Radiografía de unos pantalones vaqueros

Por: | 30 de julio de 2010

Levi Strauss ha realizado el análisis de ciclo de vida de unos Levi's 501. ¿Cuál es el impacto ambiental de unos pantalones vaqueros? La sorpresa cuando se analiza el ciclo de vida completo de esta prenda de vestir, desde el cultivo del algodón a lo que ocurre cuando se convierte en residuo, es que gran parte de sus efectos negativos se producen durante su uso, es decir, durante cada lavado y planchado. Así queda patente en el estudio de los impactos de unos Levi’s 501, aunque este trabajo elaborado por la propia Levi Strauss & Co ofrece sólo unos datos parciales. Resulta mucho más interesante el análisis de ciclo de vida de unos tejanos realizado de forma anterior por la Agencia del Medio Ambiente y el control de la Energía (Ademe) de Francia.

Este estudio se centra en unos vaqueros estándar de 666 gramos, con cuatro botones y seis remaches metálicos, producidos en Túnez y vendidos en Francia. Además, considera que los pantalones tienen una duración de cuatro años, que son utilizados de media una vez por semana y que son lavados en máquina a 40 grados de temperatura cada tres utilizaciones. ¿El resultado? En cinco de las 13 categorías analizadas no hay grandes diferencias en los efectos de producir la prenda, utilizarla para vestirse o deshacerse de ella al final de su ciclo de vida: cambio climático, acidificación del aire, contaminación fotoquímica, eutrofización y ecotoxicidad sedimentaria. Asimismo, en cuatro de las categorías se produce un impacto mayor en la etapa de fabricación: reducción de recursos no renovables, consumo de agua, reducción de la capa de ozono y ecotoxicidad acuática. Y en otras cuatro el principal daño ambiental ocurre por el uso de los pantalones: consumo de energía primaria, toxicidad en humanos, ecotoxicidad terrestre y residuos sólidos.

El trabajo, realizado por Bio Intelligence Service, con datos de la empresa de vaqueros Ober, sitúa el origen del algodón en plantaciones intensivas de India, y en menor medida de Uzbékistan y Egipto (los principales productores de este material, junto a China, EEUU o Pakistán). La cantidad de algodón cargado en cada uno de estos destinos es determinado en el estudio por la participación de estos tres países en el mercado mundial. Los cargamentos de India y Uzbékistan cubren un largo viaje por carretera, raíles o mar, de 7.500 y 11.000 kilómetros, respectivamente, hasta llegar al puerto de Singapur, y allí son embarcados para recorrer otros 10.000 km hasta Túnez. El trayecto desde Egipto es mucho más corto: 240 km en camión hasta el puerto de Alejandría y otros 1.886 por mar hasta Túnez. Tras confeccionar los pantalones en este país africano, todavía quedará embarcarlos de nuevo hacia Génova, Italia, y de ahí transportarlos en camión los más de 900 km hasta París.

El estudio llama la atención sobre las grandes necesidades de agua de los cultivos para producir el algodón, unos 7.000 litros por kilo de fibra, así como sobre la contaminación con pesticidas y herbicidas que se produce en esta etapa inicial. Luego hay que transformar este material en hilo y elaborar el tejido vaquero. Unos pantalones requieren de 1,5 m2 de tela, pero después se realizan distintos tratamientos para dar a esta prenda el aspecto de gastado con el que se quiere que llegue a las tiendas. El trabajo de Ademe analiza todos estos procesos, evalúa el impacto de los cuatro botones y de los remaches metálicos, contabiliza el consumo de energía en los desplazamientos y en cada parte del ciclo (la producción eléctrica en Túnez procede fundamentalmente de gas)… Paradójicamente, al final algunos impactos importantes asociados a ese pantalón van a depender más del programa que se utilice en la lavadora de casa, de la frecuencia con la que se laven o de que se emplee o no una secadora eléctrica. De hecho, a pesar de los miles de kilómetros que puede recorrer el algodón, el estudio calcula que el 70% del gasto de energía asociado a los pantalones se produce por su lavado y planchado.

