"Hay que buscar muchos más acuerdos comerciales"

Por: | 07 de julio de 2015

Lucas Llach es el protagonista de la tercera entrevista a economistas argentinos a propósito de las elecciones presidenciales primarias del próximo 9 de agosto en su país y de la coyuntura de desaceleración de la economía latinoamericana, ahora acosada por la crisis de Grecia y el descalabro bursátil de China. Candidato a vicepresidente de la centrista Unión Cívica Radical (UCR), tradicional rival del peronismo, Llach secunda la ambición presidencial de Ernesto Sanz, rival del conservador Mauricio Macri en las primarias de la alianza Cambiemos. De 41 años, es hijo de otro economista, Juan José Llach, que fue viceministro de Economía del Gobierno del peronista neoliberal Carlos Menem (1989-1999) y ministro de Educación del del radical Fernando de la Rúa (1999-2001). Él, en cambio, está estrenándose en política. No es siquiera afiliado a la UCR. Hasta ahora se ha dedicado a la docencia en la porteña Universidad Torcuato Di Tella, donde se había graduado. Se doctoró en Historia en Harvard.

 

Pregunta. ¿Cómo está la economía argentina?

Respuesta. Mal. Argentina en estos ocho años de (la peronista) Cristina (Fernández de Kirchner) es la economía sudamericana que menos crece, después de Venezuela. De esos ocho años, creció dos, en 2010 y 2011, y cero en los otros seis años. Lo paradójico es que los motivos por los que Argentina está trabada son cosas que se pueden cambiar de manera bastante rápida. Sacando muchas de las trabas, en particular las que afectan a los incentivos a invertir y producir, el país podría crecer en 2016. Estoy pensando en todas las trabas al comercio, como impuestos a las exportaciones, restricciones a las importaciones y todo el problema del tipo (tasa) de cambio. Argentina tiene un sistema cambiario muy raro, con tipos de cambio múltiples, por los que traer dólar al país no es negocio porque se cambian al tipo oficial. Corrigiendo esas cosas no se arregla la economía argentina, pero sí empieza a crecer.

P. ¿Cómo se arregla?

R. Hay cosas que hacen que la economía argentina no sea normal. La principal es la inflación, que lleva tiempo bajarla. Así fue en Chile y Perú a principios de los 90: pasaron a tener metas de inflación a partir de índices relativamente altos. Después hay problemas sectoriales: de la energía, el agro, la industria. Las trabas a las importaciones afectan mucho a los insumos industriales.

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El candidato a vicepresidente de la Unión Cívica Radical, Lucas Llach/UCR

 

P. ¿Cómo ve la deuda pública y el déficit fiscal?

R. El nivel de endeudamiento público es relativamente bajo. El problema por el que no le prestan a Argentina, o le prestan muy caro, es por una falta de credibilidad. Eso tiene que ver con dos factores: uno es la manipulación de los índices de inflación, que definían cuánto se pagaba a los bonistas, y dos, el problema de deuda que no se terminó de arreglar con los acreedores. Medir bien la inflación se arregla rápido. El problema de los bonistas que no arreglaron, los llamados ‘holdouts’, es algo que también hay que arreglar, pero hay que tomarse el tiempo que sea necesario para llegar a un buen arreglo. En cuanto al tema fiscal, Argentina tiene mucho déficit, pero lo peculiar de estos años no fue tanto el nivel sino la manera de financiarlo. A diferencia de los países normales, que por ahí (quizá) pudieron tener déficits como los nuestros, Argentina lo financió en gran parte con emisión monetaria y eso influye sobre la inflación. La manera civilizada de financiar un desequilibrio fiscal es con endeudamiento. Además, Argentina tiene que ir reduciendo su déficit.

P. ¿Cómo? ¿Bajando gastos, subiendo impuestos?

R. No es bajar gastos y subir impuestos sino bajar gastos y subir ingresos. Lo que va a subir muy rápido, una vez que ‘sacás’ muchas trabas, es el crecimiento de Argentina. Eso te permite que los ingresos empiecen a subir y el déficit mejore si sencillamente no aumentamos mucho el gasto público. Después hay que revisar el gasto, no solo por una cuestión de déficit sino por ineficiencias e injusticias. Hay injusticias, como subsidios que se dan al área metropolitana de Buenos Aires para ciertos servicios (públicos), y hay ineficiencias en casi todas las áreas del Estado, en parte en empresas públicas.

