Razones, beneficios y perjuicios de la devaluación en Argentina

Por: | 07 de febrero de 2014

Ayer evaluábamos cuáles son los ganadores y perdedores de la subida de los tipos de interés con la que el Banco Central argentino busca contrarrestar la depreciación del peso. Pero retrocedamos unos días y analicemos las razones, los beneficios y los perjuicios de la devaluación, que ha llevado a que en lo que va de 2013 subiera 21% la cotización del dólar frente al peso. La presidenta de Argentina, la peronista Cristina Fernández de Kirchner, y su ministro de Economía, Axel Kicillof, descartaron entre 2011 y 2013 una devaluación con el argumento de que empobrecería a la población porque viene acompañada de más inflación y por eso aplicaron restricciones al acceso a las divisas. La realidad de 2014 los hizo cambiar.

 

Razones. “La devaluación es un sinceramiento de los precios en Argentina, que en términos de dólares estaban muy altos”, opina Mariano Kestelboim, economista del kirchnerista Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular. “Apunta a corregir los descalabros macroeconómicos y a unificar el tipo (tasa) de cambio al subir el piso”, analiza Kestelboim con tono crítico a los últimos años de Gobierno de Fernández. El piso al que se refiere es la cotización del dólar oficial, que era de 6,87 pesos hasta el 21 de enero pasado y ahora es de 7,91, y el techo es el precio que se paga en el mercado marginal, al que recurren los que no pueden sortear las restricciones legales, y que supera los 12. La existencia de mercados paralelos crea expectativas de que el dólar acabará subiendo en el oficial tanto como en ellos.

Fernanda Vallejos, asesora del Ministerio de Economía, busca las explicaciones de la devaluación en la restricción externa (escasez de divisas) que comenzó a sufrir Argentina en 2011. En aquel año la combinación de déficit comercial en los sectores de energía e industria y la fuerte fuga de capitales, ante una inflación superior al 20% anual desde 2007 (con la excepción de 2009), podrían haber derivado en una depreciación del peso, pero el Gobierno de Fernández optó entonces por restringir el acceso a las divisas, el llamado cepo cambiario. A partir de esas limitaciones, cobró fuerza el mercado ilegal de cambios, que ya existía pero solo para aquellos que se manejaban en la economía sumergida. En esta plaza, el dólar llegó a costar casi el doble que en el oficial. Muchos pesos que estaban en blanco fueron canjeados por dólares en negro en las llamadas cuevas, que funcionan en casas de cambio, sociedades de bolsa, compañías financieras, agencias de turismo y hasta estancos. Economistas críticos del Gobierno consideraban que el mercado marginal o blue (azul) reflejaba el real valor del peso, pero otros opinaban que éste era una media entre el ilegal y el oficial. Vallejos opina que la cotización ilegal -que se publica en la prensa, a diferencia de Venezuela, donde eso está prohibido- “fue utilizada con mucha insistencia por sectores interesados en devaluar, como los exportadores agrícolas y de materias primas industriales o los bancos posicionados en dólares, y con la ayuda de algunos medios de comunicación”.

Peso

“Nunca el Gobierno pensó en devaluar como alternativa para ganar competitividad, pero llegamos finalmente a la situación actual en la que la devaluación se explica por un conjunto de factores”, opina Vallejos. Un informe del Estudio Bein explica que las divisas que no podían fugarse por las restricciones se fueron de Argentina por otras vías: la cancelación de deuda externa por parte del Estado y el sector privado y el creciente déficit comercial en la energía, la industria y el turismo. En noviembre pasado, Kicillof ascendió de viceministro a ministro de Economía y aceleró la depreciación del peso, pero entonces los exportadores comenzaron a frenar sus exportaciones, con la expectativa de que el día de mañana sus divisas iban a aún valer más.

