¿Es una cápsula de café un envase?

Por: | 11 de febrero de 2011

Cápsula de café de Nespresso Las cápsulas de café se propagan. A las ya conocidas monodosis de Nespresso (Nestlé), se suman ahora en España unas más grandes para cafeteras italianas de Marcilla (Sara Lee) y se espera la llegada de otras nuevas que Unión Tostadora (United Coffee) pretende comercializar como marca blanca en supermercados. Las compañías cafeteras han encontrado un filón y ahora lo más “innovador” es vender las semillas molidas de la planta del café confinadas dentro de cápsulas de aluminio o de plástico polipropileno. Esto tiene un claro inconveniente y es que cada vez que se prepara una taza de esta bebida se genera un nuevo residuo que antes no existía.

En lugar de buscar soluciones a posteriori para los problemas creados por la industria, en el campo del diseño lo que se considera más inteligente para el medio ambiente es concebir desde el principio los nuevos productos para minimizar su impacto. El llamado ecodiseño busca crear productos que reduzcan la generación de residuos y en los que se puedan separar de forma sencilla todos sus componentes para ser reutilizados o reciclados. Así podrían en teoría volver de nuevo al comienzo del ciclo de fabricación, tal y como ocurre en la Naturaleza. Con el sistema de cápsulas de café ha ocurrido justo lo contrario. Se ha inventado una sofisticada alternativa que, desde el punto de vista ambiental, empeora el sistema que ya existe. ¿Qué hacer ahora con la cápsula desechada tras la preparación de cada café? 

Aparentemente, esto es un envase. En cuyo caso, con el sistema de residuos en vigor ahora mismo en España, la cápsula se tiraría en la bolsa o contenedor amarillo y el fabricante estaría obligado a costear su reciclaje. Sin embargo, como explica Ecoembes, la empresa que gestiona la bolsa amarilla, la interpretación que se hace de la Ley 11/1997 de Envases y Residuos de Envases dice lo contrario. Según el artículo 2 de esta normativa de hace 13 años, no son envases aquellos elementos auxiliares que formen parte integrante del producto y que estén destinados a ser consumidos o eliminados conjuntamente(1). Para encontrar una explicación más concreta hay que ir al reglamento de esta Ley (aprobado en el Real Decreto 782/1998), donde el anejo 1 especifica algunos de estos envoltorios que no deben ser tratados como envases: las bolsitas de té, las capas de cera que envuelven el queso, las pieles de salchichas o embutidos...

En España, una de estas cápsulas de aluminio o de polipropileno tiene la misma consideración que los envoltorios anteriores (aunque su impacto suele ser muy diferente). Es tratada como si fuera también café. Así pues, no tiene que ser recuperada ni reciclada por los canales habituales. Pero, además, según Ecoembes, aunque el consumidor se tome la molestia de vaciarla y tirarla al cubo amarillo, es difícil que sea reciclada debido a su pequeño tamaño. 

Desde hace unos meses, existe una nueva opción. La marca Nespresso da la posibilidad a sus clientes de devolver las cápsulas de aluminio usadas en sus tiendas para encargarse de que sean recicladas. Esto se supone que es un avance, aunque no hay que olvidar que el verdadero avance desde el punto de vista ambiental sigue siendo cuando no se produce ningún residuo que gestionar. Las cápsulas recogidas en cualquiera de sus tiendas son trasladadas hasta una planta de Igualada (Barcelona) del Grupo Tradebe, allí se separa el café para compostar con otros residuos orgánicos y el aluminio es enviado a otra instalación próxima del mismo grupo para refundirlo y venderlo a otras compañías. ¿Qué cantidad de cápsulas usadas son recogidas en España? “No podemos ofrecer esos datos”, contestan desde Nespresso.

En el caso de las cápsulas de otras marcas que han seguido los pasos de Nestlé no existe esta alternativa en España. De hecho, resultan desconcertantes algunas respuestas de las agencias de comunicación de algunas compañías de café sobre sus cápsulas de plástico polipropileno:
 
-“Las cápsulas de la cafetera de Unión Tostadora no llevan aluminio por lo que se pueden desechar sin problema con los desechos domésticos comunes”, responde una de estas agencias por correo electrónico.

Por el contrario, en países como Francia, y en medio de una intensa batalla judicial de Nestlé para evitar que otras marcas puedan comercializar cápsulas compatibles con sus máquinas, se comercializan ya otras versiones biodegradables fabricadas con fibras vegetales y almidón, como las de Ethical Coffee.

En el año 2009, Nespresso hizo sus propias estimaciones de todo el CO2 generado por la marca en sus operaciones: el cultivo del café, el transporte del grano, la fabricación de sus cápsulas, los viajes de negocio, el impacto de sus tiendas… El resultado de su estudio es que el total de emisiones equivale a 82 gramos de CO2 por cada taza de café preparada. Con todo, el mayor impacto frente a otro café sigue siendo la cápsula de aluminio. En la planta de Nespresso en Avenches (Suiza) se fabrican 4.800 millones de cápsulas de café al año, pero se espera llegar a los 8.800 millones.

