Los 12 mandamientos para no enloquecer ni arruinarse con las comidas de Navidad

Por: | 09 de diciembre de 2010

Navidad comida

Te tiemblan las piernas. Sientes náuseas. La ansiedad te paraliza. Es la Navidad que se acerca, y con ella el estrés de comprar comida para montones de personas, prepararla, servirla, que todo salga a la altura de las fechas y no arruinarte en el intento. Tranquilidad: todos los que participamos cada año en los procesos culinarios navideños hemos sufrido los mismos ataques de pánico. Seguir estos 12 mandamientos te ayudará a elevar el nivel gastronómico, y a la vez reducirá significativamente los niveles de gasto, irritación y nerviosismo.

1. Planifica con antelación

Para alcanzar el éxito en las comidas navideñas y que no salgan por un ojo de la cara y dos o tres riñones hay un mandamiento básico: decidir qué vamos a comer lo antes posible. Cuanto antes cerremos los menús a cal y canto y sepamos qué cosas hay que comprar y preparar, más tareas podremos hacer con antelación, mejor las podremos repartir entre los miembros de la familia y menor será el estrés de los días navideños propiamente dichos. Y además, ahorraremos dinero.

La planificación tiene unos enemigos intrínsecos, a los yo que yo denomino "radicales libres". Me refiero a esos familiares, generalmente madres ansiosas o padres a su pedo, que insisten en torpedear cualquier proyecto con cambios o platos añadidos de última hora. Tras muchos años lidiando con una madre y una tía muy bienintencionadas, pero radicales libres furiosas especialistas en dar al traste con cualquier plan, os aconsejo derivarlos a los aperitivos y a los postres para que se explayen. No cedáis ni medio milímetro en los platos principales, bajo amenaza de largaros a Cayo Coco la siguiente Navidad.

2. Encarga lo que puedas

Una vez cerrado el menú, conviene encargar lo antes posible los ingredientes principales de carne, pescado o marisco de los platos: es la mejor manera de garantizar al 100% ese carré de cordero increíble o ese besugo estratosférico. Los pedidos previos, aceptados en estas fechas por gran parte de los puestos de los mercados, las tiendas y los supermercados, nos aseguran un buen producto preparado según nuestras intenciones culinarias, y nos evitan ausencias desagradables de última hora que nos fuercen a cambiar el menú.

1950s-cocktail-party3. Congela sin temor

No es noticia que a los señores que ponen los precios se les va la bola en Navidad, sobre todo en los productos frescos. Una manera de ahorrar es comprar con antelación los alimentos que se puedan  congelar sin que su calidad merme. Es el caso de las carnes: envueltas en papel de cocina y después en plástico (si ya se tiene una envasadora al vacío es para nota), se pueden meter al congelador y sacarlas tranquilamente un par de días antes a la nevera.

Con los pescados, el asunto es un poco más peliagudo, porque por desgracia no saben igual después de congelados. Eso sí, podemos reducir al mínimo ese cambio con periodos cortos de congelación, envoltorios adecuados (los mismos que los de la carne), descongelaciones lentas en la nevera y preparaciones en las que no se note tanto el efecto del frío.

  4. Elige platos de temporada

¿Cuál es la mejor forma de que nuestras facturas en comida se disparen? Pretender comer en en estas fechas verduras, frutas o pescados frescos que no son propios de la época invernal. Así que sé inteligente y dí sí a las alcachofas, las acelgas, la coliflor, la lechuga, las naranjas, las manzanas, la piña, el bacalao, el besugo, el mero o los salmonetes, y no al tomate, la berenjena, los espárragos, los melocotones, las fresas, el atún, el lenguado o el rape. Y por supuesto, un gran SÍ al marisco, que para eso diciembre es un mes con erre.

