La fuga ilícita de capitales crece en casi toda Latinoamérica

Por: | 09 de enero de 2016

Muchas veces se oyen críticas de los pequeños y medianos empresarios o de los empleados de sueldos medios y altos por la cantidad de impuestos que pagan en Latinoamérica, y algunos de ellos reclaman que se los bajen y que el Estado gaste menos. Pero en general los gobiernos de la región recaudan y gastan poco en comparación con los países desarrollados. El problema es que la carga tributaria se ceba sobre quienes no pueden zafar de su pago, como los consumidores pobres que contribuyen con el IVA o los asalariados del sector formal, mientras que grandes empresas y afortunados fugan fondos de estos países por mecanismos ilícitos para evadir tributos y poner su dinero a resguardo. Esta realidad de América Latina y otras regiones en vías de desarrollo es la que ha vuelto a denunciar el mes pasado Global Financial Integrity (GFI), una ONG con sede en Washington que se dedica al tema y que recibe financiamiento de la Fundación Ford, los Gobiernos de Dinamarca, Finlandia, Noruega y España, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la ONU.

 

Los flujos financieros ilícitos que salieron de países emergentes llegaron a 1,1 billones de dólares en 2013, un máximo desde que en 2004 GFI los comenzó a medir. Hace 12 años eran 465.300 millones anuales. El 83% de los 1,1 billones corresponden a la manipulación de los precios de transferencia del comercio exterior entre filiales dentro de grupos transnacionales. El crimen organizado usa estos mecanismos para lavar dinero, del narcotráfico por ejemplo, pero la mayor parte de estas subfacturaciones o sobrefacturaciones de exportaciones e importaciones corresponde a actividades legales. El restante 17% se explica por las salidas de capitales por vías ilegales. Es el mecanismo usado por grandes fortunas con ayuda de bancos de inversión y otros grupos financieros.

“El estudio demuestra que los flujos financieros ilícitos son el mayor problema económico que enfrenta el mundo en vías de desarrrollo”, advirtió el presidente de GFI, Raymond Baker. “En 2015 el mantra de la ONU fue “billones, no miles de millones” para indicar el monto de fondos necesarios para cumplir con los objetivos del desarrollo sostenible. La reducción significativa de los flujos ilícitos es central en ese esfuerzo”, añadió Baker.

Bcb

Un policía custodia la sede del Banco Central de Brasil, en Brasilia/EFE

 

En América Latina, la salida ilícita de fondos supuso en 2013 el 3,6% del PIB, un poco menos que el 4% de media en los países emergentes. Pero eso no puede ser consuelo. Brasil y México, las dos grandes economías de la región, explican la mayor parte del problema, según el informe del GFI. En el podio mundial promedio 2004/2013 figuran China, Rusia y después México, con una fuga de 77.583 millones de dólares en el último año analizado. Más abajo están India, Malasia y, sexto, Brasil, con 28.185 millones en 2013. Tanto las pérdidas mexicanas como las brasileñas se encuentran por encima de sus medias anuales desde 2004, pero al menos las del gigante sudamericano bajaron 13% respecto de 2012. En México subieron 5%. Sudáfrica, Tailandia, Indonesia y Nigeria completan la lista de los diez principales orígenes de la fuga ilícita.

El GFI elogia, de todos modos, a Brasil por imponer tipos impositivos más altos al comercio con paraísos fiscales. También observa que los países con más manipulaciones de precios de exportaciones e importaciones suelen ser aquellos en los que se registra tráfico de drogas y cita el ejemplo de México, en el que el 7,4% del comercio exterior está sometido a maquillajes de la facturación. Estas operaciones falsas supusieron entre 2004 y 2012 una media anual del 4,3% del PIB mexicano, es decir, bastante más que su déficit fiscal en 2015 (3,5%).

Argentina aparece en el puesto 23º en la clasificación de salida ilícita de fondos de países emergentes en 2004/2013. Pero en el último año analizado la fuga saltó un 61%, hasta 17.171 millones de dólares. La salida ilegal se elevó en la medida en que el país aplicó a finales de 2011 el cepo (control) cambiario para evitar una devaluación del peso que afectaría la inflación. Lo que antes se iba del país de forma lícita comenzó a buscar la vía marginal para escabullirse. Así es que Argentina en 2013 subió el puesto 14º en el mundo emergente en términos de flujo ilegal. En diciembre pasado, el nuevo Gobierno de Mauricio Macri eliminó el cepo creado por el de Cristina Fernández de Kirchner, con la consiguiente devaluación. Es de esperar que la medida desaliente estas fugas ilícitas. Entre 2004 y 2012, Argentina perdió por la manipulación de operaciones del comercio exterior el 1,7% de su PIB.

 

Colombia aparece en el puesto 63º en la clasificación histórica. El GFI señala que en los países productores de droga no suele ser tan habitual el flujo ilícito como en los de tráfico. En 2013 salieron 1.185 millones de dólares de territorio colombiano. La baja cifra, sin embargo, llama la atención al lector de este informe. Chile está 27º en el ránking. Unos 9.725 millones se fugaron en 2013, un 81% más que en 2012 y eso que allí no había cepo cambiario ni nada por el estilo. Venezuela figura 13º. En 2013 se fueron 9.162 millones, un 47% más que el año anterior. En este país los controles cambiarios del chavismo llevan 13 años en vigencia. La pérdida histórica anual por la manipulación de precios de transferencia llega al 4,9% del PIB, la mitad del actual déficit fiscal. Como buen país de tránsito de drogas, estas operaciones ilícitas suponen el 7,6% del comercio exterior, advierte el GFI. En Perú representan el 6,8%. Este país figura 33º en la tabla histórica. En 2013 se fugaron 7.013 millones, un 12% más que el año anterior. La economía peruana pierde el 3,2% por la tergiversación de las facturas del comercio exterior, más que el 2,2% de su desequilibrio presupuestario.

En la clasificación también aparecen otros países latinoamericanos. Costa Rica, en el elevado puesto 15º. Honduras, en el 31º; Paraguay, en el 37º; Nicaragua, en el 41º; Ecuador, en el 45º; Guatemala, en el 50º; Panamá, en el 52º; El Salvador, en el 56º; República Dominicana, en el 64º; Uruguay, en el 72º y Bolivia, en el 83º. En total hay 149 países analizados.

Hay 1 Comentarios

El gran problema es que la mayoría de las infraestructuras que necesitan capital giran alrededor del petroleo, a eso, hay que subir la enorme caida de divisas del Real y la enorme burbuja inmbiliaria de Brasil. Es muy normal que los capitales empiecen a salir de América del Sur

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) y Vaca Muerta (Planeta) junto con Alejandro Bercovich.

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