Las 10 comidas más aburridas (y cómo volverlas apetitosas)

Por: | 16 de febrero de 2011

Aburridos

Navegando ayer por Internet encontré un foro en Yelp que me encantó: se trataba de discutir sobre las comidas más aburridas que existen. De inmediato pensé en mi lista personal de platos y productos cuya sola mención me sume en la desgana más absoluta, esos que cuando me caen en casa de alguien ingiero con educación mientras pienso: ¿por qué, por qué, por qué a mí?

Como me parece que un tema tan frívolo e intrascendente encaja en esta semana marcada por la megagalleta, paso a detallaros mi top 10 de alimentos soporíferos.

10. Manzana asada con guinda encima

La manzana al horno es probablemente el postre más triste que ha existido jamás. La piel se queda acartonada y feúcha, y el interior, blandurrio y como aguachado. En un vano intento de aliviar la desazón que produce, en muchos lugares a adornan una guinda encima, como el payaso triste que se pone una nariz roja gorda para hacer gracia. Posible vuelta a la diversión: caramelizar la manzana cortada en gajos con miel en una sartén, y servirla con helado.

9. Pechuga de pollo a la plancha

Este plato siempre me ha fascinado. Ahora que ya tenemos pollos mutantes que casi no saben a nada, ¿qué hacemos con la parte menos jugosa y más insípida del animal? ¡Pues darle un buen golpazo de plancha para resecarlo todavía más, hombre! Y mejor que no intenten arreglarlo reduciendo el tiempo, porque entonces quedará cruda por dentro y comerás tataki de pollo. Posible vuelta a la diversión: marinar las pechugas con hierbas y especias, marcarlas en la sartén y terminarlas en el horno, siempre enteras para que queden jugosas.

Arroz inflado 8. Tortitas de arroz inflado

Compuestas íntegramente de aire envuelto en pequeñas celdas de algo parecido al plástico, las tortitas tienen como única función llenar la tripa de las personas que quieren adelgazar. Como sus antepasados los biscotes, estos discos gigantes carecen de calorías, de textura, de olor, de sabor... son la nada hecha alimento. Posible vuelta a la diversión: tirarlas a la basura y comer cualquier otra cosa.

7. Salmón de criadero al vapor

Reconozco que ésta es una manía estrictamente personal, pero no soporto el salmón cocinado con calor. Dentro de todas las posibles cocciones, la que más escalofríos me produce es la de vapor, por ser la que más respeta el sabor metálico y la textura pastosa del salmón de criadero, ése bien barato que sólo se alimenta de piensos fabricados con restos de animales. Posible vuelta a la diversión: marinar la carne del salmón limpia en salsa de soja durante media hora y servirla con tempura de verduras.

6. Menestra congelada de bolsa hervida

Pesadilla hecha realidad de cualquier amante de las verduras, las bolsas de menestra se suelen componer de judías verdes tubulares tipo cable de la luz, zanahorias redondeadas que no existen en la naturaleza, guisantes como balines, alcachofas de hojas de hierro, habas gigantes que sólo verlas ya te entran gases y espárragos venidos de las hambrunas de la China comunista. Hervidas y a palo seco son capaces de producir bostezos y falta de apetito hasta al más tragaldabas. Posible vuelta a la diversión: comprar las verduras frescas o congeladas a granel, y rehogarlas con aceite de oliva virgen, cebolla y ajo picado.

Apio 5.  Apio crudo

Puede que quede muy chic en los bloody maries, pero para mí el apio crudo es un auténtico tostón de hortaliza. Su fuerte sabor posee la capacidad de anular el de cualquier otro ingrediente que le pase cerca. Tampoco me gusta su tacto fibroso en la boca, y tengo la impresión de que las únicas personas que se lo comen con verdadero placer son las modelos famélicas. Posible vuelta a la diversión: picarlo fino y mezclarlo con queso philadelphia, pimienta, cebolleta y aceitunas verdes picadas, y tomarlo en tostadas. 

