"Hay países mejor preparados y otros que no están tan bien"

Por: | 21 de octubre de 2013

La serie de entrevistas a economistas argentinos que se candidatean en las elecciones legislativas del próximo domingo continúa hoy con el expresidente (gobernador) del Banco Central Martín Redrado, que en realidad no se postula a ningún cargo sino que integra el equipo de asesores que ha decidido formar el político que quizá salga más fortalecido de las urnas, el peronista hasta hace poco kirchnerista Sergio Massa. Antes de las primarias de agosto pasado, en este blog entrevistamos a otro economista que aconseja a Massa, el exministro de Economía Miguel Peirano, de pensamiento desarrollista, en contraposición con el más liberal pero pragmático Redrado. De 52 años, Redrado se graduó en la Universidad de Buenos Aires (UBA), hizo un master en Administración Pública en Harvard e ingresó en la política en el Gobierno del peronista neoliberal Carlos Menem (1989-1999) como presidente de la Comisión Nacional de Valores. Otro jefe de Estado peronista, Eduardo Duhalde (2002-2003), lo convocó como secretario de Relaciones Económicas Internacionales, cargo en el que fue ratificado por el Gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) hasta que este peronista de izquierdas lo nombró en 2004 al frente del Banco Central. En 2010, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, lo destituyó del cargo y desde entonces Redrado milita en el llamado peronismo disidente. Además es árbitro del tribunal de solución de controversias de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

 

Pregunta. ¿Cómo ve la economía argentina?

Respuesta. Si yo pudiera definir a la economía argentina en una frase, diría que en la dinámica actual es una economía sin futuro. Ha castigado tanto a la inversión que está descansando solamente sobre la variable del consumo, que está impulsada por el Gobierno a través de un aumento del gasto público y un financiamiento por medio del Banco Central. Así es que tenemos una economía renga, en el sentido de que camina con una sola pata, la pata del consumo, no tiene la pata de la inversión y, por supuesto, no tiene el motor del sector externo. Es una economía que va lentamente declinando. La diferencia con el pasado es que no tiene por qué pasar por una crisis para superar las distorsiones que ha acumulado en estos años. Pero es una economía que, a diferencia de nuestros pares de Latinoamérica, este año va a crecer muy poco, un 2%, con un altísimo nivel de inflación, establecido con un piso del 25% o 26%, y con un Gobierno que no da la confianza como para crear la capacidad productiva. Se necesita un programa para salir de este proceso a través de la expansión de la producción y la reducción de la tasa de inflación en un periodo gradual de cuatro años. Hoy la economía argentina está con un costo de oportunidad muy alto. Con mejores políticas económicas, más integrales, tendría la posibilidad de crecer lo que están creciendo algunos pares nuestros, como Perú, Colombia o Uruguay, que tienen una base productiva semejante. 

P. ¿Por qué dice usted que esta vez Argentina no deberá pasar por una crisis para resolver sus problemas?

R. Habitualmente, cuando se mira desde el exterior, se ve que Argentina tiene esta cosa recurrente de que cada siete, ocho, nueve años tenemos una crisis y empezamos de vuelta. Esta vez la película es distinta. Hay algunas cosas que son objetivamente distintas. Yo señalaría tres. Primero, el nivel de endeudamiento nacional, provincial, municipal, de las empresas y de las familias es extremadamente bajo. Cuando uno mira el endeudamiento externo que tiene Argentina, es menos del 10% del PIB. Tenemos una situación de deuda mucho más manejable que las que tuvimos en el pasado, que hicieron explotar Argentina en cesación de pagos. Segundo, cuando uno mira la hoja de balance del país, los activos están en pesos y los pasivos están en pesos. No hay descalce de monedas. Cuando uno mira la hoja de balance del sector empresarial argentino y la del sector bancario argentino, que es muy importante porque los bancos siempre han sido una causa o caja de resonancia o de anticipación de las crisis, se hicieron las cosas bien desde 2003 en adelante, sobre todo en cuanto a la solvencia, la liquidez y la eliminación de descalce de monedas. Esto hace que hoy tengamos un sector financiero que puede absorber shocks (choques) más que amplificarlos. En tercer lugar, los precios de los productos que genera Argentina tienen una gran volatilidad, pero tienen una sustentabilidad por factores estructurales de la economía mundial que van a estar presentes, por lo menos, en lo que queda de esta década. Todo esto plantea condiciones estructurales por las que no hay que mirar a Argentina con el espejo retrovisor para ver lo que viene. Argentina tiene condiciones objetivas distintas, a pesar de distorsiones nuevas, como las que tenemos en el campo energético. Nunca antes Argentina había sido deficitaria en materia de producción de gas y petróleo, pero la política de estos últimos años ha logrado que lo sea.

