Desastres en la cocina: mis fracasos personales

Por: | 24 de agosto de 2010

Sopa remolacha

Foto: Ainhoa Gomà

Como todo aprendizaje, el de la cocina pasa por cometer errores, sacar enseñanzas de ellos y mejorar. Todo cocinero experimentado se ha tenido que enfrentar a múltiples catástrofes antes de lograr resultados aceptables con algunos platos. El secreto está en entender los motivos, corregirlos y perseverar hasta dar con las cantidades o la técnica adecuadas.

Esto es la teoría. En la realidad, los tropiezos son un horror. Lo pasas mal. Quedas en ridículo ante tu familia o tus invitados. Sientes que eres una negación y que nunca llegarás a cocinar bien, y asumes como puedes la humillación de tirar a la basura lo que en el mundo ideal iba a ser un suculento manjar.

Como forma de terapia para superar la decepción culinaria, El Comidista ha decidido abrir una sección participativa en la que podamos compartir nuestros fracasos: esas sopas desabridas, esas verduras pasadas e incomestibles, esas carnes y pescados transformadas en suelas de zapato o esas obras maestras de la repostería que degeneran en pasteles amorfos de aspecto repulsivo.

Si quieres que tu experiencia se publique en el blog, envíala a elcomidista@gmail.com, describiendo con el máximo detalle cuál era la receta y sus ingredientes, cómo estaba lo que salió y qué opinaron los que lo probaron. Si tienes foto, mejor que mejor. Entre todos trataremos de encontrar soluciones al desaguisado, y de paso aprenderemos qué se puede hacer y qué no con determinados platos.

Por si os sirven de inspiración, os confieso algunos de mis desastres más sonados en la cocina.Sopa de remolacha con grasa flotante de cerdo

Con fan de la remolacha, no me pude resistir a una receta de un libro del cocinero británico Tom Aikens, en la usaba para una sopa con yogur y bacon. Pero claro, yo tenía que poner mi toque de innovación, poniendo en vez de este último ingrediente una panceta de cerdo buenísima de Carranza (Vizcaya) que tenía en el congelador. El pequeño problema es que ésta tenía como cinco veces más grasa que el bacon normal, y por supuesto no se me ocurrió desengrasarla al pasarla por la plancha. Tomar la sopa resultante era como beber tocino líquido, pero teñido de rojo. Repugnante.

Sopicaldo amargo de pomelo y té

Regla nº 1: no te pongas exótico cuando no hay necesidad. La pulsión por ser original me llevó a preparar un postre oriental sacado de no sé qué libro en una cena en casa con parientes de mi pareja. Eran gajos de pomelo limpios de piel bañados en almíbar y almendras fileteadas, terminados con una infusión de té de jazmín. El postre, además de ser una monumental cursilada, estaba infumable: doblemente amargo por el pomelo y el té, sin ningún tipo de sabor identificable y con un aspecto de sopicaldo con cosas que tiraba para atrás. Se lo comieron educadamente.



Rollitos antiortodoncia

Regla nº 2: no prepares cosas que nunca has preparado cuando tienes invitados. Una de las situaciones más embarazosas que he vivido nunca fue cuando preparé un plato tailandés para unos amigos. Era la primera vez que venían a cenar a casa, y habían oído maravillas de mis presuntas habilidades en la cocina. Como yo estaba en pleno subidón asiático después de un viaje por el Camboya y Tailandia, no se me ocurrió otra cosa que hacer unos rollitos fritos de noodles, albahaca, cacahuetes y zanahoria.

Algo fue mal con la rehidratación de las obleas de arroz que contenían los ingredientes, y al freír los rollitos éstas se tranformaron en un producto pegajoso similar a la masilla que se usa para tapar agujeros, pero aceitosa. Para mayor desgracia, una de las invitadas llevaba aparato dental, y al comer uno de los rollitos la masa le hizo una dentadura nueva imposible de despegar del metal. Nunca me atreví a preguntar si tuvo que ir al odontólogo al día siguiente, pero os aseguro que su boca tenía muy mal aspecto. Bochorno absoluto.

