Argentina y la identidad perdida

Por: | 03 de abril de 2011

Fut 
 

Desde aquella lejana Copa América ganada en Ecuador con Basile la selección ha incursionado en buena parte del espectro conceptual que permite la permeable cultura futbolística Argentina. La etapa de Passarella, del 94 al 98, fue un periodo europeizante. La mirada estaba puesta en la Italia física, en un quinquenio dominado por el Milan y la Juventus.

Entre el 99 y el 2004, Bielsa intentó un equipo ofensivo desde la presión sobre el despliegue inicial de los rivales. Acción a la que se le destinaban la mayor parte de las energías. Un fútbol de conceptos directos y revolucionado en la cancha que nos abrió camino fácilmente en Suramérica pero se agrietó en el Mundial de 2002, cuando el sorteo nos enfrentó a los equipos que históricamente practicaron esa misma estrategia que nosotros adaptamos. El ciclo terminó con la coronación en los juegos Olímpicos de 2004.

Entre 2004 y 2006 Pékerman dirigió la selección después de ser campeón repetidas veces con la sub 20. Fue un periodo de recambio generacional en el que se intentó trasladar a los mayores el enfoque pedagógico que obtuvo excelentes resultados con los juveniles.

Después del intento fallido en el retorno de Basile por guiarnos hacia nuevas conquistas llegó la etapa de Maradona, entre 2008 y 2010, signada más por el discurso de la pasión popular que por el discurso futbolístico. Una época emocional, sustentada en el frenesí que todavía provocan las proezas históricas de Diego.

El  Checho Batista inició su camino con una declaración significativa: "queremos jugar como el Barcelona". Fuera de contexto la frase puede resultar pretenciosa, sin embargo, tomada como una expresión de deseos, como una referencia luminosa para señalar un camino, se convierte en una prometedora declaración de intenciones.

De los dos partidos amistosos que jugó Argentina, el buen primer tiempo contra los Estados Unidos iluminó algunas pautas sobre las que Batista quiere empezar a construir su propósito. Colocó a Messi, flanqueado por Lavezzi y Di Maria, como eje gravitatorio de una línea ofensiva sin centrodelantero clásico. Otro guiño al futbol de  España y del Barca. Un mediocampo maduro y con calidad para la distribución: Cambiasso, Mascherano, Banega. Y una defensa sólida con buena salida: Rojo, Burdisso, Milito, Zanetti. Un equipo que captó rápidamente la dirección señalada por su entrenador e intentó desde el comienzo cuidar la pelota e hilar para avanzar.

Argentina cuenta hoy con futbolistas sobresalientes de donde elegir para emular una línea de tres atacantes como la de los catalanes: Messi, Agüero, Tévez, Higuaín, Di María, Pastore, Lavezzi, Milito.  Sin embargo a la hora de mirar hacia atrás parece improbable encontrar, en algún lugar del mundo, mediocampistas con la versatilidad de Iniesta, Xavi o Busquets -el único mediocentro  argentino que tiene llegada regular al gol entre los utilizados en estos amistosos fue Cambiasso- o laterales como Alves y Maxwell o Adriano. Mas allá de la extraordinaria vigencia de Zanetti, no es esperanzador que, a sus 37 años, todavía no vislumbremos un claro reemplazante.

Argentina esbozó sus intenciones. El comienzo es promisorio. Ahora deberá intentar, con el tiempo, incorporar los mecanismos que hacen que un engranaje como el del Barcelona sea, además de agradable al espectador, una maquinaria funcional. Interiorizar y plasmar los conceptos que marcan la diferencia entre una exposición retórica y un discurso articulado es la parte mas difícil de este deporte.

Sin embargo, la búsqueda de referencias de Argentina puede estar mas cerca de lo que aparenta. Quizá Batista nos señala a España y al Barca para ofrecernos una imagen actual que sea entendida por todos aquí y ahora, libre del borroso juicio del paso del tiempo y sus etiquetas. Pero no podemos olvidar que El Checho era uno de los armadores de la selección del 86. Un equipo equilibrado en despliegue, creación y variantes. Con referentes de gran temperamento e inteligencia como Ruggeri, Giusti, Valdano, Burruchaga y el mismo Batista, practicó un fútbol integral al que se le añadía la varita mágica de Maradona.

Esta Selección tiene lo mas difícil de conseguir: Messi es su Maradona. Quizá pueda juntar el resto de las piezas para encontrarse en el reflejo del Barcelona o, mejor aun, reencontrar una identidad propia.

Hay 33 Comentarios

Divina, lo que ud dice tiene parte de razon y parte que no, a Messi lo ofrecieron en todos los grandes de argentina, pero lo veian enclenque, y el barcelona se lo llevo, le pago un tratamiento para hacerlo mas fuerte y que creciera un poco mas. La responsabolidad de que los jovenes se vayan no pasa por el padre o abuelo o lo que tu digas que sea, sino porque a los clubes no les interesaba invertir en promesas, sino, fijate como estan river, boca, independiente, san lorenzo... vamos, no le hechemos la culpa a los de afuera cuando la tenes delante tuyo.

Messi es maravilloso, pero como Maradona no.

@gracias Pues a mi no me ha gustado como ha comenzado Batista

Espero que Argentina vuelva a estar pronto entre los grandes en un mundial. Me gusta como comenzo Batista.

Espero que Argentina vuelva a estar pronto entre los grandes en un mundial. Me gusta como comenzo Batista.

Espero que Argentina vuelva a estar pronto entre los grandes en un mundial. Me gusta como comenzo Batista.

Afirmar A LOS GRITOS que la identidad se perdio por la globalizacion ( como leo en el mensaje inferior) es simplemente culpar a otro por los errores propios. O acaso ese chico no volvio nunca a jugar en la seleccion. Por favor...

LA IDENTIDAD LA PERDIMOS EL DIA QUE LOS PAPIS DE LOS JUGADORES O SUS MANAGERS ...LE BUSCABAN BAJO LAS PIEDRAS UN ABUELITO PERDIDO O LA PATRIA POTESTAD((LA OSTENTABAN PARA LLEVARSE AL HIJO))DE UN CLUB QUE LO COBIJO
EN LA NIÑEZ Y LOS CLUBES EUROPEOS COMPRABAN POR LA ESPALDA A UN CHICO TALENTOSO A PRECIO VIL Y VOS SOLARI ANDA

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El Charco. 1- Superficie de agua poco profunda que de no ser por los visitantes podría pasar totalmente desapercibido. 2- Coloq. Arg. Océano que separa el continente americano y el europeo.

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Santiago Solari

Santiago Solari nació en Rosario, Argentina, en 1976. Jugó al fútbol en River Plate, Atlético de Madrid, Real Madrid, Inter de Milán, San Lorenzo de Almagro, Atlante y Peñarol.

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