La adicción al cemento

Por: | 15 de junio de 2011

Saco de cemento de 25 kilos El 70% del peso de un edificio suele ser cemento y hormigón. Así lo explica el investigador Ignacio Zabalza, del Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (CIRCE), para dar a entender la incidencia ambiental de este conglomerante. Lo que caracteriza el impacto del cemento no es tanto el propio material en sí, como las proporciones en las que suele ser consumido. Sobre todo en un país adicto al cemento como España.

Este país tiene una relación un tanto especial con este conglomerante con el que también se elabora el hormigón. Antes de la crisis, fue uno de los mayores consumidores del mundo de cemento, con 1.248 kilos por habitante en 2007. Pero, incluso ahora, tras el desplome del sector de la construcción, sigue mostrando una particular dependencia del cemento.

Según los datos de la patronal española del sector (Oficemen), en 2009 se consumieron en España 632 kilos de cemento por habitante, una cifra muy por debajo de la de hace unos años, pero que seguía siendo de las más altas de Europa. De acuerdo a la asociación de la industria europea (Cembureau), esta caída del consumo fue aún mayor en 2010, bajando a 532 kilos por habitante. Hay que remontarse 23 años atrás para ver una cifra de consumo de cemento como este en España, aún así, esta cantidad resulta todavía superior que en la mayor parte de países europeos (como Francia, con 313 kilos; Alemania, con 301 kilos; Países Bajos, con 287 kilos…).

Esta clara dependencia del cemento tiene mucho que ver con el modelo económico basado en la construcción. Y la evolución de su consumo se sigue considerando como un indicador de la marcha de la economía. Sin embargo, este modelo ha tenido efectos muy importantes para el medio ambiente y el territorio, en especial en la franja litoral.

¿Cuánta superficie del país ha sido cubierta por cemento y hormigón? Según el informe de Sostenibilidad en España 2010 del OSE, la cartografía del Proyecto CORINE Land Cover muestra que entre 1987 y 2006 la áreas artificiales (tejido urbano, zonas industriales, redes viarias…) crecieron en España 347.500 hectáreas, acelerándose este proceso entre 2000 y 2006, periodo en el que el ritmo de artificialización alcanzó las 3,37 hectáreas por hora.

Esto parece menos grave cuando se mide en el conjunto del territorio, pues en el año 2006 todas las superficies artificiales cubrían 1.017.400 hectáreas, lo que supone un 2,01% del total del país (en Europa la superficie artificial representa el 4% del territorio). Sin embargo, el problema se concentra sobre todo alrededor de algunas ciudades y en el litoral. Como destaca el Perfil Ambiental de España presentado de forma reciente por el Ministerio de Medio Ambiente, en la franja del primer kilómetro de costa el porcentaje de superficie artificial llega al 22,6% (alcanzando el 42,9% en regiones como la Comunidad Valenciana).

Todo esto no tiene nada que ver con el propio cemento, sino con el modelo económico del país. Pero sí que resulta clave para entender el consumo masivo de este material. ¿Cuál es el impacto ambiental concreto de este conglomerante?

La fabricación del cemento supone en primer lugar abrir canteras en el paisaje para extraer las materias primas. Los materiales duros como calizas o pizarras son extraídos mediante voladuras, mientras que los blandos como arcillas y margas son sacados con máquinas excavadoras. Luego, todo esto es molido y metido en hornos en las cementeras a muy altas temperaturas, con un importante consumo de combustibles y generación de emisiones de CO2 (ya sea por la descarbonatación de la caliza como por la quema de los combustibles en los hornos).

Existen muchos tipos diferentes de cemento, pero su componente principal es el clínker. Como detalla Zabalza, que ha estudiado el impacto de los diferentes materiales de construcción, para fabricar un kilo de clínker se necesitan 0,84 kilos de piedra caliza, 0,47 kilos de marga y 0,33 kilos de arcilla. A su vez, para producir un kilo de cemento que sea representativo, como un Portland con una resistencia a la compresión de 52,5 newton por milímetro cuadro (n/mm2), se requieren 0,91 kilos de clínker, 0,06 kilos de yeso y 0,03 kilos de piedra caliza. “Por lo general, cuanto menor sea la calidad del cemento, en la mezcla habrá menos clínker y más yeso”.

Este investigador del CIRCE estima que para fabricar un kilo de cemento en España se emiten en promedio unos 0,87 kilos de CO2. Una cantidad a tener en cuenta en un país tan dependiente del cemento. De hecho, a pesar del desplome de la construcción, en 2009 la producción de cemento(1) supuso el 3,2 por ciento de todo el CO2 generado en España, de acuerdo al informe de evolución de emisiones de CCOO de abril de 2010.

La cantidad de emisiones depende bastante de cómo se fabrique el clínker. Y aunque la industria ha ideado una forma de reducirlas, esta genera una gran controversia en España con los grupos ecologistas. Se trata de utilizar residuos como combustibles en los hornos. Según datos de Oficemen, en 2009 se quemaron en las cementeras 82.385 toneladas de neumáticos fuera de uso, 79.718 toneladas de residuos sólidos urbanos, 77.494 toneladas de madera, 58.606 toneladas de harinas y grasas animales, 44.374 toneladas de disolventes y barnices

Como explica Zabalza, si en España fabricar un kilo de cemento supone emitir unos 0,87 kilos de CO2, en un país como Holanda, en el que el 80% del combustible utilizado en los hornos son residuos, las emisiones de CO2 bajan a 0,78 kilos. “Parece poco la reducción para un kilo de cemento, pero es que de nuevo son muchas las toneladas que se usan”, recalca el investigador.

Sin embargo, organizaciones como Greenpeace critican esta forma de reducir las emisiones. “Esta es una forma encubierta de convertir las cementeras en incineradoras”, asegura Julio Barea, de este grupo ecologista, que se opone por completo a la quema de residuos en estos hornos.


(1) Sólo usos no energéticos.

Hay 5 Comentarios

Hay una solución mucho mejor, probada y reciclable: Acero. Sus propiedades ya vienen estipuladas de fábrica, pesa menos, funciona mejor y es totalmente reciclable

Sería interesante conocer la incidencia de métodos constructivos y materiales alternativos en España, como el uso de la tierra. En Alemania existen interesantísimos despachos de arquitectura dedicados a estas técnicas, con resultados muy interesantes.

Otra vez, genial el post. ¿Has investigado algo sobre el nuevo mezcla de cemento que absorbe más CO2 que emite? Te paso un link:
http://www.guardian.co.uk/environment/2008/dec/31/cement-carbon-emissions

Ahora he incluido el enlace:
http://www.ccoo.es/comunes/temp/recursos/1/617966.pdf

El enlace de comisiones lleva a la página principal pero no al informe. ¿Cuál es el título al menos?

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

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Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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