Cosas que Ha-Joon Chang cuenta sobre el capitalismo en Latinoamérica

Por: | 01 de diciembre de 2014

Ha-Joon Chang es uno de los economistas heterodoxos más reconocidos del mundo. Surcoreano de 51 años, fue estudiante y ahora es conferenciante de la Universidad de Cambridge y ha publicado varios libros muy vendidos como 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo, Retirar la escalera: estrategias de desarrollo en perspectiva histórica y ¿Qué fue del buen samaritano? Naciones ricas, políticas pobres, que publicó la ONG Oxfam, una de las entidades a las que ha asesorado, como a los bancos Mundial, Europeo de Inversiones y de Desarrollo Asiático y a varias agencias de la ONU. Su última publicación es Economía: guía para usuarios.

Aquí, en una entrevista con EL PAÍS desde Reino Unido, este investigador de economías en vías de desarrollo analiza Latinoamérica.

 

Pregunta: ¿Cómo ve la economía latinoamericana en la actualidad? 

Respuesta: Los brasileños dicen que “Brasil es siempre la economía del mañana”. Creo que este dicho resume mucho no solo a tal país sino a toda Latinoamérica, un continente lleno de potencial, pero incapaz de hacerlo completamente realidad. No estoy tratando de decir que no haya conseguido nada. Ha conseguido mucho. A pesar del estancamiento de los años ochenta y noventa y a pesar del supercrecimiento en varias partes de Asia, es aún la más rica región en vías de desarrollo. De todos modos, considerando el potencial que tiene, en términos de tierra, recursos naturales, niveles de educación y habilidades, Latinoamérica no lo ha hecho tan bien como podría y debería, especialmente si se la compara con Asia oriental, que está mucho más pobremente dotada de tierra y otros recursos naturales. Por ejemplo, entre 1960 y 1980, el ingreso per cápita de Latinoamérica creció 3,1% por año, mientras en Asia oriental crecía 5,3%. La brecha de desempeño se ha ensanchado desde 1980. El ingreso per cápita creció al 7% anual en Asia oriental entre 1980 y 2010, mientras crecía solo 0,8% en Latinoamérica. En esos 30 años la diferencia con los países ricos creció aún más porque estos expandieron su ingreso per cápita al 1,8% anual.

P.¿Por qué sucedió esto?

R. Algunos tratan de explicar esta brecha de desempeño en términos de la maldición de los recursos, según la cual la dotación de recursos ricos retarda el desarrollo económico, dado que conduce a la sobrevaloración de la moneda, que a su vez dificulta las exportaciones manufactureras y crea una desigual distribución del ingreso, lo que acaba incrementando los conflictos sociales. Pero esta es una explicación insuficiente. Varios países ricos están bien dotados de tierra y recursos naturales, como EE UU, Canadá, Australia y, en menor medida, los escandinavos.

Una dotación de ricos recursos naturales no impide que estos países crezcan. Además Latinoamérica lo ha hecho muy bien en algunos periodos. Por ejemplo, entre 1870 y 1913, junto con Norteamérica, América Latina fue la región de más rápido crecimiento del mundo, con un alza del 1,8% anual del ingreso per cápita. La dotación de recursos no marca un destino.  

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Ha-Joon Chang/Universidad de Cambridge

P. ¿Entonces qué?

R. El decepcionante desempeño latinoamericano debería explicarse sobre todo en términos de políticas fallidas: las deficiencias en la política de sustitución de importaciones entre los años 30 y los 70, por ejemplo, en la promoción de la exportación de manufacturas, la fallida inversión en máquinas y en investigación y desarrollo; y las deficiencias aún más grandes del neoliberalismo en los 80 y los 90. 

