Salud, campeón

Por: | 27 de julio de 2011


Mesurado, ordenado, solidario y habiendo gestionado bien las fuerzas a lo largo del torneo, Uruguay llegó a la final dispuesto a imponer sus condiciones y el peso de la historia.

Empujó intensamente en el comienzo. Desde el primer minuto aplastó las líneas paraguayas con la convicción de quien conoce bien no solo cómo aplicar su sistema sino también el manejo de los tiempos para poder imponerlo.

Con ese empuje y con la guapeza y la destreza de Suárez, que fue un embudo para las largas salidas celestes, Uruguay consiguió media docena de pelotas paradas a favor cuando el partido recién empezaba a desatarse. Con la afilada pegada de Forlán y la capacidad aérea habitual en el equipo, el central Lugano se afincó durante un par de minutos de delantero centro.

El mismo Lugano pudo inclinar la final en el minuto tres, cuando Ortigoza salvó en la línea y con la mano un rebote de su primer cabezazo. No debió pasar mucho tiempo para que Suárez, el mejor jugador del torneo, recortase en el aire una pelota al área para desairar su marca y soltar la zurda al gol.

Si antes del partido Uruguay se presumía superior, después del primer gol Paraguay claudicó. No lo hizo por falta de carácter o de interés, sino por carencia de energía y de recursos. Paraguay, que no llegó a la final en las mejores condiciones físicas, es un equipo serio y firme, pero no estaba preparado para atacar y menos aún para hacerlo con futbolistas fatigados y elaborando a través del control de la pelota. No había ganado ni un partido el equipo guaraní en esta Copa y se encontraba con una cuesta demasiado inclinada: el deber de llegar al gol manejando el balón contra un equipo sin fisuras tácticas a la hora de esperar y perfectamente preparado para el contragolpe. Como encarar el Mont Ventoux en un triciclo.

En el minuto 42 Arévalo Ríos presionó la incierta salida de Ortigoza y cedió a Forlán el segundo gol y el final de la Copa. Sobró el segundo tiempo para un conjunto con este oficio y un entrenador con esta experiencia contra un rival despojado de sus mejores armas. Ni siquiera permitió Tabárez que sus futbolistas se tentaran con la comodidad y retrocedieran demasiado: Cavani por Pereira en el minuto 65. Y el problema paraguayo ya no era solo no poder llegar sino también no ceder más goles.

El tercer tanto, en el minuto 90, fue un resumen no solo del partido sino también del funcionamiento de Uruguay, que plasma su idea de una forma tan voluntariosa y aparentemente sencilla que logró superar, como si hubiese sido una tarea fácil, las expectativas creadas con su última actuación mundialista.

Cerrado el telón de la Copa surgen algunas reflexiones. No es casual que tres de los cuatro equipos que llegaron a las semifinales mantengan los mismos entrenadores desde hace varios años. Farías (2008), Martino (2007) y Tabárez (2006). Tampoco lo es que estos equipos, con procesos maduros y sin determinadas obligaciones de estilo como las que se autoimponen Brasil y Argentina, se hayan mostrado más firmes y amalgamados.

Respeto por los procesos y por las personas, ideas claras, tiempo y trabajo inteligente son factores fundamentales para poder lograr solidez y orden. Talento individual y compromiso colectivo son el plus mágico pero indispensable para formar un equipo ganador.

Felicitaciones al querido Uruguay por esta merecida victoria.

Hay 11 Comentarios

Primera vez que te leo, Solari, aunque me acuerdo de tu juego inteligente con el Real.
Hermosa columna. Gracias.

uruguay el mejor, en una copa muy mediocre
saludos

uruguay el mejor, en una copa muy mediocre
saludos

La facilidad de palabra, objetividad y profesionalismo de Solari son un oasis en el periodismo deportivo de hoy en dia donde cualquier semianalfabeto escribe.
Yo vivo en USA y tengo acceso al peor periodismo posible (mexicano), asi que se de lo que hablo.
Gracias Indiecito de otro yoruuga

Excelente análisis indiecito. Un gran saludo a los urugayos

Felicidades otra vez por tu blog Santiago, menos mal que hay gente que escribe así de fútbol, porque estamos hartos de As, Marca y similares.
Os invito a visitar nuestro blog sobre fútbol, pinchad en mi nombre

Sin duda Uruguay lo mejorcito de un torneo bastante mediocre, donde faltó mucho fútbol.Felicidades uruguayos!
Saludos santiago

Muy buena nota indiecito, asi es somos campeones nuevamente de america, con los viejos valores del futbol uruguayo y recobrando la identidad. Garra charrua, jugadores aguerridos y delanteros excepcionales.

Gracias por jugar en Peñarol, una lastima que el tecnico de turno no supo explotar y apreciar tu talento a la hora de jugar. Saludos desde Uruguay.

Muchas gracias por los lindos comentarios. Todos los uruguayos nos sentimos felices por ser campeones, e inspirados: porque sabemos que el trabajo, y el actuar bien, siempre tienen sus frutos.
Es la justicia.
Valoro mucho que nuestro equipo uruguayo de fútbol además de estar compuesto por todos jugadores aguerridos, esté compuesto por personas, que demuestran humildad y valores. Y eso siempre hace la diferencia tarde o temprano. Somos campeones y mas allá del fútbol, son valores que se trasladan a toda la sociedad en muchos aspectos. Saludos y Gracias!!

Muchas gracias, Santiago.
Tu elogio sincero y tu cariño hacia nuestro fútbol son de agradecer.
Un abrazo de un uruguayo adoptado por Madrid.

wATCH HERE THE PROTEST FROM BRUSELLS TO MADRID
http://alturl.com/caeah

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El Charco. 1- Superficie de agua poco profunda que de no ser por los visitantes podría pasar totalmente desapercibido. 2- Coloq. Arg. Océano que separa el continente americano y el europeo.

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Santiago Solari

Santiago Solari nació en Rosario, Argentina, en 1976. Jugó al fútbol en River Plate, Atlético de Madrid, Real Madrid, Inter de Milán, San Lorenzo de Almagro, Atlante y Peñarol.

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