Robin Food: cocina sin bobadas y con alguna guarrindongada

Por: | 06 de septiembre de 2010

     David jorge indio
 

Una pequeña revolución se está produciendo en los programas de cocina españoles. Y no, no hablamos del Cocinero de Rota. Desde Euskadi, y al grito de "¡Viva Rusia!", un señor llamado David de Jorge está poniendo patas arriba las convenciones de este tipo de espacios culinarios con el show 'Robin Food'.

El programa, que vuelve hoy a las emisiones de ETB -también se puede ver en la web de la cadena autonómica- prescinde de los remilgos y el tono blandito habituales en el género para reivindicar el exceso, la gula, la incorrección política y la guarrindongada como formas de acercamiento a la gastronomía. Y los espectadores lo agradecen: Robin Food fue uno de los pocos éxitos de audiencia que tuvo la televisión vasca la pasada temporada.

"Es un programa sin complejos intelectualoides en el que disfrutamos como enanos y nos divertimos a mansalva", explica De Jorge, cocinero nacido en 1970 en Hondarribia (Guipúzcoa), bloguero y autor de libros como 'Con la cocina no se juega'. "El esquema es bien sencillo. La gente está muerta de hambre y procuramos ofrecer los planos más pornográficos de los platos que más nos gusta comer: la piel crujiente de los asados recién sacados del horno, bocatas chorreantes, sopas lujuriosas, postres a reventar de crema y nataza, guisados que no se come uno desde hace mil años, pepitorias, escabeches y elaboraciones de cocotte, sin dejar de lado las sobras, los congelados y todo tipo de ingeniería de cocina. También arreglamos latas y sopas de sobre. Todo sin tonterías, sin ingredientes difíciles de encontrar ni elaboraciones complejas, y bien explicado. ¡Viva la cocina sin bobadas!".

Nata fofa

En el programa hay una evidente intención de huir de la pretenciosidad, la tontería y el falso refinamiento que campan por tantos ámbitos del comer en España. "La gastronomía contemporánea se ha convertido en una nata fofa e insulsa que roza en muchos casos la ridiculez más espantosa. Así que miramos para otro lado y nos descojonamos de los egochefs entrando en acción, cocinando sin discursitos aquellos platos que colmarían de felicidad hasta el estómago del más despistado comedor de biscotes sin sal".

Entre sus referentes, De Jorge cita "el desparpajo de Elena Santonja" en Con las manos en la masa, "la mano izquierda de Rick Stein, la cerdería de Jamie Oliver, y el arrojo de Maite en sus viejas emisiones de la televisión francesa". "Intentamos seguir el camino de todos ellos pasándolo pipa, que la vida dura dos telediarios", afirma.

  David 11

Además de contar con la bendición de Martín Berasategui, que cocina en Robin Food cada jueves, el programa se suele cerrar con una de las secciones más totales que se han visto en la tele en mucho tiempo: las guarrindongadas.

"Hace muchos años en mi blog se me ocurrió preguntar a los lectores cuales eran sus perversiones gastronómicas más infectas, esas mierdas que a todos nos gusta comer a escondidas. Fueron tan divertidas las respuestas que no dudé un segundo en acomodarlas en una sección en cuanto desembarqué en la televisión hace un año. Las guarrindongadas me ayudan a descojonarme un rato largo de la cocina en una tierra que siempre se ha tomado demasiado en serio los asuntos del comer".

El mecanismo es simple: los televidentes envían al programa sus cerdadas ("una cincuentena larga a la semana"), y De Jorge prepara y prueba algunas frente a las cámaras. "Me las envían grandes y pequeños, niños y ancianos, gruesos y flacos, melenudos y calvos. Todo cristo quiere compartir su guarrindongada con nosotros".

Top guarrindongadas

El cocinero, que reconoce hacer muchas en su casa -"desde rellenar las lonchas de jamón York con cualquier cosa y enrollarlas, hasta el bocata de camembert con mermelada de albaricoque, que es música celestial"- ha elaborado para El Comidista su particular grandes éxitos de las guarrindongadas que han llegado a Robin Food:

"Entre dos galletas chiquilín, lonchaca de chorizo de Pamplona y buen pegote de mahonesa: resulta vomitivo al leerlo, pero la mezcla no está mal, hombre no es para comerse una fuente, pero está menos malo de lo que parece".

"Tazón de leche tibia azucarada con pedazos de pan y pellizcos de bacalao en salazón: desayuno de bravo marinero que algunos viejos del lugar siguen tomando todos los días. Hace falta ser Barbarroja y arponear ballenas para cogerle el gusto a tal brebaje".
 
"Café con leche mañanero caliente con patatas fritas de bolsa: sumergidas como si fueran los típicos cereales, bien empapadas, con cuchara y para dentro. ¡Da miedo, eh!".

"Bocata de leche condensada con turrón y anchoas en salazón: un ejercicio de la más refinada cocina contemporánea convertida en bocadillo".

