Economía para el 99%

Sobre el blog

Este es un espacio para la reflexión económica que pretende interesar y ser accesible para el 99% de los ciudadanos; esa gran mayoría de personas que sigue la evolución de la crisis y que no deja de plantear preguntas para salir pronto de ella. Puede que haya un 1% que por opulencia o ignorancia no se sienta concernido en la búsqueda de una recuperación sostenible y beneficiosa para la mayoría. Ellos buscarán otras lecturas, pero un amplio 99% hallará aquí sus respuestas.

Sobre el autor

Carlos Mulas

. Soy economista de formación y académico de profesión con fuerte vocación política. Actualmente soy Profesor Titular de Economía en la Universidad Complutense de Madrid y Director de la Fundación IDEAS. Puedes conocer más sobre mi trayectoria en mi web personal: www.carlosmulasgranados.com


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¿Te sumas a la campaña contra la austeridad?

Por: | 28 de mayo de 2012

Auterity isnt working
Esta semana, mientras los jefes de estado y de gobierno de Europa se reunían en Bruselas para diseñar un plan de empleo  y crecimiento, los think tanks progresistas del continente y EEUU, entre ellos la Fundación IDEAS, han decidido que es hora de ejercer aún más presión contra la auteridad, y es necesario hacerlo de forma colectiva.  

La elección de François Hollande a principios de mes ha suscitado la esperanza de los progresistas de  toda Europa de que una alternativa a las políticas de austeridad es posible. Cuando se dirigió a sus votantes en la Bastilla, Hollande reconoció que su elección era la victoria de todos los europeos que deseaban cuadrar las cuentas públicas a base de crecimiento y empleo y no sólo a base de recortes. Aun así, en la Cumbre del G8 en Washington la semana pasada, y en la cena del Consejo  Europeo esta semana en Bruselas, el nuevo Presidente francés no ha conseguido cambiar el debate de forma sustancial. Mientras las promesas de crecimiento abundan, no existen planes reales de acción ni una hoja de ruta, cuando sólo queda un mes para que el Consejo Europeo de finales de junio intente cerrar un acuerdo.

Por tanto, sin voluntad política ni liderazgo, no es sorprendente que aumente la frustración en toda la sociedad y que cada vez haya más personas, colectivos y organizaciones de la sociedad civil que piensen que se necesita más presión desde abajo. Mientras los líderes se reunían en Camp David y en Bruselas, se empezaba a construir una coalición de instituciones progresistas a favor de una agenda pro-europea y pro-crecimiento. La campaña mundial “Austerity Isn’t Working” (www.austerityisntworking.eu) se inspira en parte en las campañas de movilización popular y a través de internet que, en los Estados Unidos han conseguido cambiar el rumbo de los debates públicos sobre la economía. De momento, esta iniciativa está en la fase de pre-lanzamiento, usando las redes sociales para recoger testimonios personales sobre cómo la austeridad está afectando a personas de verdad, y usando las redes intelectuales de los think tanks que la impulsan para aportar evidencia sobre los destrozos que las políticas de austeridad pueden crear en un contexto de restricción crediticia e incertidumbre generalizada. La campaña también pretende servir de plataforma para intercambiar nuevas ideas destinadas a ofrecer una respuesta fiscalmente responsable, pro-europea y pro-crecimiento a la crisis que sufrimos y, a principios del mes que viene, las diferentes plataformas implicadas empezarán a promocionar esa agenda públicamente.

Fue en Madrid donde el movimiento de los  “indignados” alumbró la esperanza de que una democracia mejor era posible. Sus propuestas para fortalecer las instituciones  desde abajo y  servir de contrapeso a las economías de mercado desreguladas con otros modelos de producción y consumo cooperativos, creativos y sostenibles, tuvieron un impacto muy positivo en otras partes del mundo. El movimiento de los “indignados” tomó varias formas en Nueva York, Tel Aviv y Londres entre otras muchas ciudades del que vivieron sus propias “Primaveras” de activismo social.

Un año después, vemos que esos movimientos siguen activos pero se enfrentan a la necesidad de transformar sus reivindicaciones genéricas en iniciativas políticas concretas. Creo que para muchos ciudadanos la iniciativa “La Austeridad No Está Funcionando”  puede ser la plataforma que estaban buscando, una plataforma para transformar su perplejidad y sus quejas ante la gestión actual de la crisis en una acción política de presión activa y positiva.

Esta campaña puede ayudar a que nuestros líderes políticos en Europa entiendan que la austeridad no tiene sentido en plena recesión causada por una crisis financiera. Aunque eso ya lo saben muchos de ellos, y por eso quizá lo más importante de esta campaña es que puede aportar historias personales que apoyen los argumentos con sentimientos de empatía hacia todos aquellos ciudadanos que están sufriendo las peores consecuencias de la crisis. Ciudadanos que están cayendo por debajo de los niveles de pobreza en zonas del mundo, como Europa o Estados Unidos, donde por primera vez en 6 décadas una generación entera de jóvenes se enfrenta a la desesperanza de un futuro sin empleo, y donde los otrora generosos sistemas de protección social son incapaces ya de cubrir las necesidades básicas de un número creciente de familias sin ingresos.  

