El CO2 generado por la energía nuclear

Por: | 23 de febrero de 2011

Pastillas de uranio fabricadas por ENUSA Una central nuclear no genera emisiones directas de CO2. Por ello, desde algunos sectores se defiende el uso de este tipo de energía para luchar contra el cambio climático. Sin embargo, esta tecnología tampoco está libre de emisiones de efecto invernadero como a menudo se dice: sí que emite CO2 de forma indirecta. Como ya hemos visto en Eco Lab con un aerogenerador o una placa fotovoltaica, para medir de la forma más rigurosa posible el impacto de cualquiera de estas instalaciones hay que tener en cuenta todo su ciclo de vida: la extracción de los materiales, la construcción de la planta, la gestión de los residuos producidos… Ahí sí se emite CO2.

Por supuesto, hay muchos otros aspectos relevantes sobre el impacto ambiental de una central nuclear aparte de las emisiones de efecto invernadero (medidas en CO2 equivalente). Pero esta cuestión es ya de por sí tan compleja que requiere analizarse de forma separada.

¿Cuánto CO2 emite una central nuclear a lo largo de todo su ciclo de vida? Paradójicamente, si esta pregunta resulta tan compleja es por el gran número de estudios que han querido darle respuesta. Pues sus resultados suelen ser muy dispares. Por un lado, la industria nuclear defiende que esta tecnología tiene una huella de carbono por kilovatio producido tan baja como la eólica (en torno a los 5-15 gramos de CO2/kWh). Pero por otro, algunos trabajos encuentran valores mucho más altos, muy por encima de cualquiera de las energías renovables (incluida la energía fotovoltaica). ¿Con qué versión quedarnos?

Un investigador de la Universidad Nacional de Singapur, Benjamin Sovacool, se propuso identificar los estudios más actualizados y transparentes. Su trabajo, publicado en 2008 en Energy Policy, cubría 103 análisis de ciclo de vida sobre emisiones de centrales nucleares, de los que fue descartando los más antiguos (anteriores a 1997), los que fuesen poco accesibles y aquellos que siguiesen una metodología que no pudiese compararse con el resto o que generasen dudas. Al final, se quedó con 19 estudios(1), con una horquilla de resultados bastante amplia: Nada menos que entre 1,4 y 288 gramos de CO2/kWh. A partir de todos estos trabajos, el investigador de Singapur calculó para la huella de carbono de una central nuclear un valor medio de 66 g CO2/kWh, lo que estaría por encima de todas las energías renovables, aunque todavía bastante por debajo del gas o el carbón.

“Lo de los 66 g CO2/kWh es un promedio, pero muchas plantas nucleares, como las de Asia, obtienen peores resultados, pudiéndose acercar a las emisiones de las instalaciones eléctricas de gas”, asegura vía email este investigador, que lo achaca a la baja calidad del mineral de uranio empleado para el combustible nuclear de estas centrales.

Para conocer realmente las emisiones de un reactor nuclear habría que estudiar cada caso concreto, en cada país concreto. Sin embargo, en España no se han realizado estudios de este tipo, como asegura el Foro de la Industria Nuclear.  Esto requeriría analizar las emisiones de efecto invernadero generadas en todas las etapas de una central española: en la extracción del uranio y en la elaboración del combustible nuclear, en la construcción de la planta, a lo largo de sus cerca de 40 años de funcionamiento, en su desmantelamiento al final de su vida útil y en el confinamiento de sus residuos radiactivos.

Se estima que para construir un reactor nuclear tipo, de agua a presión (PWR) y 1.000 MW de potencia, se necesitan unas 170.000 toneladas de hormigón, unas  32.000 toneladas de acero, unas 1.363 toneladas de cobre y otras 205.464 toneladas de otros materiales, algunos de los cuales requieren de mucha energía. Se trata de instalaciones muy robustas y complejas. Sin embargo, según los valores medios de los 19 estudios seleccionados por Sovacool, esta etapa de construcción sería justamente la que menos CO2 generaría en toda la vida del reactor, siendo la que más la fabricación del combustible nuclear, y luego el desmantelamiento de la planta y la gestión de los residuos radiactivos (calculado para un periodo de 100 años hasta su confinamiento, que se supone que dura mucho más tiempo).

En el caso de España, como especifica el Foro Nuclear, el uranio para las centrales viene todo de minas de otros países, principalmente de Rusia (45%), Australia (22%), Níger (20%), Kasajistán (6%), Canadá (5%)… El proceso para convertir ese mineral en las barras que se introducirán en un reactor nuclear es mucho más laborioso de lo que corresponde a su simple extracción. El isótopo utilizado para su fisión en los reactores nucleares es el U-235, que en la naturaleza se encuentra en concentraciones muy bajas, y por ello el mineral de uranio debe seguir un proceso de enriquecimiento.