4. Macedonia de frutas

Clásico postre que haces cuando no se te ocurre nada bajo la coartada de servir algo "fresquito y ligero". Su versión más abominable incluye melocotón o piña en almíbar y alcohol en su aliño, con lo que pierde su única virtud: la de ser light. Posible vuelta a la diversión: apostar sólo por tres frutas que combinen bien en sabor y color, cortarlas de forma bonita y presentarlas como una ensalada. 

3. El tofu a secas

Los vegetarianos y los japoneses saben bien que el tofu puede ser una delicadeza si se cocina convenientemente. El problema viene cuando te lo plantan a pelo en una ensalada o flotando en un guiso. Entonces este producto logra lo que parecía imposible: tener menos sabor que el queso de Burgos malo. Posible vuelta a la diversión: rebozado, frito y acompañado de una buena salsa para mojar está buenísimo.

Maiz 2. El maíz de bote

Después de hacer furor en las ensaladas de los setenta y los ochenta, parece que el maíz de bote ha caído en un merecido desuso, al menos en los círculos más finolis. No sé vosotros, pero yo no le encuentro ninguna gracia a estos granos recios, dulzones y de color amarillo eléctrico, y hace tiempo que los he desterrado de mi despensa. Posible vuelta a la diversión: comprar mazorcas enteras, hervirlas o asarlas y untarlas con mantequilla, sal y pimienta de cayena.

1. La ensalada de lechuga iceberg

Reina indiscutible de todos los platos aburridos que en el mundo han sido, la ensalada de lechuga iceberg es el símbolo de lo que no deberíamos comer. Tan insípida y desagradable como un helado de verdura congelada, se conserva incorrupta durante siglos en la nevera, y es por eso que algunos hosteleros tacaños la adoran. Como le ocurría a mi madre, cuando me sirven este forraje en un restaurante se me despiertan los instintos más salvajes y asesinos. Posible vuelta a la diversión: usar cualquier otro tipo autóctono de lechuga, o en su defecto, comerte un cuaderno que seguro que está más rico.

¿Cuáles son para ti los platos más aburridos que existen? Cuéntalo en los comentarios.

Hay 130 Comentarios

Buf, no sabes cómo coincido contigo en la macedonia de frutas y en la lechuga iceberg. Odio ambos dos. Efectivamente la macedonia de frutas es para mí el paradigma de la falta de imaginación y de la galbana. Y yo tengo otra cosa en mi lista que odio profundamente: la ensalada de pasta... arggg!

¿qué me dices de un espárrago blanco en conserva liado en una loncha de jamón dulce y colocado en un plato sin más?
Saludos, Dorothy

¿La manzana asada aburrida? Jo, pues a mi me encanta. Abrir la piel arrugada y que salga la carne jugosa, bien cocida... claro que mejor si se rellena el hueco del corazón con frutos secos, un chorrito de licor, un poco de mantequilla y azúcar moreno...
Y el apio crudo está muy bueno! Le quito las fibras, eso sí. Me gusta como guarnición del gazpacho, por ejemplo.

Una comida que me aburre y produce hastío es el típico plato de pasta cocida con tomate frito. Lo he visto en muchas casas y muchos menús del día y me parece tristísimo, sobre todo usando "macarrones" barateros y tomate frito de cartón. La pasta no se merece eso.

Qué bueno!
De los platos que has dicho coincido con todos aunque algunos con pequeñas variaciones cambian mucho.
Donde no hay duda indiscutible y estoy al 100% de acuerdo es con la lechuga iceberg aggggggggggggg
Y por otro lado las coles de bruselas para mí por sí solas apestan y son demasiado fuertes.

El yogur desnatado de pera.
Es una aberración de la naturaleza. A quien se le ocurre juntar leche que no es leche con una fruta triturada que no sabe a nada. Si le ponemos la guinda de la manzana aún...
Perezón y ganas de señor llevame pronto.

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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