Brasil y Argentina discuten por comercio, pero se unen frente a la UE

Por: | 20 de septiembre de 2013

El nuevo ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Luis Alberto Figueiredo Machado, visitó este jueves Buenos Aires por primera vez desde que asumió el cargo y abordó dos cuestiones clave de la relación económica con Argentina. Una es la negociación de un tratado de libre comercio (TLC) entre Mercosur (que incluye también a Paraguay, Uruguay y Venezuela) y la Unión Europea. La otra son las trabas generalizadas que impone Argentina a las importaciones y que han afectado más a los productos brasileños que a los de otros orígenes.

 

En cuanto a lo primero, Figueiredo expresó en una rueda de prensa con periodistas de su país que la intención consiste en que Mercosur presente este año una oferta de liberalización a la UE, con lo que buscó desalentar las versiones de que Brasil y Uruguay iban a intentar negociar acuerdos individuales, por fuera de su bloque, con los 28 ante la presunta reticencia de Argentina y Venezuela a abrir sus economías. En referencia a lo segundo, abogó por una solución a las trabas argentinas a la importación. El socio mayor de Mercosur también impone sus barreras, pero sus dimensiones ya no se comparan con las declaraciones juradas anticipadas de importaciones que comenzó a aplicar de forma generalizada el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner desde 2012.

“Las dos partes concordaron en la importancia de que la oferta de Mercosur a la UE sea construida de la forma más breve posible”, explicó Figueiredo. “Hubo un compromiso conjunto de que antes de finales de año haya una solución, como fue determinado por las presidentas (Dilma Rousseff y Fernández)”, añadió el ministro. Los dos principales socios del bloque buscan converger sobre los tiempos de la negociación y sobre las ofertas de apertura. En la negociación birregional, los 28 siempre se han mostrado renuentes a abrir lo suficiente su mercado agrícola y alimentario, mientras que Mercosur pretende resguardar sus sectores industriales y de servicios.

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“Lo importante es que tengamos una oferta robusta”, opinó Figueiredo. “Hay una comprensión de la importancia de un acuerdo con otras áreas y estamos empeñados en la búsqueda de esos acuerdos”, insistió el ministro. Cuando este año la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile) acordó convertirse en una zona de libre comercio y se promocionó como alternativa de inversión en Latinoamérica, como un bloque más liberal, empresarios brasileños reclamaron al Gobierno de Rousseff que comenzara a pactar TLC con otros países y regiones. Mercosur solo ha liberalizado el comercio con el resto de Sudamérica, Israel y Egipto, mientras que los países del Pacífico han sellado acuerdo con EE UU, la UE y otros muchos países. La semana pasada, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que no es precisamente una usina del libre mercado, advertía sobre las consecuencias que podían tener para la región que se concrete una serie de meganegociaciones comerciales que están desplegándose entre grandes potencias y bloques.

Figueiredo también se refirió a las trabas al intercambio en la unión aduanera de Mercosur. “Tenemos cuestiones en el área comercial (con Argentina) que son cuestiones que no podemos dejar sin solución, pues pueden contaminar la relación comercial como un todo. Tenemos los casos de las declaraciones juradas, que ellos (los argentinos) saben que es una cuestión que tiene que ser resuelta. Tuve con el ministro (de Relaciones Exteriores argentino, Héctor) Timerman una conversación sobre ese tema, además de otros. Tenemos que agilizar los trámites (la aprobación de las declaraciones juradas por parte del Gobierno argentino). Varía mucho de caso en caso. Tenemos que destrabar estas cuestiones. Timerman me dijo que tiene toda la intención y buena voluntad de que eso se resuelva pronto. Las dos presidentas ordenaron a sus equipos que eso no continúe siendo una dificultad en el comercio bilateral. Es imposible prever cuál será el horizonte temporal (para la solución)”, aclaró Figueiredo.

También advirtió el ministro brasileño sobre las consecuencias de las barreras al comercio: “Cuando hay trabas al comercio las partes acaban buscando otros socios. Y no queremos que una relación que fue construida hace tantos años, con tanta comprensión, en busca de soluciones mutuas, pueda ser perjudicada por cuestiones puntuales. Si un proveedor de un país tiene dificultades para entrar al mercado argentino, busca otro socio en otro lugar. Y ninguna de las parte quiere que eso ocurra”. El Gobierno de Fernández ha ido aumentando las barreras a la importación con el correr de los años, primero para resguardar a la industria local, pero después ha frenado productos que no se fabrican en Argentina o que este país requiere como insumo para producir y el motivo ha sido la necesidad de acotar la salida de divisas. La fuga de capitales, el creciente déficit comercial energético y el pago de deuda en dólares llevaron a que en 2011 se impusieran restricciones a la compra de moneda extranjera y que al año siguiente se acrecentaran los controles a la importación. Argentina ha querido evitar una devaluación brusca del peso, por su impacto en una mayor inflación y menor actividad económica, ha detenido la salida masiva de capitales, pero las reservas del Banco Central han seguido deteriorándose por el déficit energético, el pago de deuda y el saldo negativo de la balanza de turismo, dado que muchos argentinos considera que es barato viajar al exterior o que quizá en un futuro se encarezca si hay una depreciación mayor a la actual.

 

El encuentro ministerial también abordó cuestiones de política internacional, como el espionaje de EE UU a Rousseff y la guerra civil en Siria, según un comunicado conjunto de ambos países: "Los cancilleres plantearon la necesidad de coordinar posiciones y realizar acciones conjuntas frente a las actividades de espionaje de EE UU en la región y de avanzar en el desarrollo de herramientas de ciberdefensa, que protejan las comunicaciones y el almacenamiento de información estratégica. Ambos cancilleres condenaron el uso de armas químicas por cualquier actor y en cualquier circunstancia y al mismo tiempo hicieron un llamado a buscar una solución por medios estrictamente pacíficos al conflicto en Siria".

Hay 3 Comentarios

Si Brasil y Argentina se unen contra Europa, estamos haciendo algo mal.

Brasil y Argentina se unen frente a la Unión Europea?????? LO BIEN QUE HACEN. FELICITACIONES.

Hablando de la UE, yo me pregunto ¿por qué no se pronuncian claramente sobre si una Cataluña independiente estaría dentro o fuera de la UE? ¿Tan difícil es que salgan y digan si o no?. Aquí les dejo la otra visión del tema catalán: http://xurl.es/9ik46

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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