Así pues, el viaje continúa hasta el sureste de Francia, hasta la planta de Eurodif, donde después de transformar el concentrado de uranio U3O8 en gas UF6 se procede a su enriquecimiento para aumentar la proporción de isótopo 235. Como explica la empresa española Enusa Industrias Avanzadas, tras esto hay que volver a pasar el uranio de estado gaseoso a sólido, lo que esta vez se suele realizar en el Reino Unido, en Springfield, en la planta de Springfield Fuels Limited (SFL). Desde ahí, se envía a la fábrica de Enusa en Juzbado (Salamanca), donde se transforma en pequeñas pastillas de uranio (las de la imagen) que son introducidas en las barras que componen los elementos de combustible nuclear que se cargarán en cada central cada 12, 18 ó 24 meses.

Aunque se espera que las centrales nucleares más modernas aprovechen mejor el uranio disponible, algunos autores creen que las emisiones asociadas a la energía nuclear se incrementarán al requerirse cada vez más energía para extraer mineral de calidad. “Para el futuro, estoy de acuerdo en que la huella de carbono de la energía nuclear aumentará por el mineral de uranio, por la edad de las centrales –cuya edad media es ya de 25 años– y por las necesidades de energía para la gestión y almacenamiento de los residuos”, comenta Sovacool.

Otro estudio de investigadores belgas todavía más reciente, publicado en Energy Policy en 2009, compara tres trabajos sobre emisiones de CO2 de centrales nucleares: uno de Bélgica de 1998 y 2000, que encontraba de resultado 7,72 g CO2/kWh; otro del Gobierno de Australia de 2006, que estimaba 57,69 gramos; y otro de 2005 encargado por el Grupo Verde del Parlamento Europeo, cuyos cálculos superaban los 117 gramos. Estos trabajos fueron escogidos por ser representativos de lo que se pueden encontrar en la literatura científica. Y de nuevo arrojarían un valor medio similar al estimado por Sovacool. Tras repasarlos todos, el investigador belga Jef Beerten, de la Universidad de Leuven, encuentra diferencias en la metodología empleada, así como en suposiciones y estimaciones, que cambiarían de forma significativa los resultados.


(1) De estos 19 estudios,  siete eran internacionales, dos de Japón, dos de Australia, dos del Reino Unido, uno de EEUU, uno de Alemania, uno de Suiza, uno de Canadá, uno de China y uno de Egipto.

Hay 67 Comentarios

Hay que reconocer que algunos comentarios son la leche... Tratan de colgar al artículo un estigma de lobby contranuclear, desde las críticas más pronucleares posibles y a cara descubierta, pues los argumentos que se dan para desprestigiar el artículo de Clemente no son ciertos.

Creo que en ningún caso dice que una nuclear contamine en términos totales, que es como hay que medir las emisiones para asignar responsabilidades, más que las térmicas o los ciclos combinados. Solo resalta algún caso de las centrales más obsoletas en comparación con la última tecnología en Gas y CC.
Sólo se compara con las renovables, pues éstas y las nucleares tienen la etiqueta de ser 100% limpias y eso no es cierto, de ahí este artículo. Clemente tiene otros en los que se analizaba desde la misma óptica (ciclo de vida y emisiones totales) las emisiones totales y por tanto reales de la industria de las renovables.

No sé si es que queremos ver más allá de donde debemos, o es que los intereses personales son muy particulares, pero no concibo que de este tipo de artículos se entresaquen conclusiones judeomasónicas a favor o en contra de algo. Creo que están lo suficientemente argumentados y entroncados en una literatura actual y de referencia (por la importancia de las revistas citadas) que elimina cualquier atisvo de manejo de la opinión pública, pues el lector de este blog debe tener conocimientos sobre la materia y capacidad de razocinio y crítica de lo que lee. De ahí, ningún argumento es propio, todo está referenciado a lo que la literatura científica dice al respecto. Ya es labor nuestra recurrir a esas fuentes, contrastarlas y buscar otras que digan lo contrario.

En fin. A mí el artículo me ha gustado, creo que tiene interés y aporta verdades sobre un tema entre tabú y tendencioso de cara a la opinión pública. Dotar de información no es un pecado, es el principio básico sobre el que debería regirse el mundo. Sólo después de tener la información podremos, como consumidores o ciudadanos, tomar decisiones correctas.

