El debate

La UE debería regular el papel de las agencias de "Rating"

Por: | 26 de marzo de 2011

La sede de Moody's Corporation en Nueva York. Foto: Jessica Rinaldi / REUTERS En Japón existe una inveterada costumbre de pedir perdón cuando se comete un error garrafal. No es extraño asistir a actuaciones de líderes políticos, económicos o sociales solicitando el perdón de los ciudadanos ante una metedura de pata, antes de presentar la dimisión. Aunque en Occidente no exista esa costumbre, muchos inversores castigados por quiebras recientes echan de menos que los directivos de las tres principales agencias de rating del mundo (Moody’s, Standard and Poors y Fitch) no hayan reconocido públicamente su error de mantener la máxima calificación a Lehman Brothers, o de otras empresas cotizadas, hasta el día antes de que quebraran.

 Y lo que más extraña es que estas agencias se hayan pasado ahora al otro lado del péndulo y se dediquen a reducir drásticamente la calificación de la deuda soberana de algunos países europeos (entre ellos, España), en el momento más inoportuno, causando un daño irreparable a sus cuentas públicas, al generar un círculo vicioso: la bajada de rating aumenta el coste de la refinanciación de una deuda que está condenada a crecer exponencialmente. Se impone una regulación europea de estas sociedades que imponen, en muchos casos, un abuso de posición de dominio a la hora de ejercer su actividad. 

Sucede, además, que no es la primera vez que caen grandes imperios considerados AAA o AA por las agencias de calificación norteamericanas. WorldCom, Parmalat, Enron, AIG, Goldman Sachs, AMRO, Dubai Investments y, por supuesto, las decenas de productos estructurados que empaquetaban hipotecas subprime de Estados Unidos, con un lazo de oro y un contenido de auténtica basura, como más tarde se demostró.

 El último episodio sucedió hace escasas dos semanas en España. Los mercados esperaban que el 10 de marzo el Banco de España presentara el informe sobre la solvencia de las entidades financieras (bancos y cajas de ahorro) españolas. Estaba anunciado con días de antelación. Pero a primera hora de la mañana de ese jueves, Moody’s sorprendió al mercado con una rebaja de un escalón en la nota de solvencia de España, aduciendo que el coste para el Estado de la capitalización de estas entidades se situaría entre los 40.000 y los 50.000 millones de euros. Pocas horas después, el Banco de España situaba el agujero en 15.000 millones. 

 Como no es la primera vez que estas agencias actúan así (el caso griego es el más sangrante), las autoridades comunitarias han puesto estos días el grito en el cielo. Tanto la Comisión Europea, como el Banco Central Europeo han censurado la actuación de estas sociedades de calificación, llegando ha hablar de “actuaciones irracionales”. Y, por supuesto, la vicepresidenta española, Elena Salgado, y el propio Banco de España han expresado sus dudas sobre la forma de actuar de Moody’s. Hasta el FMI ha criticado abiertamente su actuación, al incluir un capítulo en el último World Economic Outlook, en octubre de 2010, titulado “Usos y abusos de las agencias de calificación”.

  Sin embargo la UE no termina de lanzar una auténtica nueva legislación que regule su actividad. El año pasado la Unión Europea se limitó a exigir un registro de carácter obligatorio para estas sociedades, sin que haya supuesto ningún cambio significativo en su forma de actuar

 Las agencias de calificación nacieron a principios de los años noventa en Estados Unidos, tras la quiebra de la firma Knickerbocker Trust Company (en 1907), que hizo perder a la Bolsa de Nueva York casi la mitad de su valor. Inicialmente, cobraban a los inversores. Pero con el paso del tiempo vieron que el negocio estaba en cobrar a los emisores, creándose un clarísimo conflicto de intereses que nunca se ha llegado a resolver. Además, las tres grandes del sector controlan más del 90 por ciento del negocio (77 por ciento entre Moody’s y Standard and Poors, y 15 por ciento Fitch), y generan más de 2.000 millones de dólares en beneficios anuales entre ellas.

 Los últimos datos oficiosos cifran en 500.000 euros anuales lo que paga el Estado español a las tres grandes agencias de rating, las únicas reconocidas por la CNMV.