Ladrillo de 'brownie'

Navidad. La familia reunida en Bilbao. Cada miembro ponía un plato, y a mí me tocó el postre. ¿Qué mejor idea que hacer un brownie de chocolate negro y nueces, que gusta a todo el mundo? La indecisión, la peor amiga del cocinero, me llevó a hacer un mix de dos recetas distintas, con resultados catastróficos. Aquello era una plasta con la densidad del uranio y sin la menor presencia de aire en su interior, capaz de empalagar al más yonqui del azúcar. Sólo se lo pudo acabar una de mis sobrinas pequeñas, para la que creo que fue plato único.


Mermelada tóxica de guindillas verdes

El único desastre culinario cuyo único perjudicado fui yo. Antes de irme de vacaciones, cometí el error de comprar un kilo de guindillas verdes frescas en el mercado. Tras usar un par de ellas en unos triángulos de queso picante, y poseído por la manía por no tirar nada, decidí conservar las demás en forma de mermelada, con la idea de usarla en otoño para acompañar carnes o cualquier otro invento que se me ocurriera.

Las guindillas tenían tal potencia de picante que al cortarlas me abrasaron literalmente las manos. Cualquier parte del cuerpo que tocara con ellas, incluida cierta que los hombres suelen coger al ir al baño, también ardía después. Entonces tuve la genial idea de ponerme crema en las manos, con lo que el picante penetró todavía más en la piel. Pasé unas 24 horas con la sensación de tener las extremidades puestas sobre una plancha al rojo vivo. En cuanto a la mermelada, conseguí a duras penas superar la quemazón que me producía acercarme a la cazuela, la puse en un bote y la metí en la nevera. Allí está todavía, esperando a que Kim Jong Il, Ahmadineyad o cualquier otro malvado tirano me haga una oferta millonaria para usarla como arma de destrucción masiva.

Envía tu desastre culinario a elcomidista@gmail.com

Hay 75 Comentarios

Estoy muerta de risa , no se cual me ha hecho más gracia...pero creo que me quedo con la mermelada de guindillas....
Yo la suelo cagar siempre, a pesar de saberlo, cuando aliño mis ensaladas con vinagre de jerez... resultan infotibles para todos menos para mi...;cuando estoy cabreada o embarazada, no sé por qué, se me va más la mano..

Salmorejo "extreme": me dieron mal la receta y donde decía "10 decilitros" de vinagre debía decir "10 centilitros". No llegué a poner los 10 dl (¡es 1 litro!) porque no cabían y porque al ser vinagre de módena, bien oscuro, la mezcla tenía color café. No diré más.

Otra cosa: las cajas de pizzas se pueden meter al horno al día siguiente para recalentar la pizza sobrante, pero si las dejas olvidadas llegan a quemarse. Y el humo huele muy pero que muy mal; tarda días en abandonar la cocina.

Aunque la cocina no se me da del todo mal, yo tambien tengo algun fracaso en mi lista.....como ese roscon de reyes de cemento armado...o esos bollos de leche supuestamente debian quedar esponjosos pero que parecian para hacer lanzamiento de martillo....o esas primeras lentejas todas repegadas a la olla (..que toco limpiar a mi madre...).
Todos temenos algun fracasillo...de todo se aprende, por ejemplo, que no es lo mismo levadura quimica que levadura de panadero...y si no no sube el roscon de reyes ni los bollos suizos....JAJAAJAJAAJAJA!!!!
MUY BUENA SECCION!!!!

