"Atendemos un millón de consultas de extranjeros no residentes por año"

Por: | 26 de junio de 2014

En la España de Mariano Rajoy se ha negado la atención sanitaria sin coste a los inmigrantes irregulares. Mientras tanto, Argentina atiende gratis cada año un millón de consultas de extranjeros no residentes, según cuenta su viceministro de Salud, Jaime Lazovski. En su despacho del edificio en que se han emplazado dos murales de Eva Perón, este funcionario del Gobierno de la peronista Cristina Fernández de Kirchner repasa en esta entrevista los claroscuros de la sanidad de su país.

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    El viceministro de Salud de Argentina, Jaime Lazovski, en su despacho/RICARDO CEPPI  

  

P. ¿Cómo está la sanidad en Argentina?

R. Argentina tiene un sistema de gobierno federal, por lo cual la Nación tiene un determinado rol y las provincias, otro. Las provincias son responsables de la atención de la enfermedad, ellos financian los hospitales y centros de atención primaria de la salud. Y están definidos como política nacional programas sanitarios que tienen que ver con enfermedades infecciosas, endémicas y cualquier situación en la que se requiere una autoridad para coordinar la vigilancia epidemiológica. Con el tiempo se han incrementado estas acciones a otras enfermedades no infecciosas, las crónicas no transmisibles. En la última década se han desarrollado otras acciones para fortalecer a la atención primaria de la salud, como garantizar el acceso a medicamentos esenciales. Hay otro programa para fortalecer la gestión administrativa y financiera de los centros de atención primaria. Otro es para fortalecer la capacitación de los recursos humanos en esos centros. Vamos incrementando el calendario de vacunación, de seis a 19 vacunas gratuitas y obligatorias. Compramos los métodos anticonceptivos y preservativos para el primer nivel de atención. Otra política ha sido promover los hábitos saludables con mecanismos de regulación, como el control del uso del tabaco con impuestos y la prohibición del cigarrillo en lugares públicos. También controlamos el consumo de sal, que en Argentina es particularmente elevado, de 12 gramos por día, versus los cinco recomendados. Trabajamos con la industria alimentaria y las panaderías para reducir el contenido de sal de los alimentos.

P. ¿Y cuáles son los problemas sanitarios del país?  

R. Uno puede pararse desde el punto de vista de la gestión de los servicios o desde qué enfermedades afectan a la población. Los problemas de salud son los típicos de un país en vías de desarrollo, pocas enfermedades infecciosas en el promedio nacional, muchas crónicas no transmisibles, principalmente cardiovasculares, cáncer, diabetes y lesiones. Pero el país no es todo igual. Hay áreas en el Norte donde hay predominancia de enfermedades infecciosas en algunos grupos etarios.

 

P. ¿Y los problemas de gestión?

R. El mayor problema que existe en Argentina y en el resto del mundo es el de los recursos humanos: hay una insuficiente formación de médicos y enfermeras y una mala distribución de los profesionales de la salud. Hoy en día los profesionales tienden a querer capacitarse en alta complejidad, trabajar en los hospitales con población más concentrada, en detrimento de las periferias.

P. Pero Argentina es uno de los países latinoamericanos con más médicos por habitante…

R. Pero están mal distribuidos.

P. ¿Hacen algo para solucionarlo?

R. Sí, a un elevado costo. Las provincias pagan altísimos sueldos para que los profesionales puedan ir a los lugares periféricos y bajísimos sueldos en los hospitales centrales.

P. ¿Por eso en muchas provincias hay permanentes huelgas en hospitales?

R. En los hospitales se suma el manejo sindical, que no siempre es con el objetivo de defender la salud pública, al trabajador o al enfermo sino a intereses políticos de los dirigentes, y el hecho de que ganan poco.

P. A los hospitales van en general trabajadores informales o parados que no pueden ir a clínicas privadas o sindicales. Suelen quejarse de que no hay turnos o no funciona el equipamiento.

R. El hospital público tiene cosas buenas y cosas que hay que mejorar. Hay poblaciones pequeñas de Argentina donde solo hay servicio público. Donde hay servicio privado, la principal diferencia con el público es la hotelería. En la mayoría de los casos, el hospital público cuenta con mayor calidad profesional. Pero sí hay un problema en los turnos. No hay problema para el que se tiene que internar. El gran error es que, a pesar de que se han creado 8.000 centros de atención primaria…

 

P. A veces allí no van los especialistas.

R. Exacto. O no tienen laboratorio o ecógrafo. Entonces la gente quiere resolver todo de una vez e insiste en ir al hospital. Hay que buscar que siempre la primera consulta sea en el primer nivel de atención, llegue al hospital con el turno asignado y después vuelva con los análisis para seguir atendido en el centro de atención primaria. En eso hay provincias que han avanzado mucho. Pero en la mayoría de los hospitales la gente tiene que ir a las cuatro de la mañana para hacer cola y ver si alcanzan a atenderla ese día. Si no, tiene que volver al otro día. Como los médicos cobran poco, trabajan poco. Están solo dos horas en el hospital, en lugar de estar las seis u ocho que corresponden.

