¿Cuáles son las mejores tecnologías para ahorrar energía?

Por: | 29 de noviembre de 2011

Aerogenerador de Gamesa
Existen muchas tecnologías para reducir el uso de energía: calderas más eficientes, iluminación LED, energías renovables, doble acristalamiento, aislamiento de edificios, el coche eléctrico… ¿Cuál de ellas son más efectivas y baratas para reducir la demanda energética? Un estudio de Economics for Energy, evalúa de forma rigurosa el potencial de ahorro de energía en España con cambios tecnológicos.

Se suele decir que ahorrar energía no depende de una gran medida sino de muchas distintas aplicadas a la vez. Sin embargo, el estudio de este centro de investigación privado incide en que sumar el potencial de ahorro de sistemas más eficientes por separado lleva a menudo a sobreestimar la reducción del gasto que se va a conseguir, pues no se tienen en cuenta que algunos de ellos se solapan. Un ejemplo: Si se mejora el aislamiento de una vivienda se va a reducir mucho el consumo en calefacción, pero si se coloca a la vez una caldera ultraeficiente, entonces el potencial de ahorro del aislamiento va a ser mucho menor. ¿Merece la pena invertir en el aislamiento y la caldera a la vez o resulta más interesante optar por una de las dos medidas?

El estudio de Economics for Energy, realizado con la colaboración de Bloomberg New Energy Finance, evalúa cuánto se podría ahorrar en España con cambios tecnológicos y cuáles serían los costes, a partir de distintos escenarios. Para ello, utiliza curvas de costes marginales que permiten visualizar cuál es el coste adicional de reducir una unidad más de energía, o qué medidas son las que permiten reducir más con el menor coste.

El primer escenario es el tendencial: lo que se espera que ocurra si simplemente se cumplen las políticas de ahorro ya implantadas o previstas. En este caso, el estudio calcula que la demanda energética en 2030 sería un 2% inferior a la de 2010. No parece mucho, y esto es porque el mayor aumento de la eficiencia es anulada por incrementos en el consumo en sectores como el transporte, la edificación… En realidad, los investigadores calculan que se estaría consumiendo un 26% menos que si no se aplicasen las nuevas tecnologías más eficientes.

Los mayores avances en este escenario vendrían por el aumento de la penetración de las energías renovables (que ayudan a reducir el consumo de energía primaria(1)), muy en especial la eólica, además de la mejora en eficiencia en el transporte y la sustitución de sistemas de climatización de edificios por bombas de calor o calderas de gas eficientes. En lo que respecta a los automóviles, el mayor ahorro vendría por los vehículos híbridos (sobre todo, los no enchufables). Además, también tendría una especial incidencia en la reducción de la demanda energética el tren de pasajeros eficiente o el camión diesel Euro V. En el caso de la iluminación, el mayor ahorro vendría por el uso de bombillas de bajo consumo (más que con las LED).

Como recalca Pedro Linares, uno de los directores de Economics for Energy, y colaborador de este blog, el estudio pone en duda el interés de aplicar algunas medidas, como la bomba de calor geotérmica o el aislamiento de viviendas (por su elevado coste) o algunos electrodomésticos eficientes (por la pequeña reducción conseguida).

En el segundo escenario, los investigadores se preguntan: ¿Qué pasaría si se asume una mayor progresión de las tecnologías eficientes con un descenso de sus costes? Por lo general, se espera que las mejoras técnicas, por un lado, y el encarecimiento de los combustibles fósiles, por otro, vayan haciendo cada más competitivas estas alternativas eficiencias por la propia inercia del mercado. Sin embargo, en el trabajo de Economics for Energy se considera que, al igual que se avanza en estas tecnologías, también ocurriría lo mismo en la extracción del gas natural, lo que reduce entonces el ahorro económico que se puede conseguir con las medidas de eficiencia. Está claro que los precios de la energía tendrán una enorme influencia en el consumo energético. Por ello, los investigadores reiteran la importancia de que cada tipo de energía integre todos sus costes (no solo los económicos, sino también los ambientales y sociales): “para dar la señal correcta al ahorro energético”.

En este caso, los investigadores estiman que en 2030 habría descendido la demanda energética un 14% con respecto a 2010. Esto es más que en el escenario tendencial, pero menos de lo que se podría esperar, ya que se deja actuar solo al mercado y no se produce un esfuerzo político. En este escenario, las medidas más efectivas serían la iluminación LED, los coches eléctricos, las tecnologías solares. Con el aislamiento de viviendas se podría conseguir también un enorme ahorro, pero a un coste muchísimo más alto, al igual que ocurre con la bomba de calor geotérmica o el doble acristalamiento.

¿Qué ocurriría ahora si en lugar de reducirse los costes de las tecnologías eficientes lo que hay es un fuerte compromiso político para obligar a aplicarlas? Siempre según los resultados de este estudio, este sería el escenario en el que se conseguirían mayores ahorros: La estimación es que en 2030 se lograría reducir la demanda un 19% respecto al año 2010. En comparación con el escenario tendencial, aquí se considera que la sustitución de sistemas de climatización en edificios está ya parcialmente agotada y las medidas más interesantes a promover serían un incremento aún mayor de la eólica, el aumento de vehículos eléctricos e híbridos o el cambio al tren del transporte de mercancías. También destaca el potencial de los calentadores de agua solares o, a una escala menor, el uso de neumáticos de baja resistencia.