“Frente a una corrida importante en el mercado oficial de cambio, el Gobierno buscó el nivel de convergencia que devolviera la competitividad a las economías regionales (productos agrícolas no tradicionales, como aceitunas y frutas) y a las industrias más vinculadas al mercado doméstico, sin afectar negativamente la actividad o haciendo una transferencia innecesaria de ingresos a los sectores beneficiados con la devaluación”, explica así la asesora del Ministerio de Economía por qué el Banco Central dejó que el dólar subiera a 8 pesos y no a 12. Agrega que el Gobierno de Fernández busca evitar el mayor daño de la depreciación del peso entre la población y por eso en las últimas tres semanas anunció la creación de una subvención para los jóvenes que no estudian ni trabajan (con la condición de que vuelvan a formarse), el aumento de las pensiones y de una ayuda para compra de útiles escolares -las clases comienzan a finales de febrero, al finalizar el verano austral- y diversos acuerdos de precios de alimentos, materiales de la construcción y medicamentos.

Ganadores de la devaluación. El economista Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica, opina que la salida de un proceso de apreciación real (ajustado por inflación) de la moneda, como el que experimentó Argentina desde 2007, “beneficia a toda la economía”. “A nadie favorece un atraso cambiario (apreciación de la moneda) que hace caer la producción y subir el desempleo. Hace dos años que Argentina no crea un puesto de trabajo”, recuerda Castiñeira, que confía en que la devaluación de la moneda y, por tanto, la salarial reducen el peligro de que se pierdan empleos. En cambio, Kestelboim opina que difícilmente siga bajando el desempleo, como hasta ahora, porque considera que el 6,8% actual constituye un “núcleo duro”, compuesto en su mayoría por personas en situación de pobreza y sin formación necesaria para conseguir un trabajo. “A futuro puede haber más movimiento laboral, pero no será inmediato”, alerta Kestelboim. 

 

Con la devaluación ganan los que tenían ahorros en dólares o en bonos o acciones que cotizan en esa moneda. Entre ellos están los actores del sistema financiero, los argentinos ricos que guardan su dinero en EE UU, Suiza o en paraísos fiscales y los de clase media alta que han cruzado a Uruguay a depositar su dinero allí. Unos y otros también acumulan dólares en efectivo en Argentina, en sus casas o en cajas de seguridad en bancos, pero fuera del sistema financiero, sin invertir en depósitos a plazo o cuentas como los que fueron pesificados en la crisis de 2002, en el llamado corralito. No por nada Argentina es el país con más dólares en efectivo per cápita en el mundo, fuera de EE UU.

Con la devaluación se benefician los productores de bienes y servicios transables, es decir, los que se exportan y los que sustituyen importaciones. El abaratamiento de los precios en Argentina medidos en divisas atraerá a turistas, sobre todo de los países vecinos, que son los primeros en enterarse, como los chilenos o los brasileños. Los que exportan materias primas que cotizan en dólares, como la soja, el maíz o los minerales, pueden hacerse de más pesos por sus ventas en divisas. Pero más allá de los agricultores que producen en la pampa húmeda, los que cultivan aceitunas o frutas en diversas provincias andinas pueden recuperarse en la medida en que la devaluación no impacte demasiado en la inflación y vuelva a encarecer sus productos, según advierte Kestelboim. Lo mismo sucede con las industrias y los servicios exportables, que en principio pueden ofrecer mejores precios a sus clientes para ganar mercados dentro y fuera de su territorio. “Para muchos, con el tipo (tasa) de cambio de 2012 y 2013 era difícil vender al exterior porque desde 2011 comenzó a depreciarse el resto de las monedas latinoamericanas”, comenta Kestelboim. Distinta era la situación en el mercado interno porque las importaciones ya venían restringidas desde 2011 por normas escritas o de palabra del exsecretario de Comercio Interior Guillermo Moreno. 

Banco

Como Argentina cobra impuestos a la exportación, que son más altos para los productos primarios, el Estado también saca ventaja con los efectos de la depreciación del peso. En algunos ámbitos financieros especulan con una suspensión de pagos de este país sudamericano, que paga sus deudas con las reservas del Banco Central, que cayeron casi a la mitad en tres años, pero la mayoría de los economistas la descarta. Castiñeira considera que los pesimistas en este sentido están “equivocadísimos”: “La devaluación frena la pérdida de reservas”. Precisamente, porque alienta la exportación y desalienta las importaciones, encarecidas en términos de pesos. No hay que olvidar que entre los acreedores de Argentina figura España y estará también Repsol, cuando acuerde con el Gobierno de Fernández el pago en títulos públicos argentinos nominados en dólares de la indemnización por la nacionalización del 51% de YPF.

