¿Se ahorra energía al cambiar un coche por otro más eficiente?

Por: | 04 de mayo de 2010

Mercedes de Clase C. Resulta hoy habitual que los gobiernos incentiven la sustitución de coches por otros nuevos más eficientes. Desde un punto de vista energético o ambiental, esto plantea un interrogante: Se espera que un automóvil más moderno vaya a consumir menos gasolina o gasóleo, pero para fabricar ese nuevo vehículo se habrá gastado a su vez una cantidad de energía considerable. ¿Compensa realmente cambiar de coche? Es decir: ¿Hasta qué punto el gasto de fabricar uno nuevo es menor que el ahorro de sustituirlo por otro más eficiente?

Esta misma pregunta se hizo un equipo del investigador Alfonso Aranda, en el Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (CIRCE) de la Universidad de Zaragoza, y la respuesta encontrada para un coche medio choca frontalmente con muchos planteamientos actuales: para que compense desde el punto de vista energético, el vehículo sustituido debería tener unos 20 años.

En principio, los coches salidos de fábrica no han dejado de disminuir su gasto de carburante desde 1970. Los propios investigadores aragoneses consideraron que el consumo de los automóviles se reduce un 1,14% por año en los de gasolina y un 1,47% en los de gasóleo. Sin embargo, su conclusión es que si de verdad se quiere ahorrar energía, lo óptimo para un coche medio sería no cambiarlo antes de que cumpliese estos 20 años. Y aunque este resultado puede variar en función de un modelo u otro, suele estar siempre por encima de los diez años de antigüedad exigidos, por ejemplo, para optar a las ayudas con las que comprar un nuevo coche más eficiente del último plan de incentivos del Gobierno para reactivar el sector de la automoción ante la crisis, el Plan 2000E. Y también de los casi 14 a los que llegan de media los coches de la Unión Europea o, por supuesto, de los cerca de 7 años a partir de los cuales se considera tecnológicamente obsoleto uno de estos vehículos.

“Estos cálculos tienen en cuenta sólo el gasto energético y no otros puntos de vista como el de la seguridad, pero para eso está el diseño”, incide Aranda, que considera que los coches deberían fabricarse de forma que se pudiera ir reemplazando todos los componentes que fuera necesario y se siguiera aprovechando el resto de la máquina, como ocurre con los aviones. Esto, como se ha visto en la crisis, podría tener fuertes implicaciones económicas o sociales. Aunque, según el investigador, “se trataría de alargar más la vida de los autos y sacar gente de las cadenas de montaje de las fábricas para llevarlos a los talleres”.

¿Por qué debe pasar tanto tiempo para que compense cambiar de automóvil? De acuerdo al estudio de los aragoneses, sólo entre un 10 y un 12% del gasto energético de un coche en todo su ciclo de vida está relacionado con su fabricación. La mayor parte del consumo de energía ocurre por el uso del motor para hacer girar las ruedas sobre el asfalto y por ello resultaría lógico pensar que merece la pena sustituir un vehículo poco eficiente por otro más moderno. Ahora bien, esto cambia cuando lo que se compara es el impacto de fabricar uno nuevo con la diferencia real en consumo entre un automóvil y otro más moderno. Las limitaciones termodinámicas hacen que tampoco sea tan grande el ahorro de carburante en un automóvil medio actual comparado con otro de hace unos 10 años. Y frente esta relativa ganancia, cobra mucha más importancia la energía requerida para producir los materiales que componen el vehículo.

Para verlo mejor, tomemos datos concretos de un coche a partir de un estudio totalmente diferente: el análisis de ciclo de vida realizado por la marca Mercedes de su modelo Clase C. Este estudio no fue efectuado para calcular cuándo compensa sustituir el automóvil, pero aporta los datos necesarios en emisiones de CO2 para poder hacerlo, lo que resulta muy interesante. Por un lado, el fabricante asegura que el impacto de producir un nuevo Mercedes Clase C es de 6,4 toneladas de CO2 y el de usar ese coche a lo largo de 200.000 kilómetros es de 43,8 toneladas de CO2. Por otro, incide que esto es menos de lo que generan los modelos de Clase C más antiguos, donde no cambian las emisiones en la fabricación, pero sí en su uso en la conducción: 47 toneladas el modelo del año 2007 y 53 el modelo de 2000. El coche nuevo sí ha ganado en eficiencia, pero no tanto como para que merezca la pena sustituir su versión antigua antes de 140.000 km, lo que estaría por encima de los diez años.

