¿Cuánto cuesta un sistema de bicicleta pública?

Por: | 09 de diciembre de 2011

Bicing de Barcelona_wikimedia
Los servicios públicos de alquiler de bicicletas han demostrado ser muy efectivos para introducir este vehículo no contaminante en las ciudades, pero a veces se cuestiona su coste económico. El caso más paradójico es el de Madrid, donde, a pesar de los problemas de contaminación del aire, sigue parado el proyecto MyBici de bicicleta pública por las dificultades presupuestarias. ¿Cuál es el coste real de este tipo de sistemas de alquiler? Esther Anaya, consultora de movilidad en bicicleta, ha estudiado esta cuestión con el Bicing de Barcelona.

Utilizando datos del propio servicio de alquiler, esta experta en bicicleta pública asegura que la inversión inicial del Bicing es de 15,9 millones de euros (el Ayuntamiento de Barcelona coloca esta cifra más cerca de los 10 millones). Esto se refiere al dinero necesario para crear toda la infraestructura (6.000 bicicletas, 400 estaciones, las furgonetas para recolocar las bicis…). Pero luego hay que añadir los costes anuales de personal y explotación (sueldos de los trabajadores, reposición de bicicletas, carburante para las furgonetas…). Anaya considera 5 millones anuales en costes de personal (250 empleados) y otros 10,2 millones en los de explotación. En total, estimando una amortización anual de 3,4 millones para la inversión inicial, esta consultora calcula que el Bicing de Barcelona cuesta al año unos 18 millones de euros.

¿Esto es mucho? Hay diferentes formas de medirlo. Como explica Anaya, una de ellas es ver qué parte de los costes se cubre con lo que pagan los usuarios. Según considera, con los 35 euros que cuesta cada abono anual para poder utilizar las bicis y las penalizaciones por incumplir los tiempos de préstamo, se recuperarían unos 4,7 millones anuales, teniendo que hacerse cargo el Ayuntamiento de Barcelona de los otros 13,3 millones, que se supone que salen de lo que pagan los conductores por el aparcamiento regulado de coches en la calzada. Dado que son cerca de 11,2 millones los viajes anuales realizados en Barcelona con estas bicicletas públicas, el Ayuntamiento estaría pagando alrededor de 1,2 euros por cada desplazamiento.

Esta estimación de esta experta en bicicleta pública se acerca bastante a la información aportada por responsables de movilidad del Ayuntamiento de Barcelona sobre la parte de los costes que cubre la tarifa pagada por los usuarios en cada medio de transporte: 28,4% en el caso del Bicing, 38,4% en el de los autobuses, 59,6% en el del metro y 19,5% en el del tranvía. “El servicio público de bicis no es más barato que los otros medios de transporte, pero tampoco más caro”, recalca Anaya. “No se gana dinero, pero al igual que ocurre con el resto de transporte público”.

Claro que estas cifras tampoco reflejan todos los costes. No tienen en cuentas las externalidades, los costes ambientales y sociales que paga el conjunto de la sociedad por el uso de determinados medios de transporte, que se supone que pueden reducirse de forma considerable si se fomenta el uso de un vehículo no contaminante como la  bicicleta.

En realidad, tampoco resulta sencillo poner precio a los atascos de tráfico o a los efectos de la contaminación:  ¿Cómo se puede calcular el impacto en la salud del servicio Bicing de Barcelona? Justamente, esto es lo que analiza un estudio publicado hace unos meses en el British Medical Journal (BMJ), llevado a cabo por David Rojas-Rueda, un investigador del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL).

En este trabajo se estudian los diferentes riesgos para la salud de desplazarse en Barcelona subido en una bicicleta pública o en un coche. Los investigadores consideraron que los usuarios del Bicing pedalean de media unos 14,1 minutos por viaje y que los conductores están dentro del coche unos 8,4 minutos. A partir de esta estimación, calculan entonces la cantidad de contaminantes que respiran en ese tiempo (partículas de carbono negro y PM2.5), las posibilidades de sufrir un accidente o las consecuencias de realizar más o menos ejercicio físico. “Es verdad que montar en bicicleta tiene unos riesgos, pero los beneficios para la salud son muy superiores”, destaca Rojas-Rueda.

