El caso del 'happy meal' incorrupto

Por: | 01 de septiembre de 2010

¿Qué pasa si dejas un happy meal de McDonald's encima de una mesa y lo fotografías durante los 137 días siguientes? Nada. Eso es lo más chocante del experimento artístico de la fotógrafa neoyorquina Sally Davies, que está inmortalizando la evolución de una hamburguesa y unas patatas fritas de la cadena de comida rápida en el salón de su casa y publicando las instantáneas en Internet.

En ambos productos no se observa ningún signo de enmohecimiento, putrefacción u otros procesos que afectan a la comida humana habitual fuera de las cámaras frigoríficas. Más de cuatro meses después de que la artista los comprara, están prácticamente igual que el primer día, cual brazo incorrupto de Santa Teresa.

Happy-meal-day-137


Happy-meal-day-01

El proyecto tiene una intencionalidad clara: denunciar lo artificial de la comida de McDonald's y demostrar su supuesto abuso de los conservantes. Y como todo lo que sirve para poner en solfa a la multinacional, ha tenido una fuerte propagación viral en las redes sociales. Sin embargo, el experimento tiene poco de original, puesto que los tests de duración de hamburguesas de la cadena se han venido sucediendo en Internet en los últimos años.

En 2004, Morgan Spurlock, autor del documental 'Super size me', metió menús de distintas cadenas de fast food en frascos de cristal y grabó su evolución. Las hamburguesas sí se descomponían, pero las McPatatas permanecieron intactas durante 10 semanas.

La revista neoyorquina 'Stay Free!' comparó en 2005 una hamburguesa con patatas fritas de un local de comida rápida del barrio de Brooklyn con una de McDonald's. En una semana, la primera estaba completamente enmohecida, mientras que la segunda sólo tenía leves motas de hongos.

Hamburguesa stay free

La nutricionista estadounidense Karen Hanrahan mostró en su blog en 2008 una hamburguesa presuntamente comprada en McDonald's 12 años antes, que había mantenido guardada en un tupper fuera de la nevera. El aspecto apenas había cambiado; según el testimonio de su poseedora, sólo "se empezaba a desmigar un poco y emitía el más extraño de los olores". En la imagen, la hamburguesa de 1996 está a la izquierda, comparada con una fresca comprada en el momento.

Burger2008


En marzo de 2010 la bloguera Nonna Joann publicó en BabyBites una entrada titulada 'Happy birthday, happy meal', en la que celebraba con ironía el primer cumpleaños de un menú de la cadena comprado hacía un año. Una vez más, las imágenes de la hamburguesa en 2009 y en la actualidad eran prácticamente iguales, a pesar de haber permanecido en una estantería de su estudio en Denver (EEUU) durante 12 meses. "Nunca ha olido mal, nunca se ha descompuesto ni se ha enmohecido", afirmaba Joann. "Creo que las hormigas, las moscas y los ratones son más listos que las personas, porque no se dejaron engañar. Nunca tocaron el happy meal. Los niños tampoco deberían hacerlo".

Happy meal baby bites

El último ensayo clínico con las hamburguesas de McDonald's lo ha llevado a cabo este mes un entrenador personal de Oklahoma (EEUU) llamado Christian Henning, con el mismo resultado: tres meses al aire libre y ni rastro de descomposición ni en la carne ni en las patatas fritas.

Mcdonalds

Y McDonald's, ¿qué dice de todo esto? El post de BabyBites tuvo tal impacto en la Red que la cadena se vio obligada a emitir un comunicado defendiendo su comida. "La carne de nuestras hamburguesas no lleva conservantes añadidos", aseguraba. "Desde una perspectiva científica, por la manera en que McDonald's procesa las hamburguesas frescas, ninguna podría tener ese aspecto después de un año a no ser que hubiera sido manipulada o congelada". Desde su página web española se insiste en que "las piezas enteras de carne se mezclan y pican sin añadir grasa, aditivos o conservantes". Sí se reconoce que las patatas fritas contienen ácido cítrico y terbutilhidroquinona como conservantes.

¿Cómo se explica entonces la larga duración de las hamburguesas? Aparte de la más obvia -que estos tests estén trucados-, hay tres posibles respuestas. La primera, que la mayoría de las pruebas se hayan llevado a cabo en condiciones de baja humedad, por lo que la carne simplemente se ha secado y ha permanecido así inmune a la descomposición. La pregunta entonces sería por qué esto no ocurre con cualquier otra carne frita en casa.

La segunda explicación es que McDonald's mienta y ponga conservantes, algo que también parece cuestionable ya que un simple análisis podría meter en serios problemas a la multinacional. La tercera, muy personal, es que exista una confabulación entre McDonald's y el Vaticano, por la cual éste ha cedido el secreto de la incorruptibilidad de los santos a la multinacional a cambio de dinero y/o hamburguesas gratis, en un pacto similar al que mantiene con Joan Collins o Ana Rosa Quintana.