Redrado

P. Cuando habla de factores estructurales que influyen en los precios de las materias primas, ¿usted se refiere a la demanda de alimentos argentinos por parte del mundo emergente?

R. Exactamente. Para decirlo de una manera muy gráfica, con estos precios hasta (el radical Fernando) de la Rúa hubiese sido un buen presidente (gobernó entre 1999 y 2001, cuando renunció en una de las crisis más graves de la historia argentina reciente). Hay megatendencias en el mundo como la emergencia de las clases medias en los países emergentes. Cada vez hay más países que salen de la categoría de pobres o de ingresos medios bajos y pasan a la de ingresos medios. Uno lo puede ver en el Sudeste asiático, hasta en África, que es un continente del que generalmente no hablamos en nuestros análisis, y obviamente en América Latina. Y el surgimiento de las clases medias trae la variación hacia una dieta proteica eminentemente. La otra tendencia es cómo se utilizan materias primas alimenticias para producir energía, como una de las necesidades estratégicas del mundo. También la alimentación que se le está dando al ganado en muchos lugares del mundo hace que también se genere una demanda adicional. Hay muchos factores estructurales que han llegado para quedarse. Podemos tener volatilidad por el fenómeno de financierización (especulación en los mercados de materias primas), pero claramente hay un factor que no estaba antes presente en nuestras economías. La pregunta es si lo aprovechamos o no.

P. Usted fue un alto cargo de Argentina en los primeros siete años de gobiernos kirchneristas. ¿Qué cambió para que usted ya no esté más con el kirchnerismo?

R. En primer lugar, yo nunca estuve con el kirchnerismo. Cumplí una función institucional. Yo venía como secretario de Relaciones Económicas Internacionales del Gobierno de Duhalde. Yo fui una de las herencias (que recibió el Gobierno de Kirchner), como lo fue (el entonces ministro de Economía, Roberto) Lavagna y otra gente. Pero nunca fui kirchnerista. Como dato de color, le recuerdo que nunca estuve en la Casa de Gobierno en los actos habituales que se hacían para dar anuncios. No formé parte de la claque del Gobierno. Cuando me tocó ser presidente del Banco Central, acuñé una frase que fue clave en mi gestión: “Me voy a ocupar de mi metro cuadrado”, que era la política monetaria, la cambiaria y la financiera. Eso fue lo que hicimos: generamos políticas más sólidas para que Argentina pudiera tener predictibilidad cambiaria y financiera en un país que había tenido tanta inestabilidad en los últimos 30 años. Pudimos superar con éxito los momentos de mayor tensión, como hubo después de 2007 con la crisis subprime (hipotecas de alto riesgo de EE UU) y la caída de Lehman Brothers o por motivos internos como la crisis del campo o la estatización de las AFJP (administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones). En esos periodos (2007-2008) el sistema cambiario fue sometido a tensión y demostramos que con solvencia y profesionalismo se pudo dar certidumbre a los argentinos y a los que estaban en Argentina. Mi rol no fue político sino profesional. Obviamente, hay cosas objetivas que cambiaron de cuando yo ingresé (al Gobierno). Lo que se dio en llamar el modelo K desde el punto de vista económico estaba basado en el superávit fiscal, un tipo (tasa) de cambio competitivo, la acumulación de reservas (del Banco Central) y el superávit comercial. Lamentablemente, eso se empezó a perder en 2007 y 2008 a punto tal que la voracidad por gastar más llevó a manotear las reservas del Banco Central en 2010. Ahí fue cuando yo dije que se había vulnerado un límite legal establecido en la Carta Orgánica del Banco Central y por eso decidí dar un paso al costado. Lo hice después de hacer mis presentaciones legales correspondientes porque había que preservas que las reservas fueran una decisión del Parlamento y no de un decreto de necesidad y urgencia. Ahí planteé un límite, se había dejado la mejor etapa atrás y se habían perdido gradualmente los pilares que sostuvieron la política económica de los primeros años (de kirchnerismo) con resultados muy positivos.

 

P. ¿Cómo ve la economía del resto de Latinoamérica?

R. El cambio de política monetaria de EE UU sin duda va a ser más gradual que lo que se veía en un principio, pero sin duda marcará que iremos hacia un contexto de mayores tasas (tipos) de interés. El bono a diez años (del Tesoro de EE UU) tiene un rendimiento con un solo lugar para ir: para arriba. Esto sin duda le pone más incertidumbre a los flujos de capitales hacia América Latina, en particular los capitales de portafolio, lo que ha mostrado mayor volatilidad en los tipos de cambio, sobre todo con movimientos hacia la depreciación. Cuando sube la tasa de interés del bono a diez años, hay una salida de fondos de los mercados emergentes hacia ese bono y eso genera volatilidad y depreciación cambiarias. Hay países que están mejor preparados (para esa situación) porque hicieron políticas anticíclicas. Y hay países que no están tan bien porque no hicieron nada o se gastaron todo en las épocas buenas. Los que han hecho políticas anticíclicas son Chile, Perú, Colombia y el propio Brasil, que tiene ciertas restricciones, pero su Banco Central puso 60.000 millones de dólares de reservas para estabilizar el mercado cambiario y lo ha logrado hasta el momento. La diferencia hacia adelante es entre cuáles son los países que tiene resto, que han generado políticas de ahorro en momentos de expansión, tanto por sus bancos centrales como por sus tesorerías, y, por tanto, tienen la capacidad de acotar la volatilidad que estamos viviendo en la economía internacional. A los países del Pacífico les está yendo muy bien. México es un país que está haciendo reformas estructurales en sectores que eran prácticamente intocables, como el energético. También anunciaron reformas laborales que marcan una voluntad de ingresar no solo en un periodo de solidez macroeconómica sino de avanzar en hacer más competitivas nuestras economías. Obviamente, Venezuela, Ecuador y Argentina son países que han ido gastando hasta el límite y hoy no tienen resto para afrontar el cambio gradual en el escenario internacional. Veo muy bien a la región, con una solidez que no tuvo antes, pero hay países que aprovechan mejor las circunstancias y otros como Argentina que, lamentablemente, hasta ahora las ha desaprovechado. 

Hay 6 Comentarios

Juan: el honor es que vos leas mis artículos.

gracias alejandro, es un honor para mí, que me hayas contestado, leeré atentamente el artículo propuesto por vos.
saludos.

Juan: yo no comparto que España haya salida de la crisis. Me parece que para entenderlo mejor al que leer al maestro Joaquín Estefanía en su artículo de hoy en El País, La recuperación de los ricos: http://economia.elpais.com/economia/2013/10/20/actualidad/1382301187_184924.html

AHHHHH, me olvidaba, Rebossio; en España dicen que se está saliendo de la crisis por que la bolsa sube, que podríamos decir entonces sobre argentina, país en el que la bolsa de valores a subido en lo que vá del año cerca del 100 %???.........

Rebossio, la verdad esta nota da asco, lo que veo es; a un tipo con resentimiento, este tipo se olvida que hace 10 años argentina quebró, se hundió, con un nivel de deuda del 180% del pib, con un alarmante 27% de paro (como dicen en españa), las industrias huían hacia brasil, solo 80 parques industriales en todo el pais, cre que no se llegaba a escasos 8 mil millones en reservas del BCRA...hoy en día con mucho que mejorar, la deuda (y el lo dice), no llega al 10% del pib, el paro está en el 7%, las reservas han bajado, si.....pagando deuda, pero están arriba de los 35000 millones de dolares, la gente consume, compra vehículos, viaja al exterior como nunca, hay mas de 300 parques industriales, que quiere este pobre hombre?, hay que tener memoria, ningún país en el mundo tiene tantos logros luego de semejante caída como la del 2001. es un hipócrita y cínico.

Un país que estaría muy bien si le dejaran ser libre es Cataluña: http://xurl.es/dabzr

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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