Este investigador calcula que los beneficios de realizar ejercicio encima de una bicicleta en Barcelona son 79 veces mayores que los riesgos de inhalar más contaminación(1) o sufrir un accidente. Es más, el estudio estima que el Bicing evita cada año 12 muertes prematuras. Aunque , para llegar a este resultado se contempla como hipótesis que el 90% de los que ahora usan la bici pública antes se desplazaban en coche, lo que no ocurre en verdad en Barcelona. Para aproximarse más a la realidad, los investigadores analizan también otro escenario distinto (ver anexo del estudio) en el que un 60% de los usuarios del Bicing antes se movían en transporte público, un 30% iba andando y un 10% usaba el coche.  Con estos nuevos parámetros, el trabajo asegura que el Bicing sigue evitando 10 muertes prematuras.

¿Cómo se traduce a euros estos beneficios para la salud? El estudio publicado en el British Medical Journal no incluye valoración económica, pero los investigadores sí la han calculado, utilizando metodología de la OMS. De nuevo, resulta bastante complejo. Aquí no se cuantifican unos gastos hospitalarios o sanitarios por una enfermedad, sino que se busca dar valor económico a evitar una muerte prematura, o lo que es lo mismo, retrasar un fallecimiento. Podría buscarse una relación con la pérdida de productividad laboral que supone morir a una edad temprana. Sin embargo, como explica Rojas-Rueda, lo que ellos cuantifican es cuánto estaría dispuesto a pagar una persona por evitar morir de forma prematura, teniendo en cuenta la capacidad económica de las familias. Para ello, los investigadores utilizan el dato de referencia dado por la OMS para la región europea: 1,5 millones de euros.

Seguro que las distintas formas de calcular los beneficios del ejercicio físico con la bicicleta suscitan discusión. Con todo, con la metodología empleada por los investigadores, teniendo en cuenta solo los efectos sobre la salud, las hipotéticas diez muertes prematuras evitadas por el Bicing tendrían un valor de 15 millones de euros al año. ¿Qué piensas tú sobre la forma de calcular las externalidades del transporte en ciudad? ¿Crees realmente que la bici pública es cara?


(1) En el estudio publicado en British Medical Journal, Rojas-Rueda considera que una persona está más expuesta a la contaminación dentro de un coche que fuera subido a una bicicleta, pero calcula que el ciclista acaba inhalando más por el esfuerzo físico.

Hay 36 Comentarios

Se me ocurren 40 maneras mejor de estimular el uso urbano de la bicicleta con 18 millones: carriles bicicleta, puntos seguros de aparcamiento de bicicletas vigilados contra el robo, subvencionar seguros a los ciclistas,,, Los ayuntamientos españoles con tal de gastar son capaces de cualquier cosa.

Por mucho que se esfuercen en hacernos creer que el Bicing se autofinancia, no lo conseguirán. Sumando todo lo posible, y también restando, porque si algún día los Ángeles de la Guarda de los usuarios de Bicing pasaran factura al Ayuntamiento, se produciría de inmediato la quiebra del ente barcelonés, porque esos ángeles trabajan a destajo evitando muchos atropellos y cosas más graves.

El sistema de bicicleta pública es un invento magnifico.
Más allá de cuestiones medioambientales, la posibilidad casi en cualquier punto de la ciudad de coger una bicicleta y dejarla cerca de tu destino, a un coste casi nulo, es una comodidad que no tiene precio.

Uno de los grandes problemas que podrían mejorarse del sistema es el vandalismo impune y el mal uso de las bicicletas.

La gente sabe mantener el equilibrio sobre una bicicleta, pero no saben circular correctamente con ella y cuidarla.

