"La bonanza latinoamericana se distribuyó mal"

Por: | 21 de julio de 2013

Alicia Puyana nació en Mocoa, Colombia, hace 73 años, pero desde los 55 reside en México, donde es investigadora de carrera. Economista y doctora por la Universidad de Oxford, da clases en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Integra el consejo asesor de la revista Quórum de la Universidad de Alcalá de Henares, trabajó en la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) entre 1991 y 1993 y ahora mantiene una visión crítica de la economía latinoamericana. No distingue entre países gobernados por izquierda o derecha, pues para ella todos siguen basándose en la explotación de los recursos naturales. Reconoce que mira el vaso medio vacío, aunque admite que la otra mitad está llena.

 

Pregunta. ¿Qué está investigando en la actualidad?

Respuesta. Estoy haciendo un trabajo relacionado con los choques externos, la desaceleración económica mundial, la tasa de interés mundial, y como todo esto afecta a las economías de México, Colombia, Brasil y Argentina. El segundo efecto que estudio es el de las exportaciones de materias primas sobre la estructura productiva latinoamericana, su efecto en el ingreso, el empleo el salario y la desigualdad. La reprimarización de las exportaciones de Sudamérica tiene efectos negativos en la sociedad y la economía, que se hace rentista, se trunca la industrialización. Esto tiene efectos de diverso carácter. En primer lugar, políticos. Hay politólogos que estudiaron los efectos políticos, el tipo de estado que existe, autónomo, moderno, con capacidad de dirigir, y una sociedad con la disciplina urbana.... Yo analizo qué tipo de estructura productiva se requiere en un país industrializado. Son estructuras diferentes a la extractiva y minera. Yo comparo avance en Argentina y Brasil, que son más agrícolas, con México y Colombia, más mineros, analizo el concepto de enfermedad holandesa, y los efectos son similares en ciertos aspectos. También veo el efecto del crecimiento del sector servicios en una alta informalidad laboral. Las industrias concentradas generan poco empleo.

P. ¿Latinoamérica se desindustrializa?

R. Es evidente. Cerca del 70% de valor añadido de los Embraer es extranjero. Más la industria de México que la de Brasil, pero ambas son muy intensivas en valor importado. Cerca del 85% de la exportación de México son manufacturas, pero de eso 80% o más son productos de maquila. Las exportaciones de manufacturas general un poco más del 3% del valor agregado mexicano. Y mucho más ha descendido el peso de la maquila en el empleo.

Puyana

P. ¿Cómo impacta la situación mundial en la región?

R. Hoy estamos en una situación similar a la de 2008 y 2009 en el sentido de que México es el país que más se desacelerara porque tiene un mercado exclusivo de exportación, que es EE UU. Además, esa exportación tiene alto contenido de maquila.Tercero, México desprotegió su agricultura, sus actividades intensivas en mano de obra. Cuarto, las remesas se redujeron lo mismo que la inversión extranjera directa, que básicamente vienen de EE UU. Al depender tanto de EE UU, al caer este motor, la recuperación de México es más lenta. Argentina, Brasil y Colombia son más dependientes de exportaciones agrícolas y semiprocesadas, con niveles de inestabilidad de precio mayores que las economías. China desaceleró un poco, pero los precios de las materias primas se cayeron más. Ahora Argentina, Brasil y Colombia se están recuperando lentamente, con efecto negativo en el desempleo, porque hay recuperación sin empleo nuevo y hay una mayor diferenciación en el ingreso. Cerca del 80% de la población latinoamericana solo tiene ingresos laborales, porque no tiene ingresos de capital. Si se deteriora el trabajo, las condiciones laborales o hay más empleo precario, toda la población sufre. En Argentina y México la participación de las remuneraciones del trabajo en la distribución funcional del ingreso, es decir, en el PIB, ha descendido mucho. En México el salario era el 70% del PIB a finales de los 70 y el capital, el 30%. Hoy la relación se ha invertido a 30% y 70%. En Argentina también ha habido un descenso muy grande. Argentina es una sociedad con una distribución menos desigual que Colombia, México y Brasil, pero se ha retrocedido mucho en este aspecto, aunque no tanto como Chile.

P. Pero Colombia el año pasado creció el 4%. ¿Eso es lento?

R. Yo  estudio el crecimiento en el largo plazo, no menos de cinco o seis años. Nada indica que haya crecimiento sostenible, de la productividad, la distribución del ingreso, con mejora de las condiciones laborales en estos países. Hay obstáculos que es necesario reconocer. Por ejemplo, la revaluación cambiaria, entre otros.

P. ¿Se acabó la bonanza de la primera década de los 2000, cuando la economía regional creció y redujo la pobreza y la desigualdad?

