"Nadie salió del subdesarrollo todavía"

Por: | 24 de febrero de 2014

Este domingo entrevisté en el periódico argentino La Nación a quien es quizá el máximo exponente del pensamiento económico heterodoxo de Argentina, Aldo Ferrer. De 86 años, es profesor emérito y doctor en economía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), fue ministro de Economía de su país entre 1970 y 1971, en una dictadura militar en plena transición hacia la democracia, y fue embajador en Francia entre 2011 y 2013, designado por la presidenta argentina, la peronista Cristina Fernández de Kirchner. Afiliado a la Unión Cívica Radical (UCR, centrista), ocupó diversos cargos en gobiernos de ese partido y fue cofundador del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). En el último Gobierno radical (1999-2001), dirigió la Comisión Nacional de Energía Atómica, pero eso no le impidió sumarse al Plan Fénix, colectivo de economistas heterodoxos de la UBA que reclamaban el final de la política neoliberal aplicada en Argentina en aquel entonces. Vivir con lo nuestro es su libro emblema, publicado en 1983, después de la última dictadura que sufrió este país (1976-1983), en la que la deuda había crecido de forma exponencial y la industria había sido destruida por una apertura económica unilateral. En la entrevista de La Nación, Ferrer se refirió a la coyuntura de Argentina después de la devaluación de enero pasado, con más críticas de las que uno podría suponer de alguien que ha ocupado tres cargos en casi 11 años de gobiernos kirchneristas. Pueden leerla pinchando este enlace. En este blog les presento la visión de este economista sin edad sobre toda Latinoamérica, desde su piso en Buenos Aires.

 

Pregunta: -En cierta prensa se leen por estos días alabanzas hacia la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile) y mientras que advierten sobre la crisis cambiaria de Argentina, la crisis económica y política de Venezuela y la amenaza de recesión en Brasil. A estos tres países los critican por proteccionistas y a los primeros los elogian por aperturistas. ¿Usted cómo lo ve?

Respuesta: -América Latina tiene una gran diversidad de situaciones, es la región socialmente más injusta del mundo, es una región en la cual ninguno de sus países logró conformar una economía industrial avanzada, es una región subdesarrollada en la cual se experimentan diversos tipos de experiencias más o menos exitosas. Yo diría que en todo caso cuando ha habido algún resultado aceptable es por la presencia de políticas públicas favorables al crecimiento y por la opción de quienes conducen al país, de las dirigencias. Es decir, si hay dirigencias que conciben al desarrollo como fenómeno de formación de un espacio nacional con educación, ciencia, inclusión social, industria y demás o concibe esa realidad como un apéndice de gestión internacional, el viejo modelo centro-periferia, que, en definitiva, lo que pase en estos países depende de lo que pase afuera. Ese contrapunto sigue existiendo en las opciones de América Latina, pero está claro que hay un grupo importante de países, de diversos estilos políticos, en América del Sur donde prevalece esta búsqueda de una salida nacional y popular: es el caso de Brasil con el PT (Partido de los Trabajadores), acá el kirchnerismo, lo que pasa en Ecuador, en Bolivia, en Venezuela, que está en una situación muy conflictiva. Pero en todos estos países, es decir, en la mayor parte de América del Sur, se está buscando un camino que a mí me parece correcto, que es el de la inclusión social y el de la soberanía. Ahora, lo que no hemos encontrado en estos proyectos nacionales y populares, y no es de ahora sino de hace mucho tiempo, es el equilibrio entre las políticas sociales y soberanas con el desarrollo económico porque estamos en economías de mercado. Es decir, esta realidad hay que aceptarla. Nadie piensa que puede haber desarrollo en estos países sin la economía de mercado. Entonces, ¿cómo hacemos en una economía de mercado para orientar el sector privado, el ahorro, la inversión, el crecimiento en condiciones de inclusión social, de estabilidad y demás? Éste es el problema. Y yo creo que desgraciadamente ni los brasileños, ni nosotros, ni ahora ni en otros tiempos, logramos este equilibrio, lo que lleva o puede llevar a que el fracaso de estos proyectos terminen abriéndole la puerta al pasado. El gran desafío que tienen estos países, estos proyectos nacionales y populares, que prevalecen en la mayor parte de América Latina es ése: cómo hacen viable una política de transformación en el marco de una economía de mercado.

P: -¿Los países con más problemas en la actualidad son Argentina y Venezuela?