Ramiro Losada López, técnico del Servicio de Estudios de la CNMV, publicó el año pasado un interesantísimo informe sobre la actividad de estas agencias, en el que explica que ejercen una triple función: son intermediarias de información y certifican y estandarizan las cuentas y las proyecciones financieras de las empresas cotizadas o emisoras de bonos. Con unas rentabilidades de entre el 30 y el 50 por ciento, las tres grandes del sector obtienen más del 40 por ciento de sus ingresos por la calificación de productos estructurados y ejercen en muchos casos “comportamientos anticompetitivos” mediante una triple estrategia: emisiones de rating no solicitados, notching punitivo y venta de lotes.

 Dejando a un lado los aspectos técnicos de su función, hay unas consideraciones éticas y de pura oportunidad que han puesto en entredicho su trabajo. Jesús Fernández-Villaverde, de la Universidad de Pensilvania y de Fedea, explicaba el domingo pasado en este periódico, que las agencias de calificación tienen como objetivo ganar dinero, como todas las sociedades anónimas. Y que estas empresas, y en concreto Moody´s, sufrieron un golpe espectacular con la reciente crisis financiera. “Su respuesta natural ha sido”, explica Fernández-Villaverde, “reconstruir su reputación pecando de excesivo optimismo y anunciando necesidades muy rigurosas”.

 Nadie pretende, a estas alturas, negar que las entidades financieras españolas tengan fuertes necesidades de capitalización, o que un grupo amplio de países europeos, incluida España, tengan que hacer importantes esfuerzos de reducción del déficit y la deuda pública para poder hacer frente a sus pagos futuros. Pero en una situación tan delicada como la actual, las agencias de calificación deberían ejercer su función con un plus de responsabilidad y visto que la autorregulación brilla por su ausencia, se impone una regulación por parte de las autoridades europeas.

 Si Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, o Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, han llegado a calificar de “irracional” la actuación de estas entidades, ¿a qué esperan para proponer una nueva reglamentación sobre su actividad?.

Hay 43 Comentarios

El riesgo moral en las finanzas y en las apuestas de fútbol: Las agencias de rating cómo árbitros de la MoggiGate.


A día de hoy existe consenso en la opinión pública que las agencias de rating, Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch, sufren una pérdida de credibilidad cómo calificadores eficientes del nivel de riesgo inherente a los producto financieros. Es decir, desde 2007 se evidenció sus limitaciones para anticipar el riesgo de ciertas instituciones financieras. Ejemplos son, calificaciones de mínimo riesgo para productos de AIG o Freddie Mac justo antes de su public–default. Esta pérdida de credibilidad también se percibe en el comportamiento de los mercados, dónde los tipos de interés de algunos productos financieros son divergentes a las calificaciones que las agencias de rating proponen.

La reciente evidente incompetencia de la agencias de rating se podría atribuir a las limitaciones técnicas con las que operan los analistas de riesgo; aunque en el s.XXI se cuenta con vasta literatura en análisis de inversión y estrategias de coberturas de riesgo para actividades de trading y gestión de carteras. Si la limitación analítica fuese cierta, la imprevisibilidad inherente a las finanzas podría eximir de culpa a aquellos gestores e instituciones responsables de manejar el riesgo sistémico.

El argumento que se presente no pretende analizar el ciclo de recesión económica ni discutir la capacidad de gestión del riesgo. Se, pretende hacer más visibles los posibles comportamientos inmorales de las Agencias de Rating y otros agentes del sistema financiero punibles en el estado de derecho de muchos países europeos: por tráfico de influencias, uso de información privilegiada y estafa en acuerdos de carácter bilateral.