Retro navidad5. Apuesta por la humildad y la simplicidad 

Uno de los mayores errores que se cometen en estas fechas es pensar que si no comes algo carísimo y/o complicadísimo de hacer no estás celebrando la Navidad como se merece. Repítete a ti mismo mil veces: no quiero ser una Carmen Lomana de la cocina, los platos emperifollados y liosos ya no se llevan, y unos ingredientes humildes, combinados en una receta correcta, pueden ser mil veces más satisfactorios para mí y para mi familia que unos lujosos.

Elige fórmulas sencillas que tengan alguna técnica o ingrediente distinto de alta calidad que los saque de la rutina, porque ése es el camino más corto hacia el triunfo. Ejemplos a bote pronto: una crema de calabaza con unas gambas de primera de guarnición, una ensalada de espinacas cocidas y setas con un salmón ahumado salvaje, o una buena pularda de corral rellena de higos secos y trufa.

6. Evita preparaciones de última hora

Cuantas menos cosas tengas que hacer en el último momento, mejor. En términos prácticos, esto se traduce en preferir los platos fríos, los asados y los guisos a los salteados, los fritos y la plancha. No ocurre nada porque haya un platillo que necesite un toque final justo antes de pasar a la mesa. Pero uno. Piensa que en las comidas navideñas suele haber muchos comensales, y si te lías con florituras lo más probable es que no salgan bien o que el personal se las termine tomando medio frías.

Kid-sphagetti-440x444 7. No te vuelvas loco con qué van a comer los niños 

Según los expertos, la Navidad genera en los críos un estado de excitación similar al producido por el consumo de cinco gramos de cocaína en una hora. Esto significa que necesitan comer mucho menos que lo normal, y que con que piquen un par de entremeses y se forren a postres y a dulces es más que suficiente. Obvia los caprichosos gustos infantiles en el resto del menú, porque no hacerlo te llevará a una espiral de pesadilla que no conduce a nada. Y déjales levantarse de la mesa e irse a jugar en cuanto empiecen a dar la pelmada.

8. No te vuelvas loco con que todo guste a todo el mundo

No pasa nada porque Pepita no coma alcachofas y Pedrito no pruebe el pescado. Navidad es igual a sobreabundancia de comida, y que algún miembro de la familia se tenga que saltar un plato no es ningún drama. Ya tomará otras cosas. Eso sí, no te pases con ingredientes demasiado éxóticos que puedan causar un rechazo generalizado: los experimentos con carne y pescado crudo, algas o bichos extraños los dejas para tu cumple, que pones lo que te da la gana y punto.

Alka_seltzer_sammy_xmas_2 9. Modera las cantidades

El atiborramiento es el peor mal de la Navidad. Sólo hay una sensación peor que la de sentirse como un cachalote inflado de comida después de un banquete, y es la de llegar al segundo y a los postres sin ganas y no poder disfrutarlos. Lo mejor es ir de menos a más: aperitivos variados pero escasos, entrante ligero, segundo abundante por si hay algún tragón y postres también abundantes pero no pesados. Trata de superar el horror vacui que nos ataca siempre en estas fechas: a la pregunta "¿habrá suficiente?" contesta "sí" por principio.

10. No te sientas culpable si compras algo hecho

No, no eres lo peor si compras algún plato preparado en un sitio de confianza. Hacerlo nos puede liberar de parte de la presión y dejarnos tiempo para centrarnos al máximo en el resto del menú. Eso sí, no hay nada más triste que una cena o una comida navideña encargada en su totalidad: cocinar un poco para los demás, aunque sean cosas muy sencillas, es una muestra de amor.

Yummy cocktail retro pic 11. Riega la familia antes de comer

Puede que "cóctel de bienvenida" sea la expresión más moña de la historia después de vernissage. Pero es justamente lo que tienes que dar a la familia antes de comer si quieres que reine la diversión. Una dosis moderada de alcohol no sólo lubrica las relaciones, sino que predispone a los comensales para disfrutar con más alegría de la comida y perdonar posibles errores. Insisto, una dosis moderada: no hay nada más lamentable que sentarse cocido a una mesa.