"Medios melocotones en almíbar rellenos de bonito con mahonesa: ñam, ñam, y con el almíbar de la lata fijáos qué de perversiones puede ansiar nuestro paladar".

"Onza de chocolate con corteza de cerdo frita: un juego cromático cerduno de contrastes que en algún local de moda o gastropub, podría colar y dejar perplejo y extasiado a más de un cursi".

"Aliñar la ensalada de lechuga con azúcar: se hacía en muchos caseríos del País Vasco, y todavía queda alguno al que le gusta tal cochinada. A mí con sal y buen aceite me sabe mejor que dulzona, pero para gustos, los colores".

"Bocata de tortilla de patatas con magdalenas: decía uno que era su tentempié favorito para subirse al monte de paseo, manda huevos".

"Jamón o nube rosa de esas de fresa que comen los críos como chuche: le haces una incisión, deslizas una onza de chocolate en su interior, unos segundos al microondas y para el buche, postre digno de Willy Wonka en su fábrica de chocolate".

"En la cafetería de alguna universidad española ponen bocatas en los que puedes elegir los ingredientes, y un televidente siempre pide un de todo con postre. Lleva lomo, pechuga de pollo, queso fundido, pimientos rojos, lechuga, cebolla, tomate, pepinillos, bonito, bacon, tortilla francesa, patatas fritas y mahonesa; el postre son un par de pastelitos Martínez de chocolate, que por supuesto también mete en el bocata".

"En bebidas también tenemos revolucionarios. Un tipo me escribió y me dijo que había inventado el calichuna: líquido de las aceitunas mezclado con anchoa más vino tinto. También eran de su creación los chococrispis con vino, que solía desayunar de vez en cuando, y el ronchelo (limonchelo más ron). Chúpate esa María Teresa".

"Y en tortillas hay un hit-parade que se te va la olla: tortillas de ositos de goma, de chicles de fresa, de cola-cao, de fresas naturales, de patatas rociada de Nesquik, de lacasitos, de cheetos, de pajitas, de doritos, de boca bits… Ferrán Adrià al lado de mis televidentes es un aburrido del copón".

Y tú, ¿haces alguna guarrindongada? Cuéntala en los comentarios.

Hay 69 Comentarios

Una de mis guarradas preferidas era el comer una tarrina de helado de fresa marca auchan (sabor frigo pie) usando como cuchara un paquete de doritos

Yo sé de quién en una sopa de pollo con fideos echaba una salchicha frankfurt en rodajitas y luego le añadía ketchup! no era plato de buen gusto.. Buen programa este

Para Jobito: pero lo sublime es el helado de vainilla con la mezcla...

Tati, lo de los quicos (millos los llamamos en Canarias) con chocolate lo usa desde hace mucho tiempo un repostero de Tenerife, Lucas Gamonal. Tiene un plato que se llama 'pequeño Teide de chocolate' que es una pirámide de chocolate con millos en el interior, puro lujo.

Ideal para tardes calurosas

Tosta de yogur de plátano con morcilla ibérica. Exótica

bocadillo de mejillones en descabeche con patatas fritas,
mojar un chorizo picante con la salsa de las patatas bravas eso son guarradas jjeje

De pequeño: los garbanzos y la patata del cocido con ketchup. De mayor me sofistiqué, y añadí un poco de cebolla frita antes del ketchup y por encima de los garbanzos, y finalmente un chorrín de Tabasco.

Otra: hacer un sofrito de ajo, cebolla y chorizo (curado, no del freir). Desmenuzar el contenido de la lata de caballa en escabeche y echarlo a la sarten. Simplemente dar unas vueltas para que coja calor, y verterlo sobre un plato de espaguetis. Rociar antes de comer con el escabeche sobrante en la lata. De muerte.

Un clásico: bocadillo de nocilla con chorizo. O el de mi madre y mi abuelo: café con leche y torreznos (nada de los comprados, torreznitos bien frititos, que según decía mi abuela no tienen grasa ni ná, que se queda toda en la sartén) . Claro queda que los torreznos NO se untan, sino que se mezclan cual cereales en el café... Nunca me he atrevido a probarlo...pero porque no puedo tomar café XD

Papatas fritas con chocolate de churro a las 5am ¡yeah!

¡¡¡ Se me había olvidado !!! Una guarrindongada institucionalizada en todo el barrio: servir las patatas fritas en una bolsa (en los "frutos secos" o tiendas de "variantes") acompañadas de caldo de berejenas "aliñás" de las de almagro. Afición vinagrera que hay en el barrio...

Qué gustazo de artículo...

A ver, guarrindongadas de ayer y hoy: la pastorra. Gula en estado puro. Ingredientes: galletas maría, líquido elemento al gusto (café, cola cao o similar). Fundamental: medir bien el diámetro del vaso para que sea algo mayor que el de las galletas. Se trata de ir añadiendo las galletas tumbadas, paralelas al culo del vaso y con ellas ir desalojando el líquido a sorbos o con cuchara hasta que el contenido del vaso sea galleta bien mojada. O sea, una "pastorra" en condiciones.