Quienes lanzamos esta campaña somos conscientes de que se trata de un experimento, pero estamos convencidos de que es un experimento que puede crear un punto de inflexión y marcar la diferencia. Todos necesitamos canalizar nuestras energías de forma positiva y, por eso cualquier persona que tenga algo que aportar en forma de experiencia vital, historia personal o reflexión intelectual, será bienvenido a bordo de esta iniciativa. ¿Te sumas?

 

Austerimiento para Merkollande

Por: | 09 de mayo de 2012

Ya tenemos fecha para la nueva Cumbre europea sobre el crecimiento, el 23 de mayo, y ya ha comenzado la negociación. Merkel ha dicho que el Pacto fiscal es innegociable y Hollande ha empujado a la Comisión Europea a proponer cosas parecidas a las que él mismo ha defendido en su
campaña, como los project bonds (una especie de eurobonos para financiar proyectos de inversión a escala europea sin que computen en las cifras de déficit).

La primera cuestión importante no es si Europa va a incluir en sus declaraciones la apuesta simultánea por la austeridad y el crecimiento, sino qué orden le va a dar. Para Merkel y sus seguidores, la austeridad es la premisa del crecimiento porque, según ellos, los recortes del déficit generan confianza en los mercados financieros y así aumenta la inversión privada que luego deviene en actividad económica y empleo. Para Hollande y los suyos, la lógica es la inversa: es el crecimiento
el que permite estimular el empleo y generar los ingresos fiscales que a su vez son fundamentales para reducir los déficits y las deudas acumuladas. Como ven, es como la cuestión del huevo y la gallina, que depende de quién lo mire, pero la verdad es que el caso de las cuentas públicas tanto el numerador como el denominador son las dos partes inseparables de cualquier cociente numérico.

Dado que el pacto fiscal se firmó en el pasado Consejo europeo y que está ya en proceso de ratificación, creo que Merkel se hará fuerte en su posición y Hollande no logrará mucho más que añadir un plan adicional o algún tipo de enmienda, pero ni de lejos modificará ese tratado
como sugirió al principio de su campaña. En ese sentido, Europa evolucionará (como ya viene haciendo desde hace unas semanas) hacia un discurso híbrido en torno al “austerimiento” (o austeridad con crecimiento), pero no dará el salto hacia el orden contrario.

La segunda cuestión importante es qué tipo de instrumentos tendrá cada cual en la cabeza a la hora de hablar de crecimiento en esa cumbre. Para la ortodoxia alemana (y también de la Comisión y el BCE) lo único que merece la pena es impulsar el crecimiento a medio plazo por el lado de la oferta: para ellos, habría que continuar con reformas estructurales de los mercados de bienes y servicios y sobre todo del mercado de trabajo, lo que a su vez supondría también ganancias de competitividad internacional que expandirían la demanda externa vía exportaciones, mientras la demanda interna (el consumo de las familias, la inversión y el gasto público) permanecen bajo control. Según
esta lógica, lo que podemos esperar de la posición alemana para la cumbre de mayo son propuestas para mejorar el mercado de servicios, para rebajar la presión fiscal sobre el factor trabajo, para darle movilidad, así como alguna inversión para impulsar el I+D comunitario y también para mejorar las
interconexiones energéticas.

En el caso de Hollande y la coalición de países afectados por los recortes (entre los que podríamos encontrar a Rajoy de forma sorprendente), la apuesta de cara a la cumbre del 23 de mayo será por un crecimiento a corto plazo, ese que surge de expandir la demanda interna, con medidas que aumenten
el gasto público agregado, la actividad de las pymes y el consumo de las familias. En este paquete entraría el cambio en el ritmo de reducción de déficits (para que el consumo público no se deprima más de la cuenta), la ampliación del presupuesto comunitario (con nuevos recursos mediante impuestos a las transacciones financieras y/o project bonds) y un intenso programa de obras públicas europeas con impacto nacional en las zonas más castigadas por la crisis. También habría probablemente una parte dedicada a financiar nuevas políticas de reciclaje y activación de trabajadores en los sectores destacados como prioritarios por la Estrategia 2020.

Con estos dos enfoques llegaremos a la cumbre y saldrá un acuerdo intermedio, aunque no creo que sea muy ambicioso. Lo que realmente sería una sorpresa es que alguien pusiera encima de la mesa que quien tiene que hacer más por estimular la economía europea es Alemania. Es Merkel, por el superávit comercial que tiene su país y el ahorro acumulado, quien debería poner en marcha medidas de aumento del gasto público y privado alemán. Y si no desea hacerlo por cuestiones de política interna, Alemania debería financiar la mayor parte de las iniciativas europeas que se vayan a plantear en esa cumbre (lo que sólo ocurrirá si se vinculan a las próximas perspectivas financieras). De lo que se trata es de equilibrar una Europa que está desequilibrada, con toda la periferia en recesión, y una Alemania en buena situación que se financia gratis en los mercados por los problemas de deuda del resto. Todo el mundo habla de esto en círculos europeos, pero veremos si Hollande se lo plantea claramente a Merkel. Si fuera así, entonces el tándem tendría que invertir el orden de los nombres, aunque se convirtiera en una pareja de mote impronunciable. El resultado lo veremos en 2 semanas.

El País

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