P. ¿Y en los 2000?

R. El desempeño económico ha mejorado en la última década en varios países latinoamericanos, en comparación con los 90. Sería mejor ignorar los 80, cuando la región fue golpeada por la crisis de la deuda y mucha agitación económica. Argentina pasó de crecer el 3% anual en ingreso per cápita entre 1990 y 2000 al 6% entre 2003 y 2013; Bolivia, del 1,7% al 2,6%; Brasil, del 1% al 2,9%; Colombia, del 1,1% al 3,2%; Ecuador, del -0,1% al 3,2%; Perú, del 2,2% al 5,2%; Uruguay, del 3,1% al 5,6% y Venezuela, del 0% al 4,4%. El ingreso per cápita creció visiblemente acelerado. Excluyo 2001 y 2002 por ser años de turbulencia excepcional por la crisis argentina y la de las empresas punto com en EE UU. Chile, que pasó de crecer 4,7% al 3,4%, y México, que bajó del 1,7% al 1,3%, son las únicas economías grandes de Latinoamérica que desaceleraron entre ambos periodos. La desigualdad de ingresos ha caído significativamente en todos los países latinoamericanos mencionados, con la excepción de México y Colombia, donde la bajada ha sido marginal.

P. ¿Qué aceleró el crecimiento en la mayoría de los países en los 2000?

R. Lo que es notable en varios países en los que el desempeño económico mejoró ha sido el cambio significativo de dirección económica, desde una perspectiva neoliberal a una más progresista, entre ambos periodos. Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Uruguay y Venezuela son algunos ejemplos. De los países que no han cambiado mucho su dirección económica, como Chile, Colombia, México y Perú, es México el de peor resultado. México no había crecido muy bien en los 90, a pesar de ser un estudiante modelo para el neoliberalismo, sobre todo al firmar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pero es ahora por mucho la economía de peor desempeño entre las grandes latinoamericanas, con el menor crecimiento económico y solo una mejora marginal de la distribución del ingreso en una región en la que este problema ha caído significativamente, más allá de que el nivel regional aún sea muy alto en términos internacionales. Chile ha dejado de ser la economía de más rápido crecimiento en Latinoamérica para ser una de expansión media.

En general la región ha hecho las cosas mucho mejor en los últimos diez años. Sin embargo, el temor es que ha crecido sobre la base de los recursos naturales, en lugar de sobre una industrialización. En ninguno de los países mencionados, con excepción de Argentina, el porcentaje de la industria en la economía ha aumentando entre ambos periodos. Pese a que ninguna de estas economías ha madurado lo suficiente como para experimentar una desindustrialización, esta es una señal de que sus desarrollos no se han basado en una suficiente subida de categoría.  

 

P. ¿Qué opina del desempeño este año de Brasil, Argentina y Venezuela, que han atravesado recesiones y más inflación?

R. No sé si esos tres países técnicamente han experimentado una recesión, que es la caída del ingreso en dos trimestres consecutivos, pero es verdad que no lo han hecho muy bien recientemente.  En Brasil, el relativo crecimiento rápido de la década pasada, que se basó en la bonanza de las materias primas, ha enmascarado una muy negativa tendencia de desindustrialización, que fue causada principalmente por el nivel de los tipos reales de interés, que son de los más altos del mundo. Esto dificulta las inversiones. Además, una tasa de cambio sobrevalorada dificultó las exportaciones industriales. A mediados de los 80, cerca del 30% del PIB brasileño era industrial. Ahora es el 12%. La desindustrialización brasileña ha sido mucho más severa que la británica, que fue la gran experiencia de desindustrialización. La incapacidad de la economía brasileña de aprovechar los tipos de interés bajos internacionales en los últimos años para invertir más demuestra cuán seria es esta experiencia de desindustrialización.

Ahora no hay suficiente empresas productivas para aprovechar esos tipos de interés. En el caso de Argentina, la saga de los ondos buitre ha hecho un gran daño. El periodo de sobrevaloración de la moneda en los primeros seis años de Gobierno de Cristina Fernández hasta la reciente devaluación (enero pasado) ha hecho mucho daño a la economía porque dificultó las exportaciones. Dicho esto, entre 2003 y 2012, por el crecimiento del 6% anual per cápita, Argentina fue confortablemente la economía que más rápido creció en Latinoamérica. La siguiente fue Uruguay, al 5,5%; Perú, al 5,3%; Venezuela, al 4,5%; Chile, al 3,5%; Brasil, al 2,9% y México al 1,5%, bien atrás. Venezuela es más un caso caótico, a pesar del bastante alto nivel de crecimiento.

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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