La importancia de la etapa de uso de los vaqueros es todavía mayor en los resultados del análisis de ciclo de vida de los Levi’s 501. Según la evaluación llevado a cabo por Levi Strauss & Co, las emisiones de efecto invernadero asociadas a cada uno de estos pantalones serían de unos 32,3 kilos de CO2, correspondiendo el 58% de ellas a su lavado, secado y planchado. Asimismo, el gasto de agua sería de 3.480 litros por pantalón, utilizándose el 45% en la lavadora de casa.

Con todo, más allá de las estimaciones finales, que pueden ser más o menos acertadas o dirigidas, estos estudios resultan interesantes para identificar qué decisiones puede ser más importantes para minimizar el impacto ambiental de unos vaqueros, o de las prendas de vestir en general. De hecho, el trabajo francés analiza distintas opciones sobre las que puede elegir un consumidor tanto en la tienda de pantalones como frente a la lavadora de casa.

Por ejemplo, estudia qué ocurre cuando los vaqueros han sido fabricados con algodón procedente de agricultura ecológica (que no utiliza pesticidas ni abonos químicos). El resultado no cambia en lo que se refiere a las necesidades de agua de los cultivos, pero sí, de forma muy apreciable, en lo que concierne a la contaminación de recursos hídricos (que puede disminuir un 90%).

No hay muchas variaciones en los impactos cuando se evalúa la diferencia entre botones o remaches de acero inoxidable, cobre o latón, o entre distintos tratamientos de los vaqueros. Sin embargo, sí hay cambios apreciables en la forma en qué se usen esos pantalones. En concreto, el estudio estima que, si en lugar de lavarlos cada tres utilizaciones, se hace cada cinco, los impactos se reducen entre un 3 y un 33%; y si se amplia aún más a cada 10 utilizaciones, la disminución entonces es de entre un 5 y 55%.

En la hipótesis de estudio, los pantalones se lavan a 60 grados de temperatura en una lavadora con etiqueta energética C. Como es de esperar, los impactos serán menores si se cambia este electrodoméstico por otro más eficiente de la clase A. Y aún bajarán más, si se utiliza un programa con agua fría. Según el estudio, esta última opción puede disminuir un 23% el gasto de energía en todo el ciclo de vida de los vaqueros.

De forma similar, tiene una gran importancia en los resultados finales el tiempo que duren los pantalones o si en lugar de meterlos en una secadora eléctrica se dejan colgados para que se sequen al sol.

Hay 36 Comentarios

a partir del articulo me resulta dificil evaluar el impacto de unos vaqueros; seria necesario compararlo con otras prendas de vestir.

buena parte de los efectos negativos del vaquero se dan durante su uso, pero imagino que ocurrira algo muy parecido en el resto de prendas de vestir de uso diario.

a mi lavar un pantalon vaquero cada tres usos me parece muchisimo, creo que la media debe ser mucho mas baja (sobretodo entre los urbanitas que usamos el vaquero todos los dias, y por lo tanto los que mas consumimos vaqueros).

como siempre, enhorabuena por el blog!

Es cierto que el algodón es de los cultivos que más huella hídrica tienen, ahora también hay cultivos ecológicos y no consumen tanto como los céspedes que mantenemos de forma artificial.
Hay un especial que me ha parecido interesante en el enlace que pongo sobre el agua http://www.substratum.es lo recomiendo para el que quiera saber más

Interesante cuestión, habrá que tenerlo en cuenta para el uso que le demos a nuestras prendas...
Por cierto, ¿decir vaqueros quedó atrás? ¿Dónde? Aquí en España seguimos deciendo vaqueros, quizás es algo más largo que "yins" pero no por ello menos hermoso... Un idioma no tiene que estar contaminándose continuamente para estar vivo...

En efecto, decir vaqueros o tejanos queda atras. Son jeans o blue jeans, aunque no siempre sean azules.

Ya no se dice vaqueros, o... tejanos, vamos, ni siquiera
blue jeans, actualmente en el norte de México solo se dice jeans (yins), hermoso anglicismo, rápido, monosilábico, sin consonantes, el idioma vive y cambia.

El trabajo contiene algunas cosas que considero un poco exageradas pero que pueden quedar como aceptables. No habla de algo que creo más importante que alguna de las cosas mencionadas, como es el teñido del hilado con Indigo que además de dicho colorante, usa soda cáustica, hidrosulfito de sodio y tensoactivos, todos ellos contaminantes.

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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