Escaleras mecánicas o ascensor

Por: | 24 de septiembre de 2010

Gráfico de escaleras mecánicas de OTIS.¿Qué sistema de transporte vertical es mejor desde el punto de vista ambiental: las escaleras mecánicas o el ascensor? Una pregunta así se hacía hace poco Nina Shen Rastogi, en el diario digital Slate. Los escalones que se mueven pueden trasladar a mucha más gente a la vez y evitan la sensación de claustrofobia. La cabina que sube y baja ocupa menos espacio y es más rápida para desplazarse muchas plantas de una vez. Pero, ¿qué pasa cuando lo que se compara es el gasto en energía de estas dos formas de transporte?

“El ascensor es una máquina más eficiente, pues su desplazamiento es más directo, la gravedad ayuda más en la bajada y tiene menos pérdidas, es como una máquina de tren que se desplazara verticalmente”, comenta Rafael Macía, director de Calidad, Producto y Normativa de OTIS, la empresa que asegura haber comenzado a explotar de forma comercial uno y otro sistema en el mundo.

El primer ascensor de pasajeros de OTIS fue montado en Nueva York en 1857, mientras que su primera escalera de tipo comercial fue una de las curiosidades de la Exposición Universal de París en 1900, luego trasladada a los grandes almacenes Gimbel’s de Filadelfia (EEUU). Por entonces ya había otros mecanismos de este tipo en otras partes, pero ésta era el comienzo de la expansión comercial del “escalator” (mezcla del término latín “scala” y del inglés “elevator”).

En realidad, uno y otro sistema cumplen funciones diferentes. Las escaleras mecánicas (o los andenes móviles inclinados) sirven para mover de forma ordenada y continua una gran cantidad de personas, por eso están en aeropuertos, en metros y en grandes almacenes (también se pueden ver a veces en sitios absurdos donde no hay necesidad de mecanizarlas). En cambio, los ascensores transportan a pequeños grupos de gente de forma rápida y directa entre diferentes alturas de un edificio. Las escaleras se suelen desplazar a unos 0,5 metros por segundo y pueden trasladar entre 3.500 y 13.500 personas a la hora, en función del ancho del escalón. En el ascensor más común en España hay sitio para seis personas, que se moverán a una velocidad de un metro por segundo. Si estuviera siempre lleno a plena carga, podrían pasar por su interior en una hora alrededor de 720 viajeros. Otra diferencia es que las escaleras mecánicas no pueden desplazarse mucho más rápido que los 0,5 metros por segundo, pero existen ascensores que pueden alcanzar velocidades de 20 metros por segundo.

Con todo, estos dos sistemas de transporte vertical sí que tienen algo en común: pueden derrochar mucha energía. Si parece un despilfarro ya el simple hecho de que la cabina vacía de un ascensor esté encendida 24 horas los 365 días del año, igual ocurre con las escaleras que están subiendo y bajando en unos grandes almacenes de forma continua sin nadie encima.

Los dispositivos que detienen los peldaños de forma automática cuando dejan de pasar personas permiten un ahorro cercano al 30%. No obstante, se está ensayando otros sistemas de recuperación de energía en combinación con control de movimiento por frecuencia variable con los que se calculan ahorros del 60%. Además, aquí también puede resultar relevante el tipo de iluminación

“Las palabras clave ahora en el sector de la elevación son medio ambiente y accesibilidad”, destaca este ingeniero, que no oculta que con la caída de la edificación, la actividad de su empresa está cada vez más orientada a mantener y rehabilitar instalaciones ya existentes, o a dotar de ellas a viviendas que no tienen. “Mejorando la eficiencia de los ascensores más normales se pueden lograr ahorros de energía de entre 165 y 300 euros al año”, incide.

