Cuchilla de afeitar o maquinilla eléctrica

Por: | 02 de febrero de 2011

Maquinilla de afeitar de Bic ¿Qué es mejor para el medio ambiente: utilizar cuchilla de afeitar o maquinilla eléctrica? Cuando se compara un sistema manual con su alternativa eléctrica parece lógico pensar que la opción más idónea será aquella que no requiera de todavía más cables que enchufar o más baterías que recargar, como un cepillo de dientes convencional, frente a otro eléctrico. Sin embargo, el curioso caso de la maquinilla de afeitar muestra que esto no es siempre así.

Para empezar, el sistema manual para afeitarse sí que consume energía. Lo hace en la fabricación de la maquinilla y en su transporte, pero también durante su propio uso. Esto es así por la utilización de agua caliente. La energía requerida específicamente para calentar agua durante un afeitado suele ser ya muy superior a la que se necesita para que funcione el mismo tiempo una maquinilla eléctrica moderna, que suele tener un consumo de entre 5 y 6 vatios.

Incluso cuando lo que se mide es el impacto ambiental a lo largo de la vida completa de todas las maquinillas desechables necesarias para afeitarse a lo largo de un año, resulta que las mayores afecciones no tienen tanto que ver con una fábrica, un camión de mercancías o un vertedero, como con lo que ocurre delante del espejo del cuarto de baño. Así se desprende al menos del análisis de ciclo de vida (ACV) realizado por la multinacional BIC de su maquinilla desechable más vendida en Europa, una BIC Classic. Para realizar los cálculos se ha considerado -a partir de hábitos de consumo medios- que en cada afeitado se utilizan 2 litros de agua y unos 4 mililitros de espuma de afeitar.  Y la conclusión, según un resumen de ese estudio (como ocurre a menudo con empresas, BIC no deja ver el análisis completo), es que entre un 85% y un 90% de los impactos ambientales de las maquinillas utilizadas en un año de afeitados corresponde a la energía necesaria para calentar agua, el consumo de agua en sí, la fabricación de la espuma o las afecciones asociadas al envoltorio.

Esto pone de manifiesto la especial huella ambiental del uso del agua caliente en el sistema manual, frente al afeitado en seco de las maquinillas eléctricas. Pero también la importancia de la forma de actuar de cada persona: de la temperatura a la que ponga el agua, de si deja el grifo abierto durante todo el afeitado (lo que aumentará de forma considerable el gasto de agua y de energía), del tiempo que dedique a conseguir un buen apurado, incluso de si se mete bajo la ducha y deja correr el agua caliente mientras se rasura (la opción más derrochadora).

No hay por ahora ningún análisis de ciclo de vida de una maquinilla eléctrica para poder comparar directamente el impacto de un sistema y otro. Brian Palmer, en Slate.com, realiza sus propias estimaciones mezclando datos de un estudio de un cepillo de dientes eléctrico (que tiene componentes similares) con el consumo de energía de una afeitadora y llega a la conclusión de que, a pesar de necesitar más materiales en su fabricación y de contener una batería, la mejor opción es la eléctrica. Palmer también incide en que la diferencia final en emisiones de CO2 entre uno y otro sistema tampoco es como para llevarse las manos a la cabeza, aunque sí llama la atención sobre otro impacto distinto: su transformación en basura.  

En una sociedad en la que las cosas cada vez duran menos, otro de los factores clave para medir el impacto de un producto es la duración de su vida. En el estudio de las  cuchillas desechables, BIC considera que va a ser utilizada durante siete días(1), lo que supone que al final de un año de afeitados se hayan tirado a la basura unos 52 de estas maquinillas (a parte de unos cinco botes de espuma y los consiguientes embalajes). Este impacto puede reducirse de forma significativa si se utiliza una maquinilla recargable, en la que sólo se cambien las cuchillas (aunque seguirá quedando la cuestión del agua caliente).

Frente a todos estos pequeños residuos generados de forma muy rápida, una afeitadora eléctrica contiene componentes que pueden ser peligrosos, como son las baterías de Litio o de níquel-hidruro metálico (Ni-MH). Además, ambos están compuestos de diferentes tipos de plásticos, como poliestireno (el componente con mayor impacto en la fabricación de la desechable de BIC), pero también de metales raros como cobalto o platino. La diferencia de un aparato eléctrico es que va a durar mucho más y además existen canales para reciclar sus partes principales (hay que llevarlos a un punto limpio o a los contenedores que hay en algunas zonas comerciales). Como incide Ametic, la patronal española de aparatos electrónicos, de una maquina de afeitar eléctrica se pueden obtener metales como hierro, cobre y aluminio, además se separan las baterías para su gestión segura o “recuperan” algunos plásticos. Lo demás se incinera para generar energía o en el horno de una planta cementera (aunque Ametic tampoco da muchas especificaciones de cómo se desarrolla todo este proceso). Por el contrario, una maquinilla de cuchillas o los recambios de cuchillas irán directamente a un vertedero o una planta de incineración.