R: -Son problemas distintos, muy distintos. Venezuela tiene sus problemas, sus propias razones. Yo no compararía. Es muy difícil comparar los países de América Latina porque tienen una diversidad política y de muchos otros motivos. Es muy difícil compararlos. A pesar de lo cual se presenta esta gran paradoja en América Latina y es que, con toda esta diversidad, compartimos nuestra experiencia histórica en el sentido de que nadie salió del subdesarrollo todavía, algunos están emergiendo, pero están a mitad de camino.

Aldo

P: -En el caso de Venezuela, el chavismo trata de salir del sistema capitalista. ¿Cree que ése es el problema?

R: -Hasta cierto punto, la propuesta del presidente (Hugo) Chávez, el socialismo bolivariano, no implicaba que iba a terminar con la economía de mercado. Pero realmente es preocupante la división que se ha instalado en la sociedad venezolana. Esperemos que se pueda encarrilar y puedan construir la unidad nacional, porque ésa es otra cuestión. Yo estaba pensando el otro día, nosotros los argentinos cultivamos durante mucho tiempo, en tiempo de la crisis (2001-2002) y del derrumbe neoliberal, aquello de “que se vayan todos”, un país fracturado. Y nosotros tenemos que cultivar la idea de que quedémonos todos para armar juntos un proyecto nacional. Y ése es el dilema que tienen los venezolanos. Mucho mayor que el nuestro por lo que uno observa…

P: -Hay muertos a manos de chavistas y antichavistas...

R: -(Los argentinos) tenemos divisiones fuertes, pero acá tenemos que cultivar el criterio de quedémonos todos para construir un gran proyecto nacional.

P: -Usted mencionaba que hay países que siguen siendo subdesarrollados pero se acercan más al desarrollo en América Latina. ¿Cuáles?

R: -Depende a qué llame uno desarrollo. Si uno piensa que el desarrollo ejemplar es el de los países escandinavos con una gran equidad en los ingresos, estamos todos muy lejos. Ahora, hay países de los nuestros que han logrado situaciones más sólidas de equilibrio macroeconómico. Tienen el problema, todos, de la desigualdad social como problema fundamental. Éste es nuestro gran desafío.

 

P: -Hay algunos que han logrado equilibrio macroeconómico y reducción de la pobreza a los niveles más bajos de la región, como Uruguay y Chile, que sigue con alta desigualdad…

R: -Y con problemas educativos.

P: -Pero con uno de los niveles más bajos de pobreza.

R: -Es interesante. En algunos países ha habido bajada de pobreza y aumento de la desigualdad. Es un hecho notable. En todas partes se ha dado un proceso de concentración del ingreso, creo que en gran parte ligado a la hegemonía financiera y al deterioro de las políticas sociales.

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P: -¿Cómo ve a los países como Colombia, Chile, México y Perú, que son puestos a veces como modelos?

R: -Cada uno con sus problemas buscando su camino. El problema que tenemos desde el punto de vista de integración latinoamericana es aceptar la diversidad de que Colombia elige su camino; Chile, el suyo, los uruguayos, el suyo y nosotros, el nuestro. En el marco de esas opciones, que cada país resuelve en función de su sociedad y de sus preferencias, hay que identificar cuáles son los núcleos que compartimos. Por ejemplo, la infraestructura, la estructura de transporte, la comunicación, la energía, la ciencia y la tecnología. Entonces hagamos una integración posible porque la experiencia europea es muy clara. Acá la gente se hacía ilusiones de que podíamos reproducir la Unión Europea con una comisión, una política y delegando la soberanía en el sistema comunitario y mire cómo están terminando en Europa con la moneda en común donde realmente muchos países han perdido su soberanía, los manejan desde Bruselas. Nosotros tenemos que lograr la convergencia de los estados nacionales en proyectos comunes, una integración que sea funcional al desarrollo de cada país. La idea, por ejemplo, de la moneda única… no se puede tener una moneda en común con países tan distintos. Porque, además, si se la tiene, termina manejando la cosa el más fuerte. Es lo que pasa en Europa. Nosotros tenemos un gran activo en América Latina que es la raíz histórica y cultural. Nosotros vamos a Colombia como si fuéramos colombianos, hasta en Brasil, a pesar de la cuestión idiomática, vamos de un lado al otro del continente y estamos como en casa. En cada una de esas casas hay mucha diversidad. Respetar las diversidades y tratar de ponernos de acuerdo es lo que podemos hacer.

P: -¿Qué perspectivas ve para las economías latinoamericanas para este año y los próximos?

