¿Por qué un suizo recicla el vidrio por colores?

Por: | 22 de abril de 2010

Blancoverdemarron
 
En Suiza, los contenedores para reciclar vidrio de la calle tienen varios agujeros diferentes: para el vidrio blanco, para el verde y para el marrón. El porqué de separar el vidrio por colores en el país alpino, y aquí no, tiene diversas explicaciones. Una de ellas es que en España se produce mejor vino. Otra, que en Suiza lo que sí hacen mucho mejor los ciudadanos es reciclar.

El vidrio es uno de los materiales que ofrecen más ventajas en el reciclaje. Las botellas, tarros y frascos que se tiran a los iglúes verdes en el país pueden reciclarse una y otra vez para volver a fabricar botellas, tarros y frascos. Esto supone utilizar menos materias primas de la naturaleza (arena, sosa y caliza), pero también generar menos emisiones, pues el vidrio reciclado (el calcín o casco) se funde también a menor temperatura en los hornos de las empresas vidrieras. Sólo existe una gran limitación: el color.

El vidrio coloreado no puede volver a ser transparente. Esto significa que con las botellas de color verde o marrón (topacio, en el argot de los vidrieros) que se tiren al contenedor para reciclar sólo se fabricarán otras botellas de color. O, al revés, que para producir botellas blancas (transparentes) se necesitaría separar el vidrio blanco de cualquier pequeño pedazo de color. “No se puede utilizar ni un microgramo que no sea blanco”, explica Estela Alejandro, responsable del Laboratorio Físico-químico de la vidriera vasca Vidrala, y la encargada de poner a punto las mezclas que darán lugar a las tonalidades exactas buscadas para cada botella.

Según Ecovidrio, en 2008 se recuperaron en los iglúes de las calles de España unas 700.000 toneladas de envases de vidrio, lo que supone el 60% de los utilizados en las casas de los ciudadanos. De todo esto, lo que llega a las plantas de los recicladores es un gran revoltijo de colores. La gama puede variar en función del área geográfica: En Cataluña destacan los tonos marrones de la industria cervecera, en Andalucía aumentan los blancos por el mayor consumo de agua embotellada y en el País Vasco predomina mayoritariamente el verde de las botellas de vino. Con todo, como explica la responsable de formulación en Vidrala, la proporción habitual del vidrio recuperado y ya triturado suele ser un 50% de verde, un 30% de blanco y un 20% de topacio.

Fabricación de botellas blancas. Con este surtido de dominantes verdes no se pueden fabricar botellas blancas y existen algunas limitaciones para los otros colores. Las botellas marrones no pueden incorporar más de 30-35% de esta mezcla de vidrio recuperado, teniendo que añadir nuevas materias primas de la naturaleza. En cuanto a las verdes, pueden integrar un 80-85% de la amalgama salida de los contenedores. Cada vidriera tiene su propia receta para crear cada tonalidad final. Como precisa Estela Alejandro, para los verdes se usa principalmente óxido de cromo (III) y para los topacios óxidos de cromo (III) y de hierro. “Ahora se han puesto de moda los azules”.

¿Por qué no se separa de forma habitual el vidrio para evitar estas limitaciones? La respuesta está en la botella verde utilizada para el vino: la pujante industria vinícola en España absorbe por si sola la mayor parte de la mezcla de vidrio recuperado, lo que simplifica el problema.

Con todo, ya hay algunos recicladores en el país que disponen de la tecnología para cribar el vidrio por colores, como la empresa Recycling Hispana, en el municipio de Ajalvir (Madrid). Y resulta paradójico, pero la separación mecánica se realiza después de triturar la mezcla multicromática de los contenedores en fragmentos de 5 a 50 milímetros. “Se saca el espectro de cada color y se separa las piezas con aire”, detalla Francisco Ansaldo, responsable de esta planta. Las máquinas son capaces de separar del amasijo de colores los trozos milimétricos blancos, marrones o verdes (no se criban otras tonalidades como azules o negros). Sin embargo, esta tecnología tampoco es infalible. “Para conseguir una pureza del 98% para el blanco hay que pasar el vidrio al menos dos veces por la máquina y esto tiene sus costes energéticos y ambientales”, explica este reciclador. “Es más barato reciclar para verde”.