Se propone llevar la discusión al campo de los valores morales y al estado de derecho; existe riesgo moral asociado a algunos productos financieros y la vulneración de principios morales consolidados en Europa y recogidos en el estado de derecho de muchos países. A mi modo de ver, en los gestores y las instituciones financieras recae una actitud inmoral en el diseño y gestión de ciertos productos financieros hijos de la llamada innovación financiera. En las finanzas clásicas, con productos cómo bonos y/o acciones, los riesgos de impago dependen de muchos factores; por ejemplo, variables macroeconómicas cómo los tipos de interés y tipos de cambio. Contrariamente, existe una familia de productos, hijos de la innovación financiera, que consisten en acuerdos financieros bilaterales donde el riesgo viene estrictamente determinado por la calificación, supuestamente objetiva, sobre el riesgo de impago de un producto subyacente. Tal calificación la realizan las Agencias de Rating con métodos de cálculo ciertamente complicados de entender.

A mi modo de ver, existen similitudes entre el riesgo moral asociado a algunos acuerdos financieros y el riesgo moral en acuerdos de apuestas deportivas. Hay comportamientos morales parecidos entre algunos agentes financieros y los actores en casos como la MoggiGate? i.e. el mayor fraude conocido en apuestas futbolísticas del calccio

Hechos punibles en ambos casos pero en el mundo financiero no se debería obviar que han causado paro, desahucios y políticas de austeridad pública que menguan el estado del bienestar e.g. pérdida de derechos y servicios sociales.

Para hacerlo más preciso, escogemos un sistema que relaciona tres agentes que pactan pagos por un periodo de tiempo determinado en función de los posibles resultados de un suceso supuestamente desconocido a priori. Sin embargo, el comportamiento de uno de los agentes puede determinar el resultado del suceso y existen relaciones de poder y asimetrías en las preferencias relevadas de los agentes.

En el mundo financiero, el sistema podría responder a las relaciones entre dos instituciones financieras y una agencia de rating. Por coger un producto en concreto, consideramos el Credit Default Swap (CDS). Si nadie me contradice, un CDS es el acuerdo bilateral entre dos agentes que pactan una corriente de pagos futuros en función de la probabilidad de default de un producto subyacente. El criterio de default, viene determinado por la calificación de riesgo que la agencia de rating determina sobre el producto subyacente.

Si alguno de los dos agentes, bajo un acuerdo de CDS, tiene capacidad de ejercer poder sobre las Agencias de Rating e influenciar las evoluciones futuras de las calificaciones de riesgo, desaparece o aparecen asimetrías sobre la incertidumbre del suceso y, en consecuencia, se modifica el riesgo percibido y real de los agentes que pactan el acuerdo.

De tal modo, que si alguna/as personas o instituciones tuvieran la capacidad de determinar las calificaciones de riesgo de las agencias de rating, existiría un claro riesgo moral en la gestión de acuerdos de CDS. A mi modo de ver, existe comportamiento inmoral en aquéllos bancos y ejecutivos que tuvieran influencia en la evolución de las calificaciones de riesgo reportadas por las agencias de rating en beneficio de su cartera de CDS y otros productos financieros derivados que dependen exclusivamente en acuerdos de pagos asociados al criterio de riesgo reportado por una Agencia de Rating.

En el mundo de las apuestas de futbol y, concretamente, en el fraude MoggiGate, quién era el agente capaz de influenciar el resultado final del suceso? Luciano Moggi, presidente de la Juventus y otros nombres asociados a él fueron capaces de influir en los resultados de la liga italiana calccio 2005-2006 coronando la Juventus FC cómo campeona y en el camino de su hacienda, jornada a jornada, ganando mucho dinero en el mercado de apuestas deportivas, dónde compartían intereses con dirigentes de otros clubs. I quién era el que determinaba el suceso a favor de unos u otros? Varios árbitros fueron acusados y uno de ellos condenado -Massimo De Santis- de recibir sobornos para ejercer mala praxis cómo jueces deportivos; influyendo, mediante sus arbitraje los resultado de los partidos.

La Federación de Futbol Italiana investigo la trama y llevó los implicados a los tribunales. Aunque las penas fueron consideradas laxas, hubo sentencia para clubs, dirigentes, jugadores y árbitros.

En la comparación presentada, los agentes que enfrentan riesgo moral son bancos, ejecutivos financieros, jugadores, dirigentes o clubs de futbol. Los sucesos supuestamente impredecibles a priori son calificaciones de riesgo o resultados de partidos de fútbol. Los que determinan el resultado del suceso de forma fraudulenta, sin responder a su función esperada, son o árbitros de fútbol o agencias de rating.