También es cierto que lo que se compara en el estudio de la Universidad de Zaragoza son dos coches de la misma gama, y en el de Mercedes, del mismo modelo. El resultado puede ser distinto al sustituir un automóvil por otro más pequeño que consuma todavía menos energía, aunque de acuerdo al investigador del CIRCE, el plazo para que compense este cambio seguirá siendo por lo general superior al que se fija en los programas gubernamentales para la compra de coches nuevos. "Estos planes de incentivos sirven para vender más automóviles y para mantener esta industria, pero no para ahorrar energía", recalca Aranda. Además, hoy en día lo que ocurre es más bien todo lo contrario (al menos hasta la llegada de la crisis): el coche nuevo suele ser más grande, más potente y con muchos más dispositivos electrónicos que el sustituido.

Si los vehículos han ido reduciendo su consumo, su evolución en la cadena de montaje resulta muy distinta, hasta el punto de empequeñecer las ventajas de otro factor muy importante: el reciclaje. Cuando se envía al desguace un vehículo medio de unos diez años de antigüedad, el chatarrero sacará de ahí, como si fuera un carnicero, unos 650 kilos de acero, unos 45 de aluminio y unos 25 de otros metales, así como unos 12 kilos de fluidos, 40 de neumáticos, 10 de plásticos y otros 218 de otros materiales. Estos son los datos aportados por la Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER), que hace unos meses estimó que en un coche sustituido por el Plan 2000E del Gobierno se puede ahorrar 1,1 toneladas de CO2 por el reciclaje de los materiales metálicos o la utilización de otros no reciclables como plástico o telas para generar electricidad mediante su incineración. Como incide Aranda, este reciclaje está muy bien, pero no es suficiente. Sobre todo, porque, mientras se mejoraba en este campo, los coches han ido incorporando a la vez nuevos dispositivos electrónicos que requieren de circuitos integrados y de cobre (para cuya obtención y fabricación se necesita mucha energía), así como de más piezas de plástico (que si bien reducen el peso del vehículo, suponen más gasto de hidrocarburos). El resultado es que fabricar hoy un coche significa casi siempre gastar tanta energía como hace años.

¿Y qué pasa cuando en lugar de cambiar un coche por otro de gasolina se sustituye por uno eléctrico? Aunque el estudio de la Universidad de Zaragoza no contempla esta opción, Aranda sí que ha hecho los cálculos en su cabeza: “Si hablamos del eléctrico puro, hoy seguramente tendría un mayor gasto en fábrica dado que la tecnología está arrancando, pero si se contempla un escenario en el que se produjesen ya a gran escala como los de gasolina, entonces sí que compensaría cambiarlo mucho antes por la mucho mayor eficiencia del motor eléctrico, sobre todo si se utilizan energías renovables para generar la electricidad”, destaca el investigador. Y es que el motor de combustión interna es una máquina muy ineficiente: sólo un 2% de toda la energía utilizada para conseguir mover un coche de gasolina se emplea realmente en desplazar el peso de las personas.

Claro que cuando se estimula la compra de coches más eficientes se debería tener también muy en cuenta lo que los expertos denominan “efecto rebote”. Y, en este caso, podría darse, por ejemplo, cuando una persona deja de ir a trabajar en autobús al sustituir su viejo coche por otro más pequeño que consume mucho menos carburante o incluso uno eléctrico. De nuevo, lo que parecía un adelanto en eficiencia va a tener justo el resultado contrario.

En el trabajo de la Universidad de Zaragoza, los investigadores aportan su propia solución y consiste en una transformación radical en la forma de utilizar esta máquina para desplazarnos: Reducir el número de coches por persona y aumentar los kilómetros por vehículo. “Sería mucho más eficiente que en lugar de que todo el mundo tuviera su propio coche aparcado en su casa existiera un sistema de automóviles compartidos”, subraya Aranda, que aporta un último dato: “En los 14 años de vida media de un coche, el motor está en marcha sólo el 4% del tiempo”.

Hay 32 Comentarios

Si me lo permiten, a mí todo esto me parece un falso debate; estamos poniendo los bueyes delante del carro. Es decir, damos por hecho que vamos a tener coches en cualquier situación y nos planteamos cuál opción es la más económica energéticamente. Pero, ¿qué sucede si de golpe tenemos mucha menos energía que la que usamos hoy en día? Entonces el planteamiento ya no será el de intentar tener coches más eficientes, si no el de no tener coches.

Hay actualmente un grave problema con la producción de petróleo; hemos llegado al cénit o máximo de producción, y en cualquier momento empezará a decaer. Añádase a eso el aumento de consumo de otros países, sobre todo de China, y se encontrarán con que el consumo de petróleo disminuye en la OCDE a un ritmo del 3% anual desde 2005. Y no es una reducción del consumo querido, si no forzado, con lo que conlleva de destrucción económica.