P. ¿Qué aprendizajes hace de los desastrosos finales económicos de los dos últimos gobiernos radicales, el de Raúl Alfonsín (1983-1989) y el de De la Rúa?

R. Todos los gobiernos de la democracia (desde 1983) terminaron mal. Al de Menem no le explotó, pero la situación difícil del final de la convertibilidad (régimen cambiario por el que un peso era convertible a un dólar), que heredó la Alianza (que encabezaba De la Rúa), era complicada. Hoy, si bien estamos sin una crisis económica explosiva, llevamos muchos años sin crecimiento y con una inflación muy alta. Todos los argentinos debemos aprender la lección de que debemos ser más normales, es decir, copiar las buenas prácticas del resto del mundo en la política económica. Argentina tiene que ir a un sistema de metas de inflación, tendría que tener una regla razonable de equilibrio fiscal estructural, debería normalizar su comercio exterior, buscar muchos más acuerdos comerciales, que Mercosur sea realmente un área de libre comercio y un vehículo para comerciar más con el mundo. Que el criterio de nuestra política económica sea el universal. No lo fue en los últimos 32 años.

 

P. ¿Qué rescata del kirchnerismo?

R. Las tres cosas que queremos con Sanz son: la igualdad ante la ley, en lo que al kirchnerismo le doy cero puntos sobre diez, por corrupción e injusticias; la igualdad, en lo que al kirchnerismo le doy cinco puntos porque rescato la noción de que el Estado tiene que ayudar con transferencias directas a las personas que están fuera del trabajo formal, aunque criticaría que no haya políticas específicas para incorporar gente al trabajo formal; y la agenda del progreso, en lo que al kirchnerismo le pondría dos puntos. Hubo algunos años buenos al principio, en gran parte por circunstancias heredadas, pero desde hace mucho tiempo que Argentina no crece.

P. ¿Cómo ve al resto de Latinoamérica?

R. La principal diferencia entre países es si siguen o no ciertas reglas básicas del manejo macroeconómico. Por ejemplo, Bolivia en buena parte las sigue, como Perú o Chile. El caso de Brasil es especial porque, si bien uno podría decir que sigue ese manual, lo hizo con niveles de gasto público, déficit, endeudamiento y entrada de capitales financieros demasiado fuertes. Un tema que recorre a todos es cómo manejar el ‘boom’ (bonanza) que han tenido muchos de los recursos naturales. Eso puede ser una fuente de inestabilidad, pero también de progreso. La buena práctica es ahorrar buena parte de esa bonanza cuando viene. Y no pienso solo en ahorrar en dólares sino también en capital humano. Por ejemplo, el desafío de Argentina es convertir el ‘oro negro’ de Vaca Muerta (el más grande yacimiento de hidrocarburos de esquisto en explotación fuera de Norteamérica) en una revolución educativa de una generación para que en la próxima no dependas tanto de los recursos naturales.

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Los candidatos radicales a presidente y vicepresidente, Ernesto Sanz y Lucas Llach/UCR

 

P. ¿Algún país aprovechó la pasada bonanza de los altos precios de las materias primas?

R. Es variado el panorama. En educación, incluso Ecuador ha tenido mejoras importantes. Chile es una economía exitosa, más allá de que hay una crítica interna al modelo chileno. Creo que esta crítica tiene que ver con las demandas que despierta el progreso. Su fondo anticíclico me parece algo admirable. Hay diversas experiencias como el caso peruano… Pero tampoco hay que subirse a las modas…

P. Como lo fue Brasil…

R. Yo nunca creí tanto en Brasil, pero hay un aprendizaje en América Latina en este década, al menos en estos países: una administración económica razonable da lugar a un progreso bastante repartido, más repartido que antes.

Hay 1 Comentarios

Para todos los países lo mas importante son sus Economías, por eso nos parece positivo que el líder radical Ernesto Sanz haya elegido de vice a un Economista. Es realmente penoso que un pais como Argentina que posee vastos recursos en materias primas, se encuentre tan trabada por un no sistema, que la ha llevado a una inflación de más del 30%, recesión, falta de insumos de todo tipo, incluso de medicamentos importados. A pesar de todo, mucha gente joven se las ingenia para abrirse camino innovando con elementos reciclados. Ojalá las propuestas de Sanz y Llach encuentren amplio eco en los argentinos.

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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