La opinión pública italiana reconoció la actitud inmoral de los actores de la MoggiGate y el estado de derecho actuó penando sus actores. Es remarcable la presión del Inter de Milán para esclarecer el asunto ofreciendo imágenes de partidos, y más contundente para el veredicto, conversaciones entre agentes de la trama.

Islandia es pionera en perseguir penalmente a sus banqueros. Su población ha salido a la calle para clamar la actitud inmoral de sus financieros y el estado de derecho se ha puesto en el arduo trabajo de demostrar la mala praxis y fraude de sus bancos y otros intermediarios financieros.

Existe riesgo moral inherente en los CDS y mucho otros productos hijos de la innovación financiera, hacen faltan sociedades con principios morales como la Islandesa dispuesta a investigar, juzgar y culpar. Estas sociedades, necesitan instituciones, cómo el Inter de Milán, con intereses revelados para esclarecer los hechos. Sin embargo, queda el trabajo más arduo; el de pensar cómo regular. Aquella manera que asegure que las Agencias de Rating se dediquen a lo que se les supone; ofrecer datos libres de sesgo por intereses particulares que sean creíbles mejorando así la información del sector financiero.

Hace falta que los perdedores en el fraude, los agentes que asumieron riesgos no existentes en pactos bilaterales financieros, tomen conciencia y conduzcan la opinión pública y el estado de derecho a esclarecer el riesgo moral inherente a productos financieros asociados a las calificaciones de riesgo de las agencias de rating. En tal esfuerzo, aparecerán Moggi’s y Massimo de Santis.

Se haría justicia, en respeto a todos los afectados de despidos, desahucios y recortes sociales, que exista la voluntad de juzgar el papel de las Agencias en el funcionamiento del sistema financiero y sus creadores de mercado, que tienen nombre y apellido. En Islandia, se van a juzgar un centenar de personas del mundo de la banca, empresa y política. Todos ellos, con nombre y apellido.

Recordemos brevemente algunos mensajes de los injustamente linchados (sic) mensajeros. Son mensajes internos (emails):

“Las agencias de calificación siguen creando un monstruo incluso mayor, el Mercado hipotecario. Esperemos que todos seamos ya ricos y estemos jubilados cuando este castillo de naipes se venga abajo” – Empleado de Standard & Poor’s, Dic-2006
“Han llegado a deberles tanto por sus ingresos a sus sus principales [clientes] que han desarrollado una especie de Síndrome de Estocolmo, que erróneamente etiquetan como creación de Valor para el Cliente” – Empleado de Moody’s, Ago-2006
“Calificamos cualquier cosa. Podría haber sido estructurado por vacas y lo calificaríamos”. Empleado de S&P, Abr-2006

Ya me les imagino en sus despachos de lujo planeando como hundir a la economía de un país con sus actos esquizofrénicos e irracionales de un plumazo como si de un juego de monopoly se tratase, sin tener en cuenta que detras de esa economía nacional está la pobre economía de miles de familias que con toda seguridad se hundirán en la miseria. Me dan puro ASCO, les ahoracaba a todos en medio de una plaza para el disfrute y goce de los pobres.

Las agencias de rating no son mi tema. Espero no aburrirlos. Hasta ahora no me han parecido más que la guindilla del pastel. Quizá me equivoco. Os paso unas notas y unas preguntas, para ir entrando en calor.

Los comentaristas han subrayado los problemas de los incentivos agencias, del comportamiento procíclico de las notaciones, el debate sobre si las agencias deberían ser públicas o privadas o las dudas que nos surgen sobre el prestigio de algunas universidades.

A mí me preocupa el papel que juegan las agencias que calificación de riesgos en la regulación europea (y española) del sistema financiero. Ayuso explica que la CNMV sólo acepta la valoración crediticia de las tres grandes agencias de rating. Sería interesante conocer las ramificaciones de esto y sus implicaciones.

Como sugiere Dolado, empezar con un poco de historia no estaría mal. Tenemos el dato de la Dehesa sobre el cambio en el sector en 1972, a partir de cuando los emisores empezaron a pagar por los ratings. Es algo, pero insuficiente, es parte del problema de los incentivos.