Perdedores. Pese a que considera positivo “que la moneda refleje el verdadero valor de la economía”, Castiñeira admite que una devaluación implica una transferencia de ingresos desde los asalariados, que ganan en pesos y que, por la inflación que genera la depreciación de la moneda, pierden poder de compra, hacia los productores de bienes y servicios transables. También pierden los países que exportan a Argentina. Brasil, Uruguay y Paraguay tienen aquí a uno de sus principales clientes.

También se ven perjudicados los sectores no transables de la economía. Por ejemplo, los servicios que no se pueden exportar y se vuelcan al mercado interno, desde el comercio hasta la construcción. Son sectores que se manejan en pesos, como Telefónica. Castiñeira opina que en ese contexto también se perjudican los bancos, como BBVA o Santander, “al margen de sus posiciones financieras”. En la medida en que el Banco Central ha subido los tipos de interés para calmar la devaluación, también se limita la posibilidad de que los bancos coloquen créditos. Pero como habían invertido en divisas también ganaron. El Banco Central los obligó este miércoles a vender buena parte de esas tenencias, de modo de apreciar el peso, pero algunos analistas consideran que eso no les supuso la pérdida de la fuerte ganancia que habían obtenido gracias a la devaluación. Ganaron cuando del 21 al 23 de enero pasado subió el dólar de 6,87 a 8,02 y y perdieron algo cuando bajó esta semana a 7,91. 

 

Como las devaluaciones suelen venir acompañadas de una caída inicial del PIB, también se dañan las ventas de aquellos bienes y servicios transables que se vuelcan al mercado interno, como los coches o los electrodomésticos. Se supone que a mediano y largo plazo se recupera la actividad siempre y cuando se estabilice la inflación y los actores económicos aprovechen la mejora de la competitividad cambiaria.

Entre los perdedores de la devaluación se encuentran los endeudados en dólares. No son muchos, como sí había ocurrido en 2002. El Estado argentino y las empresas se dedicaron a cancelar deuda en divisas en los últimos años. El primero porque carecía de posibilidad de refinanciarla en el mercado. Las compañías lo hicieron porque preveían que tarde o temprano sobrevendría una devaluación. En cambio, la ciudad autónoma de Buenos Aires y diversas provincias cubrieron sus necesidades financieras en 2012 y 2013 con emisiones de títulos en dólares y ahora afrontarán más dificultades para pagar las obligaciones. Castiñeira advierte de que el alcalde de Buenos Aires y aspirante a la presidencia argentina, el conservador Mauricio Macri, fue el que más endeudó a su distrito en divisas: “Tomó 800 millones de pesos y ahora debe 1.600 millones”. Mientras tanto, en la provincia norteña de Corrientes, el gobernador Ricardo Colombi, radical (centrista), advierte de que pagará a funcionarios y proveedores del Estado con bonos, en lugar de pesos, ante la apretada situación fiscal de su jurisdicción.

Hay 6 Comentarios

La única salida viable de la economía argentina es que de verdad ajusten precios y tarifas de servicios públicos, que revisen las medidas impositivas. Que creen programas que favorezcan las exportaciones y la inversión. Reducción de subsidios y déficit del sector público. Revisar el contenido del gasto social que tenga fines de desarrollo y estado de bienestar y no sólo que sea con fines políticos. La gente debe quitarse de la cabeza la idea de ahorrar, comprar y pensar sólo en dólares, piensen en pesos que es su moneda. La devaluación es necesaria, es imprescindible que se presente tarde o temprano, pero no sólo la devaluación sino la flotación del peso, va a caer pero en algún momento volverá al nivel real cuando el dólar se encarezca y la gente deje de querer refugiarse en él...el gobierno puede estar buscando mil y una razones para no hacerla, pero al parecer quiere echarle todo el problema al gobierno que venga.