¿Cuál es el gasto en kilovatios de un ascensor y unas escaleras mecánicas? Como se explica en el post “Los cien mil viajes de un ascensor”, el consumo de una de estas máquinas para 6 pasajeros es de unos 1.320 kWh/año (sin contar la iluminación), el equivalente a una tercera parte del gasto eléctrico anual de una familia española(1). No obstante, según datos de OTIS, el consumo de un ascensor eléctrico convencional para diez personas como en el que se puede subir uno en unos grandes almacenes aumenta a unos 6.700 kWh/año. Esta diferencia es aún mayor en el caso de las escaleras mecánicas, cuyo gasto energético puede variar de unos 7.000 kWh/año a cerca de 31.000.

Claro que no es lo mismo subir a mucha gente que bajarla. En el caso de un ascensor, que tiene un contrapeso (con el peso de la cabina en vacío más el 50% de su carga útil), cuando bajan más de tres personas en una cabina de seis, el motor no gasta energía, sino que se convierte en generador. En los ascensores más modernos se puede incluso aprovechar esa energía para otros usos, que de otra forma se disipa en forma de calor. Lo mismo ocurre cuando la cabina sube vacía.

Con las escaleras mecánicas (que son una cinta de peldaños) pasa algo similar, aunque sin contrapeso. Por esto mismo, el diario estadounidense Slate propone a los lectores para reducir su huella personal en los desplazamientos verticales que suban por las escaleras convencionales y bajen por las mecánicas, para ayudar al motor. Esto también valdría para el ascensor.

También se pueden utilizar los peldaños móviles, pero sin dejar de subir con las piernas, al fin y al cabo, no pasa nada por realizar un poco de esfuerzo. Una campaña de Metro de Madrid lanzada el año pasado animaba a los viajeros a hacer más ejercicio en sus desplazamientos por el suburbano. No está de más si se quiere quemar calorías: caminar lento ayuda a quemar unas 200 calorías la hora, correr unas 500 y subir escaleras cerca de 1.100.


(1) Según el IDAE, un hogar medio consume unos 4.000 kWh al año.

Hay 15 Comentarios

El Slate puede decir lo que quiera, pero lo lógico y la razón de ser de estos mecanismos es ahorrarnos el esfuerzo de la subida. y desde luego, hay en sitios que resultan de lo más absurdo, léase la fnak, en la que bien se podría prescindir de las escaleras mecánicas para una sola planta (hablo del local de Valencia), y sin embargo poner un ascensor que es la solución apropiada para las necesidades de las personas con movilidad reducida, y no el salvaescaleras ese ridículo, lento y segregador que tienen.

No creo que ahorrar 300 euros por ascensor sea de ecologistas fanáticos. Qué cada uno piense cuántos ascensores hay en su comunidad de vecinos y que vaya sumando. Es más, el caso de la luz siempre encendida en el ascensor o el de las escaleras siempre en marcha, son dos ejemplos clarísimos de cómo se tira la energía de forma inútil.

Estoy totalmente de acuerdo con el primer comentario.El País lleva de un tiempo ahora, atufando a gauche caviar y eso es muy rayante. A veces parece que algunos ecologistas defiendan el volver a vivir en las cuevas. Y ojo, me considero ecologista, pero no soy un radical y veo que las convicciones tienen que tener un límite y éste lo establece, simple y llanamente, el sentido común.

Venga, ya puestos para reducir nuestra "huella personal", podemos sustituir todos los ascensores por cuerdas con nudos como en el colegio, y así subimos y bajamos a pulso. De esta forma no contaminamos y hacemos ejercicio al mismo tiempo.
Esto es el colmo. Conocí el reciclaje en 1987 en Alemania (con 12 años) y desde entonces me preocupo por el medio ambiente, pero los fanatismos del ecologismo (y otros 'ismos') me superan.

Lo mas ecológico y sobre todo mas saludable es subir por las escaleras fijas.
Mas transporte publico, mas ascensores, escaleras mecánicas y cintas para que no nos cansemos y como resultado de esto cada vez todos mas gordos. Mientras el estado gastando fortunas en el sistema sanitario debido a las enfremedades causadas por el sobrepeso y el sedentarismo.
Saludos

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Ecolaboratorio

Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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