Por todo esto, llama la atención algunas estrategias comerciales actuales de las marcas de productos de afeitados: es el caso de las maquinillas manuales que ahora llevan pilas (para “enviar microimpulsos a las hojas”), las recargas de cuchillas que sólo se venden acompañadas de una maquinilla nueva, las nuevas máquinas con batería recargable que se pregona que pueden utilizarse dentro de la ducha...


(1) Este valor ha salido de un estudio de SOFRES para BIC, que concluyó que en Francia estas maquinillas desechables se reutilizan siete veces, de media.

Hay 64 Comentarios

se calienta un vaso de agua en el microondas y uno se afeita con ese agua. Para el culo como dicen por aqui, el mechero es buena opcion, pero cuidado que no haya fugas de metano o provocaria explosiones graves jajaja

Lo mejor es un cortabarbas. Como un cortapelos, pero para la barba (por si había que explicarlo). No erosiona la piel.

Después de años intentando afeitarme regularmente con maquina eléctrica, cambiando de marca y de modelo sólo conseguí coleccionar un montón de chatarra eléctrica que acabé llevando a reciclar y serios problemas en las cara al quedar varios pelos de la barba encerrados debajo de la capa más externa de piel.

Tu crítica a las maquinas con pilas es completamente desacertada. La vibración es esencial para el, por otro lado, magnífico funcionamiento del dispositivo. Funciona porque es como cortar un árbol con un hacha que golpeara a una alta frecuencia sobre el tronco y en variadas direcciones dentro de un rango. Esto es lo que ocurre en cada pasada y la experiencia de afeitarse sin la vibración y con ella es contundente a favor de tan sencillo pero ingenioso dispositivo. La pila dura un año afeitándose tres personas con el mismo mango durante un año con una media superior a un afeitado cada dos días para cada uno de los tres.

Tira por tierra tu fácil crítica, pero los hechos con así.

Lo que no tengo tan claro es si es necesario o no usar los cabezales específicos para obtener el mismo resultado o resultaría igual de exitoso el afeitado con los cabezales para la variante sin vibración. La diferencia parece estar en la lubricación de las diferentes cuchillas y/o en la precisión con la que están fabricadas esas cuchillas.

Las cuchillas hoy en día se afilan bombardeando electrones sobre estrechas y delgadas tiras del material metálico.

Y sí, algunas máquinas con baterías se pueden usar debajo del agua de la ducha. No es tan caro hacer un aislamiento para que esto se pueda hacer sin cortocircuitar la máquina. No hay peligro de electrocución al funcionar con baterías a muy baja tensión. Otra cosa es que eso mejore el afeitado.

Pues yo estoy con peter, yo soy del pirineo y me afeito sin agua, solamente uso el agua para lavar la cuchilla, ni espuma ni nada de nada, y no por ello se me cae la cara a pedazos...

Y digo yo. Para afeitare los pelos del trasero que conviene más, electrica, maquinilla o que la parienta te acerque la llama de un mechero.
Os acabo de dar tema para un artículo, no os quejeis.

mejor con la navaja de afeitar a lo Cint Eastwood, no necesita ser reciclada y que yo sepa nisiquiera ser afilada, eso si mejor usada por manos expertas

Derroche, derroche... el más fiel símbolo de nuestra sociedad con afán de posicionarse en un estatus que no le pertenece.

La espuma de afeitar es innecesaria. Echando unas pocas gotas de aceite de oliva (puede que también sirvan otros aceites) en el filo de las cuchillas, y mojándose ligeramente con agua la cara y el cuello, tras varias pasadas como es costumbre, afeitado concluido. De nada.

Pues yo me afeito a lo Cocodrilo Dundee.Eso de agua calentita y cuchillitas especiales, es cosa de mujeres.Este estudio refleja solo los que se afeitan la barba, quiero pensar que principalmente hombres, pero nada dice del gasto del agua que supone el afeitado de sobacos y piernecitas, también esta vez, la mayoría actos propios de nenazas.

Vaya un "periodista" que escribe todo un artículo para copiarse lo que Brian Palmer ya escribió el mes pasado y del que ya se han hecho eco innumerables blogs. Por lo menos tiene la decencia de admitirlo.

Puesto a escribir un artículo escribe uno propio y, si símplemente vas a hacerte eco de un artículo ajeno comentalo y da la referencia.

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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