Los cien mil viajes de un ascensor

Por: | 23 de febrero de 2010

Dibujo con varios ascensores por el mismo hueco (Thyssen Krupp).
Esperar a que las puertas se abran, entrar en la cabina (mirarse en el espejo) y apretar el botón de destino. Un ascensor en España realiza de media 100.000 viajes hacia arriba o hacia abajo al año. Teniendo en cuenta que en el país funcionan cerca de un millón de elevadores(1) y que la ocupación media es de 1,5 personas (no llega ni a los dos individuos necesarios para iniciar alguna conversación trivial), el resultado es que estas máquinas mueven cada día en vertical a 375 millones de pasajeros en 250 millones de viajes.

Los cálculos son de Rafael Macía, director de Calidad, Producto y Normativa de la empresa de ascensores OTIS, que no tiene dudas en proclamar al ascensor como el medio de transporte más utilizado del país. “Y el más seguro, pues sólo se produce un incidente por cada 300 millones de viajes”, apunta.

Esto significa cientos de miles de ascensores subiendo y bajando cada pocos minutos de media por dentro de los edificios, muchas poses en el espejo, muchos kilómetros recorridos, muchos saludos de cortesía, y también mucha electricidad y mucho CO2 emitido.

¿Qué gasto de energía supone una de estas máquinas? Empecemos por fijarnos en el interior de la cabina. El ascensor más común hoy en día en España es uno eléctrico con capacidad para seis pasajeros que se mueve a una velocidad de un metro por segundo. La mayor parte de su gasto de energía se produce durante su uso. Siempre según los datos de OTIS, el motor que mueve uno de estos ascensores consume de media unos 1.320 kWh/año, el equivalente a una tercera parte del gasto eléctrico anual de una familia española(2). Pero a esto hay que sumar las bombillas o lámparas que lucen en el techo de la cabina, por lo general encendidas las 24 horas, los 365 días del año (aunque no haya nadie en el edificio o esté todo el mundo dormido): lo que puede llegar a suponer otros 600 kWh/año.

Parece claro que en este tipo de transporte vertical también se puede hacer mucho para conseguir un uso más inteligente de la energía (y para ahorrar una buena cantidad de dinero en algunas comunidades de vecinos). Paradójicamente, como asegura el ingeniero Rafael Macía, no existe obligación alguna en lo que se refiere al gasto de energía o eficiencia energética en la legislación que regula estas máquinas, ni está considerado este punto en el Código Técnico de la Edificación.

Se podrían poner en la cabina unas bombillas más eficientes, pero si a esto se añade un sistema inteligente para que sólo se enciendan cuando se abran las puertas, el gasto en iluminación puede reducirse del orden de un 80%.

Por otro lado, estas máquinas han cambiado mucho desde aquel primer ascensor del país en el número 57 de la calle Alcalá de Madrid, en el año 1877. Los elevadores de última generación incorporan muchas novedades en los elementos de suspensión, la maquinaria y la maniobra, y consumen cerca de un 50% menos que uno eléctrico y un 70% menos que uno hidráulico convencional equivalentes. En algunos casos, estos elevadores modernos incluyen sistemas de control de tráfico para conseguir el comportamiento más eficiente posible o incluso control regenerativo con el que aprovechar el movimiento de la máquina para generar a su vez electricidad que pueda reutilizarse en otro ascensor o en iluminación del edificio.

La próxima vez que subas a uno y no tengas tema de conversación puedes comentar también que para el futuro se plantea hacer circular varias cabinas en el mismo hueco, ascensores sin cables por medio de superconductividad o incluso ascensores espaciales. Otra cosa es el efecto de la cada vez mayor mecanización de los desplazamientos en la salud o el estado físico de las personas; aunque esa es otra historia y las puertas ya se están abriendo.


(1) Según la Federación Empresarial Española de Ascensores, en diciembre de 2008 había en España 910.563 ascensores.

(2) Según el IDAE, un hogar medio consume unos 4.000 kWh al año.

Hay 17 Comentarios

Lo de hacer circular varias cabinas por el mismo hueco puede estar bien, pero tiene un pequeño inconveniente: una cabina quedará por debajo y otra por encima, de modo que la cabina que esté por debajo podrá inciar su recorrido desde la planta 0, pero la cabina que esté por encima no podrá hacerlo (el espacio ya está ocupado por la otra) y deberá empezar en la planta 1. Del mismo modo la cabina de debajo no podrá llegar hasta la última planta, ya que la cabina que llegará a la última es la que está por encima, y la que está por debajo se quedará en la penúltima planta.

Me parece mucho más interesante que se desarrolle (y extienda) la cuestión de sistemas regenerativos (supongo que funcionarán sobre todo en el frenado de la cabina) y la instalación de lámparas de aún menor consumo, para así reducir el consumo efectivo del ascensor.

Bueno, pues poco a poco os voy teniendo a todos ubicados otra vez. Me alegro de saber por dónde andas. Ya te iré echando un ojo. ¡Buena suerte y un abrazo!

Buen articulo y muy curioso, lo de Alcala 57 no tenia ni idea. Suerte

Nunca pensé que último repaso en el espejo del ascensor costará tanto... me haré al habito de subir andando (lo de bajar me costará más...)

El ejercicio que se hace subiendo o bajando escaleras es el mismo, solo que el corazon se fatiga mucho mas al subir.

El consumo subiendo o bajando un ascensor es muy similar sin embargo para su salud (corazón y rodillas) es mucho mejor que sólo lo use para bajar

¡Me ha convencido! Desde hoy sólo lo usaré para subir y no para bajar. Felicidades por el blog.

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Ecolaboratorio

Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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