R. Sí, todo apunta a que puede terminar. Y fue una  bonanza se distribuyó muy mal. Si usted la compara con la edad de oro del capitalismo, entre los 50 y los 70, con gran expansión y reducción de la pobreza,  el crecimiento latinoamericano en los 2000 no fue mejor, fue bastante inferior. Las agencias internacionales, incluidas la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y Financial Times, ponderan exageradamente las bonanzas y no ven desde perspectivas de largo plazo. Suben las acciones y dicen: “¡Gloria, gloria!”, pero hay que ver a largo plazo. Es como cuando le preguntaron a Chou En Lai sobre la Revolución Francesa y él respondió que era demasiado pronto para opinar. Si veo que la productividad se está rezagando en relación a otros países, hay que hacer sonar las campanas de alarma. América Latina ha perdido espacio en la exportación de manufacturas.

 

P. ¿Pero no se redujo la desigualdad en la primera década del siglo XXI y por primera vez en la historia latinoamericana?

R. Se redujo la pobreza y la desigualdad, ¿pero respecto a qué periodo? Chile está peor en desigualdad que en los 70. En Argentina es más lo que se ha perdido. Si uno analiza el PIB per cápita, no ha recuperado la pérdida en el largo plazo. Argentina es un ejemplo de bonanzas y caídas muy grandes, y luego pérdidas de dinamismo que se traducen en pérdidas de ingreso. Siguen insistiendo en política de liberalización total de la economía, tanto de la cuenta de capital como de la cuenta comercial, y en mantener una estructura arancelaria con protección efectiva negativa, que no protege el valor agregado y desprotege las actividades intensivas en capital; sigue la revaluación cambiaria, con efectos distributivos serios porque favorece la importación y los sectores intensivos de capital, favorece al gran capital y daña las actividades que generan más empleo; favorece a los deudores en dólares del sector público y privado, no estimula la inversión productiva, sino la inversión del capital golondrina. Si usted tiene una tasa de cambio revaluada, atrae capitales de cartera, no invierte.

P. ¿En eso todos los países latinoamericanos son iguales?

R. No aplico la etiqueta de derecha e izquierda, son elementos de análisis de la ciencia política y no soy politóloga. Hay algunos elementos diferentes en Argentina y Brasil respecto de México, Perú y Colombia, claramente. Tienen una estructura de aranceles distinta, pero todos son extractivistas, tienen apreciación cambiaria. El neodesarrollismo brasileño no sé si es la causa o el efecto de las protestas sociales. No veo un cambio de modelo sino un cambio marginal. La distribución del ingreso antes de impuestos y gasto público y las resultantes después de impuestos y gasto son iguales en practicamente todos los países de Latinoamérica. La política fiscal, que es el instrumento para modificar el modelo, no lo hace. La parte raizal del modelo es la misma.

CATATUMBO-EFE

P. ¿Qué opina de las protestas sociales contra el extractivismo agrícola, minero o petrolero?

R. En diversos lugares se vio expropiación ilegal de tierras, otras veces expropiación legal pero violenta, hubo acaparamiento de tierras y en muchas partes hay levantamientos porque sacan tierras agrícolas para la minería sin consultar a la población y economistas alertan sobre los efectos del extractivismo sobre la economía y ciertos sociólogos lo hacen sobre el impacto en la política. ¿Los recursos naturales son una maldición o una bendición? Hay una extensa literatura el respecto, practicamente desde todas las ciencias sociales y también las ambientales.

P. ¿Por qué serían una maldición y qué impacto político tienen?

R. Las sociedades extractivistas tienden a la concentración del ingreso, con desplazamiento de otros sectores productivos. Los países pobres en recursos naturales, como Japón, han crecido más que los ricos en esos recursos, como Brasil. Se genera una estructura rentista. (El expresidente venezolano Hugo) Chávez (1999-2013) tuvo una política petrolera distinta que la de sus antecesores, distribuyó, pero se basaba en una estructura rentista. Todo se basó en la renta petrolera, pero no excluyó aspectos de la estructura rentista, como la apropiación ilegal o ciertas tendencias no muy democráticas. Es tan grande esa renta que prefieren no hacerla pasar por el Congreso y los órganos de control y balance. Terry Karl escribió un libro llamado La paradoja de la abundancia y (Richard) Auty desarrolló la teoría de la maldición de los recursos naturales, los dos trabajos podrían también ser aplicados en algunos aspectos a Argentina. 

P. ¿Por qué?

R. Porque también es rentista, por las concesiones que da a la explotación agrícola. En Argentina nunca se cambió la estructura de tenencia de la tierra. Tiene un Gini (coeficiente de desigualdad) de la propiedad de la tierra extraordinariamente alto. Eso es lo que marca una sociedad rentista.

