Bombona de butano o gas natural

Por: | 13 de enero de 2012

Una bombona de butano de 12,5 kilos¿Qué tiene un menor impacto ambiental: la bombona de butano o el gas natural que llega a las casas por la red de suministro? La pregunta la plantea una lectora desde Málaga, Evanina. Y se trata de una comparativa que resulta interesante. No sólo por la diferencia entre estos dos tipos de gases, sino también por la forma en la que se distribuye cada uno de ellos en el país a los particulares: la tradicional bombona naranja transportada en camiones frente a la tubería, el envase reutilizable cargado por el butanero (o uno mismo) hasta casa frente a los 74.000 kilómetros de conducciones que recorren bajo tierra la Península. Por comodidad, lo más habitual es optar por el gas natural si la red de suministro llega a nuestra vivienda. Aunque, según la Asociación Española de Operadores de Gases Licuados del Petróleo (Aoglp), España sigue siendo el país de la UE que consume más butano en bombona.

Al igual que otros gases licuados del petróleo (GLP), el butano (C4H10) es un producto secundario. Se obtiene durante la extracción del gas natural y del petróleo, así como del refino del crudo. En España, puede llegar en forma de butano en barco –desde el Mar del Norte, Arabia Saudí, Trinidad Tobago…– o ser producido en alguna de las refinerías del país en las que se procesa el petróleo traído también de fuera. Es el mismo gas en estado líquido que se utiliza en mecheros o en aerosoles. Para su distribución a particulares, se suele emplear la tradicional bombona naranja. El envase más utilizado es el de acero de 12,5 kilos, aunque también hay de aluminio más pequeños. 

“Tenemos la segunda red más eficiente de reparto a domicilio después de correos”, aseguran desde la Aoglp, que explican que en 2011 se consumieron en el país unos 80 millones de bombonas de butano, contando como clientes con unos siete millones las familias. Esto es bastante menos de lo que se consumía hace menos de diez años, pero sigue siendo más que en el resto de países de la UE. ¿Por qué? La respuesta está en su precio. A la bombona de butano se la conoce también como la “energía de los pobres”. Aunque el sector no está nada de acuerdo con esto, pues considera que si el precio está más bajo que en otros países (15,09 € frente a 24 en Portugal o 32 en Francia) es porque está regulado por el Gobierno, que lo mantiene bajo de forma artificial. “Hay que dejar el precio liberalizado y crear una bombona social”, defienden desde la Aoglp, que han calculado que serían alrededor de un 20% los usuarios a los que habría que dar mayores facilidades económicas.

El gas natural es fundamentalmente metano (CH4). En España, este gas puede llegar de dos formas distintas. Como detalla Enagás (ver mapa), la red de gasoductos del país cuenta con tres conexiones internacionales principales: una en el norte, en Larrau, desde la que entra gas natural de Noruega, y dos en el sur, en Almería y Tarifa, desde donde viene de Argelia. Cambiando de unas tuberías a otras, con sus estaciones intermedias de compresión, el gas puede viajar desde los pozos directamente hasta los domicilios españoles. Pero hay un segunda vía, todavía más usada: España es también el país europeo con más plantas de regasificación en la costa, pudiendo recibir grandes barcos metaneros en los que el gas natural se trasporta en estado líquido desde muy diferentes puntos del planeta (lo que permite no tener que depender tanto de los estados que están al final de los gasoductos). En 2010, llegaron al país 435 metaneros, siendo el tercero del mundo en descarga de gas natural licuado (GNL), después de Japón y Corea. En las plantas de regasificación, el metano se devuelve a su forma gaseosa y se inyecta a la red de gasoductos. España cuenta hoy con 11.349 km de gasoductos de transporte y otros 62.851 km de conducciones de la red de distribución hasta los puntos de consumo –además de varios almacenes en profundidad (en los que se inyecta el gas en roca porosa)–.

En cuanto a los consumidores, según la Asociación Española del Gas (Sedigas), un 76% de la población española vive en municipios a los que llega la tubería de gas natural. Y a  finales de 2010, este combustible se consumía en 1.497 municipios del país, superando los 7,2 millones de clientes de gas natural (que equivalen a unos 20 millones de ciudadanos). El número de clientes es similar para la bombona de butano y el gas natural. Ahora bien, esto puede ser engañoso: el consumo es mucho mayor en el segundo caso, pues hoy en día la bombona se utiliza en las casas fundamentalmente para cocinar o para el agua caliente, pero no tanto para la calefacción.

¿Cuál de los dos gases tiene menor impacto ambiental? La huella de carbono (las emisiones de efecto invernadero) del gas natural es inferior a la del butano. Sin embargo, según la Aoglp, el margen se estrecha cuando el gas natural llega a España en un metanero en lugar del gasoducto. Por un lado, como explica Manuel Cegarra, ingeniero de la Universidad Politécnica de Madrid, la tubería es “sin ninguna duda” un modo de transporte más eficiente: No necesita de vehículo, lo que evita tener que volver vacío o tener que mover la masa adicional del vehículo (ver monografía de EnerTras sobre transporte en tubería). Pero, además, el proceso de licuefacción del gas natural y su posterior regasificación supone mayores consumos de energía.

Existen numerosos trabajos que comparan las emisiones de CO2 de los distintos gases y de otras fuentes de energía. Según una comparativa de Atlantic Consulting para la Aoglp, para cocinar, lo que tiene menos huella de carbono es el gas natural, luego el butano y a continuación la electricidad (la vitrocerámica). Aunque las emisiones de la electricidad dependen del tipo de centrales que utilice cada país: en los lugares con mucha proporción de renovables o nuclear compensa cocinar con electricidad.

