¿Qué restos de la basura son mejores para el depósito del coche?

Por: | 27 de junio de 2013

Muestra de bioetanol de la planta de BabilafuenteEn la película ‘Regreso al futuro’ hay una secuencia en la que Doc abre un cubo de basura para coger unos restos con los que recargar de combustible el coche DeLorean. El científico escoge una piel de plátano y una lata de cerveza. El consejero delegado de Abengoa, Manuel Sánchez Ortega, no dejó de referirse a esta conocida escena en la inauguración el miércoles de la primera planta de demostración ‘waste to biofuels (W2B)’ para transformar residuos domésticos en bioetanol en Babilafuente (Salamanca): “Eso era ciencia ficción hace 25 años, eso es ahora una realidad”. Así es, al menos, en esta nueva instalación, a medio camino entre una planta piloto y una planta comercial, capaz de sacar ya de cada kilo de basura orgánica suficiente bioetanol para recorrer hasta 7 kilómetros en coche. Aunque, si pudieran escoger lo que descargan los camiones de basura, los operarios de la empresa española escogerían otros residuos distintos a los elegidos por el personaje de la película. ¿Qué restos de la basura son mejores hoy en día para producir bioetanol para el coche?

Como explican en los laboratorios de la nueva planta de Babilafuente, los materiales orgánicos de un cubo de basura de los que se sacan más azúcares adecuados para producir el biocarburante son, sobre todo, aquellos ricos en almidón, como los cereales o los restos de pan. También van muy bien el papel y textiles. O la celulosa de restos de podas… En cambio, aun buscan cómo aprovechar otros azúcares distintos de las cáscaras de cítricos y frutas. Son capaces de “rascar” un 60% de los azúcares  de la parte orgánica de la basura para transformarlos en alcohol, pero siguen investigando para ampliar este porcentaje. En conjunto, de cada tonelada de materia orgánica seca de los residuos sólidos urbanos pueden obtener ya hasta 230 litros de bioetanol(1). Según recalcó Sánchez Ortega, si se extrapolara este promedio al total de los 24 millones de toneladas de la basura doméstica generada en España al año, se obtendrían 2.100 millones de litros de bioetanol(2). Y esto evitaría utilizar en los coches 1.900 millones de litros de gasolina(3), lo que corresponde a casi un tercio de toda la gasolina 95 y 98 consumida en 2012 en el país(4). Obviamente, este es un cálculo teórico demasiado simplificado, pero da una idea de las dimensiones del yacimiento de energía que podemos tener en la basura.

El proceso comienza con la entrada de los camiones de basura provenientes de distintos puntos de Salamanca, que descargan los residuos domésticos mezclados. Estos son triturados y pasados por un sistema de higienización (con vapor a presión). A diferencia de otros biocarburantes producidos a partir de cultivos agrícolas, el uso de residuos como materia prima evita que haya ninguna competencia con la tierra dedicada a la alimentación. El bietanol obtenido aquí es uno de los primeros ejemplos de lo que se denomina biocarburantes de segunda generación. Del mismo modo, en estas mismas instalaciones de Babilafuente está la que en 2009 fue ya la primera planta de demostración en España de un biocarburante de segunda generación, en este caso, a partir de biomasa (de la paja del trigo y del maíz). Es justo la misma tecnología utilizada a mayor escala en Hugoton (Kansas), en otra planta de Abengoa que la empresa andaluza asegura que será la primera instalación comercial de este tipo que empiece a funcionar en el mundo, en 2014.

No es muy diferente producir bioetanol a partir de paja que de fibra orgánica extraída del cubo de basura, así pues, mucha de la tecnología de la nueva planta es idéntica a la que ya había en la otra instalación de Babilafuente. Lo que sí ha habido que desarrollar es el sistema para separar esa fibra orgánica del resto de la basura. En las plantas de tratamiento de residuos sólidos urbanos ya se usa tecnología capaz de separar cada tipo de material de forma muy eficaz (separadores balísticos, ópticos, magnéticos…). Sin embargo, además de extraer aquí la parte de plásticos, metales férricos y aluminio para su posterior reciclaje en otras sitios (y el rechazo que no se recicla), esta planta de Abengoa añade nuevos pasos para mejorar la calidad de la línea de la materia orgánica. Si bien cada camión puede descargar una mezcla de basura muy distinta, de todo lo que llega a Babilafuente un 40-50%, de media, es fibra orgánica que sigue avanzando en el interior de la planta para su transformación en biocarburante. Como cuentan en la instalación, la mejor basura para ellos es la que tiene mayor proporción orgánica (sin otros materiales), como la que sale de los restaurantes.