Porqué será que cometemos el mismo fallo: cuando vienen amistades es cuando decidimos improvisar y preparar esa receta de libro que tan buena pinta tiene y que solo la pura casualidad puede hacer que atines con el resultado a la primera:

Y otro error clásico: dejarse llevar por ese espiritu innovador: a esta receta le va a ir bien este limón que tengo por la nevera o este ajo, o porque no un poco de apio... Así fué como un día junté unos esparragos con alcachofas a la plancha: amargura al cuadrado que todos dejaron menos yo, que por disimular los iba deglutiendo pacientemente con vino para pasar aquel cáliz.

buenisimo, me he reido hasta llorar. La mayor verguenza que he pasado es con un postre. Mi padre, pastelero de toda la vida, con lo que se supone que me quedan bien los postres (la gente debe pensar que es hereditario). pues en casa de unos amigos, cada uno preparabamos un plato, y ese día como no, a mi me tocó el postre. como me acababa de comprar el soplete de cocina, que mejor que estrenarlo con una crema catalana. cunado me pongo a hacerla, me doy cuenta que no tengo vainas de vainilla y me da por utilizar vainilla en polvo no no había utilizado nunca y que llevaba reposando en el cajon ni se sabe el tiempo. añadí como si fuera azucar, cuando para usarla hace falta una balanza de las de laboratorio que pueda pesar las decimas de gramo. el resulatado, un postre que tuvimos que tirar a la basura. No sabeis como picaba, me río yo de las guindillas de las que hablas. en fin, al final teminamos con un tarrina de helado de las que nunca debn faltar en el congelador para estos bochornosos casos.

Pues uno de los míos: al montar un molde redondo desmontable, puse la base al revés, y claro, muy hermético no quedó, que digamos. Lo malo es que no me di cuenta hasta que fui a echar la masa de mi fantástico bizcocho de yogur...adivinais dónde fue a parar?

nunca supe hacer nada de confitería, intenté hacer un budín inglés, vivo en paraguay y aquí los frutos secos son muy costosos, no se dan en este clima, me gasté una fortuna en avellanas, almendras y nueces y no sé que ocurrió, pero me salió algo similar a un polvorón, uno quería cortar y se deshacía en polvo! ni mis más queridos y benévolos familiares pudieron tragar aquella arena repleta de frutos costosos y desperdiciados.

eres un artista y me siento mucho mejor despues de leer que aunque seamos españoles y/o mediterraneos no tenemos porque cocinar bien siempre.
lo mas repugnante que he hecho fue algo tan sencillo que no se aun como podia saber asi, un salteado de espinaca y ajo con nata. Pero le eche zumo de medio limon por la unica razon de que estaba por ahi perdido en el frigo. no hay palabras, solo nauseas...

Un día me puse a hacer fotos de la cena. Lo puse en un grupo de Facebook: Cocineros Intrépidos. Mis amigos se unieron. Algunos ponen recetas. La mayoría se las inventa. Casi siempre queda todo rico. Otras son clásicos como lentejas. El tema es que no pueden ser cosas muy complicadas, y que puedan ser descritas en un par de frases.
Si queréis uniros, sois bienvenidos.
Besos,
Raisa.

Coincido con los que han reido hasta las lagrimas!...mi compañera de trabajo alucinaba , mientras yo me desmayaba de la risa! ..intente leerle el post, para compartir...pero me podia la risa ! (Obviamente , no teniamos muchos trabajo en ese momento, ella jugaba solitarios y yo me dedico a leer el diario, blogs incluidos)

Desastres culinarios? cuando me fui a los USA y no me apercibi hasta la tercera semana de que la temperatura que marcaba el horno eran grados farenheit. ..

Que buena idea Mikel lo de los fracasos en la cocina! Tengo un almanaque de bechameles wanabees que parecen carne para pelicula de ciencia ficcion 80tera que se come la gente a un punto del plot. Me encantaria poder ver recetas o tips de alguien. También de rissotos que es el típico plato que marca a la penya. Ciaosito!