TRISTE son aquellos que no tienen patria, que por cobardía, a luchar por sus derechos deciden emigrar de sus países para luego ser mas papa que el propio papa, pero desde lejos, bien lejos; quizás argentina todavía sea adolescente, pues no hace mas de 10 años que se independizó, los 180 años anteriores solo son de ficción, ahora que argentina tiene baja deuda, crece todos los años, casi todos trabajan, los argentinos gozan de poder adquisitivo, viajan, compran automóviles, motos, consiguen sus casas, nos vienen lo amargados refugiados a decir que estamos hundidos....jajajajajaajaja, como dijo maradona en uruguay, que la ch....n y la sigan ch.....ndo.

todos los que conocen MIAMI saben que toda la gente de bien que vivia en Sudamerica y se cansó de tantas mentiras, robos y pobreza se marchó hasta MIAMI......
NO deseos nada a Argentina, tampoco gasto mi tiempo pensando en Argentina, porque lo haria cuando los propios Argentinos no lo hacen, el pais vá de mal a peor,
la economia está fallida....

"Solo se que no se nada, pero aun supero a la generalidad de los hombres que no saben eso tampoco.

antes que nada, otra vez, mi enhorabuena para argentina que tapó muchas bocas...otra vez, los falsos profetas y los adivinos que pronosticaban otro 2001 en argentina se revuelcan a estas horas en el fango y por último contestaré a betito, quizás botita, o garca; ten cuidado con lo que deseas no vaya ser, que esa ciudad tan maravillosa te devuelva, como si de un bumerang se tratara, tu deseos hacia argentina, no me extraña opara nada que poseas el síndrome de blanca nieves, hazte tratar, también hay una frase de un escritor español que te viene muy bien; que dice: "El primer paso de la ignorancia es presumir de saber."
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Deseo a todos los contertulios, muy buenos dias
No se preocupen, Brasil no tendrá un fin, los países siguen existindo, como siguen existindo, Haiti, Sudan del Sur, Ruanda...
Pero pienso que Brasil logra quedar-se um poco pior a cada dia que pasa,,,a cada dia hay más haitianos viviendo em Brasil, me recuerda uma música de los años 1985 donde el cantor proclamaba: ....El Haiti es aqui.....por Dios aquele cantante era um vidente.....
Me pregunto que van a hacer los haitianos cuando acaben las obras, cuando no sean más necessários,...talvez enpiecen a robar los brasileños, pero los brasileños lo merecen....
Em el nível político entonces es mejor no decir nada, hay deputados que reciben su sueldo mesmo estando em la carcel...
Pero lo que más increíble es lo que el gobierno hace com el dinero del trabajador......como se no bastara hacer um puerto em Cuba, ahora el gobierno quiere hacer uma línea de crédito para Argentina, o sea, el Brasil va hacer prestamos a Argentina para que ellos puedan comprar produtos brasileños......es la cosa más estúpida que ya escuche em toda mi vida, y fijense que he escuchado muchas tonterias....como hacer inversiones em Bolívia o vender produtos a Venezuela para recibir em “el porvenir”.....
No olviden que em Argentina, hasta las piedras saben que el gobierno está fallido, Allá, nadie cree em el gobierno argentino.....cómo es posible que el gobierno brasileño acredite em um gobierno que no tiene la confianza de su próprio pueblo.....
Pero Brasil siempre actuo de esa manera, no tiene los ojos hacia EE.UU. o Europa, prefiere mirar hacia África o Latinoamerica,,,,,siempre hizo prestamos a las dictaduras de la África, al fin, quien paga la conta es el pueblo brasileño......
Al fin el gobierno brasileño logrará transformar o Brasil em um África, o al menos, em el Haiti....
Por supuesto...Argentina tambien no acabará...asi como Bolívia, Venezuela, etc, etc, pero a cada dia que pasa, logran ser más medíocres....


Les escribo desde MIAMI (ciudad maravillosa, donde toda la gente de bien, cansada de oir mentiras de LULA, KIRCHNER y CHAVES_MADURO) vino a vivir la vida en paz, prosperidad y seguridad, cosa que hace falta en latinoamerica.
El gran problema de latinoamerica (hoy en dia) es la lucha entre el vitimismo y la modernidad, pena que el vitimismo parásito esté ganando la pelea.
Hay un dicho español que dice:"la verdad tiene muchos en su contra y la mentira muchos en su favor".
Asi es la cosa en latinoamerica.

Saludos desde MIAMI (la verdadera ciudad maravillosa)

Siempre quedará en mi mente aquellos años en los que Argentina era un país con mil y una monedas diferentes, mirad: http://losmundosdehachero.blogspot.com.es/2013/10/viaje-al-corralito-argentino-el-pais-de.html?q=Argentina

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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