Tras preparar bien la materia orgánica extraída de la basura, e incorporar alguna novedad con respecto a la planta de biomasa (como probar una línea húmeda para transportar mejor la fibra), comienza el proceso de hidrólisis y fermentación. En las torres de hidrólisis se añaden enzimas que van a romper la estructura de la fibra orgánica para liberar los azúcares. A continuación, se incluyen levaduras que, en ausencia de oxígeno, van a transformar esos azúcares en alcohol (CH3-CH2-OH).  Solo queda destilar la mezcla y adecuarla para obtener el bioetanol apto para el coche. Desde Abengoa no dan datos sobre el coste económico de esta planta de demostración ni de producir cada litro de biocarburante. No obstante, de cada tonelada de materia orgánica seca de la basura sacan más bioetanol (230 litros) que de la paja (210 litros). También aseguran que la energía requerida para completar todo el proceso equivale a cerca del 30% de la que se obtiene al final en forma de ese líquido color dorado, el bioetanol. "El modelo actual basado en combustibles fósiles tiene los días contados", aseguró Sánchez Ortega.



(1) La cifra de 230 litros es la cantidad que pueden llegar a producir de bioetanol por cada tonelada de materia orgánica  seca, pero de media la planta de demostración produce unos 200 litros por tonelada.

(2) Para realizar ese cálculo, Abengoa ha tomado el dato de los 25 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos generados anualmente en España (INE 2010) y ha considerado que un 65% de ese total son restos orgánicos y residuos de papel y cartón (PNIR 2008-2015) que pueden ser transformados en biocarburante. Luego ha calculado que de cada tonelada de toda esta materia orgánica se obtiene de media 138 litros de bioetanol (esto es a partir de materia orgánica antes de extraer el agua(1))

(3) Se ha considerado que 1,1 litros de etanol equivale a 1 litro de gasolina.

(4) Según la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolífero (CORES), en 2012 se consumieron en España 4,9 millones de toneladas de gasolina 95 y 98, que corresponden a unos 6.500 millones de litros.

Hay 7 Comentarios

Pues pienso lo contrario que don blas, las minas actuales serán los futuros vertederos.
Al final, todo es mercado y será según los intereses monetarios.
Saludos.
Mari.

Usar residuos como combustible quizá sea el futuro de los vehículos… para la industria cementera es ya una realidad. Mirad este video: vimeo.com/71247482

Algas, escrementos, rebuix.

Estoy contigo Don Blas. Los residuos constituyen potencialmente una importante fuente de recursos que pueden ser reutilizados y reconvertidos. Alargar el Ciclo de vida de los productos, resucitarlos cuantas veces sean necesarias o reencarnarlos en otros deberían de ser pautas secundadas por los gorbiernos en pro del verdadero desarrollo sostenible.

Si E= m* c * exp(2), pero los cinetificos con la tecnoligia actual solo lo pueden hacer con Uranio muy refinado, ahora no es muy bueno dejar sin comida a la gente para alimentar a los coches ( Ver UTOPIA de Tomas MORO) el biofuel aumento el precio del maiz y otros alimentos.
La logica del supuesto mercado libre capitalista nos quiere matar de hambre
ver este enlace http://ernesto-consultoria.blogspot.com/2012/12/la-mano-invisible.html

Siempre he pensado que las minas del futuro serán nuestros actuales vertederos.

“Desde Abengoa no dan datos sobre el coste económico de esta planta de demostración ni de producir cada litro de biocarburante”. Pues precisamente este es el dato fundamental. Si no lo dan los de Abengoa, me hace sospechar que la cantidad de energía que hay que invertir para conseguir 1 litro de biocarburante no compensa.


Y luego dice: “El modelo actual basado en combustibles fósiles tiene los días contados". Claro, pero ¿no aclara por qué? Y esa afirmación no significa que vaya a haber un sustituto del petróleo tan barato, tan abundante y tan polifacético como lo ha sido el petróleo, en el cual se basa todo el desarrollo de nuestra civilización. Sin el petróleo lo vamos a pasar francamente mal.

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Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

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Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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