12. Sé consciente en todo momento de que la comida no es lo más importante

Relájate y reprime la Bree Van de Kamp que llevas dentro: el mundo no se acaba porque la fiesta gastronómica no sea absolutamente perfecta. Date por satisfecho con acertar con unas cuantas cosas y tómate a risa cualquier fracaso. Lo fundamental en Navidad es pasar un rato agradable con los tuyos en un ambiente de paz y armonía. Lo dicen los curas y los cursis, y tienen razón.

 

Ideas de regalos navideños para cocinar

Ideas de regalos navideños para servir

Hay 31 Comentarios

El post es magnifico. Por lo que veo no soy la única que tiene las mismas preocupaciones y realmente me has quitado algunas y por otro lado me has dado otras muchas ideas. Muchas gracias

Hola Mikel! sigo tu blog desde que me fui a vivir al extranjero este verano! jajajaja
Estas Navidades me espera el incumplimiento de TODOS los mandamientos! (a excepción del 11 ;) )
Un abrazo y felices fiestas

yo desde hace unos años hago la cena de navidad en mi casa. Ahora vienen mis padres y mis suegros. tanto mi madre como mi suegra insisten en mantener su "tradicional" menú de navidad. Además, como es em mi casa yo sigo haciendo algo para no quedar mal. conclusión: el dia de reyes todavia estamos comiendo cena de navidad.
en cuanto a la amenaza, yo la hago todos los años, pero no la cumplo nunca.

Qué gracia Mikel....
Me ha encantado los de las "radicales libres", a mi tambien me merodean unas cuantas ;)
jajaja, qué bueno...

¡Excelente! Una muy buena recopilación del menos común de los sentidos, y además graciosa. Para tener en cuenta, y para usar de Hoja de Ruta.

te lo habrán dicho much@s pero la verdad es que me gustas mucho mucho...

¿TINA PATERSON?

disiento con el 10: no hay nada más triste que una cena o una comida de navidad encargada en su totalidad.
para vagos y pasotas: se compra un buen consomé en una tienda de alimentos preparados; en casa se trocea un taco de jamón, una pechuga de pollo asado (sobra de esa semana), se trocean unos huevos duros y se añaden crutones de pan (se venden también); se compran varias bolsas de escarola troceada y unas granadas, para soltar el fruto se golpean antes de abrirla, con cuidado. Unos días antes se habrá apalabrado con un restaurante cercano del que ya somos conocidos, cordero, pollo o pularda, besugo o lo que sea con guarnición y se recoge esa misma mañana. a los invitados se les piden los aperitivos, la bebida y los postres. pequeño truco si se tiene morro: el plato final se hornea cuando empiezan a entrar los primeros invitados de tal manera que parece que efectivamente lo haces tú. antes has vaciado las bolsas de escarola (si se moja parece que la has picado tú), has golpeado las granadas y sacado su fruto (es que se pone con la escarola), has picado jamón y pollo y huevo (hay que hervirlo antes) y has abierto y vaciado las bolsas de crutons. Mientras huele el "asado" repartes los tropezones en los boles, mezclas la escarola con las bolitas de granada y te preguntas en voz alta si será el momento de aliñar. el consomé se calienta cuando estén todos y con cara de feliz agotamiento se reparte entre los distintos boles. si eres muy descarado/a, le dices a los primeros invitados que no te ha dado tiempo a poner la mesa. Cerciórate de que alguien viene con un centro de mesa montado. ten velas y que las coloque algún invitado donde y como le parezca.

:-DD... Me voy a leer dos veces tus consejos, aparte de hacerme unas sesioncillas de yoga (yo seria las de charter a Cayo Coco).
Sugerencia: que tal un especial para despues de fiestas dedicado a las "sobras" ? (mi pecado (heredado de mi santa madre) es el 9).