Prólogo: Tras estudiar cocina durante un año sabático, aprovecho la inauguración de un piso de un amigo para preparar yo la cena para mis colegas.
El tema: Propuse un risotto con setas que todos aprobaron y fuimos a hacer la compra y a preparar la comida; rectifico: ellos miraban y bebían y yo preparaba la comida mientras me iban avituallando.
Consejo vital para la cocina: en la cocina no se bebe alcohol ni se fuma tabaco de la risa.
Dilema: Calcular más las cantidades e improvisar para pasar de los ingredientes para uno o para dos a los ingredientes para seis personas.
Problema nº1: Cocina de vitrocerámica de dos fogones incontrolables y caprichosos. Mientras en uno se hacía el caldo en el otro ya estaba todo preparado para empezar a mojar el arroz.
Problema nº2: Hacer corto de caldo e improvisar. Agua, más mantequilla, más vino blanco, todo sin orden ni razón mientras observas apabullado como el arroz sediento absorbe cualquier producto líquido incluso antes de entrar en contacto con él.
Resultado: Argamasa, sementol, masilla sellante, engrudo o cualquier otro sinónimo.
Consecuencia: Fue una de las cenas donde más se ha llorado de risa al intentar tragar un sólo bocado de un risotto que tras sacarlo del fuego adquirió una consistencia semirocosa como se endurece el superglue tras sacarlo de su envase. Ya han pasado dos años y en las reuniones sociales, esta anécdota vuelve inevitablemente como un boomerang que impacta en mi cabeza.

A mi hace poco, me paso con un strudel que es una receta que ya he hecho más veces y que me sale buenisima pero que, esta vez, como andaba fatal de tiempo, no pude hacer yo la masa y la compré ya hecha.

El resultado también se podría vender a algún terrorista loco como arma de destrucción masiva.

Mi pobre pareja, acostumbrado a guisitos y postres buenísimos intentaba darme animos del tipo "cariño no te preocupes que no pasa nada...." y yo dando voces por la casa acordándome de todo el árbol genealógico del fabricante de la maldita masa.

Por cierto, la visualización del numerito de la mermelada de guindillas me hace tener que sentarme de la risa cada vez que lo pienso.... Es cruel, lo se, pero no puedo evitarlo....

Me ha encantado la entrada. Definitivamente aleccionadora, a la vez que divertida.
Yo no tengo que hacer mucha memoria... ayer mismo hice una tarta de queso que quedo atroz.
En una casa de playa siempre hay que ajustarse a lo que hay. Así que a falta de bizcochos de soletilla para hacer la base, tuve que usar ¡bollitos de leche! Hay que mezclarlos con mantequilla y meterlos al congelador para cuajar la tarta que tantísimas veces he hecho. Claro, tampoco había un plato apropiado donde desmoldar la tarta, así que la deje en la base del molde y la coloqué sobre un plato (segundo error).
Una vez descongelada y "lista para servir" era imposible de cortar porciones: la presunta base se había adherido al molde y lo que tuvimos que comer fue una extraña mezcla de papillas de queso con trozos de engrudo de bollo de leche....

Ergo, no te sientas solo en el capítulo de la sal vs el azúcar... Recuerdo con horror el olor a caramelo de unas costillitas a la brasa. Todo porque a mi madre le dio por cambiar los botes de cristal en que guardábamos la sal y el azúcar, sin avisar a nadie. Después del preceptivo ataque de risa nos atrevimos a probarlas y -oh, sorpresa- resultaron ser exóticamente comestibles!

El que hoy es mi marido, cuando vivía solo ,un dia hizo albondigas,y como no sabía que salsa había que hacer,no se le ocurrio otra cosa que ponerles aceite.Ahí queda eso,albóndigas flotando en aceite.Lo que nos reímos cuando recuerda esa anécdota.

En el blog llevamos años contando tanto los éxitos como los fracasos, porque al final, siempre tienes algún lector que te ayuda (en cuyo caso publicamos el éxito subsiguiente) o siempre puedes ayudar a alguien que busca una receta y puede tener la tentación de cometer los mismos errores que nosotros.