Para calentar, el mismo estudio considera que lo menos impactante es la bomba de calor, luego el gas natural, el butano y a continuación el gasóleo. Esto mismo concluyen otros trabajos de la industria del gas, que también ponen por delante a la energía solar.

Por supuesto, esto solo es una parte de sus impactos ambientales. Frente a otros combustibles fósiles, estos gases tienen la ventaja de emitir menos dióxido de azufre (SO2) y menos hollín. Pero a la vez este tipo de energía puede provocar otros daños relacionados con la extracción minera. Esto es especialmente significativo en el caso de la técnica conocida como ‘fracking’ (fracturación hidráulica), que consiste en inyectar en el subsuelo agua con compuestos químicos a alta presión para romper la roca. Un sistema muy controvertido (ver las investigaciones de ProPublica sobre esto) con el que se espera aumentar de forma muy significativa la disponibilidad de gas, lo que ha despertado a su vez una nueva fiebre en el mundo por la producción de este combustible.

Mientras aumenta la controversia en torno al ‘fracking’, el sector del gas sigue tratando  de abrir nuevos mercados en el ámbito doméstico. Sus ventajas ambientales frente a otros combustibles fósiles hacen que su aplicación sea interesante para la automoción. Del mismo modo, la industria gasista también trata de abrirse camino en el segmento del aire acondicionado (con bombas de calor de gas) o la microgeneración, con dispositivos que permitan generar energía eléctrica en casa a partir del gas.

Hay 35 Comentarios

El impacto por emisión de CO2 del butano es algo mayor que el del gas natural. No se debe tener en cuenta únicamente el rendimiento energético o las emisiones en la combustión, también cuentan las emisiones producidas durante los procesos de extracción, transporte y refinado.
La ventaja del consumo de butano es que el costo para el usuario final es entre 2 y 4 veces inferior si lo comparamos con el gas natural.

sinceramente, éste es el peor post de este blog que recuerdo. cualquier estudio de impacto ambiental -excepto el de la asociación del butano, claro- dará que el gas natural es más limpio, aunque sea licuado, y llegue por barco metanero a la red española, Y no es solo cuestión de que genere menos CO2 en la combustión por la baja proporción de carbono en la molecula de metano, como señalan muchos lectores, es que tb es relativamente limpio en emisión partículas y NOx.
El tema del precio es otra historia, una cuestión política de fiscalidad.

Atención ejemplo : mi madre vive sola todavia en edad laboral, y paga 50.-€ al mes de gas natural...mi casa familia con 4 personas una bombona al mes... en invierno, en verano dura casi un mes y medio. Ambas casas solo lo usan para el agua caliente.

Yo sigo con la bombona para cocinar (el agua caliente la tengo por energía solar). La bombona me puede durar hasta tres meses por lo que mi gasto es mínimo. Siento que el butano sea más contaminante aunque el artículo no aclara demasiado.

Deje españa en febrero del 2011, la bombona costaba 12€ ahora creo que costaba 16€, y suma y sigue, hasta que obliguen a poner gas ciudad que saldra mas barato para estafar a todos.

Todo el progreso actual es un atraso, somete a la poblacion a pagar y pagar, a quien le preguntes que prefieres bombona o gas ciudad te diran, Bombona, en paises como espàña, italia o portugal, paises donde el robo y la estafa esta a la orden del dia, es como comparar USA con Mexico, pues españa es Mexico, y ahora te dicen que si contamina, lo que contaminan son los politicos las mentes del pueblo con sus mierdas ideologicas que la mayoria son mentira por no decir todas.

Siempre miraras tu estomago antes que ir al supermercado, si te encuentras un manzano por el camino, lo mismo tienes suerte de no entrar y dejar la provision para otro momento.

Hay que tener ojo avizor. por eso ahora en las azoteas se lleva el autocultivo hortofruticola, que con el tiempo diran que es ilegal, para que vayas al super.

esta todo amañanado.

para su información, en España, llamamos gas butano, pero en general se suele mezclar con el propano, de lo contrario en invierno la presión de la bombona seria tan pequeña que la llama del mechero seria ridícula, en segundo lugar, el butano y el propano tienen mayor poder calorífico que gas natural, sin embargo, cuando hablamos de impacto ambiental debemos considerar las cantidades que se consumen(toneladas) y por ahí se debe comenzar el estudio. En España debiera prohibirse el consumo de las clásicas bombonas, eso es típico de países tercermundistas que han abandonado la leña y el carbon, no es raro los accidentes mortales en hogares españoles, creo que el gas natural es mas seguro, pero la reina de la seguridad es la electricidad, otra cosa, España, importa, pero también exporta, butano, propileno y otros gases, dense una vuelta por las refinerías españolas

don blas, sin ponerme con reacciones de oxidación, genera menos CO2 por unidad de energía el metano. La razón es que genera 2 de agua por cada molécula de CO2, mientras que el butano genera 5 de agua por cada 4 moléculas de CO2 (no hace falta ecuaciones, solo saber que el agua es H2O), y el calor de formación del agua es mayor que el del CO2. Eso sí, no soy químico ;-).

Para los solteros o la vivienda ocasional, el butano es lo mejor con diferencia. Ponerse gas natural es tener otra factura todos los meses, otra tarifa plana a pagar tanto si gastas como si no gastas (cómo la cuota de línea del teléfono fijo)

una sola cosa... La bombona es la prehistoria de la energía y la tendencia natural es que la bombona desaparezca en poco tiempo. La logística que requiere su reparto resulta cada vez más cara y las compañías ya han decidido ir "matándola" poco a poco invirtiendo en otro tipo de modos energéticos . Para cualquier tipo de nueva instalación, la bombona no es opción... y para las viejas, mejor ir pensando en instalar depósitos o electricidad.

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Ecolaboratorio

Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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