PD: Uso la bicicleta a diario como medio de transporte.

Pues cuesta mucho menos de lo que otras subvenciones al transporte mucho más perjudiciales para salud y medio ambiente
http://bicicleta-electrica.blogspot.com/

En Salamanca, donde yo vivo, también han puesto un servicio de éstos. Ahora bien, la verdad es que, con todo lo ciclista que soy yo (entreno regularmente), nunca me he decidido a utilizarlo porque, sinceramente, con bicis de un solo plato no me veo subiendo las tremendas cuestas de la ciudad. Además, vivo en una urbanización de las afueras y no hay carril bici hasta la entrada al casco urbano, con lo cual me jugaría la vida si pretendiera ir a trabajar pedaleando. Pienso que sería mucho más útil emplear el dinero en hacer carriles bici BIEN DISEÑADOS (para eso se puede contar con excelentes profesionales de las dos ruedas; en Salamanca, sin ir más lejos, tenemos a Dori Ruano) y que cada uno saliera con su propio vehículo.

Los precios de cada bici también me parecen una barbaridad. Yo tengo una híbrida de 400 euros y con ella me hago semanalmente 130-150 km. Es más que de sobra.

Según la encuesta del informe financiado por el IDAE de la Bicicleta Pública en España un 5,5 y no un 10 % de los usuarios del sistema se desplazaría en coche. Socialmente no contribuye como pretenden hacernos creer. Son muy pocos los usuarios que dejan de usar el coche para ir en bicipublica.

Confundir los beneficios de la bici con los de la Bicicleta pública es una trampa como las de confundir la bici con el carril bici.

La bicicleta es además de todo lo que se dice: BARATA. Esa no puede dejar de ser una de sus fortalezas. Especialmente en tiempos de crisis.

info crítica sobre la bicicleta publica en http://mejorporlacalzada.blogspot.com/2011/12/getafe-se-apunta-la-publibicicleta-en.html

18 mill € / 11.2 mill de desplazamientos = 1.60 € por desplazamiento. El bicing no deja de ser un servicio más que prestan la ciudad de Barcelona o París entre otras. No penséis que el metro o los autobuses se autofinancian, sino que tienen un coste similar o mayor de explotación, con la diferencia de que el coste inicial de por ejemplo el metro es de miles de millones de € y no por ello se esta tirando el dinero, se esta dando un servicio público imprescindible para el buen funcionamiento de las ciudades y por tanto de la economia.

No solo no es especialmente caro sino que además es un medio de transporte no contaminante, no genera ruidos, es menos peligroso y además genera buena imagen.

Los cálculos pueden ser correctos, pero no sirven para casos como el de Valencia, donde la concesionaria del servicio de bicicletas públicas explota también, entre otras cosas, los chirimbolos publicitarios que afean la ciudad. ¿Quién se beneficia de quién y de qué? La red de carril bici es testimonial y la Policía Local se dedica a multar a los ciclistas por no utilizarla. Un negocio cautivo. ¿De quién? ¿Para quién? Basta con señalar que en Valencia el servicio público Valenbisi ya se conoce más por su álter ego de Twitter @Valenbishit Pues eso, ¡una mierda!, por mucho que Rita y sus mariachis nos quieran vender la cabra.

No son solo las bicis: lo que se paga es disponer de una bici en un punto de la ciudad y poder dejarla en otro. Es un gran invento. ¿Caro? Hay muchas otras cosas mucho más absurdas por las que se paga más. Si además se costea con el aparcamiento de los coches me parece perfecto.

¿Y qué tienen esas bicis para costar 3000€? Parecen de lo más normalitas. Por ese precio se pueden comprar auténticas maravillas. Que conste que a mí la idea me parece buena, pues no solo hay que ver los costes a corto plazo, también debemos considerar los posibles benefícios a largo plazo: se puede crear un contexto que anime a la gente a usar las bicicletas e incluso comprarlas.

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Ecolaboratorio

Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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