En Suiza también empiezan a disponer de tecnología para afinar la separación por colores, pero confían, sobre todo, en una maquinaria también muy precisa que no gasta nada: los ciudadanos. En este pequeño país, la diferenciación por colores resulta clave y es que ser unos campeones del reciclaje tiene también sus complicaciones: Según VetroSwiss, en los contenedores de las calles se recupera ya más del 95% del vidrio utilizado, un altísimo porcentaje con poco margen de mejora. Cada ciudadano de este país recicla una media de 42 kilos de vidrio al año, frente a lo 15,5 kilos de media de un español. Y esto es mucho más que de lo que absorbe su propia industria. De todo el vidrio recuperado, un 28% es reciclado para producir nuevos envases de vidrio, un 56% es exportado a países limítrofes como Alemania, un 15% es utilizado para fabricar vidrio celular (o vidrio expandido) –empleado como aislante en la construcción– y un 1% acaba incluso en las carreteras en sustitución de arena –una práctica en desuso–. No pueden utilizar todo el vidrio que recuperan, y para poder aprovechar la máxima cantidad de este valioso material, o ser competitivos para venderlo fuera, resulta esencial mantener la mayor pureza posible de cada tonalidad.

Lo más económico y ecológico es que los ciudadanos separen por colores”, comenta Isabelle Baudin, colaboradora científica de la Oficina Federal del Medio Ambiente (OFEV), la Administración suiza, que explica como el ecobalance de utilizar vidrio separado por colores para fabricar nuevas botellas es mucho mejor que el de emplear el calcín mezclado. El ciudadano suizo actúa con la precisión de los famosos relojes de este país para llevar las botellas usadas al contenedor y meterlas en el agujero del color correspondiente, sin que se produzcan más errores que en España. Aunque a esto también ayuda el que los municipios perciban una mayor o menor cantidad dinero de VetroSwiss por el vidrio recuperado en función de si están o no bien separado por colores.

Si en España ya cuesta convencer a alguna gente de que recicle, me parece muy complicado que los ciudadanos separen por colores”, comenta el reciclador Francisco Ansaldo. Sea así o no, lo previsible es que la cuestión del color cobre cada vez más importancia según aumente la tasa de recuperación de botellas, frascos y tarros usados. Hoy en día, según Ecovidrio, todo el vidrio de los contenedores de España se dedica a fabricar nuevos envases y sólo hay una parte que se exporta a Portugal. La responsable de formulación de Vidrala lo tiene muy claro: “No sé si será de forma mecánica o con ayuda de los ciudadanos, pero llegará un momento en el que haya que separar colores, sí o sí”.

Hay 114 Comentarios

En Zurich se recicla el vidrio separado por colores (transparente, marrón y verde) en los contenedores. Otros contenedores son los del metal y los aceites usados. Estos contenedores suelen estar en zonas separadas de los edificios para que no molesten y tienen un horario de utilización, ya que echar el vidrio puede hacer bastante ruído. La gente, por civismo, cumple con este horario. Los días festivos, por ejemplo, no se pueden utilizar.

Los plásticos (PET y botellas de leche por separado), así como las pilas y los cartuchos de nitrógeno de los sifones se llevan a puntos de recogida en los supermercados (que están obligados a tenerlos). Los tetrabricks y otros plásticos no se reciclan. También están obligados a aceptar electrodomésticos aunque no se hayan comprado en ese establecimiento. En ese caso, se paga una pequeña tasa en el momento de la compra del aparato.

El papel y el cartón no se llevan a contenedores, si no que se atan y se ponen en la calle la noche anterior, ya que pasan a recogerlos dos veces al mes (el papel) y una vez el cartón. Para la ropa usada y zapatos las organizaciones de caridad reparten unas bolsas que pasan a recoger (de la calle) determinados días impresos en la bolsa y también existen contenedores separados de los del reciclaje donde se puede echar la bolsa si se pasa el día impreso en ella.

También hay recogida de trastos, material electrónico, metal grande, etc.

El ayuntamiento te manda un plan con todas la información, que hacer con cada cosa y las fechas de recogida de cada cosa, también te envía un SMS gratuito indicándote las fechas de recogida del papel y el cartón.

El incentivo es que las bolsas de basura cuestan 17 francos (10 bolsas de 35 litros). Los impuestos son de 86.10 francos anuales. Además la gente también recicla por conciencia ambiental.

Como Venezolano, siento vergüenza al leer esto. En mi pais el ciudadano comun no recicla, y no existen contenedores para reciclaje. Y si existen, la gente no esta educada para utilizarlas e igual termina mezclando metal con vidrio con materia organica. Aqui solo recicla la empresa privada.

en bélgica sólo dos contenedores para el vidrio: uno de color y otro blanco.................en cuanto a las basuras, tres: bolsa blanca, bolsa amarilla y bolsa azul; contando con que la recogida se realiza sólo dos veces por semana y que la bolsa amarilla y la azul sólo una vez................y para basuras de recogida por estación del año hay unas verdes para los restos de plantas y, además, unas negras para otro tipo de residuos.......................................... y cada mes se recogen, los sábados, los trastos viejos, los electrodomésticos que ya no funcionan, restos de pequeñas obras realizadas en casa, etc, además de las pilas en los comercios y las radiografías y medicinas caducadas que hay que llevar a las farmacias para su reciclado.......................... o sea, tenemos folletos que editan los ayuntamientos (comunas) para que no nos liemos

saludos y que recicléis bien

ah, me olvidaba del contenedor de la ropa para los "petit-rien"

En alemania esto se hace por lo menos des de hace 15 años, en el año 1995 ya era habitual ver 3 contenedores de cristal para distintos tipos de cristal!

aquí vamos muy pero que muy tarde

Lobo: una cosa está clara, y es que diseñar, construir y hacer funcionar una máquina para separar los cristales de colores requiere mucha energía. En cambio, que una persona educada los deposite en contenedores separados tiene un nulo incremento de coste energético pues nadie comerá más por hacer ese pequeño esfuerzo.

De todos modos, lejos estamos en España de llegar a ese perfeccionismo que se describe aquí. No falla: cada vez que echo papel al contenedor azul diviso varios tetrabricks por ahi dentro, cuando no alguna bolsa de basura (!!). Siempre que me esté al alcance de la mano, procuro sacarlos y echarlos al amarillo de al lado. O sea, que no sólo se recicla poco, sino que además se separa MAL e incluso tan mal que perjudica al material que separamos los demás (hablo del caso de esos H. de P. que echan basura).

Y no está de más recordar que esto del reciclaje es la última opción, de hecho es el fracaso de las dos R anteriores: Reducir y Reutilizar. Claro que Reduciendo y Reutilizando no se hacen grandes negocios, como sí se hacen con el Reciclaje, de ahí que se hable mucho más de este último.

es pura lógica. Es una cuestión de educación y de facilitar el acceso.
En los países que se nombran en los distintos comentarios existe una educación desde muy pequeños para la ciudadanía. Y ejemplo de los mayores. Cuando se educa bien las cosas no cuestan trabajo, ni se ven como una "imposición social".
por otro lado está el facilitar el acceso. En nuestro país cuántas ciudades tienen contenedores de todo tipo repartidos de forma que al menos cada dos calles todos los vecinos tengan acceso? y en los pueblos donde claramente también es necesario dotar de contenedores? la respuesta es ninguna ciudad hace eso y ningún pueblo. Cómo le pides al ciudadano que coja el coche para llevar unos vidrios a más de un km de su casa.... volvemos a la paradoja, contamina más llevar los vidrios que el beneficio de reciclar. (antiguamente se reciclaban los botellines de cerveza y casera pues los recogían las mismas empresas).
cómo le pides a una señora o un señor de un pueblo manchego o andaluz o gallego que recicle si no tiene contenedores en su pueblo???? cómo educarán en ese pueblo para reciclar si no hay forma de poner en práctica lo que se aprende?
cuando miramos a otros países como ejemplo de algunas cosas olvidamos el tiempo y esfuerzo que han invertido en generar ese comportamiento cívico.
Hay muchas fórmulas, pero hay que dar con la adecuada a nuestro caso. Quizás en nuestro país se podría hacer de otra manera... en Montreal por ejemplo cada día de la semana se saca un tipo de basura a la puerta de la casa... y ese día la recogía es sólo de un tipo de basura. con lo que el sistema funciona de forma eficiente. El reciclaje, la separación ... todo está hecho desde el inicio...

Se paran a pensar en algunas de estas cosas las empresas? los gobiernos? los ayuntamientos? las oenegés? la respuesta es no, en nuestro país nadie quiere saber nada de educación. Eso si, mucho de alarmas sociales y ecológicas, mucho de gasto publico, mucho... de nada en realidad si no se empieza por la base. así nos va....

Titanum,
toda la razón.
Por qué esta involución? es que la ley del mínimo esfuerzo es irremediable?
Lo que está claro es que o reciclamos y cambiamos hábitos o vamos a agotar unos recursos ya bastante reducidos. Pongo un enlace de una calculadora para nuestro país, por si alguien quiere hacer el test http://www.substratum.es/footprint.html

Vamos a ver, se nos están diciendo de que la industria del vino absorbe el total del vidrio reciclado para hacer botellas verdes, y sabiendo que, evidentemente, separarlos por colores tiene un coste económico y ecológico mayor (recogida, reciclado...) ¿no deberíamos simplemente alegrarnos de nuestra situación? El día de mañana, si cambia la tendencia, dispondremos con seguridad de tecnología suficiente para separarlos. Por ahora, esa ventaja que tenemos sobre Suiza o Alemania.

Bastante interesante.

lastima que en Argentina faltan años luz hasta llegar a esa altura de organizacion

Pues yo creo que lo mejor, es que se diseñen sistemas mediante los cuales pagar a los ciudadanos por su basura.

Imaginad una serie de contenedores con sistemas que analizan lo que cada ciudadano echa, y en función de la cantidad y el orden en el reciclaje, te paga mas o menos euros... o céntimos de euro por kilo... Creo que la gente reciclaría mucho mas si pagasen algo.

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Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

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Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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