La agricultura vertical

Por: | 05 de enero de 2011

Propuesta de Kurasek
 
Por qué no cultivar alimentos en las propias ciudades, aumentando la superficie agrícola hacia arriba, en edificios dedicados a la agricultura. La idea quizá suene utópica, pero es más que un concepto llamativo.

El mes pasado, The Economist publicaba un reportaje sobre este planteamiento teórico para suministrar alimentos en las urbes: la agricultura vertical. Diseños sobre el papel muy impactantes, como el del arquitecto Blake Kurasek para Chigaco (la imagen del post), muestran rascacielos que brotan en medio de las ciudades para cultivar alimentos. En cada piso una variedad diferente: lechugas, cerezas, manzanas, fresas, tomates, espinacas… ¿Hasta qué punto es realizable esto?

La agricultura vertical pretende dar respuesta al desafío que supone el aumento de la población de humanos en el planeta, que cada vez se concentra más en ciudades. En este año 2011 que acaba de comenzar se espera que la humanidad alcance los 7.000 millones de habitantes y Naciones Unidas prevé que para mediados de este siglo se llegue a los 9.000 millones.

Esto supone tener que dar de comer a mucha más gente, lo que significa incrementar la producción de alimentos. Y podría convertirse en un grave problema para los países con poco espacio para cultivar o para la conservación de valiosos ecosistemas que son destruidos en busca de nuevas tierras donde plantar. De ahí, el interés de ganar espacio en vertical, en campos agrícolas urbanos que crezcan hacia lo alto, apilando cultivos unos encima de otros. Pero esta forma de cultivar tiene además otra gran ventaja ambiental: los alimentos son producidos allí mismo donde se consumen mayoritariamente, evitando el impacto causado por el transporte y sus correspondientes emisiones de CO2.

Muchos de los planteamientos de este tipo de cultivos urbanos aparecen recogidos en un libro publicado de forma reciente: ‘The Vertical Farm’. Su autor, Dickson Despommier, profesor de Salud Pública y Ambiental de la Universidad de Columbia, en Nueva York, está considerado como el padre de la agricultura vertical.

Para los defensores de este concepto, esta agricultura dentro de edificios basada en cultivos hidropónicos (que no se plantan en el suelo) resultaría incluso más productiva que la tradicional en el campo, pues estaría mucho más controlada (temperatura, humedad, nutrientes...) y no se vería afectada por variables climáticas, como tormentas o sequías. Según la web verticalfarm.com, un acre de interior (4.046 m2) equivaldría a 4-6 acres en el campo, o incluso más. En el caso de las fresas, se asegura que se puede producir en un acre de interior tanto como en 30 de exterior. Además, estas ‘fábricas’ de alimentos en las ciudades se conciben como sistemas cerrados en los que se aprovecha mejor el agua y se evita la dispersión de contaminantes, como ocurre en la agricultura convencional. Todo ello, a la vez que se aporta algo de “verde” al gris hormigón de las ciudades.

Por supuesto, todo esto es pura teoría. Y su puesta en práctica no resulta para nada sencilla. Como incide The Economist, el principal inconveniente de la agricultura vertical tiene que ver con la luz. Para conseguir cosechas homogéneas y de calidad, se necesita que los rayos del Sol lleguen de forma uniforme a todas las plantas, lo que no ocurre cuando crecen en el interior de edificios. Para compensar esta falta de luz natural, se necesita una iluminación artificial, y esto implica un gasto de energía adicional que, además de mermar las ventajas ambientales de esta agricultura urbana, complican mucho su viabilidad económica.

Muchos de los alimentos producidos en España proceden de invernaderos y existen muchas experiencias en el mundo de cultivos en ciudades, pero no están apilados unos encima de otros ni se han puesto en marcha a gran escala en urbes. También se han desarrollado modalidades con sistemas móviles que mueven las plantas para que reciban la misma cantidad de luz natural, es el caso de VertiCrop, de la empresa Valcent Products Inc (que asegura que puede producir 20 veces más cantidad que un campo agrícola convencional y que requiere un 5% del agua utilizada normalmente). Sin embargo, todavía queda mucho para considerar la agricultura vertical como una solución real.

¿Ciencia ficción? Según se lee en verticalfarm.com: “No podemos ir a la Luna, a Marte o más allá sin antes aprender a cultivar en interior en la Tierra”

Hay 30 Comentarios

La próxima vez cúrrate un artículo. Yo ya me leí el de "The Economist" y esto es solo un resúmen mal hecho que no aporta nada.