Para entender como el sistema se ha ido solidificando se debería de tener en cuenta el papel jugado por los sucesivos convenios de Basilea, como recuerda Fernández de Lis. Yo no conozco muy bien la historia, pero me parece que los países que adoptan los acuerdos de Basilea imponen a su sector bancario unas normas internacionales de valoración de activos y de cálculo de las necesidades de capital para mantener los ratios legales de solvencia. En el sector de las empresas aseguradoras y reaseguradoras los acuerdos vigentes se llaman Solvencia.

Estos acuerdos han propiciado, me parece entender, pero corregirme si me equivoco, que las calificaciones de las tres han pasado a utilizarse sistemáticamente para ponderar los riesgos de las carteras (¿y pasivos, swaps, repos, derivados, futuros,…?) de las empresas financieras para determinar su ratio de solvencia. En consecuencia, todo el sistema financiero bascula al ritmo de sus cambios de rating.

Un mecanismo por el que esto ha sucedido es que la autoridad de cada país determina que agencias de notación son aceptadas; en España sólo se aceptan las tres. ¿Y en los otros países? Seguramente será lo mismo. Nos quejamos de la falta de competencia, pero parece que la hemos impuesto por ley.

En esta situación de oligopolio una pregunta pertinente es cómo se elaboran los ratings. Dolado nos compara las agencias de notación con los tasadores. Espero que los tasadores tengan criterios más bien definidos. ¿Cuál es el libro de reglas que ha permitido a las agencias dar unos ratings como los que han dado? ¿Por qué la legislación ha permitido que todos esos productos derivados y estructurados fueran aceptados? ¿Sólo porqué así lo determinaron “las tres”? ¿No había ninguna regla para decidir qué podía ser triple A?

Yo como recién llegado he echado un ojo al ratio McDonough. A primera vista lo único que puedo decir es que esos economistas se muestran muy confiados respecto las determinaciones de riesgos que pueden efectuar para eliminar la incertidumbre de su mundo. Las asunciones sobre las covarianzas deben ser draconianas.

Para medir el peso de las agencias de notación sería interesante conocer el volumen de los mercados afectados. No tan sólo el mercado de las agencias, sino también el de los mercados asociados a los títulos calificados por estas agencias de notación. Quizá así podríamos situarnos ¿qué porcentaje del total de pasivos tenidos en España, o en el mundo, está calificado por estas agencias? ¿Cuál es su peso específico en determinados sectores?

Respecto al estudio del ciclo económico, creo que una temática muy interesante es el papel jugado por las agencias de rating en el proceso de creación monetaria y de liquidez en general. ¿Alguien podría avanzar unas notas?

Para acabar, estaría bien si se animaran a comentar qué les parecen los avances de Basilea III.

Las agencias de rating no son mi tema. Espero no aburrirlos. Hasta ahora no me han parecido más que la guindilla del pastel. Quizá me equivoco. Os paso unas notas y unas preguntas, para ir entrando en calor.

Los comentaristas han subrayado los problemas de los incentivos agencias, del comportamiento procíclico de las notaciones, el debate sobre si las agencias deberían ser públicas o privadas o las dudas que nos surgen sobre el prestigio de algunas universidades.

A mí me preocupa el papel que juegan las agencias que calificación de riesgos en la regulación europea (y española) del sistema financiero. Ayuso explica que la CNMV sólo acepta la valoración crediticia de las tres grandes agencias de rating. Sería interesante conocer las ramificaciones de esto y sus implicaciones.

Como sugiere Dolado, empezar con un poco de historia no estaría mal. Tenemos el dato de la Dehesa sobre el cambio en el sector en 1972, a partir de cuando los emisores empezaron a pagar por los ratings. Es algo, pero insuficiente, es parte del problema de los incentivos.

Para entender como el sistema se ha ido solidificando se debería de tener en cuenta el papel jugado por los sucesivos convenios de Basilea, como recuerda Fernández de Lis. Yo no conozco muy bien la historia, pero me parece que los países que adoptan los acuerdos de Basilea imponen a su sector bancario unas normas internacionales de valoración de activos y de cálculo de las necesidades de capital para mantener los ratios legales de solvencia. En el sector de las empresas aseguradoras y reaseguradoras los acuerdos vigentes se llaman Solvencia.