¿Cuál es el sistema más sostenible de tomarse un café? Uno de los que menos energía consume y que no genera más residuo que el café es el de la cafetera de émbolo o de pistón: se caliente el agua y se echa directamente junto al café en una cafetera de cristal que cuenta con un filtro. Este sistema es parecido al de la cafetera italiana, pero tarda menos en calentarse y requiere por tanto de menos energía. Sin embargo, las empresas cafeteras no sacan tanto beneficio como con la venta de las cápsulas. La última novedad lanzada en España es una cápsula de polipropileno que se acopla en la cafetera italiana tradicional para seis tazas. Según cuenta Marcilla, con este sistema el café resulta más intenso y aromático al tardar entre 30 segundos y un minuto más en salir por la mayor resistencia producida por la cápsula. ¿Qué opinas tú de estos sistemas de cápsulas?


((1) El párrafo concreto del Artículo 2 de la Ley 11/1997 dice lo siguiente: “Los elementos del envase y elementos auxiliares integrados en él se considerarán parte del envase al que van unidos; los elementos auxiliares directamente colgados del producto o atados a él y que desempeñen la función de envase se considerarán envases, salvo que formen parte integrante del producto y todos sus elementos estén destinados a ser consumidos o eliminados conjuntamente”.

Hay 82 Comentarios

Jonzie, mas claro no puede ser dice que lo mas ecologico es la cafetera de embolo y todo lo demas es contaminación y desechos que son dificiles de reciclar osea que si tienes una nespreso tirala a la basura

Entiendo vuestra preocupación por el medio ambiente. Yo tengo una cafetera de esas y no compro cápsulas de café. Yo compro unas que son rellenables. Sólo tengo que ponerle el café y se vuelve a utilizar lavándola previamente.
No deja residuos, pues.

Entonces... ???? sigo con la duda, decenas de opiniones diferentes, estudios parciales ... ¿dónde está el periodista de investigación que llegue a conclusiones objetivas y las exponga a los lectores? En este caso Ecolab me deja con la misma duda que antes de haber leido el artículo. No tengo idea de si el sistema de cápsulas es realmente más o menos ecológico que los otros de toda la vida. Si Clemente Alvarez tiene a bien aclararme un poco. Muchas Gracias

Lola, no te creas todo lo que cuenta la competencia... En Alemania no se ha paralizado la comercialización de las cápsulas.
Clemente, gracias por el excelente post.

Lo más saludable para el medio ambiente ya para todos es directamente no tomar café.

Que esto es el timo de la capsulita, los 250gr. de café molido cuestan un euro y pico y de esta forma sale sobre los cinco euros. ¿vale la pena la capsula?. Creo que es un atraco a mano armada.

Cafetera italiana!!!

Tengo una máquina automática que para cada taza me muele el café, lo transporta al sistema de filtro, calienta el agua, la meta a una presión de 15 bares por el filtro y luego deposita el café en un recogedor. Todo en menos de un minuto para una taza de café super recien hecho.... No genera residuo, otro que la bolsa en la que vienen los granos de café, que compro en una tienda de comercio justo.

Las cafeteras son caras, pero en cuanto a la calidad del café, no hay comparación...

Añadir que el café de cafetera tradicional a presión sobre gas o vitrocerámica (más utilizado que el émbolo) consume más energía en su preparación en casa que 6 cafés de cápsula. La clave está en el tiempo de calentamiento multiplicado por la potencia del calentador.

Mi opinión es que hay que informar con rigor y sin prejuicios sobre estas cosas. Primero de todo parece que los 82 g de CO2 de las capsulas están ahí como dato porque la empresa se ha preocupado en medirlo. El café de émbolo lleva también todo lo demás, salvo la fabricación de las cápsulas y eso del impacto de sus tiendas específicas (son puestos de trabajo, por cierto).

En muchas ciudades españolas el café usado no se utiliza para compostar, porque no se recoge específicamente la basura orgánica en forma separada. Con las cápsulas se composta seguro.

El sistema de alta presión de 19 bares consume menos energía (potencia eléctrica multiplicada por el tiempo de funcionamiento) para hacer una café que una cafetera de presión de 12 a 14 bares.

Si toda esta parafernalia merece la pena para un producto que se consume primero de todo por su aroma y sabor, la respuesta contundente y cierta es: SÍ merece la pena.

Esto no quita que no haya que meter presión a los ricachones de Nestlé para que evolucionen su cápsula al objeto de reducir el impacto ecológico. Si una multinacional puede hacer eso es esta que está ganando una millonada con este invento que, por cierto, descansa tecnológicamente sobre la fabricación de pequeñas bombas de alta presión monobloque (sin juntas).

Las viejas Gaggia caseras para hacer expresso tipo bar morían al poco tiempo porque la presión se escapa más pronto que tarde por las juntas...

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Ecolaboratorio

Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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