Aunque en este tercer escenario no se contempla una reducción del coste de las tecnologías eficientes, paradójicamente, saldría más barato que el anterior en que sí bajan los costes: 17.700 millones de euros, frente a 19.000 millones de euros. Y esto, consiguiendo una reducción de la demanda un 30% superior. Esto se debe a que los costes de la energía en este escenario son mayores, y por tanto también los ahorros. “Una cuestión interesante es qué pasaría si se combinan estos dos escenarios, el de la reducción de los costes y el compromiso político”, incide Linares, “estimamos que entonces no se ahorraría más energía, pero sí que saldría más barato”.

Si se quiere ahorrar más, hace falta algo más que tecnología. Este estudio se limita a los cambios “tecnológicos” y no contempla los cambios de hábitos: Calcula el ahorro que se consigue al cambiar el coche de gasolina por uno híbrido o eléctrico, pero no el de conducir de forma más eficiente o el de animarse un buen día a subirse a una bicicleta para ir a trabajar. No incluye estas medidas porque es complicado medir su potencial de ahorro de forma rigurosa. Ahora bien, además de baratas, pueden resultar efectivas. Según los investigadores, esto significa que los ahorros pueden ser mayores de los estimados, si se aplican otras medidas de concienciación o incluso políticas de precios que penalicen a los más ineficientes.

Una de las conclusiones más llamativas del estudio es que, sea cual sea el escenario, más del 40% del potencial de ahorro se puede conseguir con costes negativos y más del 60% con un coste inferior a 50 €/MWh, lo que es menos del coste considerado para casi todos los combustibles en 2030. Parece evidente que ser más eficiente y gastar menos energía resulta rentable; lo que hace surgir una pregunta ya planteada en el blog: ¿Por qué no se aplican entonces estas medidas de forma espontánea, sin necesidad de políticas de apoyo?

Los investigadores llaman a esto la “paradoja de la eficiencia”. Como inciden, el que haya muchas medidas con costes negativos confirma la existencia de numerosas barreras no económicas para aplicarlas. “Esto hace que las subvenciones generalistas a la inversión, bastante habituales en la práctica, no sean especialmente adecuadas porque simplemente mejoran la rentabilidad económica (ya satisfecha de por sí en muchas de las medidas)”, destaca el trabajo. “Otras políticas pueden ser más exitosas para este cometido, como los estándares (idealmente, los más flexibles posible), los acuerdos voluntarios, la simplificación de procesos administrativos o el uso de ayudas directas bien focalizadas”.


(1) La energía primeria es la contenida en los combustibles (petróleo, gas, carbón…), antes de pasar por los procesos de transformación a energía final. La energía final es la energía tal y como se usa en los puntos de consumo (como electricidad, gas...).

Hay 28 Comentarios

Lo qu ela ecologí ano ha coneseguido lo va a lograr la economía; la bici eléctrica tiene una capacidad ahorro enorme para el bosillo... con lso precios de los carburantes y la situación actual es un sector en fuerte creciemiento
http://bicicleta-electrica.blogspot.com/

Totalmente de acuerdo con José. La mejor forma de hacer que la mentalidad de la gente cambie es aplicar el palo y la zanahoria, esto es, por un lado ahorro al cambiar de tecnología y por otro subidas constantes en el precio de los derivados del petroleo. Y cuanto más gradual pero sostenida sea esa tendencia, menos nos dolerá al final. Hay que apretar, pero sin ahogar.

Es triste pero el mejor impulso para la introducción del ahorro energético, la eficiencia energética, y el consumo masivo de energías renovables, creo que va a ser la contínua subida del precio del petróleo, y la caida del nivel de poder adquisitivo por parte del consumidor final.
Para que esta transición no sea catastrófica, la subida del precio de la energía debería producirse de forma constante pero sin descanso, dando tiempo a que el mercado se adapte, vamos como esta sucediendo ahora, con subidas anuales entre el 5 y el 10 %.

Sin negar la realidad de la eficiencia energética y de las búsqueda de modos de producción de energía cada vez más respetusos con el entorno, parte del acento lo pondría no tanto en la producción sino en el uso responsable de la energía y del ahorro energético.
En estas fechas vemos como la contaminación lumínica arrasa en nuestras ciudades en post de un consumo desaforado, que en la cuenta de resultados de algunas empresas llega a representar hasta el 70% de su facturación anual. Consumir sí, mejor por supuesto.

Una información sin duda muy útil, las energías renovables son el fututo, el problema es que todavía son demasiado caras..habría que abaratar los costes para que las energías renovables fueran accesibles a todos...

Por otra parte, es tendencioso el articulo, ya que supone que el coste de extraccion del gas natural ira bajando, esto va en el rumbo propagandistico del shale gas, la forma mas contaminante de extraer gas, una huida hacia adelante de los combustibles fosiles, solo les hace falta decir que estos comentarios estan patrocinados por Gas Natural, aparte de ello antepone en el ahorro los hibridos, total una suma de incongruencias infumables

Si se descarta como ahorro el aislamiento y el doble acristalamiento, sinceramente no se puede seguir leyendo esto, sinceramente infumable

La bici es una tecnología antigua pero cada día más nueva y que ahorra mucho. :)

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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