Estos acuerdos han propiciado, me parece entender, pero corregirme si me equivoco, que las calificaciones de las tres han pasado a utilizarse sistemáticamente para ponderar los riesgos de las carteras (¿y pasivos, swaps, repos, derivados, futuros,…?) de las empresas financieras para determinar su ratio de solvencia. En consecuencia, todo el sistema financiero bascula al ritmo de sus cambios de rating.

Un mecanismo por el que esto ha sucedido es que la autoridad de cada país determina que agencias de notación son aceptadas; en España sólo se aceptan las tres. ¿Y en los otros países? Seguramente será lo mismo. Nos quejamos de la falta de competencia, pero parece que la hemos impuesto por ley.

En esta situación de oligopolio una pregunta pertinente es cómo se elaboran los ratings. Dolado nos compara las agencias de notación con los tasadores. Espero que los tasadores tengan criterios más bien definidos. ¿Cuál es el libro de reglas que ha permitido a las agencias dar unos ratings como los que han dado? ¿Por qué la legislación ha permitido que todos esos productos derivados y estructurados fueran aceptados? ¿Sólo porqué así lo determinaron “las tres”? ¿No había ninguna regla para decidir qué podía ser triple A?

Yo como recién llegado he echado un ojo al ratio McDonough. A primera vista lo único que puedo decir es que esos economistas se muestran muy confiados respecto las determinaciones de riesgos que pueden efectuar para eliminar la incertidumbre de su mundo. Las asunciones sobre las covarianzas deben ser draconianas.

Para medir el peso de las agencias de notación sería interesante conocer el volumen de los mercados afectados. No tan sólo el mercado de las agencias, sino también el de los mercados asociados a los títulos calificados por estas agencias de notación. Quizá así podríamos situarnos ¿qué porcentaje del total de pasivos tenidos en España, o en el mundo, está calificado por estas agencias? ¿Cuál es su peso específico en determinados sectores?

Respecto al estudio del ciclo económico, creo que una temática muy interesante es el papel jugado por las agencias de rating en el proceso de creación monetaria y de liquidez en general. ¿Alguien podría avanzar unas notas?

Para acabar, estaría bien si se animaran a comentar qué les parecen los avances de Basilea III.

Con toda la información disponible sobre las agencias de ratings y sus interesadas equivocaciones, la cuestión sobre la regulación casi parece retórica.

Pero habría que ir más allá, denunciar su reponsabilidad en la actual crisis financiera internacional y en las dificultades adicionales que sus ratings están causando para salir de la misma.

Ni las agencias ni los responsables en la creación y diseminación de activos tóxicos han sido responsabilizados de los enormes daños económicos y sociales causados. Así comienza el reciente documental de Charles Fergusson, "Inside Job" y a esta afirmación parece responder la admisión a trámite en la Audiencia Nacional de la querella penal contra las agencias de calificación de deuda impulsada por el observatorio DESC, ATTAC y otras organizaciones sociales.

Los pronósticos procíclicos son un artefacto o limitación estadística y humana. Esto podría suceder aunque sus incentivos fueran neutrales y por tanto sus resultados fueran objetivos. Pero dadas las circunstancias, entretenerse en esas precisiones es una distracción incauta. Cuando los empleados afirman que "si les pagaran por calificar una vaca, lo harían" está claro que cualquier comentario metodológico no es sino un mero subterfugio. Las estafas han sido conscientes, voluntarias, intencionadas y además amparadas o permitidas por la regulación vigente y por la ideología vigente de modo que a los protagonistas les ha salido redondo. Despojados de juicios moralistas, la realidad presente es que objetivamente es racional ser un estafador a lo grande usando métodos no ilegales (no piramidal, no delito fiscal etc).

No sólo con Lehmann Brothers, también erraron con AFINSA y Forum Filatélico. Las clasificaron con solvencia por encima del Banco Santander ... Algunos inversores confiábamos en los juicios de estas compañías de clasificación. En realidad se han revelado como pura ficcción.

