¿Por qué no se puede tirar cristal en los contenedores para vidrio?

Por: | 16 de marzo de 2011

Contenedor para vidrio de la empresa LicaslaBotellas, tarros y frascos de vidrio, sí. Una copa, un vaso u otros elementos de cristal, no. ¿Por qué no se puede tirar cristal en los contenedores verdes de recogida de vidrio para su reciclaje?

Lo cierto es que la composición de una copa no es igual a la de una botella. Como explica Ecovidrio, la principal diferencia es que el cristal contiene óxido de plomo. Y esto hace que no se pueda fundir en los mismos hornos que las botellas de vidrio. “Nuestra recomendación es que en el contenedor de vidrio sólo se deposite vidrio”, aseguran desde esta organización encargada del reciclaje de los envases de este material en España.

Como especifica con más detalle Alicia Durán, profesora de investigación del Instituto de Cerámica y Vidrio (ICV) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el cristal -en realidad, ‘Crystal’- es una calidad de vidrio que contiene cantidades elevadas de óxido de plomo. Este compuesto se utiliza para conseguir determinadas características de brillo y sonido. “Por eso las copas tienen un contenido muy alto”.

Sin embargo, la Ley limita la concentración de metales pesados (plomo, cadmio, mercurio y cromo hexavalente) en envases de vidrio (botellas, tarros y frascos) a 200 partes por millón. Por eso no se puede introducir en un horno de fusión de envases restos de cristal que contengan óxido de plomo. De lo contrario, este compuesto acabará en las botellas o, lo que es aún peor, en las emisiones que salen de la chimenea.

En realidad, la investigadora no considera una cuestión grave que se recicle cristalería, pues tampoco son tantos los vasos o las copas que se tiran (además hoy se está utilizando óxido de bario en lugar de óxido de plomo). Sin embargo, lo que sí resulta peligroso es que lleguen a los hornos otros materiales con consecuencias mucho peores. “El reducido tamaño de la boca de los contenedores verdes impide que los ciudadanos puedan hacer grandes burradas”, comenta Durán, que explica como son otros los que pueden estar cometiéndolas por ellos.

Al igual que el cristal de una copa, hay otros materiales que son vidrios, pero que no pueden introducirse en un horno de envases. El vidrio de los parabrisas de automóviles tiene una composición muy similar a la de una botella. Sin embargo, como explica la investigadora, hoy en día esta luna delantera de los automóviles está formada por varias capas, como un sándwich: dos placas de vidrio y en medio una lámina de polivinil butiral (PVB), un polímero que absorbe las tensiones para conseguir mayor resistencia. El PVB se puede eliminar con un tratamiento térmico, pero esto supone un coste adicional  que supera el propio precio del casco o calcín (que es como se denomina a los fragmentos de envases de vidrio recuperados para ser refundidos): entre 50 y 60 euros la tonelada.

Hay más casos en los que se incorporan al vidrio otros elementos que pueden dar problemas en su gestión como residuo. La mayoría de los acristalamientos llevan algún recubrimiento para reflejar los rayos ultravioletas y aislar de forma más eficaz o para dar color. Pero para la investigadora, lo que resulta especialmente preocupante son las pantallas y tubos de los televisores antiguos y los monitores de ordenadores. La llegada de la TDT y las pantallas planas convirtieron de golpe en residuos muchos televisores y monitores en los últimos años. Estos aparatos pueden y deben reciclarse, pero el vidrio de las pantallas y tubos no debe utilizarse como casco de vidrio para hornos de fusión de envases o vidrio plano, pues contienen elevadas concentraciones de óxido de plomo y óxido de fósforo.

A veces se utilizan estos restos como relleno para obras o carreteras. Y, en el peor de los casos, pueden llegar a acabar mezclados en los hornos con el vidrio de las botellas, pues una vez triturado resulta imposible de detectar para los responsables de las instalaciones que compran la materia prima recuperada. “No es ni mucho menos habitual, pero se han detectado casos”, destaca la investigadora.  “Lo sabemos porque hemos encontrado contaminantes como el plomo en algunas chimeneas”.

Hay 25 Comentarios

Hola Clemente, queria comentarte un tema pero no se como ponerme en contacto contigo..espero que leas este comentario. Trabajo en una multinacional alemana de transporte de vino -mucho flexitank-y he propuesto traducir tu post sobre si es ecologico el vino que viaja miles de km para nuestro boletin mensual. Por supuesto que citare tu nombre y el BLOg y luego la traduccion libre mia al ingles. No es seguro que lo publiquen, una vez que lo lean en ingles, pero queria avisarte por si te parece bien y para que luego no me acuses de plagio! que te parece?

Cuando he ido a hacer talleres con chavales muchos de ellos lo sabían por la brasa que les damos. Cuando he hablado con gente de 20 en adelante practicamente nadie lo sabe, no sé si se les olvida o nadie se lo contó. Sobretodo los mayores, l@s amos de casa, no tienen ni idea y son los que AHORA tienen la responsabilidad de separar. Hace falta más educación ambiental en este apartado. No vale solo invertir en infraestructuras para reciclado u otros, estos planes tienen que ir con una fuerte inversión en educación o no valen para nada, o tardan mucho más en ser efectivo.

De lo que se entera uno... Lo desconocía por completo.

Vaya, pues no sabía esto, podrían indicarlo de algún modo en los contenedores no?? porque estoy seguro de que todo el mundo tira todo lo que sea de crsital en los contenedores, yo al menos así lo hacía

Es una cosa que no entendía, así que gracias
Aún así hay otras muchas cosas que sigo sin entender:
http://ingenioconsaboralaca.blogspot.com

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Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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