Desde un quinotto (una especie de risotto hecho con quinoa, el cereal andino) que parecía una vomitona con gusanos hasta un arroz en paella que de puro concentrado el caldo resultaba incomestible, pasando por canelones a la catalana desligados o roast beef pasados por temperatura.

El que no se equivoque es porque no lo intenta. Enhorabuena por el blog.

Qué decir de las dos (a falta de una) tartas tatin de manzana... con sal! Desmoldadas en casa del amigo cumpleañoso, en vivo y en riguroso directo, para descubrir que aquello blanco no debería estar ahí porque el azúcar (cuando es azúcar y no sal) se funde!!!!!

A mi pasó algo parecido a lo de la mermelada de guindilla. Hice un mojo con unos pimientos que me recomendo en frutero y tuve que acabar tirandolo, lo licué en 2 litros de aceite, etc.. y era incomible de picante. Pero lo peor fue que a las 6 horas me rasque mis partes y fue horrible y eso que me había lavado bien las manos. Pero aún hay más, mi pareja llegó a las 24 horas de haber preparado el mojo y aún se acuerda del picor que le produjo el contacto con mis manos en ciertas zonas.

Ayer, mientras preparaba esta receta de Pollo a Vindy, o pollo con curry Vindaloo http://tinyurl.com/3acz4wn me acordaba de ti y de tus manos con las guindillas, jajajaa.

Me puse guantes, por si acaso, claro, jajaja. Estaba de escándalo, por cierto

Bueno pues ahí va el mío...
Yo también tengo un brownie-loseta a mis espaldas , pero os voy a contar es que tengo grabada en mi disco duro...:)
El contexto: primera comida navideña en casa de los padres de mi novio por aquel entonces...ejem.
El plato: Nos tocó los aperitivos, así que escogí algo sencillo y rápido a la par que sabroso, unas navajas a la plancha.
El proceso: Yo había hecho este plato unos días antes para dos personas, en mi cocina, y habían salido de rechupete. Pero el problema fue que ante la duda de que si íbamos a ser 12 ó 15, que si mejor que sobre...etc,etc.Total que compramos navajas para toda la humanidad.., y cuando llegó el momento de cocinar , la cocina de mi suegra estaba ocupada con las gambas, la sopa, y la madre que le parió... Pensé nada, nada: improvisacion...Las hacemos a la provenzal!!!
Resultados: Dos enormes cazuelas de navajs , algunas crudas y otras recauchutadas de un color violáceo vomitivo.
No hay documento gráfico, pero creo que sería material demasiado sensible para este blog.

Cometí varios errores: invitados, horno nuevo, no había hecho nunca la receta... pero guiada por uno de tus post y como según @derecgupete sólo tardaba 17 minutos me decidí a hacer un coulant. No puse suficiente azucar y quedaron amargísimos. Tengo congelados 4 porque me dió pena tirarlos.

Virgen santísima, aun me acuerdo de la primera vez que hice unos calamares a la romana, que los eché al aceite cuando éste no estaba aún muy caliente. Pensé en venderles la receta a Michelin, Pirelli o alguno de esos, pero me dijeron que ya tenían cubierto el tema de los neumaticos para nieve. Nauseas me entran, cada vez que lo recuerdo...

Dios, he llorado de la risa...absolutamente buenísimo, como el blog! :D

De mis fracasos culinarios... cómo olvidar la lasaña con el papel que viene debajo de la carne como elemento estrella ( se deshizo y nadie dijo nada... aunque era como comer carne con papel higiénio...) o mis primeros intentos de paella ( engrudo amarillo quemada por debajo, cruda por en medio y seca por arriba...) o un risotto que no había forma humana no de comerlo, sino de despegarlo del plato...
Sin olvidar un intento de pastel de zanahorias ( encima para una cena...) no había forma humana ni de cortarlo... menos mal que se me ocurrió echarle natillas para mejorarlo (imaginad el resultado...)

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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