Creo que los que compran las manzanas podridas las redistribuyen. Mejor dicho, las socializan.

Eso es como decir que las fruterías deberían pedir perdón sin venden manzanas podridas todos los días y se agotan sus existencias. Responsable es quien compra e ingiere los informes de estas desacreditadas compañías, dándoles credibilidad e instando a su aceptación como palabra divina.

http://pocoquedecir.wordpress.com/2011/03/29/de-la-sospecha-nadie-nos-zalba/

¿Linchan al mensajero? ¿Por qué? ¡Pobres mensajeros! Si no hacen más que ser "la voz de su amo" disfrazados de árbitros... y de "expertos". Nada, nada. A seguir la senda de Japón y USA las últimas décadas. El caso es proteger a los pobres estafadores de alto nivel y sus voceros de alto nivel, con tal de "devaluarnos internamente" los ingresos a todas las clases de la media para abajo. Verás qué bien.

Dice Fernando Gutiérrez hace 16 horas que son un oligopolio pero que "...este revuelo sobre las agencias es un caso claro de "linchamiento del mensajero".Ya sabíamos que este mensajero no era especialmente diligente, pero no es culpable del descalabro que reporta.¿Preferimos acaso lo que nos dicen los mercados?"
Pero no son el único oligopolio que existe en el mercado y ello debe tenerse en cuenta a la hora de valorarlas. Es decir, pudiera ocurrir que lo que nos digan los mercados no sea muy distinto de lo que interesa al duopolio en que consiste el sector de las agencias. En un mercado imperfecto (¿cuánto de imperecto?) ¿qué es antes el huevo-mercado o la gallina-agencias?.

Efectivamente, el mundo de la banca y las finanzas es así, se busca el interés propio.

Buscan su propio interes empresarial y finaciero, por tanto opinaran segun les vengan en gana.
Son anglosajonas y ya sabemos lo de los piratas de toda la vida.

see more here espania
http://machahir123.blogspot.com/

Las agencias de rating actúan en pos de su propio interés, por lo que es normal de que muchas de sus decisiones no gusten. Pero, dejando de lado criterios económicos, ¿es ético lo que hacen? Para la lógica capitalista imagino que si lo es... para el resto del universo, lo dudo.

http://www.cyberelector.com/

Hay otras agencias que están operando en Europa, como es el caso de DBRS, con independencia y autonomía.

Www.DBRS.com

Es la competencia de las tres grandes

En el debate de expertos:
Hace 15 horas gdeladehesa dijo: "Hasta 1972, estaban financiadas por las subscripciones de inversores e ususarios, pero a partir de entonces han pasado a estar remuneradas por los mismos emisores, lo que produce un importante conflicto de interés."

Hace 11 horas Santiago Fernández de Lis dijo: "Las agencias han fallado estrepitosamente en esta crisis, si. Pero es importante preservar su independencia".

El principio básico de la comunicación y el debate es reconocer y escuchar al otro con el que te comunicas o debates.

No ver o ignorar lo que dicen los demás está inscrito en la soberbia de los "economistas" y "CEOs" que están detrás de todas las jugadas de casino que nos han llevado a la crisis del sistema.

Si ellos siguen mandando (El País: "Los jefes de Moody's salen de la crisis global con sueldos récord") se hará real la afirmación de que para estos tiburones "crisis" es el periodo que de digestión entre dos festines.

Bueno, en este asunto del Cartel de las calificadoras estamos al 110% de acuerdo. ¡Hay que tomar medidas inmediatas al respecto! ¡Hay que mostrar la misma diligencia que... que con los paraísos fiscales!

Así, así. Firmeza, que no se diga. Sin ir más lejos, al día siguiente leemos en El País: "Los jefes de Moody's salen de la crisis global con sueldos récord"

Ya noto el efecto, ya están temblando los de las calificadoras. Debe ser la risa floja.