Me has chafado una entrada del blog pero te lo perdono por eso del espíritu navideño. Si es por ahorrar, los vegetarianos lo tenemos muy fácil. Y con los regalos tenemos asignado un techo de precio muy bajo para que nadie sufra. Son fiestas serenas y alegres en las cuales lo único importante es estar juntos, vale la pena.

Lo que tambien va bien para evitar el stress de los ultimos momentos es cocinar un plato (por aquello de manifestar nuestro amor por los invitados) que se tome frio, por ejemplo un puding de pescado. Tiene ademas la ventaja que queda igual de bien con pescado congelado y por tanto sale barato y luego se puede adornar con langostinos cocidos, que siempre quedan bien.

¡Es genial! ¡Es perfecto! ¡Es la monda!
¿Vas a modificar para nuestros gustos más mediterráneos alguna receta más de la sección de cocina del Guardian? Están sacando unos platazos para estas Navidades que para qué. ¿Por qué El País no tiene una sección tan brutal, aunque sea sólo online?
Siempre he sido una lectora acérrima del País, pero es que la sección del Guardian es incomparable, ¿verdad?

Completamente de acuerdo con los puntos expuestos. Hay recetas simples que estan buenísimas y no son de arruinarse. Lo importante es el estar todos juntos en paz.

Me quedo con el punto 7..... aunque... ¿no te habrás pasado???? ¿5 gr de coca????jejejejeje, bueniiiiisimo!!!!

Gracias!!!!
Tengo este año que preparar la cena de Navidad y tus consejos me han encantado y relajado.

Sí señor, sí señor!

Muy bueno.

Salu2.

"un estado de excitación similar al producido por el consumo de cinco gramos de cocaína en una hora" + "con que piquen un par de entremeses y se forren a postres y a dulces es más que suficiente" = De las combinaciones más explosivas si quieres que tu Navidad en familia sea relativamente tranquila...
También echarle un poco de Red Bull al perro, y así la fiesta está completa :D

Mikel, éste es uno de los mejores post que hemos visto en bastante tiempo, ¡es muy bueno!, y la cita a Van de Kamp un puntazo que no podía venir más a cuento, bueno, nosotros que vemos esa serie claro...

No sabíamos lo del estado anímico exaltado de los niños, qué interesante. Yo sólo añadiría (ya ves tú la tontería) que aparte de ser humildes, comedidos etc, tampoco hace falta comer tantísimo, las sobras, siempre se pueden reaprovechar en platos fantásticos. Pero si no lo podemos evitar, almax siempre a mano ;).

Un saludo.

Como en casi todo, menos es más. ¿Para qué gastarse un dineral si al final lo más importante es la compañía? Donde esté un platito de jamón, otro de queso, y algo socorrido como los langostinos que son un festín por sí solos, que se quiten los guisos que te tienen un día entero en la cocina.

http://curiosea.net/

!Bravo¡ por las ilustraciones. Además estoy contento de saber por fin que mi otra personalidad se llamaba Brie va al camp ;-)

Felicidades por el blog, Mikel, es estupendo. Respecto a lo del papel de cocina para congelar, te refieres al papel blanco de toda la vida? no se queda pegado a los alimentos al meterlo en el congelador?

gracias Mikel. Lo tendré en cuenta a partir de ahora

Bea, lo del papel es una técnica para evitar que se forme escarcha con la humedad de la carne o del pescado, y que éstos conserven así mejor sus propiedades.

Muy buena reflexión Mikel. Comparto casi todos los consejos, aunque dudo si huir a Cayo Coco yo también...

Un fuerte abrazo

Os equivocais todos. Lo mejor para no volverse loco en Navidad es olvidar la Navidad: No hacer comidas especiales, no invitar a nadie a comer y no aceptar invitaciones de nadie para comer (o cenar, esa pesadilla). Llevo un montón de años haciéndolo y es sanísimo, os lo juro. ¡Ah! Y no hacer ni aceptar regalos. Eso sí que es un auténtico lujo...

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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