 

P. ¿Pero usted ve algo bueno en la economía regional?

R. Sí, es innegable que en educación, salud y nivel de vida hay progreso. No hay duda. Sería absurdo negarlo, pero las expectativas iban mucho más allá. Yo estoy obligada a ser crítica, como académica. Hay cosas que no se mejoraron. Humboldt en el siglo XIX escribió sobre la Nueva España y sobre Perú que no había visto en India ni en ninguna otra colonia inglesa tanta concentración de la riqueza y aún sigue siendo América Latina la región más desigual del mundo. Si producimos computadoras (ordenadores) y tenemos autopistas, pero sigue la desigualdad y no cerramos la brecha de PIB per cápita con los países desarrollados, algo no está bien. Yo me estoy especializo en estudiar la parte vacía del vaso.

P. Y debe recibir críticas por izquierda y derecha…

R. Yo no me amparo en el análisis político. No es mi deber. No puedo ni debo hacerlo pues soy solamente una economista. Respeto los trabajos de la CEPAL, como el que habla de la edad de la igualdad, pero ellos califican de alta tecnología las manufacturas de México sin considerar que parte de la tecnología se importa.

Mineria

 

P. ¿Se acaba el ciclo positivo de las materias primas caras y los tipos de interés bajos?

R. Parece que el fin del ciclo positivo está cerca. Aparentemente China se desacelera, crece apenas al 7% y eso reduce la demanda de materias primas que exportaba Latinoamérica, y es probable que refuerce la exportación china hacia nuestra región. Pero disiento con (Paul) Krugman que dijo que China ya no tiene más mano de obra del campo para incorporar a las ciudades y mantener el crecimiento sin que suban los salarios. Ha anunciado el  gobierno un plan de trasladar a las ciudades o crear unas nuevas a 250 millones de campesinos. Pero yo le quiero hacer una pregunta a usted. ¿No había euforia en los periódicos externos y quizás también en Argentina en la época del crecimiento económico (del expresidente Carlos) Menem con el uno a uno (paridad cambiaria fija por la que un peso equivalió a un dólar entre 1991 y 2002) y que condujera a la crisis tan severa de finales del siglo pasado? A esas euforias hay que ponerles dolby (reductor de ruido)

P. ¿Usted compara la euforia argentina de los 90 con la latinoamericana de los 2000?

R. No la comparo, pero digo que no hay que dejarse llevar por un momento de efusión, o por agentes y periodistas que tratan de atraer inversiones. No hay elementos para comparar a la Argentina de hoy con la del uno a uno. Pero euforia hay porque los gobiernos necesitan hacer su propaganda. Y creo que está finalizando el ciclo positivo de las materias primas.

P. ¿Y también el de los tipos de interés bajos?

R. Eso aún no lo sé, porque la economía de EE UU no tiene aún tanta robustez. Sí está saliendo, pero con un desempleo alto aún para su nivel histórico.

 

P. O sea que no habrá tanta salida de capitales especulativos de Latinoamérica.

R. Es así.

P. ¿A qué atribuye las protestas sociales en países que han crecido reduciendo la pobreza y la desigualdad? Dicen que son las clases medias, pero aún hay decenas de millones de pobres en peor situación…

R. Aparentemente no son los más pobres los que protestan. Es la clase media, que a su vez es muy grande y heterogénea. El viejo (John Kenneth) Galbraith decía a partir de su experiencia en India que los más pobres no tienen ni fuerza para organizarse y manifestarse. Otros economistas que analizaron los movimientos europeos del 68 y los que al mismo tiempo aparecían en Latinoamérica veían que salían a la calle las clases medias cuando veían sus aspiraciones truncadas y porque tenían capacidad de movilizarse. Y esos son los problemas de los manifestantes en Brasil, por lo que me dicen mis amigos allí. Esa reducción acelerada de la pobreza, que aún sigue alta, esa reducción de desempleo trajo insatisfacción de los grupos medios. Ahora también hay campesinos manifestándose en Brasil, algo que se había paralizado con (el Gobierno de Luiz Inácio) Lula (da Silva, 2003-2011), por la esperanza que despertaba un presidente líder obrero. En estos casos, o se desmoviliza para dar margen de acción porque es un líder obrero, o sus protestas se hacen más intensivas. Pero en Brasil la protesta campesina había perdido intensidad. Y es factible que la desigualdad de Brasil fuera un impedimento al crecimiento de la economía, al modelo mismo.