P. La Organización Mundial de la Salud ha elogiado el calendario de vacunación de Argentina. ¿No hay muchos países con tantas vacunas obligatorias y gratuitas?

R. Creemos que es el esquema más completo del mundo.  En países desarrollados hemos detectado como máximo 15 vacunas gratuitas y obligatorias. España las redujo a ocho. EE UU recomienda todas las vacunas existentes, pero no las provee.

P. ¿Y todos los argentinos se dan las 19 vacunas?

R. Sí. El promedio de cobertura de inmunización es del 95%. Siempre se recomienda más del 80%.

P. La asignación universal por hijo, que se creó en 2009, obliga a los padres a llevar a sus niños a controles médicos. ¿Han medido el impacto?

R. Sí, se han incrementado los controles prenatales, la cantidad de partos en los hospitales. Se ha disminuido la tasa de cesáreas en un 6% porque ahora el parto está financiado y los médicos ya no inciden para que se hagan cesáreas, cosa que hacían por comodidad o por cobrar más la práctica quirúrgica. Ha aumentado la cobertura de vacunas y, sobre todo, ha disminuido la mortalidad materno-infantil. Esto es tiene múltiples causas.

P. En mortalidad infantil Argentina no tiene las tasas más bajas de los países más poblados de Latinoamérica ni las más altas, pero en mortalidad materna registra niveles de los más elevados, según la ONU. ¿Qué sucede?

R. Los datos que aparecen en los informes mundiales no se correlacionan con la realidad. Los organismos internacionales corrigen los datos que uno reporta, considerando que los datos son malos. Sus datos no son los oficiales de nuestro país. En algunos aspectos estamos catalogados como que tenemos mucho subregistro, con lo que nos suben los valores. Es cierto que la mortalidad materna venía con valores estables en los 20 años anteriores a 2009. En 2009 hubo un pico por la pandemia (gripe A) en el que murieron muchas mujeres embarazadas y a partir de entonces es la primera vez que van cuatro años de descenso consecutivo: bajó de 5,5 a 2,8.

 

P. ¿La corrección no tiene que ver con la desconfianza que hay en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)?

R. Pero no son datos del INDEC. Esto viene desde hace muchos años. Ellos aplican factores de corrección a todos los países.

P. ¿Cómo los abortos clandestinos influyen en la tasa de mortalidad materna?

R. La gente y los medios insisten en afirmar que en Argentina hay 500.000 abortos por año porque se supone que son datos oficiales del Ministerio de Salud. Jamás han existido esos datos oficiales. Alguien alguna vez estimó que podría haber 500.000. ¿Por qué no hay datos oficiales? Porque, al ser ilegal la mayoría de los abortos, no están registrados. No ocurren en los hospitales públicos o privados. Ocurren en domicilios o consultorios privados, con gente que no está habilitada como profesional.

P. ¿No hay médicos que hacen abortos ilegales?

R. Puede que los haya. Digo que no están registrados.

P. Human Rights Watch dice que Argentina es el país con más abortos de Latinoamérica…

R. Podría ser verdad, pero no hay manera de comprobarlo. Lo que puedo decir es que en la evolución de las causas de mortalidad materna el elemento que más ha mejorado es la muerte relacionada con el aborto. Uno podría asumir que si había un problema grande, ha disminuido.

P. ¿Por qué han disminuido?

R. Gracias a que los métodos anticonceptivos están disponibles para todas las mujeres en el sistema público, gracias a la difusión y la capacitación. Hace unas semanas conocimos los resultados de la primera encuesta de salud sexual y reproductiva. Cuando se preguntó a la gente si se había cuidado o no en su primera relación sexual, entre las mujeres de más de 50 años solo el 50% se había cuidado. En cambio, de las adolescentes y jóvenes actuales, el 90% se cuidó.

 

P. Un fallo de la Corte Suprema aclaró en 2012 cuáles son los abortos no punibles. ¿Eso redujo las muertes de madres?

R. No, el aborto no punible es una franja pequeñísima de la cantidad de abortos que probablemente se hacen. El no punible es en caso de violación, o cuando la mujer corre riesgo de vida, o cuando la mujer es, según el viejo Código Penal, idiota o demente, es decir, no tiene capacidad de decisión.