Otro "jitparei": sángüich de galletas maría con relleno de queso manchego. Envuelto de un día para otro de forma que la galleta quedase "reblandecía" era gloria bendita. Sustituíble el queso con el salchichón.

En un pueblo de León ponían unos bocadillos de patatas fritas con tomate que decían que el truco de su exquisitez era no cambiar nunca el aceite. Se debía acompañar siempre de un vaso de mistela

Pizza de nocilla y fresas con queso por encima, supongo que cuenta como guarrindongada... ^^

Los biberones de "Pepsi milk" que le preparaba mi tía a mis primos... No hace falta que os diga los ingredientes: leche y pepsi a partes iguales ¿Y después se preguntaban por qué el niño era hiperactivo?

Bueno, pues ahí va una guarrindongada líquida, según cuenta la leyenda familiar, esta increíble bebida, la inventó mi abuelo en la guerra civil y consiste en mezclar el líquido de los berberechos en lata, con su vinagre, con suficiente cantidad de cerveza (mejor rubia, que negra quedaría asqueroso) y para el buche.
Saludos.

de pequeña trituraba la tortilla francesa y le echaba azucar a puñaos, el acompañamiento era tomate con sal y bien de aceite de oliva. ahora es como un recuerdo lejado como si fuese una peli que vi hace tiempo.
de crios tal vez no teníamos el paladar bien enseñado y teníamos que aprender a comer pero lo bueno es que no había miedo a mezclar cualquier cosa...
me encanta este cocinero y también este blog!!!

no se me ocurre ninguna guarrindongada propia, pero sí me estoy acordando de la escena del primer desayuno en la película "bienvenidos al norte", cuando el paisano del sur lo flipa al ver que en el norte mojan la rebanada de pan con queso en el café, y cuando finalmente lo prueba descubre que el contraste del queso fuerte con el café es insuperable

Desayuno de campeones (osea el mio con la inconsciencia de los quince anhos): tostada de sobrasada con fanta de naranja. Con todos sus oligoelementos.

Meritxein, somos gemelos y nos separaron tras el parto: efectivamente, el yogur natural con sus patatillas fritas al lado, es un autentico manjar de medianoche.

Yo pensaba que lo de merendarme el sándwich de chorizo de Pamplona mojado en leche con Nesquick era una guarrada, pero lo mío es gourmet!

En verano, mi abuela se preparaba todos los días una ensalada de lechuga con azúcar. A mi y a mis hermanos nos ponían la normal, pero la de la abuela estaba mucho mejor. Ahora creo que prefiero echar sal, aceite y vinagre de higos

Tenéis que probar esto: puñado de kikos (normales, nada de chorradas supersize fashion) en la boca y bocado a un magnum de los clásicos, chOco por fuera vainilla blandita por dentro... todas las texturas del mundo, todos los sabores del mundo... (vaaaleeee, menos el agriducle y el umami, síiiii).Al clásico de mantequilla y polvo de colacao, probar de echarle sal de ajo, es insuperable

Iba a poner una cerdada, pero creo que me la reservo. Si esto consiste en ver a quién le gusta la mezcla más asquerosa, definitivamente ya no tengo nada que hacer jejeje ;)

A mi me encantaron sus canelones comunistas o algo así.

Cada dos frases dice "esto está más malo que el copón" pero el tío se lo come y encima se parte el pecho.

Yo lo que me alegro es que le funcione y tome su sitio en este mundo tan complejo.

un abrazo

Como diría el bueno del Coronel Trautman sobre su "pupilo", John Rambo, cuando glosaba sus "virtudes" en la película "Acorralado / First Blood" (1982): "Puede comer cosas que harían vomitar a una cabra". Bueno, sin llegar a los extremos de éste o de su primo inglés, flacucho y paliducho, el ex-SAS Bear Grylls, el presentador come-tarántulas de "El Último Superviviente", en mis años de loca juventud llegué a comer auténticas barbaridades por ganar una apuesta en una noche de "pedo": no sólo toda clase de bichos y alimañas reptantes (tanto podridas como aún vivitas y "literalmente" coleantes), sino también bestialidades como sandwiches de kleenes usados como felpudo o restos de "minis" de calimocho llenos de colillas (apagadas) de cigarillos y/o porros, etc.

Ya a nivel de estricta perversión culinaria-casera, recomiendo los bocadillos de patata frita y plátano con pan bimbo: hacen una excelente combinación entre lo crujiente y lo blandurrio, y todavía ganan mucho con ketchup, mostaza y mayonesa.

Total, si la basura más infecta y los bicharracos más nauseabundos no acabaron conmigo en mis años mozos, no lo va a lograr el colesterol.

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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