Brasil

P. ¿Cómo va a su país de origen y al de residencia? ¿No hay tantas protestas sociales allí?

R. Sí, en Colombia, ha habido protestas campesinas en Catatumbo contra el extractivismo y fueron reprimidas de forma violenta. Hace dos años hubo protestas estudiantes por una reforma universitaria que el presidente (Juan Manuel) Santos debió retirar. Hay protestas, pero muy específicas. Lo que importa en Colombia es si hay proceso de paz y el narcotráfico, y todo lo demás se oculta. En México también hay protestas de trabajadores, de maestros, pero con el nuevo presidente (Enrique Peña Nieto), con su nuevo lenguaje, como lo hizo Santos en su momento, hay un compás de espera para ver qué hace.

P. ¿Y cómo ve la economía de estos dos países?

R. La economía colombiana está muy metida en el extractivismo, no crece mucho, el desempleo es alto, el sector informal también lo es. En México el desempleo es bajo, pero eso no es un síntoma de buen desempeño económico porque se mantiene una informalidad muy amplia.

P. Pero Colombia crece más que México…

R. Es una de las paradojas de Colombia, que creció un poco más que México, pero es una situación mediocre: nunca tuvo grandes crisis, pero nunca tuvo gran crecimiento.

Hay 7 Comentarios

Es una seudo opinologa tonta, si la industria pierde peso en la economía latinoamericana no es porque haya algunas que otras liberalizaciones pelotuda, es porque somos de lo peor en educación, si uno quiere valor agregado hace falta muchos ingenierons y cientificos, en america latina los dos escasean, al cientifico se le tiene de menos y todo el mundo quiere estudiar para ser abogado, filosofo y otras cosas improductivas que no sirven para nada, nadie va a poner una fábrica de respuestos para aceleradores de particulas ni nada parecido porque no existen la mano de obra, y cuando habla de estructura arancelaria lo que quiere esa vieja es que se mantenga articificialmente viva a una industria improductiva que le impone costos altos y mala calidad al resto del país

Alicia Puyana pone el dedo en la llaga y sus opiniones son basadas en sus extensas investigaciones, que vale la pena consultar en su página universitaria. Entre otras cosas afirma que lo único positivo de la crisis económica mundial es que la economía retornó a las ciencias sociales.

Analicia Chaves, la mulata, novia de Axel
http://www.warrantsyquinielas.com/2013/06/la-chica-de-wyq-ii-analicia-la-mulata.html
La mulata nos alegra la mañana

Ahora resulta que por decisión de los "analistas" la gente del mundo va a dejar de comer y necesitar "alimentos", por lo que el valor de éstos bajará. O mejor aún, ellos han decidido que a los Chinos les va a ir mal y entonces todo lo que se haga con China irá mal ¿por qué será que vierten estas opiniones los opinólogos? ¿No será que tienen miedo de lo que va a ocurrir con los cambios de paradigmas? Mmmmmmm. Ya no engañan más a nadie Rebossio, ni vos ni esta opinóloga de escritorio.

Rebossio, los problemas de AL estan intimamente relacionados con sus elites y sus FFAA. Cuanto màs puede hacer un niño argentino si hubiese teneido una educacion como la alemana?, una ciudad decente? alimentacion normal? un padre y una madre no estresados? una salud suficiente? unos profesores libres, instruidos y comprometidos?

Te gusta la economia Rebossio, y la economia no es la respuesta.

Se doctoró en Oxford. ¿Por qué no lo hizo en algunas de las excelentes universidades de Latinoamérica? No me impresionan las universidades anglosajonas. Cavallo estudió en Harvard, sin embargo con sus políticas erradas hundió, empobreció y endeudó improductivamente al país como nunca antes nadie lo había hecho en la historia argentina, lo cual destruye el mito de que quien opta por una universidad afamada es, por ósmosis un diplomado de fuste.
Esta señora trabajó en PDVSA hasta 1993, seguro que para ese entonces su opinión sobre Venezuela era otra.
Y a otro con el cuento de que "analiza" los fenómenos económicos independientemente de si son de derechas o de izquierdas. Ese concepto atrasa una década. Es de la época en que la derecha trataba de licuar el poder de la izquierda hablado de "globalización". Recuerda un poco a los simpatizantes de derecha, pero como saben que es impopular manifestarlo, se autodefinenen, paradójicamente, como "apolíticos".
Y para acabar su autoretrato de economista de laboratorio, disiente con Paul Krugman...

El País lo cria y Rebossio los amontona. ¿De dónde sacás estos entrevistados? Una "opinóloga "a la manera de Beatriz Sarlo que se basa en percepciones subjetivas y que le da a todo un barniz de pesimismo-fatalismo tan predecible que termina aburriendo...

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Sobre el blog

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Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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