P. Muchas provincias aún no hicieron su guía de cómo hacer los abortos no punibles.

R. No necesariamente tienen que hacerla. Pueden aplicar la del Ministerio de Salud de la Nación.

P. ¿Hay provincias que no aplican ninguna guía?

R. Sí. Pero no es una guía mandatoria. Es una guía sobre cómo proceder con la mujer en su derecho, sobre todo para garantizarle atención médica, evitar requisitos burocráticos, proteger la confidencialidad y no tener que recurrir a un juez para dirimir si es punible o no. Pero la discusión no está zanjada en Argentina. La Corte Suprema sienta jurisprudencia, pero haría falta que el Legislativo dirima la cuestión de manera más clara.

P. ¿Hay provincias que no cumplen el fallo?

R. Sí.

P. ¿Cuáles?

R. Tengo tantas cosas para hacer que no lo sé.

 

P. ¿Y qué debería decir una nueva ley del aborto?

R. Yo no hablo de cómo quiero la ley. Digo que es tarea del Legislativo, que tiene el mandato de la sociedad argentina para legislar, definir si el aborto es punible o no, si lo cubre el Estado, si requiere algún procedimiento de verificación para determinar si es punible, cuándo es punible.

P. ¿Deberían ampliarse los casos no punibles?

R. Es una decisión del Legislativo, de lo que la sociedad sienta que tiene que ser.

P. Argentina, después de la crisis de 2001/2002 en la que aparecieron muchos casos de desnutrición, es ahora de los países latinoamericanos más poblados con menos niños de bajo peso. Pero todavía quedan casos en algunas zonas…

R. Hay zonas, pero también influyen las comunidades. No lo digo como funcionario sino por mi experiencia personal como médico pediatra de hace 20 o 30 años en la provincia de Salta. Gran parte de los casos de desnutrición tenían que ver con las costumbres de los pueblos aborígenes, de los hábitos alimentarios, de la producción y acceso a los alimentos, en valoraciones de quién debe comer primero si hay comida. Los casos de desnutrición pueden ocurrir en cualquier lado, quedan familias muy pobres, pero en poblaciones aborígenes es más frecuente.

P. Se dice que muchos extranjeros de otros países sudamericanos vienen a Argentina a atenderse gratis en los hospitales. ¿Es así?

R. Sí, se llama turismo médico. Existe muchísimo. A Buenos Aires vienen contingentes de Paraguay o Bolivia. Sobre todo de Bolivia porque allá prácticamente tienen que pagar por todo, el Estado no provee medicamentos. Entonces es muy frecuente, sobre todo en las patologías más complejas, que vengan a atenderse, a recibir los medicamentos. Vienen aún más a las provincias del Norte. Es que el sistema de salud argentino es gratuito y no discrimina a nadie…

P. Eso contrasta con países de la Unión Europea.

R. Podemos discutir de la calidad del servicio y muchas cosas, pero no hay servicio más equitativo que el argentino.

 

P. ¿Cuántos no residentes se atienden por año?

R. Estadísticas nacionales no hay, pero he llegado a escuchar que por año se puede llegar a atender un millón de consultas de personas que provengan de países limítrofes solo a fines de ser atendidos. A veces pueden ser varias consultas de una misma persona.

P. ¿Y ese millón representa un porcentaje alto del total de atendidos?

R. Las personas que se atiende exclusivamente por el sistema público son 16 millones aproximadamente. 

Hay 7 Comentarios

y si...x eso aqui los hospitales no funcionan!!! generalmente x falta d material medico...Es el unico pais en el mundo donde se atiende gratis a los extranjeros..... MAL... muy mal lo nuestro, x que la caridad se inicia x casa!!

yo mismo tuve que viajar de España a Argentina a operarme los meniscos, llevaba esperando a la seguridad social española dos años para una operación de hora y media, para mi fué una rápida salida al problema,aclaro que soy argentino y vivo en España hace 42 años...

Por favor Rebossio no hagas ni caso a la Spadafora, que como su nombre indica es la tonta del bote de los foros que se bebe el pis de su madre

Principessa: el artículo se refiere a los extranjeros que no viven en Argentina y que solo viajan a este país para atenderse en los hospitales. No alude a los bolivianos, por ejemplo, que sufren la explotación laboral en talleres textiles clandestinos.

Yo no les llamaría extranjeros a los miles de bolivianos y otros latinoamericanos que, dada la desidia del sistema, viven ahí como ilegales y además haciendo esclavamente los trabajos más míseros.

no podemos los argentinos dar gratis la atención sanitaria a otros paises, deben pagar algo, por esa atención, la mayoria que se atienden son chilenos, los mismos que a diario no se inmutan a la hora de insultar todo lo que sea argentino.......basta ya.

Que se jodan que lo mismo o peor heces ellos en sus paísillos

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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