En cualquier caso, da un poco de miedo ver estas carnes inaccesibles a la putrefacción, que desde luego no invitan a lanzarse a visitar los restaurantes de la cadena. Pero quizá también deberían inquietarnos esas frutas y verduras que permanecen intactas después de meses en la nevera -ayer mismo me he encontré con horror unas ciruelas y unos paraguayos semiintactos al volver de vacaciones. O esos embutidos que se solidifican pero nunca se pudren. O esos panes de molde que no se ponen verdes ni en la orilla de un pantano. Claro que no llevan la etiqueta de McDonald's, y entonces vende menos criticarlos.

Hay 188 Comentarios

Dice un refran español,. que de lo que se come se cria, y si gracias a las hamburguesas alcanzamos la inmortalidad? hay que ser practicos. No se, hay una tasca en mi barrio llena de moscas y mugre y no me da mas confianza que cualquiea de los macdonald. Creo que mi media de uso de un macdonald o del king, es de dos veces al trimestre, mas menos, me morire antes que otros. Saludos

Lo de McDonalds es escalofriante, pero me gustaría responderte a lo de la fruta. En casa de mi padre hay un limonero que tiene ramas injertadas de naranjo y da unas naranjas exquisitas, súper ácidas, como a mí me gustan. Cortadas del árbol por mis manos, aguantaron un par de meses en la nevera. Sin colorantes, ni conservantes, ni lavado, ni nada. Un par de meses sin deterioro.

la verdad es que cuando voy con los niños a una cadena de estas -lo mismo para la otra- y se ponen a correr y jugar dejándose la comida pienso "hoy es un buen día para no decirles que se acaben la cena"

Yo me decanto por la tercera opción!!!
Interesante todo el post, directo a compartilo!
besitos

Ñam ñam ñam... Pues sí, hace tiempo que much@s evitamos en lo posible comer en McDonalds y similares, pero bueno, tod@s caemos alguna vez, aunque sea porque entramos para utilizar el wi-fi... y digo yo, de algo hay que morir no??? Qué miedo me dan estas cosas, ;))

Me da completamente igual la quimica que contengan. Eso de que en casita sabe mucho mejor, no cuela. No, por lo menos para quienes sabemos de sobra que muchos productos sin emulgantes, colorantes y lo que sea saben mucho mejor que otros ecologicos con poco o nulo sabor. Aparte que a mi se me da bien la cocina, y sí puedo elaborar buenas burger sabrosas pero no como las de Macdonalds. En resumen, a ver si mas de uno se entera que somos bastantes (bastantes) que nos importa un pepino lo quimico mientras tenga buen sabor, y no menos importante: sea mas barato que lo ecologico.

Y algo más asombroso. Esta hamburguesa es de 1996:

http://bestofmotherearth.com/2008/09/24/1996-mcdonalds-hamburger.html

GRACIAS! GRACIAS! GRACIAS!

YA TENGO ARGUMENTO PARA LA PRÓXIMA VEZ QUE MI CHICO QUIERA APRETARSE UN MENÚ WHOPER (QUE ES BASTANTE A MENUDO)

No sé si os ha ocurrido a veces con helados, que no se derriten...

Miedito esas hamburguesas del Mc Donalds.

Donde estén unas buenas hamburguesas caseras... que se quite todo esto.

Eres un crack buscando noticias, Mikel

La verdad es q da pánico pensar lo que le echan a la comida. Mejor en casita, con buenos productos y quesepas de donde vienen. Ni happy meal ni nada, se lo haces en casita la mar de bien, al menos yo y con juguete incluido. Una buena ternerita picada, a mi me miran raro cuando pido que me piquen esas piezas buenas, pero... los polvitos q le echan para darle sabor y una burguer estupenda.
Lo q pasa es q el mcDonals es mas cómodo y rápido y encima barato.

XDDD...excelente entrada e inquietante en efecto. Tal y como esta montado el sistema de distribucion y venta alimentaria, conservantes haberlos hailos (frutas, pescado, etc), solo falta saber hasta que limite. Por otro lado me extraña mucho de que a estas alturas ningun laboratorio de control alimentario no haya hecho un analisis de la existencia de conservantes u otros en las tales hamburguesas o si lo han hecho no lo han hecho publico...(sin animo de ponerse paranoico). De todos modos si se va a comer a una mega-cadena como ésta no se ha de ser tan ingenuo para esperar que te den puro vacuno al precio de dos euros (comida basura os suena de algo?). Mi lado romantico se inclina mas por el pacto McDonalds-Santos Incorruptos :-D.

Qué artículo más interesante!
Yo hace ya algún tiempo que no como en burguers ni McDonalds y es porque si he dejado de fumar, también dejo de ir a estos sitios porque son como droga. Comes un día allí y, por lo menos a mi, al día siguiente me apetece más.

Qué fuerte!

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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