Pues no es ninguna novedad, yo llevo plantando, tomates, guindillas, patatas, etc, mas de 10 años y eso que mi balcón, no está bien orientado al sol. Yo no soy el único hay mucha gente que lo hace, hay muchas páginas web. Sobre la contaminación, es cierto que una ciudad con mucha contaminación no será muy recomendable, pero tampoco lo son esos cultivos que están en los márgenes de las carreteras. Puestos a aprovechar las fachadas sería más utliles utilizarlas para energia solar.
De todas formas en el planeta no hay un problema de falta de alimentos, sino de una mala distribución de éstos y un despilfarro (muchos alimentos van a la basura en paises ricos), por no hablar del problema del sobrepeso.

me alegra leer tantos comentarios en contra de este artículo, que parece seguir cerrando los ojos a los verdaderos problemas económicos actuales. me parece paradójico que este articulo se plantée el problema de las energías renovables, cuando da por implícito el uso de contaminantes dentro de una lógica agrícola del todo intensiva. en lugar de descongestionar las ciudades, promoviendo un regreso al campo, a la tierra, al local, dentro de una lógica productiva ética y sana, quieren solucionar el problema del hambre y del abastecimiento tercermundista con una tecnología futurística. en lugar de desgastar tanta energía intelectual en proyectos inútiles e in-concretos, sería el momento que las políticas económicas comenzaran a dar un nuevo rumbo hacia una agrícultura realmente sostenible. afortunadamente, hacia este escenario, ya trabajan, en su pequeño entorno, numerosos actores.

quiero plantar tomates en mi balcón y no me atrevo.

una duda que tengo yo siempre con este concepto (y que apunta jaime anteriormente) tiene relación con este artículo publicado en este mismo periódico:
http://www.elpais.com/articulo/madrid/contaminacion/motores/diesel/eleva/mortalidad/Madrid/elpepiespmad/20110105elpmad_1/Tes

es compatible la agricultura en ciudades con la contaminación? qué queda de la atmósfera en los tomates que plantamos en el balcón, y que luego nos comemos? este sistema es sólo aplicable a pequeños municipios que disponen de un ambiente más limpio? es más ventajoso implantar estos sistemas vinculados a entornos rurales, donde ya hay una infraestructura y una población que vive de la agricultura (donde no se soluciona entonces el CO2 producido por los desplazamientos)?

Para cubrir las necesidades lumínicas se pueden implantar sistemas de energía solar fotovoltaica y utilizar luces de bajo consumo para así ahorrar en el gasto energético, además, así nos aseguramos de que no contaminen los alimentos con sustancias nocivas y no produzcan transgénicos (por supuesto, deberían pasar las semillas por un control de calidad previo). Me encanta la idea, es una de las opciones más viables que veo para poder seguir con este ritmo de vida, aunque lo mejor sería cambiarlo todo y empezar de 0 a construir una sociedad más justa y consciente de su entorno...este puede ser un buen comienzo.

No hace falta crear esos edificios. En las ciudades, con políticas adecuadas, hay muchas opciones para crear huertos que sirvan como modo de autoabastecimiento, ocio, educación, etc. De hecho ya existen en muchas ciudades zonas verdes dedicadas a pequeños huertos particulares y/o comunitarios. Que destinen la superficie de los centros comerciales a huertos

Que por qué no? - por no contribuir al éxodo rural - porque las ciudades están lo bastante contaminadas como para influir en la producción, - porque todos los días nace tanta gente que se hace preciso producir de manera más rentable, - porque el problema de la agricultura no es el terreno, abandonado en los últimos años - y por un sin fin de cosas...que maravilloso diseño irreal al tiempo y al momento que vivimos, que de tanto querer "integrar" resulta el efecto contrario

No puede ser rentable para eso existen los campos que son lo mas ecologico para la agricultura.Todo esto son esnobismos.

Creo que esta "agricultura de diseño" en el entorno urbano no deja de ser más que otro producto de consumo.. El hecho de que necesite suministro de luz eléctrica ya supone un grave inconveniente "eco". Además no dejaría de ser otra forma de cultivo intensivo. ¿Y a qué dedicariamos el campo y la gente que vive de ello?

Aquí tienes un ejemplo de miniagricultura vertical que cada vez se utiliza más. Y la verdad es que te ahorras un dinerito, y al cultivarlo uno mismo, como que sabe mejor.

www.jardineria.pro/14-02-2009/varios/germinador-de-brotes-para-tu-cocina

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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