También respirar genera CO2

Inopiamientos, cantidad de ingenieros cuya cualificaciones les permitirían encontrar sin demasiados problemas trabajo en cualquier otro ámbito deciden sin embargo trabajar en centrales nucleares y vivir cerca de ellas. El argumento de que los que apoyen la nuclear vivan junto a las centrales es de lo más trasnochado.
Sobre lo de que custodien sus residuos en sus casas... supongo que tu custodias tus residuos tanto orgánicos como inorgánicos...

No se piensa en la canttidad de superficie necesaria para instalar tanto aerogeneradores como placas fotovoltaicas que podría ser empleada en repoblación de árboles o flora autóctona de la zona que amortigüen la huella de carbono de una posible central nuclear con la misma capacidad de la supuesta central eléctrica de energía renovable.

Yo les diría a los pronucleares que instalasen su residencia habitual junto a cualquiera de las centrales nucleares que, por desgracia, todavía permanecen abiertas en el Estado español. Pero que sus casas estuviesen pared con pared con la central. O mejor todavía, que además se ocupasen de guardar y custodiar los barriles de residuos radioactivos. Junto a la mesa de estudio de sus hijos quedarían la mar de atractivos.


http://www.inopiamientos.blogspot.com

Ah, y se me olvidaba comentar también cuando hablaba de las necesidades de hormigón y acero de la eólica que hay que recordar que el MW eólico instalado no genera la misma cantidad de energía eléctrica que el MW nuclear.

granhuevo, la comparación de Ángel tiene más sentido del que parece dado que esta comparando dos tecnologías que operan en base. Se nos suele olvidar que comparar eólica o fotovoltaica con nuclear muchas veces no tiene mucho sentido dado que operan de manera diferente, yo las veo como complementarias junto a otras tecnologías.
Incido también en lo que ya han comentado unos cuantos y se cita en el propio artículo y es que toda tecnología genera gases de efecto invernadero a lo largo de su ciclo de vida y aquí todos podemos hacer demagogia con imagenes de las minas y otras explotaciones. El MW eólico instalado requiere entorno a 430 toneladas de hormigón y 116 de acero.
Carlos, que Foro Nuclear español no haya hecho un estudio no quiere decir que la industria nuclear no haya dado datos. Vattenfall, compañía eléctrica sueca con intereses en diversas tecnologías eléctricas entre ellas la nuclear presentó un estudio sobre el ciclo completo en el que el dato que arrojaba era de 6 kg CO2/MWh.
Por cierto Carlos ¿de verdad que la solar ofrece ininterrumpido de energía...?

Y a todos los malabaristas de la lógica que dicen "prefiero una central nuclear a una explotación de carbón a cielo abierto, o a una térmica al lado de casa" ... no se habla de eso. También yo prefiero visitar una central nuclear a que me pase encima el mercancías de las 9:30, si es por eso.

Pero omitís interesadamente el verdadero término de comparación, que es la energía solar, la única de la cual tenemos asegurado un flujo ininterrumpido y superabundante por toda la vida de la Tierra. Y cada céntimo dirigido a otras energías es un céntimo criminalmente distraído de la investigación en energía solar.

En cuanto a los aficionados al pensamiento mágico, del tipo "pronto se resolverá el tema de los residuos", "pronto se obtendrá la fusión nuclear" ... ¿por qué no probáis con este tipo de razonamiento en otros sectores de vuestra vida?

Vais a vuestro banco, y les decís: "no se preocupen, pronto tendré dinero para pagarles la hipoteca". A vuestro hijo, el día de su cumpleaños, y le decís, "pronto te haré un regalo". A vuestro jefe, "pronto le entregaré el informe pedido" ... y así. Yo creo que os va a ir de veras bien...

En realidad, si se quieren tomar medidas para mitigar el cambio climático y hacer una mejor contabilidad de las emisiones directas e indirectas de CO2 se podría implantar un sistema como el de los TEQ (Tradable Energy Quotas) que la comisión bicameral británica sobre Peak Oil ha propuesto recientemente (http://crashoil.blogspot.com/2011/01/el-sistema-britanico-de-cuotas-de.html). Es más, tal sistema de racionamiento seguramente acabará siendo necesario en un futuro nada lejano...

"Sin embargo, en España no se han realizado estudios de este tipo, como asegura el Foro de la Industria Nuclear. "

Lo dice todo, ¿no? Cuando la propia industria nuclear no da datos de lo que en teoría sería uno de sus argumentos más fuertes para venderse, algo huele a podridillo...

Para mí que tienen los datos, pero que son impublicables.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Ecolaboratorio

Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal