Diccionario breve de movilidad sostenible

Por: | 21 de mayo de 2010

Logo del salón de automóviles que se celebra estos días en Madrid AUTOMÓVIL: Vehículo a motor destinado al transporte de personas, que recibe también el nombre de turismo. Cada una de estas máquinas ocupa unos 4 m2 de suelo aparcada y unos 25 m2 de asfalto mientras se mueve por la ciudad (depende de la velocidad), una demanda de terreno que ha llegado a determinar la fisonomía y la vida en las zonas urbanas. La mayor parte de los automóviles pasan más del 90% del tiempo con el motor apagado, pero si se ponen en marcha para desplazarse por la ciudad tienen muchas probabilidades de acabar en un atasco: Cada día se producen embotellamientos en 7.500 kilómetros de carreteras europeas. Sin embargo, cerca de una tercera parte de las veces que un individio se sube a un coche es para recorrer una distancia menor de 1,3 kilómetros. Uno de estos vehículos está formado por unas 15.000 piezas y diversos fluidos que se convierten en una tonelada de chatarra al cabo de apenas una decena de años. Hoy en día, el automóvil más utilizado es el de motor de combustión, que es el modo de transporte terrestre que produce más emisiones contaminantes por ocupante y la fuente principal de ruido en las zonas urbanas. Aunque se están desarrollando modelos más eficientes o incluso eléctricos, esto no evita que el automóvil privado siga siendo el modo de transporte menos ecológico tal y como se usa en la actualidad para moverse por la ciudad.

BICICLETA: Vehículo de dos ruedas dotado de pedales que permite desplazarse a las personas de forma eficiente, saludable y no contaminante. Su velocidad media en zona urbana oscila entre los 15 y los 25 km/h. Si se cronometran los tiempos utilizados para desplazarse de puerta a puerta, la bicicleta puede resultar mucho más rápida que el automóvil privado en la ciudad. Este modo de transporte resulta especialmente interesante para recorridos inferiores a 8 kilómetros. Un holandés o un danés recorren de media más de 1.000 kilómetros al año subidos a una bici; un alemán, un sueco o un finlandés, 300; un irlandés o un italiano, 200; un español, unos 30.

BUS: Sistema de transporte público con menor capacidad de transporte que los medios que se desplazan por raíles, pero más flexible para itinerarios urbanos e interurbanos. Los más comunes son los de gasóleo o biodiésel, que producen emisiones contaminantes que afectan a la calidad del aire urbano, aunque en menor cantidad que el coche en relación con las personas que transporta. Su velocidad media puede reducirse en algunas horas punta a 15 km/h por tener que competir por el asfalto con los automóviles. Las ciudades españoles con más kilómetros de carriles bus son Barcelona, Madrid y Valencia.

ESPACIO PÚBLICO: Lugar donde cualquier ciudadano tiene el derecho de circular. Para que ese derecho se cumpla resulta fundamental un reparto equitativo del espacio público para que todos los ciudadanos puedan utilizarlo sea cual sea la forma en la que se desplacen. En este reparto parece lógico que tengan prioridad en las calles y vías urbanas los sistemas más eficientes, saludables y menos contaminantes (movilidad a pie, bicicleta y transporte público), lo que no sucede en la mayoría de los pueblos y ciudades del país. Cada sistema de transporte tiene una ocupación muy distinta de ese espacio público: Para mover 50.000 personas por hora y sentido de circulación en automóviles se necesita una calle asfaltada de unos 175 metros de ancho. Para transportar esa misma cantidad de gente en autobuses se necesita una franja de 35 metros y en metro o tren una de 9 metros.

METRO: Sistema de transporte terrestre ferroviario, urbano o metropolitano que suele desplazarse bajo tierra. El metro puede alcanzar una velocidad máxima de 70-110 km/h, frente a los 80 hm/h del autobús. Y puede transportar entre 15.000-40.000 personas por hora y sentido, frente a las 2.000-4.000 del autobús. Su mayor inconveniente es el alto coste de su construcción: un kilómetro de metro cuesta unos 25 millones de euros, a los que hay que añadir unos 7 millones de la estación. Para algunos expertos, su construcción sólo es viable a partir de unos 22.000 viajeros, un flujo de viajeros que sólo se da en grandes ciudades.

MOVILIDAD SOSTENIBLE: Según la definición del World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), la movilidad sostenible es aquella capaz de satisfacer las necesidades de la sociedad de moverse libremente, acceder, comunicar, comercializar o establecer relaciones sin sacrificar otros valores humanos o ecológicos básicos actuales o del futuro. Esto supone más que el conseguir reducir la contaminación que sale de los tubos de escape de los automóviles. La movilidad sostenible también busca proteger a los colectivos más vulnerables –peatones, ciclistas o personas con movilidad reducida–, dar valor al tiempo empleado en los desplazamientos, internalizar los costes socioeconómicos de cada medio de locomoción o garantizar el acceso universal de todos los ciudadanos a los lugares públicos y equipamientos en transporte público colectivo o en medios no motorizados.

OCUPACIÓN: La tasa de ocupación de un vehículo es un indicador de su sostenibilidad. La ocupación media de los automóviles en España es de 1,2-1,3 personas. La de los autobuses urbanos de Barcelona y Madrid, entre 15,1 y 14,1 personas. La del tranvía,  42,7. La del Metro, 133,5. Y la del tren de cercanías, 170,7. 

PEATÓN: Persona que se desplaza a pie por una vía pública. Para distancias inferiores a 2 kilómetros, este el modo de transporte más eficiente, tras la bicicleta. La velocidad media de desplazamiento con las piernas es de alrededor de un metro por segundo, lo que permite recorrer un kilómetros en unos 15 minutos. Una persona de pie ocupa 0,5 m2 de espacio público y andando un m2. Más del 41% de los fallecidos en accidentes de tráfico en zona urbana son peatones.

TRANVÍA: Sistema de transporte ferroviario, urbano o metropolitano, que se desplaza por superficie. Los distintos sistemas ferroviarios eléctricos –metro, tranvía o tren– son los medios de transporte más eficientes, aunque la contaminación que genera dependerá en realidad de cómo se obtenga la electricidad. El tranvía tiene una capacidad intermedia entre el autobús y el metro. Puede transportar de una vez tanta gente como la que va en 3 autobuses o en 174 automóviles (con una media de 1,2 personas por coche). Resulta mucho menos costoso de construir que el metro y más rápido que el autobús en superficie. Frente a los 12 km/h de velocidad comercial del bus, el tranvía o metro ligero puede alcanzar los 20-25 km/h, y el metro convencional 25-30 km/h. En trayectos cortos, esta pequeña ventaja del metro desaparece cuando se contabiliza el tiempo de bajar hasta los andenes y volver a subir.


Todos estos son datos y parte de definiciones extraídos del “Glosario de movilidad sostenible” del Instituto ISTAS de CCOO, un documento presentado el jueves en Madrid, justo el mismo día que abría sus puertas en otra parte de la ciudad lo que se ha denominado como Salón Internacional del Coche Ecológico y la Movilidad Sostenible, dedicado fundamentalmente a distintos tipos de automóviles de mayor eficiencia. ¿Qué pensáis vosotros? 

Para saber más:

Lo que contamina un coche eléctrico

La batería de litio del coche eléctrico

¿Cuántos pasajeros se necesitan para que compense ir en autobús?

¿Se ahorra energía al cambiar un coche por otro más eficiente?

Hay 19 Comentarios

La única pega de la bici en una ciudad como Madrid, y que no es pequeña (la pega), es que cuando se establece un circuito de carriles bici, con su normativa correspondiente, en ausencia de un sistema (caro) de vigilancia y persecución de los infractores, muchos usuarios aplican el principio de "ancha es Castilla", y van en bici como quieren y por donde quieren, y sobre todo, muchos se creen con prioridad por encima de vehículos Y PEATONES. Luego a las autoridades les entra el "complejo de Amsterdam", y se creen que su maravillosa urbe cuajada de coches, se convierte de la noche al día en una idílica villa holandesa solo por tener carriles bici. En realidad, solo se puede ir en bici cómodamente, para el ciclista, yendo en el carril bici. Las aceras, por poco transitadas que parezcan siempre deben ser para los peatones. Perdonad el pesimismo ciclista, pero es que soy de Barcelona, y el 90% de los peatones piensa que las bicis son un engorro, y no creo que ese sea el objetivo. Si se mezcla nuestra indolencia latina con la falta de rigor de las autoridades, es una chapuza que no sirve para nada. Por cierto, el servicio de bicis de alquiler, está volviendo a su cauce, es decir, el año que viene calculan 60.000 usuarios menos. Mi conclusión: no todo el mundo puede salir de su portal encima de la bici y llegar a su destino sin pasar por sitios que en Madrid o en Barcelona es bastante incómodo que vaya otra cosa que no sea un peaton.

Me alegra ver cada vez más bicicletas por Madrid, hay personas que ya la utilizan como medio de transporte; además creo que se debe aprovechar en muchos casos las aceras para circular ya que muchas son anchas o poco transitadas, no hay que ir necesariamente por la calzada jugándose el tipo.
Lo del uso desmedido del coche en pueblos y ciudades para trayectos cortos e innecesarios es algo que me subleva, creo que todavía padecemos el síndrome del "nuevo rico", ¡si lo nuestro de siempre fue viajar en mulo!

joaquin: siempre hay intereses detrás de cualquier cosa. Tanto de poner tranvías como de no ponerlos, como de poner metro como de no ponerlo, etc.

Tampoco soy amigo de los tranvías; lo que cuentas de los pasos a nivel tiene mucho sentido y es un argumento de peso.

Pero lo de los intereses creados no me aporta nada.

Impresionante entrada de blog, ¡bravo! Quizá tampoco haya que hacer apología del tranvía, pero desde luego al coche no hace falta que nadie le defienda, ocupa la ciudad y la deforma a su gusto, un medio de transporte que en grandes cantidades y para desplazamientos tan cortos no tiene sentido.

Ójala tuiveramos más oportunidad de usar la bici por carriles en las ciudades, lamentablemente, como dices al principio, los coches condicionan la fisionomía de las ciudades, y con este último boom inmobiliario las han deformado para que se use el coche, desparramando las ciudades en una expansión horizontal lamentable.

Hace poco, en mi blog, escribí sobre este apasionante tema en esta entrada: http://ambientalytal.blogspot.com/2010/04/forma-y-funcion-de-la-ciudad.htm, titulada "Forma y función de la ciudad". De nuevo enhorabuena por esta entrada difusión del "Glosario de movilidad sostenible", el que tenga oídos que oiga y toma nota.
Un "biciclista" convencido.

Sobre el tranvía, un par de precisiones. Utiliza un trazado exclusivo para favorecer la velocidad, lo que indirectamente perjudica a los autobuses y patrimonializa gratuitamente un espacio público. Además, tender una línea de tranvía para un recorrido sin demanda, por muy barato que salga, comparativamente, siempres será caro. Desde luego mucho más caro que el autobus.
El tranvía es un transporte anticuado, muy poco versátil, si se estropea interrumpe todo el servicio; sin dirección y con mucha inercia, lo que lo hace mucho más peligroso que el autobús. Cuando cada vez se eliminan más pasos a nivel, no tiene sentido volver a ponerlos a lo largo de las calles.
Hay intereses muy claros detrás de este "renacimiento" tranviario. Entérese de quién los fabrica.
Y ya está bién de abusar de la demonización del automóvil.

Es bastante interesante lo que comentas de internalizar costes. Seamos realistas, lo que de verdad nos duele es la cartera, cuando nos la tocan sí que pensamos más cómo hacer las cosas. Cada vez que coges tu coche para hacer un trayecto que perfectamente podrías hacer de otro modo, lo que te está costando a tí el viaje no integra todas las consecuencias negativas asociadas a ese uso del vehículo. Tales como contaminación, ruido, atascos, futuros residuos que generas (al tener que cambiar el aciete, anticongelante... en x kilómetros), etc. Una de las mayores lacras de esta sociedad denominada moderna es el transporte privado mediante vehículos de combustión. Una máquina de 1500 kg para transportar de media a 1.3 personas de unos 70/80 kg, con un motor que siendo muy muy optimistas alcanza unos rendimientos del 30%. Solución, que nos toquen la cartera, se tienen que usar otros medios de transporte, siempre que se tenga acceso a transportes públicos u otros medios adecuados dependiendo del trayecto a realizar claro está.

Es cierto que hay falta de infraestructuras para utilizar la bicicleta, pero también es verdad que los ciudadanos deben ejercer presión para que la cosa cambie. Por eso, no hay excusas, y una vez se prueba, ir en bicicleta por Madrid no es tan peligroso, ni mucho menos.

quizás un poco de sentido común no estaría mal para interpretar los datos. Una mayor educación llevaría a una población más respetuosa y más consciente de cuánto es necesaria cada cosa y qué se puede hacer a nivel individual para contribuir a que todo mejore. Pero al mismo tiempo, una mayor exigencia de infraestructuras es lo básico para que funcione la educación. Se habla de transporte en bicicleta, bien, veamos las infraestructuras de los países que más la utilizan, así como la educación de los ciudadanos respetando carriles, y facilitando su uso etc... y se verá que es normal que en aquí no se pueda hacer mucho. Madrid, sin ir más lejos es imposible para una bicicleta... pero no es un problema del ciudadano, nadie quiere arriesgar la vida en la glorieta de cibeles... es un problema de infraestructura y sentido común. Si no se dan facilidades, no se puede exigir una respuesta del ciudadano.
salud y vinos.

Muchas gracias por el breve diccionario de Movilidad Sostenible. El "Salón Internacional del Coche Ecológico y la Movilidad Sostenible" es una definición que suena demasiada pretenciosa para lo que realmente es. Pero, más allá de las exageraciones, entiendo que la industria automotriz "se está esforzando" en optimizar la eficiencia de los coches. Todavía sin grandes resultados ni soluciones. Por suerte, el cambio está en marcha, aunque aún queda mucho camino por recorrer.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Ecolaboratorio

Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal