La elección de un tomate más respetuoso con el planeta

Por: | 22 de abril de 2011

Qué impactos ambientales ha causado este tomate ¿Cómo eligen los consumidores el tomate más respetuoso con el planeta en un supermercado? Investigadores suizos han llevado a cabo un curioso experimento: han pedido a un grupo de compradores que seleccionen entre diferentes tipos de vegetales aquellos con un menor impacto ambiental y luego han contrastado sus respuestas con lo que dicen los estudios científicos. ¿El resultado? Las diferencias son significativas.

El trabajo, publicado en Environment and Behavior, fue realizado por investigadores del Institute for Environmental Decisions, de la ETH de Zurich. Para ello reunieron en un laboratorio universitario a 67 personas habitualmente encargadas de la compra. La media de edad era de 49 años y en un 70% de los casos se trataba de mujeres. Todos estos compradores recibieron 50 francos suizos por contestar a una serie de preguntas sobre su apreciación del impacto ambiental de distintos tipos de vegetales que se encuentran normalmente en los supermercados. Uno de los ejercicios del experimento consistía en ver fotografías de productos en un ordenador e ir escogiendo siempre entre dos opciones diferentes de tomates, patatas y judías aquellas que considerasen más respetuosas con el medio ambiente.

Lo más novedoso de esta investigación es que las respuestas dadas por estos conejillos de indias fueron comparadas luego con resultados científicos. En concreto, con estudios de análisis de ciclo de vida (ACV) que evalúan los impactos ambientales de estos productos desde que son cultivados hasta que se convierten en un residuo.

Deducir los efectos ambientales de un tomate a partir de la información que encontramos en el supermercado no resulta nada sencillo. En teoría, como explican los investigadores, lo ideal desde un punto de vista ambiental de un producto alimentario es que  haya sido cultivado en el propio país, que proceda de agricultura ecológica, que sea de temporada, que sea fresco y que no tenga envoltorio. Sin embargo, en la práctica esto se complica mucho más y a menudo la información que llega al consumidor puede ser incluso contradictoria: ¿Qué es mejor comprar en invierno: un tomate de agricultura ecológica de Marruecos u otro cultivado en invernadero en el país (en esta caso, Suiza)?

Para los consumidores que participaron en el experimento, el tomate más respetuoso con el medio ambiente es el suizo. Sin embargo, el análisis científico estima que el que provoca menos impactos es el de Marruecos, pues calcula que los kilómetros recorridos resultan menos perjudiciales que la energía utilizada para calentar los invernaderos en Suiza.

Como los tomates, los compradores del estudio escogieron siempre como mejores para el medio ambiente los productos cultivados en el propio país. Y, al revés, señalaron como los que tienen un mayor impacto aquellos venidos de más lejos: siendo el producto peor valorado de todos unas judías secas (o alubias) de China. Por ello, según las conclusiones de los investigadores, los kilómetros recorridos constituirían el principal criterio ambiental seguido por los consumidores para meter un alimento en la cesta de la compra. Paradójicamente, en las diferentes pruebas del experimento los participantes del estudio no dieron tanta importancia al modo de transporte utilizado para recorrer esos kilómetros.

Si para los participantes en el experimento el producto con un mayor impacto eran las alubias chinas, para los análisis científicos las peores puntuadas eran unas judías cultivadas en el campo en Egipto, y transportadas en avión. Curiosamente, entre las diferentes opciones de judías, los estudios científicos consideraban como las más respetuosas con el medio ambiente las alubias chinas. Las siguientes mejores eran unas judías en lata, después una congeladas, luego unas de invernadero suizas y, finalmente, las egipcias.

Siempre según las conclusiones de los investigadores suizos, el siguiente criterio ambiental más utilizado por los consumidores para seleccionar un producto sería que proceda de cultivos ecológicos (que no emplean químicos de síntesis como fertilizantes o plaguicidas). Sin embargo, los resultados del análisis científico de los vegetales muestran que esto tampoco garantiza que siempre vaya a ser lo idóneo. En este caso, los compradores del estudio escogieron como la mejor opción unas patatas ecológicas de Suiza, pero resultaron tener un menor impacto otras convencionales del país, por el uso de cobre de las primeras en sustitución de plaguicidas. 

Los investigadores suizos también consideran que los consumidores estarían sobrevaloran a veces el  impacto de determinados envases, cuando resultan mucho más perjudiciales otros sistemas de conservación, como los congelados. Por otro lado, los compradores mostraron su cautela frente a los alimentos transgénicos, sin que sus efectos pudiesen ser tenidos en cuenta en los estudios científicos con la metodología del análisis de ciclo de vida (ACV) empleada en este trabajo.

¿Cómo saber entonces qué tomate es el más respetuoso para el medio ambiente? Para los científicos suizos, falta información y un buen etiquetado en los alimentos. Los criterios de selección utilizados de forma habitual son insuficientes para revolver una cuestión tan compleja.

Hay 35 Comentarios

Lo que es ridículo es comer tomates en invierno. La unica solución ecológica es el tomate de la temporada anterior secado al sol o no comer tomate hasta su temporada. Con 'estudios' sesgados e inútiles como este solo se consigue manipular.

El producto biológico, ecológico u orgánico,(para alimentación humana) las tres denominaciones significan lo mismo, es aquel que en su producción, elaboración y envasado no se utilizan aditivos quimicos de sintesis. Dentro de aditivos quimicos incluye desde abonos quimícos, hasta conservantes o colorantes. La normativa en la que se basa esta denominación está en diversos reglamentos a nivel comunitario que las CC. AA. los han desarrolado en su ámbito de actuación y fuera de la U.E. cada pais tiene una regulación parecida, siguiendo las recomendaciones del INFOAM. El cobre es un elemento natural autorizado como fungicida pero por su elevada toxicidad humana se está limitando su uso. No obstante el cobre es un oligoelemento imprescindible en la alimentación humana. Los productos modificados genéticamente están totalmente prohibidos y se recomienda el uso de variedades y razas autóctonas por estar mejor adaptados al medio en el que se desarrollan.
Los productos ecológicos, se denominan así por la forma de producirse independientemente de si se consumen cerca o lejos. Cuando hablamos de consumo local si lo restrinjimos mucho, más del 70 % de los españoles no tendriamos acceso a los cítricos, por ejemplo.

Alguno sabe lo que es un producto ecologico???
Creo que hay muy poco conocimiento al respecto, ya que como el texto indica usan muchos agroquimicos Ecologicos!!, matan muchos bichitos de forma ecologica, usan fertilizantes ecologicos que podrian venir de minas en Rusia o en Chile, con altisimos costos habientales y gual que los otros productos, usan venenos ecologios que puedn ser tan dañinos para las personas como cualquier otro, creo que si se quiere evaluar habria que tener un patron adecuado y calificar los productos de manera simple, en base a su impacto general, ademas de cumplir o nos con protocolos de cultivo ecologicos o certificados UTZ, Fair Trade, Rainforest, ect.
Creo que es muy poco claro el impacto, tanto para los productores y para los consumidores.

Es interesante, pero no estoy de acuerdo que digan que es mejor el producto con plaguicida al producto con cobre, teniendo en cuenta que el producto con Cobre en teoría debería de ser más sostenible y más natural que la aplicación de un plaguicida sintético y con problemas a medio y largo plazo por la interacción con plagas beneficiosas.

lo que hay que hacer es no comprar tomates en invierno en suiza y ya está punto final y menos dinero gastado en chorradas de estudios que tienen una respuesta lógica

Evidentemente no todos los estudios son estúpidos, sino me refería a la montaña de estudios en muchos casos inútilesy caros. Como agricultor, que pasa con lo del etiquetado, yo lo traduzco por trazabilidad, pues bien, al agricultor, pensemos en uno respetuoso cumplidor de las leyes, el debate de orgánico o no, no es el caso, ejecuta unas normativas "extra", para que por esa trazabilidad (trabajo) el agente comercial, teóricamente le page un diferencial. En la mayoría de los casos no es así , y hay cadenas que recomiendan, casi obligan los usos de determinados pesticidas de tal o cual multinacional con la que están (?). En muchos casos, los agricutores se pasan mucho tiempo ya no al cuidado de su producción agraria sino rellenando papeles, para esa etiqueta final, pero acaso el consumidor final tiene en cuenta y está dispuesto a pagar ese diferencial o mas bien la idea del consumidor final es cuanto más barato mejor y encima con todos los extras. De esto trata la economía asociativa, ¿cómo ligarnos?, unos a otros en corresponsabilidad. Perdonen son sólo trazos, para lectura rápida.
un agricultor.

Te equivocas Maria. Un alimento ecológico no es siempre mejor que otro que no lo es. No todo es negro o blanco. Estos alimentos están muy bien. Pero en muchos casos generan más emisiones de CO2 que los convencionales.

Me gustaría aportar que existe un tema "la economía asociativa" desarrollada por Rudolf Mees en un librito cuyo título es:" dinero para un mundo mejor", creo que a todos los que están participando con sus reflexiones,´les resultaría inrteresante este tema.¿falta en España cultura en este sentido? o simplemente somos unos pedazos de íberos, ya saben tipo fiim landiano y el vecino del 5º.
Un agricultor

A esto estamos. Falta información, los gobiernos deberían, ..., las etiquetas deberían, los científicos deberían, sentido común, ¿Qué es el sentido común? Que un dinero que han empleado unos investigadores, para decirnos, que no sabemos lo que compramos, cuando lo compramos, donde, de dónde, cómo fue cultivado, transportado, almacenado y servido y pagado. Que nos demos cuenta de que casi podríamos decir que el mercado de la alimentación no nos tiene en cuenta como creemos que nos merecemos, porque no practicamos la cultura de exigir información veraz y útil. Damos por hecho que otros lo hacen. No creamos un vínculo entre lo que hoy se puede saber sobre los alimentos y nuestro modo de vida cotidiano. Que sepamos que una etiqueta es un documento "legal", y en definitiva somos nosotros los que exigimos o no la evolución de las leyes. Me atrevo a decir que la mitad de la información de una etiqueta de un alimento, es ignorada o sobreleida por la mayoría de los consumidores, que somos los clientes y "mantenemos industrias". Hagámos que se nos tratae como a informados y no como a ignorantes. Hay que cultivarse. Sí suena raro, pero no veo otra vía.

Se parte de premisas erróneas.
Un producto que no sea ecológico siempre, SIEMPRE va a causar más impacto en el medio ambiente (por no hablar de la salud de las personas). Habría que haber partido de ahí.
Después se debería añadir que, además de ser de cultivo orgánico, y limpio, el producto no debería ir envasado en plástico, ni recorrer kilómetros (usando combustible fósil, claro) para llegar al consumidor, sino que tendría que ser consumido dentro de la misma localidad.
ESO es lo que complica todo, no si es de cultivo ecológico.
Decir que un producto de invernadero, con lo que eso supone en cuestión de uso de plaguicidas y otros elementos tóxicos, además de la propia estructura del invernadero, es más seguro para el medio ambiente que un producto similar, ecológico, pero que viene de otro país, es una barbaridad.
Lo que habría que hacer es volver a consumir todo ecológico, como antes, como de toda la vida, productos locales y de temporada siempre. Y si no hay aquello que a uno le gustaba, pero que venía de estarse seis meses en congeladores, envuelto en porquería plástica, sometido a tratamientos para tener una larga conservación... pues uno se aguanta. Y punto.
Revolución a nivel social, revolución a nivel petroquímica, a nivel económico. Eso es lo que marcaría la diferencia. Pero la mayoría simplemente no está lista. Demasiado sacrificio renunciar a la piña, a las naranjas en verano, a las ensaladitas de todo en invierno. Demasiado sacrificio renunciar al estilo de vida rápido, fácil y fatal para el medio ambiente y nuestra salud que nos hemos montado, verdad?

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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