No hay futuro para el coche privado, ni eléctrico ni con motor de combustión interna. Antes de que pasen 5 años tener un coche será un lujo al alcance de muy pocos. Los que tengan curiosidad les ruego que echen un vistazo a mi blog sobre la llegada del Peak Oil y sus consecuencias sobre la economía: www.oilcrash.blogspot.es

Hay una alternativa: convertir un coche de gasolina viejo en eléctrico. Se le saca el motor, el depósito, el sistema de escape y se le monta un kit de conversión. Con la ayuda que el gobierno da para la compra de un coche eléctrico la conversión puede salir muy barata. Problema: vencer a la MAFIA de las homologaciones en España.
Más info en:

http://www.everything-ev.com/ (Reino Unido)
http://www.electroauto.com/ (USA)
http://www.electric-cars-are-for-girls.com/electric-car-conversion.html

Muy bueno el artículo. Viene a decir que no es oro todo lo que reluce, y que parece ser que lo que se vende al ciudadano como "eficiencia energétiva y defensa del medioambiente" es pura estrategia comercial disfrazada de ecologismo. Hoy en día se sabe que todo lo "eco" tiene un gran tirón del mercado y por eso los fabricantes de coches y los gobiernos lo usan para fomentar las ventas.
Creo sinceramente que a la inmensa mayoría de los ciudadanos, por desgracia, les trae al pairo el tema del medioambiente y que aplicado a su ámbito personal en forma de cambio de hábitos más sostenibles su resultado es nulo en la práctica. En este sentido, creo que la batalla por el medioambiente está perdida.

Te gastas 24.000 euros en un coche y aunque te consuma 1 litro menos cada 100 km, haciendo 30000 km al año ahorras en combustible 300 litros, unos 300 euros/año, pero en coche te gastas 2400 euros/año, suponiendo que te dura 10 años.
Así ya me contarás el ahorro neto que supone. El coche hay que hacerlo durar hasta que reviente, para amortizarlo es la forma más inteligente y ecologica de usarlo. Creo.

No hay nada como utilizar la bicicleta y el transporte público en las ciudades. Piensenlo

El artículo está muy bien. Un comentario habla de invertir el dinero de los planes de estímulo a la venta de vehículos en facilitar que los empleados vivan cerca del trabajo, pero, en este momento ya es una suerte tener trabajo y si los dos miembros de la pareja trabajan puede que uno esté lejos. En mi caso vivo a menos de 6 km del trabajo por autopista, pero si tengo que ir en transporte público tendría que salir más de una hora antes de mi casa y llegaría tan tarde que no podría recoger a mis hijos del colegio. No puedo prescindir del coche, por lo que he elegido, dentro de los familiares (tengo dos niños pequeños) el que menos consumía, aunque me ha representado un desembolso extra de más de 3000€ frente a un modelo menos ecológico y con muchos más caballos. Parece que ahora si no hay más de 100cv los coches no andan!!!!

no solo hay que mirar el consumo, sino las emisiones también, y no solo de CO2, sino de partículas, sulfuros, etc etc. El factor sin embargo más determinante (a parte de la devaluación brutal a partir del 4º año) son las medidas de seguridad activa y pasiva, abs, esp, airbags etc etc, y esas compensan cada 4 años ya....

Se deberia incentivar más el ir al trabajo en transporte publico o en bicicleta. Contribuiriamos a tener un aire mucho más limpio y menos contaminante. Aunque a veces (yo me incluyo) todos somos muy comodos y optamos egoistamente por lo mejor para nosotros.

Hace años era un lujo tener coche. Hoy en día es un lujo no tenerlo. El proceso de fabricación de coches libera CO2 a la atmósfera. El cuidadano debería estar mejor informado. A menudo es más ecológico quedarse con el viejo coche antes de tirarlo para comprarse uno nuevo aunque sea un coche más moderno y eficiente. Por ejemplo, si tiro al desguace un coche seminuevo y me compro un coche eléctrico, perodespués hago pocos Kms estaría contaminando a lo tonto, aunque los demás podrían pensar que soy respetuoso con el medio ambiente

Mi coche tiene 16 años, gasolina, gasta unos 8 litros tirando por lo alto, realmente a una conduccion eficiente gasta bastante menos. El cambio lógico seria por uno diesel, y el gasto en estos coches esta en unos 6 litros tirando por arriba tambien. Pues a dia de hoy no sale a cuenta ni ecologicamente ni economicamente, puesto que no me da ningun problema, con el desembolso que tendria que realizar para comprar el coche puedo seguir pagando la diferencia del consumo durante toda mi vida. Por supuesto en el momento que tuviera que hacerle una reparacion, me plantearia el cambio. Hay que tener en cuenta que la gente cambia de coche casi siempre por capricho y no por necesidad. Y para mi que nadie cambia por motivos ecologicos o de consumo.

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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