R: -Ha habido un cambio muy fuerte que se vincula a la emergencia de China y de la expansión del mercado de los productos primarios, minerales, alimentos. Buena parte de la recuperación y el crecimiento latinoamericano, incluyendo al nuestro, con el precio de la soja, está ligado a esa mejora de los mercados internacionales. Ahora, también es cierto que si la mejora se limita a la producción primaria, no salgo del atraso. ¿Cómo compartimos esta oportunidad que presenta este aumento de la demanda, sobre todo por la expansión china, cómo convertimos eso en transformación interna? En el caso nuestro, por ejemplo, todo el complejo agropecuario (agrícola-ganadero), que es parte fundamental en la economía argentina, emplea un tercio de la fuerza de trabajo. Si no tenemos una gran industria, nos sobra la mitad de la población. La verdad es que gran parte del impulso que ha habido en Perú, incluso en Brasil, y nosotros también, buena parte ha venido de este factor externo que puede perdurar porque la inclusión de tanta gente al mercado mundial en Asia va a mantener a mediano plazo esta demanda de productos primarios. Pero si no somos capaces de transformar esto en una oportunidad y en la transformación industrial, productiva e inclusión social, esta bonanza podrá pasar y volveremos a lo de antes. A fin y al cabo, hace dos siglos que somos independientes. Es una cosa asombrosa porque estos países emergentes de Asia, hasta la Segunda Guerra Mundial, eran colonias en su mayor parte y China estaba fracturada. ¡Cómo lograron en 50 años esa transformación fenomenal! Y nosotros seguimos atados a los viejos esquemas desde hace 200 años.

P: -Si tiene que indicar fortalezas y debilidades de América Latina hoy, ¿cuáles serían?

R: -La cultura.

 

P: -¿Como fortaleza?

R: -Sí. Yo creo que no se puede escribir la historia de la cultura contemporánea mundial sin América Latina, en la literatura, en la música, en el cine, en el teatro. La riqueza cultural en el continente es fenomenal. Éste es nuestro gran activo. El activo es cómo fuimos capaces de crear en la diversidad esa cultura. Después están los recursos naturales, el talento, porque en todas partes tenemos evidencias de que tenemos capacidades de gestionar el conocimiento. En nuestro caso, con el INVAP (empresa estatal argentina de alta tecnología). Tenemos ejemplos de que somos capaces de administrar la tecnología en la frontera. El INVAP, por ejemplo, hace reactores de investigación nuclear, que son unos de los artefactos más complejos que se puede hacer hoy en día, y ha ganado licitaciones (subastas de compras públicas) a los ingleses, a los franceses, a los norteamericanos. Tenemos evidencias de que tenemos capacidades de gestionar. Lo que pasa es que arrastramos un problema: no tenemos suficiente cohesión social, hay mucha desigualdad. En las condiciones de desigualdad prevalecen liderazgos con poca vocación nacional, más bien asociados a los intereses externos para consolidar su situación interna; prevalecen, como nos ha pasado en varios períodos en América Latina, inestabilidad institucional y también ideologías que no son funcionales al desarrollo. En definitiva, lo que necesitamos en cada país es fortalecer su identidad nacional, su cohesión social, liderazgo con vocación de desarrollo y nacional, estabilidad institucional y pensamiento crítico. En estos cuatro campos creo que hemos avanzado bastante.

P: -¿En Argentina o en toda América Latina?

R: -En América Latina. El énfasis en lo social, por ejemplo. El hecho de que haya estos liderazgos nacionales y populares en Argentina y en otros lados revela que ha mejorado la calidad en los liderazgos, de que ya no son los que en el neoliberalismo vendieron el país. Las democracias están consolidándose y hoy hay un espacio para el pensamiento crítico, de lo cual esta reunión entre usted y yo puede ser un ejemplo que no era concebible en la década del 90, en la cual un pensamiento heterodoxo no tenía resonancia. No lo digo en términos personales, lo digo sobre el pensamiento heterodoxo. 

Hay 5 Comentarios

Capritanich: repudio tus expresiones soeces.

Argentina dilapidó millones de dólares en CLIENTELISMO, CORRUPCION y NEGOCIADOS. Y dio vía libre a un ESTADO NARCO que NO CONTROLA y si controla a PYMES y Trab ajadores llenos y saturados de IMPUESTOS para mantener EXTRANJEROS ASESINOS; NARCOS Y USURPADORES DE CASAS Y TERRENOS. 20 años de MIERDA : PJ y sus andanzas del neoliberalismo brutal al neopopulismo mas aberrante. LACLAU suicidate junto con Menem, Cav allo, Cristina y su yunta de mierdas MONTONEROS Comevergas!

Sr. Rebossio: ¿Podría especificarme cuáles son las muertes causadas por los antichavistas?

Me sorprendió que rehusó responder a las preguntas referidas a los países de la Alianza del Pacífico en varias ocasiones. Pareciera que no quería reconocer méritos ajenos...

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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