Mientras las entidades financieras y los Estados sigan baremando sus decisiones en función de las opiniones de estos entes antidemocráticos que no han siquiera acertado en sus más básicas predicciones, poco se puede esperar de expectativas de cambio.

http://pocoquedecir.wordpress.com/2011/03/26/el-mercantilista-que-no-llora/

que raro que sean empresas norteamericanas o productos norteamericanos los que tienen una calificacion alta cuando valen cero y a los paises europeos antes de reflejar datos se rebaje la calificacion ...
los grupos de presion en estas empresas se hacen notar a simple vista...

El problema es que en todos los dominios se ha perdido la honestidad y en economía se empeora porque no es una ciencia. En 1998, Ediciones Albin Michel S.A., de Paris, publica “"Ah Dieu! Que la guerre économique est jolie!”", de Philippe Labarde y Bernard Maris, donde hay pocos desperdicios en las astucias del juego de casino, que no ciencia, de la economía de los últimos años, pero sobre todo se denuncia las tretas de la "tritidización ". Hace más de 20 años que se conoce el egoismo de los especuladores pero seguimos disculpándolos, como a los dictadores.

Todas estas agencias terroristas tienen como funcione hacer cair el Euro pero para conseguirlo antes de mas hay que dividir a los paises que forman parte de la moneda unica (euro) y solo quando estos paises se quedarem unos contra los otros sera possible acabar con el Euro, nada mas sencillo que atacar los paises mas pequenos o las economias mas pequenas exepto Irlanda que es anglosaxona y porlotanto estava bien asta calir como va a passar con su vizina granbretanha onde esta un de los casinos onde se hace el juego de estas agencias.

¿Por qué no el G20 que tanto poder dice tener? ¿Por qué no se somente al mercado a reglas y nos dejamos de confiar en que los zorros (agencias de calificación) cuidarán a las ovejas (los inversores y fondos de pensiones) del ataque de los lobos (los responsables de los mercados y las empresas que los dominan) cuando los zorros cobran en chuletitas de cordero?

¿Por qué no denuncian las fusiones y refusiones entre entidades financieras (acabando con la tan querida para ellos "competencia") que alcanzan unos tamaños que superan en poder a muchos países y a las que por evitar que quiebren se les pagan miles y miles de millones para pagar sus excesos....? Por ahí viene el riesgo futuro y la tendencia es a que eso se siga consolidando y que finalmente los dueños de esos bancos y corporaciones se atrevan a quitarse intermediarios políticos (Botín hace casi un año marcó la reforma económica y laboral y ahora ya hasta quiere hacerlo con los tiempos políticos...)

porque estas malas y miserables agencias cuando se equivocan no son condenadas a resarcir los daños de millones de seres humanos y por ello condenadas a perprtuidad. SOLUCION AL PAREDON CON ELLAS PUES SON MILLONES DE CRIMENES LOS QUE COMETEN DEJANDO A MILLONES DE HUMANOS SIN ALIMENTOS

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Economismo

Sobre el blog

Economismo es, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, “la doctrina que concede a los factores económicos primacía sobre los hechos históricos de otra índole”. Este foro pretende abrir una línea interactiva de debate, de alta calidad y diversidad, sobre economía nacional e internacional. Para ello, contamos con la colaboración de destacados expertos que aportarán sus opiniones a lo largo de toda la semana.

Sobre los autores

En este espacio tendrán cabida los debates de nuestros expertos sobre cuestiones de máxima actualidad y todos aquellos temas que pensemos que puedan ser interesantes para nuestros lectores, cuya participación será fundamental para todos nosotros. Coordinado por Alicia González.

Metodología

El autor elaborará semanalmente un artículo de tema económico, cuyo titular será una afirmación y que estará razonado y documentado. La extensión no deberá superar los tres folios. La idea es que el artículo sea debatido por un grupo de expertos económicos, que deberán estar registrados en el foro para poder participar. Se accede al registro o por invitación del autor, o por solicitud del interesado. El artículo será enviado a los expertos registrados los viernes a última hora de la tarde. Posteriormente, será colgado en elpais.com el sábado y publicado en el suplemento de Negocios de El País el domingo. El debate estará abierto hasta el jueves de la semana siguiente, en que el autor elaborará unas breves conclusiones, que se colgarán en la web y se publicarán en Negocios, junto al siguiente tema de debate.

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