”, explica la economista de CEPAL.

Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua se parecen en el hecho de que han aumentado las erogaciones estatales, la inversión pública y las transferencias a familias pobres (“después habrá que ver si son efectivas o no”, aclara Manuelito) al tiempo que también se incrementaban los recursos. Son tiempos de altos precios del petróleo y en los que Chávez, Morales y Correa renegociaron los contratos de explotación de hidrocarburos para que el Estado aprovechara mejor esa bonanza. En el caso del gas natural, que no tiene un precio internacional, Bolivia exigió una mejor paga a Argentina y Brasil.

Como los recursos fiscales también aumentaron, en general no ha habido un deterioro de las cuentas públicas, según Manuelito. “Los resultados del Gobierno central han mejorado en los últimos años. No tenemos los datos de Venezuela, pero Bolivia y Nicaragua tienen superávit primario (antes del pago de la deuda) y Ecuador tiene un déficit primario menor”, se explaya la analista de CEPAL. “Venezuela es donde el modelo ha sido más intenso, donde más aumentó la participación del Estado en la economía. En los demás países no se replicó”, concluyó la entrevistada desde Santiago de Chile, donde se encuentra la sede del organismo de Naciones Unidas.

Hay 9 Comentarios

Buen artículo. Visto desde afuera, es así. Si bien manejan discursos parecidos, los estados son completamente diferentes. Pero parece que los "opositores" son tan preparados, que ni siquiera artículos de prensa como éste han leído en Ecuador. Aquí, para hacerle oposición a Correa, todos repiten disparates. Desde la más alta "dirigencia" hasta el último de los "pobres ciudadanos oprimidos". Es increíble como disparan basura y no aportan NADA constructivo. Aclaro, que no soy empleado de gobierno, y ni siquiera me beneficio de programa social alguno, y no aspiro a nada en el futuro; solo soy testigo del antes y el después. Soy testigo de las atrocidades que la "derecha" hizo através de sus títeres hasta antes del año 2006. Es cierto que el actual gobierno comete errores, pero más son los aciertos que han servido para ver como, por ejemplo en zonas marginales la gente ha empezado a disfrutar de vías de buena calidad, de internet, de centros de atención médica, de escuelas con mejor infraestructura, y mucho más. Todo aquello que ni siquiera se le cruzaba por la mente a cualquiera de los INÚTILES politiqueros del pasado que ahora tratan de organizar levantamientos.

La diferencia no está en cuanto se gasta, o cuanta ayuda se da a los pobres. Está en la calidad de gasto, en la planificación y en eso Ecuador le gana a Venezuela, Bolivia, Nicaragua. Como país ha sido más coherente con fuertes transformaciones en educación, producción, e infraestructura. Ecuador va caminando a paso lento pero seguro hacia la transformación y eso es al fin de cuentas lo que quiere el pueblo. En este sentido el modelo ecuatoriano no tiene nada que envidiar ni imitar al modelo venezolano. Y conforme pasen los años Ecuador se separará de sus pares liderando la transformación de una política coherente apartada de sentimentalismos de la izquierda infantil.

la situaciòn en esos países viene mejorada por su status de países emergentes pero deberían aprendeer a controlar la conflictividad social

Buen articulo, este tipo de pensamientos habrí que difundirlos para que la gente se de cuenta y aunque sea desde lejos poder poner límites a ese tipo de situacioes totalitaristas encubiertas bajo el manto de una democacia inexistente

El artículo es bueno, salvo que la descripción de los rubros y su evolución en los países resulta complicada para ser comprendida por personas no acostumbradas a manejar los conceptos y los datos.
Aquí, en Europa, el desmadre actual tiene que ver con la ideología de la bruja de hierro que ha llegado a los dogmas (eso son en sentido estricto) enarbolados por unos cuantos dirigentes en varios países, con Alemania a la cabeza.
Son estúpidos si atendemos a la forma de salir de situaciones seriamente recesivas. Lo son particularmente porque, siendo necesario reducir los déficits públicos (y los privados), podría hacerse tranquilamente en veinte años (o en quince, o...) sin estrangular las economías mediante tasas de paro idiotas además de ferozmente antisociales. Solo que debería mandar la política sobre los financieros, que ya han abusado bastante y, por docenas deberían estar en las cárceles. Solo lean los periódicos.

Todo país tiene el legítimo derecho de levantar su economía y jalonarla. Lo que no es comprensible, es como el gobierno Cubano está abocado a implementar el paquete de ajustes, conocido en Cuba como los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución; mientras en Venezuela fomenta lo contrario a dicho paquete. Para nadie es un secreto la situación económica de Venezuela. Lo que es supuestamente bueno para un hermano, debiera ser también bueno para el otro. La otra inquietud está relacionada con los recursos con que financiarán ese paquete de ajustes. Esos dineros debe facilitarlos alguien. De donde provienen esos dineros?

DEL ALBA AL OCASO

lamentablemente encontramos todo tipo de atrocidades como parte de sus agendas.

Así que Ecuador no tiene moneda propia, sufrió una crisis bancaria y acabó revisando la deuda pública, que consideraba "ilegítima, ilegal y corrupta".


En España hemos asumido la deuda de los bancos y cajas y el agujero de una política del ladrillo escogida por su potencial para que banqueros, constructores y políticos se lucren. Si Rajoy quisiera revisar nuestra deuda ilegítima no le faltarían argumentos, el pueblo le apoyaría.


Ay pero los que gobiernan son los mismos que se han beneficiado del pelotazo y nos han dejado el agujero, los mismos que han hecho inversiones absurdas, entregado contratos a amigos a cambio de comisiones, aprobado créditos ruinosos en las cajas de ahorros...

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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